El Impacto de los PFAS en la salud reproductiva masculina
Los hallazgos coinciden con la creciente preocupación por el impacto de la contaminación y los factores ambientales sobre la infertilidad, que afecta al 15% de la población mundial
Mariela León
cambio16.com/16/02/2026
Compuesto principalmente de agua, fructosa (energía), proteínas, enzimas y minerales como zinc, calcio, magnesio y potasio, el semen se siente seguro para movilizarse y resguardar la supervivencia de los espermatozoides en su camino victorioso por la vida. En su fluido han detectado la presencia de microplásticos, pero una metodología pionera ha encontrado en el semen decenas de sustancias químicas artificiales, como los PFAS –también llamados ‘químicos eternos’- e insecticidas.
La investigación desarrollada por el Instituto de Diagnóstico Ambiental y Estudios del Agua (Idaea-CSIC) ha identificado en el semen humano 42 compuestos químicos que se utilizan cotidianamente en los productos y artículos de consumo. Los resultados aportan una visión detallada de la exposición global a compuestos tóxicos en el aire, medioambiente, agua, suelo, y su posible impacto en la salud reproductiva masculina.
Los hallazgos coinciden con la creciente preocupación por el impacto de la contaminación y los factores ambientales sobre la infertilidad, que afecta al 15% de la población mundial. Se estima que los factores debidos a los hombres representan el 40%-50% de estos casos de infertilidad. Incluso, otros estudios, revelan que las concentraciones de espermatozoides en el semen han caído en forma constante en los últimos 50 años.

El estudio, sin embargo, no permite establecer relaciones causales entre la presencia de múltiples sustancias químicas y el proceso de formación y maduración de los espermatozoides. Pero “sí evidencia asociaciones entre la exposición a estos compuestos y la calidad seminal”, señala Montse Marquès, investigadora del Idaea-CSIC y autora principal del estudio.
El semen depositario de sustancias químicas
El nuevo estudio, para conocer su impacto, evaluó el exposoma químico: el conjunto de sustancias químicas a las que está expuesta la población, a partir de una innovadora metodología de espectrometría de masas de alta resolución. Esta técnica determina la masa exacta de compuestos con una precisión superior a 0,001 unidades de masa atómica, lo que permite distinguir entre sustancias que, aunque parecen iguales, tienen composiciones químicas distintas, señala una reseña de Idaea.
Entonces para determinar la presencia de sustancias químicas, la investigación analizó muestras de semen, sangre y orina de un grupo de estudio formado por 48 hombres sanos de entre 18 y 40 años, residentes en Tarragona. El equipo investigador aplicó un cribado químico de amplio espectro para analizar el conjunto de estas sustancias a las que los participantes estaban expuestos de manera habitual, cita el artículo.

Luego de rastrear la presencia de más de 2.000 compuestos orgánicos, la técnica permitió detectar 42 sustancias en semen, 42 en orina y 48 en sangre. Las sustancias pertenecían a mezclas complejas que incluían edulcorantes artificiales, sustancias perfluoroalquiladas y polifluoroalquiladas (PFAS) o ‘químicos eternos’. Así como insecticidas, retardantes de llama (sustancias añadidas a materiales como plásticos, textiles y espumas para inhibir, retrasar o prevenir la propagación del fuego). También compuestos relacionados con alimentos, fármacos y marcadores de consumo de tabaco.
Explica Marquès que “tradicionalmente, los estudios se centran en familias concretas de compuestos tóxicos. En este trabajo, gracias a la espectrometría de masas de alta resolución, hemos aplicado un cribado capaz de rastrear miles de compuestos a la vez en tres matrices biológicas: semen, sangre y orina”.
Compuestos dispares y nocivos en el semen
El análisis mostró que algunos de los compuestos tóxicos detectados alteraban de forma negativa distintos parámetros de la calidad del semen. Por ejemplo, el acesulfamo (un edulcorante artificial ampliamente utilizado), el bisfenol-S (compuesto utilizado en plásticos y resinas), el insecticida nitenpiram o determinados surfactantes de uso industrial y farmacéutico, se asociaron negativamente con el número total de espermatozoides, su forma y concentración.
El retardante de llama fosfato de trietilo (utilizado como sustancia ignífuga en materiales de construcción, vehículos o electrónica) se relacionó con un menor volumen espermático. Mientras que otro aditivo empleado en la fabricación de neumáticos se vinculó con una reducción en la movilidad y la vitalidad de los espermatozoides.

El estudio también confirmó asociaciones negativas ya descritas en la literatura científica para compuestos derivados del tabaco, como la nicotina y la cotinina, y para sustancias persistentes perfluoradas, utilizadas en utensilios de cocina, envases y prendas, entre otros. Los resultados refuerzan la evidencia de que el exposoma químico puede influir en la formación y desarrollo de los espermatozoides y contribuir al descenso de la fertilidad masculina observado en las últimas décadas.
“Hemos comprobado que el plasma seminal es una matriz de gran interés para estudiar el exposoma químico en relación con la calidad del semen. Permite identificar mezclas de contaminantes que pueden pasar desapercibidas en sangre u orina, pero que están estrechamente vinculadas a la función reproductiva”, sostiene German Cano-Sancho, investigador de la Unidad LABERCA del INRAE y primer autor del estudio.
Baja concentración de espermatozoides
En las muestras de semen se analizaron los parámetros que establece la OMS sobre la calidad del esperma, recoge La Vanguardia. Y se aplicaron modelos matemáticos para poder saber el efecto que tienen la exposición entre estos compuestos y la calidad seminal. “Hemos medido las sustancias químicas y la calidad semen que hemos recogido de los participantes. Y hemos visto que estos compuestos se están asociando a individuos con parámetros por debajo del límite que establece la OMS”, precisa Montserrat Marquès al diario.

Este enfoque permite optimizar el uso de muestras biológicas y obtener una imagen mucho más completa de las exposiciones reales de la población general, abriendo nuevas vías para la investigación en salud ambiental y reproductiva, sugiere la investigación Idaea-CSIC.
Otros estudios, revelan que de 1973 a 2018, la concentración de espermatozoides disminuyó a una tasa del 1,2 % hasta el año 2000, acelerándose al 2,6 % anual a partir de entonces. El hallazgo permitió afirmar a sus autores que el recuento de espermatozoides se ha reducido a la mitad, de un promedio de 99 millones de espermatozoides por mililitro a solo 47 millones. Esta reducción indica que un número creciente de hombres podría tener dificultades para concebir en un año.
Este comportamiento es atribuido a la mala alimentación, el estrés crónico, el consumo excesivo de alcohol, el tabaquismo y la obesidad son factores conocidos que afectan la salud del esperma.
Sin embargo esta amplia investigación reciente en Tarragona muestra un vínculo entre la exposición a ciertas sustancias químicas y la función reproductiva. En el estudio han colaborado la Unidad Laberca del Instituto Nacional Francés para la Investigación Agronómica y Ambiental (Inrae) y la Unidad de Nutrición de la Universitat Rovira i Virgili (URV) de Tarragona.
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