Un estudio científico detectó menos depresión juvenil durante el confinamiento que en la rutina escolar previa al COVID-19
Un estudio descubrió que los estudiantes de secundaria de Tokio experimentaron depresión con menos frecuencia durante los confinamientos por COVID-19. / Crédito: Merle Naidoo, Nagoya University.
Pablo Javier Piacente / T21
epe.es/30 ENE 2026
La pandemia no fue el período más duro para la salud mental de muchos adolescentes: una investigación indica que el estrés y los síntomas depresivos eran más frecuentes durante la vida escolar ordinaria que durante el confinamiento, señalando a la presión académica y social como factores clave.
Científicos de la Universidad de Nagoya, en Japón, y sus colaboradores rastrearon a los adolescentes de Tokio a lo largo de la pandemia por COVID-19, y descubrieron que experimentaban depresión y estrés con menos frecuencia durante los confinamientos que en el transcurso de la vida escolar normal.
Los investigadores siguieron mensualmente a estudiantes de secundaria y hallaron que, en conjunto, los adolescentes experimentaron menos episodios depresivos durante los periodos de encierro que en la vida escolar ordinaria. El nuevo estudio, publicado en la revista PLOS Medicine, analizó a alumnos de 16 a 18 años antes y durante la pandemia, comparando con precisión cómo cambiaron sus estados emocionales.
Entorno y dinámica neurológica influyen en el estrés escolar adolescente
Los científicos modelaron la probabilidad de distintos estados mentales y observaron que, antes de la pandemia, los estudiantes eran aproximadamente 11 veces más propensos a encontrarse en estados saludables que en estados depresivos. Durante los confinamientos, esa relación aumentó a entre 15 y 18 veces.
Los resultados revelan además dos perfiles distintos entre los jóvenes: la mayoría, cerca del 73 %, presentó depresión solo en casos muy aislados, mientras que un grupo minoritario mostró episodios depresivos intermitentes. De acuerdo a una nota de prensa, esto marca diferencias a tener especialmente en cuenta.
Las resonancias magnéticas funcionales apuntaron a diferencias biológicas entre ambos grupos: quienes presentaban fluctuaciones emocionales mostraban cambios más rápidos en regiones cerebrales asociadas a funciones cognitivas de alto nivel. Esto sugiere que no solo el entorno, sino también la dinámica neurológica individual, modula cómo se vive el estrés.
Una escuela con menos estrés y depresión
Según los autores, para muchos adolescentes la suspensión de la rutina escolar alivió fuentes habituales de presión: competencia académica, dinámicas sociales agobiantes, y la carga de horarios y desplazamientos. El aislamiento, aunque problemático en otros aspectos, eliminó temporalmente esos desencadenantes cotidianos que, para ciertos estudiantes, son más dañinos que la amenaza sanitaria en sí.
Aunque los hallazgos se relacionan únicamente a estudiantes de Tokio y podrían no generalizarse a otros contextos culturales o socioeconómicos, obligan a pensar si la escuela, tal como está organizada en la actualidad, es fuente de sufrimiento para una parte importante del alumnado.
En ese caso, es imprescindible repensar horarios, formas de evaluación, apoyo psicosocial y la cultura escolar en general, para diseñar entornos educativos que cuiden la salud mental de todos los estudiantes. La idea sería obtener una escolarización que no solo sea eficiente, sino también capaz de promover bienestar y experiencias felices.
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Referencia
Psychological distress among Japanese high school students during the COVID-19 pandemic: An energy landscape analysis. Daiki Tatematsu et al. PLOS Medicine (2025). DOI:https://doi.org/10.1371/journal.pmed.1004884
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