Las consecuencias de poder retrasar el tiempo a voluntad, para el resto del universo, serían apocalípticamente nefastas si no se hace 'bien'.
RUBÉN SIERRA
20minutos.es/24/01/2026
Imagina despertarte y descubrir que, de repente, todo lo que ocurrió en la última hora empieza a deshacerse. Los vasos que se rompieron se recomponen, las palabras que dijiste vuelven a tu boca y el kebab que se te atragantó mientras estabas de resaca vuelve a estar dentro de tu estómago. Esta es la premisa central de All You Need Is Kill, una readaptación animada de la obra homónima de Hiroshi Sakurazaka que ya tuvo una versión en carne y hueso protagonizada por Tom Cruise en Al filo Del Mañana, y que se estrena este enero.

Póster de 'Edge of Tomorrow', antes conocida como 'All You Need Is Kill'
La película sigue a Rita Vrataski, atrapada en un bucle temporal durante una guerra alienígena: cada vez que muere, regresa al inicio del día y debe revivir los mismos eventos una y otra vez, buscando una manera de cambiar su destino. El poder más ansiado y más roto de toda la ciencia en realidad tendría consecuencias devastadoras para todo el mundo. Qué digo todo el mundo, todo el universo. ¿Qué significa retroceder en el tiempo? Respuesta rápida: Volver a un momento previo de tu existencia ¿Pero para los demás?¿Qué efectos tendría no solo para un individuo, sino para todo lo que lo rodea?
No afecta sólo a una persona
La física moderna, la rama de la física que estudia fenómenos que ocurren a velocidades cercanas a la de la luz y a escalas atómicas y subatómicas, introduce restricciones que convierten estos bucles temporales en una fantasía rigurosamente limitada. Según la teoría de la relatividad de Einstein, el tiempo no es absoluto: se curva con la gravedad y se dilata con la velocidad.
El mejor ejemplo ilustrado en la gran pantalla es la película Interstellar, que muestra las devastadoras consecuencias temporales de la estancia cercana en un agujero negro masivo. Cerca de uno de estos monstruos gravitacionales, los relojes avanzan más lento que en la Tierra, pero tampoco hace falta estar cerca de un ente gravitacional para sufrir esas variaciones temporales, ya que viajar a velocidades cercanas a la luz también provoca dilatación temporal.

Las mareas en el planeta de MillerIMDb
Por otro lado, la mecánica cuántica muestra que, a nivel subatómico, las partículas existen en múltiples estados y evolucionan de forma probabilística. La combinación de relatividad y mecánica cuántica revela que el tiempo es un entramado complejo y no una línea que podemos rebobinar a voluntad. ¿Imaginas de verdad controlar todos estos factores a voluntad?
Controlemos un centímetro cúbico de aire
En un bucle temporal ficticio, la información del universo —todas las posiciones, velocidades y estados de cada partícula— tendrían que revertirse de manera perfecta. Cada molécula de aire, cada electrón, cada fotón, cada reacción química y cada impulso neuronal de un cerebro humano debería moverse exactamente en dirección contraria, sin ningún margen de error. Y cuando es ‘ningún margen de error’ es NINGUNO. La más mínima desviación rompe la coherencia, generando caos instantáneo y otro escenario que no pertenecería de donde se proviene. Pero eso merece la pena analizarlo de menos a más.
Consideremos un simple centímetro cúbico de aire. Contiene aproximadamente 1x10 elevado a 19 moléculas, es decir, un 1 y 19 ceros detrás. Muchas partículas de oxígeno, nitrógeno, dióxido de carbono y vapor de agua. Retroceder el tiempo una hora significa invertir la velocidad y posición de cada molécula, revertir cada colisión y deshacer cada intercambio de energía meticulosamente. Según la mecánica clásica y cuántica, esto sería teóricamente posible si tuviéramos información perfecta, pero en la práctica es imposible: el sistema es caótico y cualquier minúscula imprecisión destruye la reversibilidad. Si un sistema no más grande que una moneda es prácticamente inviable de controlar, imaginad una persona que habita ese aire.
Cada célula, cada neurona, cada pulso sanguíneo tendría que revertirse. El metabolismo retrocedería, la digestión se “descompondría” hacia su estado inicial y los impulsos neuronales desaparecerían en orden inverso, borrando memoria y consciencia. En otras palabras, la persona no podría percibir ni controlar la inversión temporal; sería una reversión biológica total.
En los árboles y la fauna, el efecto es similar, haciendo que las hojas caídas volvieran a las ramas, los animales retrocedieran sus movimientos y los ciclos químicos de los ecosistemas —como fotosíntesis, respiración y descomposición—se revertieran simultáneamente. Pero vamos más allá, a escalas con consecuencias más temibles en un posible retroceso temporal.
Mares, satélites y planetas hacia atrás
En los océanos, revertir una hora implica invertir corrientes de convección, mareas y flujos de vida marina. El agua se movería al revés y la energía cinética de miles de billones de toneladas provocaría turbulencias inmensas si no se sincronizase con toda la atmósfera tal y como estaba previamente al retroceso. Los satélites en órbita, moviéndose a miles de kilómetros por hora, también deberían invertir su velocidad y trayectoria. Las señales de comunicación y GPS se retrocederían, y cualquier desajuste provocaría colisiones y caos orbital instantáneo. En la Tierra como planeta, revertir el tiempo una hora implica invertir la rotación, los flujos del núcleo que generan el campo magnético y los movimientos de océanos y atmósfera. En el sistema solar, los planetas tendrían que retroceder en sus órbitas mientras la luz solar “rebobina” su camino hacia el Sol.
Finalmente, en la escala galáctica, la Vía Láctea gira a unos 220 km/s. Para mantener coherencia, todas las estrellas, gas, materia oscura y ondas gravitacionales deberían invertir sus movimientos de manera simultánea. Todo a la vez, nada de “atrasar el tiempo de forma local”. Cualquier diferencia generaría discontinuidades en el espacio-tiempo y violaría la causalidad, el principio fundamental que asegura que los efectos sigan a las causas.
¿Imaginas que este poder tan abrumador lo llegase a tener alguien incompetente con su propia habilidad? Ya vemos a muchos inútiles con poder tomar decisiones que fastidian a los demás, pero esto sería un billete de ida sin retorno al desastre. Menos mal que la ciencia nos muestra que retroceder una hora en el tiempo es prácticamente imposible y nos previene de nuestra propia ambición, evitando un destino que irónicamente, nos mereceríamos por querer jugar a ser Dios. La flecha del tiempo, definida por la entropía, solo avanza hacia el futuro; la causalidad impide que un efecto preceda a su causa; y la cantidad de información necesaria para revertir cada proceso físico y biológico es inconmensurable.
El aire que respiramos, nuestra propia biología, los ecosistemas, los océanos, los satélites, la Tierra y hasta las galaxias deberían sincronizarse perfectamente para lograr un rebobinado temporal. Cualquier fallo produciría caos instantáneo. En otras palabras, mientras que Rita Vrataski puede repetir un día mil veces en la pantalla, en la vida real, intentar retroceder una hora equivaldría a intentar poner un reloj cósmico al revés… y probablemente romperlo todo en el intento. Es mejor que, para bien o para mal, el tiempo siga fluyendo dejando de lado su manipulación. Ya habrá alguna otra manera de que la humanidad se induzca su propia aniquilación, y si no, tiempo al tiempo.
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