Un estudio del Instituto Karolinska revela cómo las ondas alfa definen la percepción del cuerpo y el mundo externo
La velocidad de las ondas alfa en la corteza parietal afecta la precisión con la que percibimos nuestro cuerpo como propio, según experimentos con 106 personas
La actividad cerebral rítmica ayuda a distinguir nuestro propio cuerpo del mundo exterior. / Tesfu Assefa/Mindplex
Giulio Prisco (*)
epe.es/Madrid 21 ENE 2026
¿Qué hace que una mano sea tuya? No es la posesión legal ni el código genético, sino un acto de integración neuronal tan sofisticado como imperceptible: las oscilaciones alfa —patrones de actividad eléctrica que se mueven en tu corteza parietal— actúan como un metrónomo biológico que define la frontera entre el cuerpo y el mundo externo. Más rápidas, más nítida es la identidad; más lentas, más borrosa es la línea entre el yo y lo otro.
Un nuevo estudio del Instituto Karolinska, publicado en Nature Communications , explica cómo las ondas cerebrales rítmicas llamadas oscilaciones alfa ayudan al cerebro a diferenciar entre nuestro propio cuerpo y las cosas externas a él.
Las oscilaciones alfa son patrones de actividad eléctrica en el cerebro que se repiten a cierta velocidad. Estas ondas desempeñan un papel fundamental en la combinación de señales de nuestros sentidos, como la vista y el tacto, para crear la sensación de pertenencia, conocida como sentido de propiedad corporal. Los investigadores realizaron experimentos con 106 personas para explorar esto.
Combinaron pruebas de comportamiento, electroencefalografía (EEG), estimulación cerebral y modelos informáticos. En las pruebas, se centraron en la corteza parietal, la zona cerebral que gestiona la información sensorial del cuerpo. Los resultados mostraron que la velocidad de las ondas alfa en esta zona afecta la precisión con la que percibimos nuestro cuerpo como propio.
Cómo influyen las ondas alfa en la percepción
Las personas con ondas alfa más rápidas notaron con mayor facilidad pequeñas diferencias temporales entre lo que veían y lo que sentían. Esta mayor resolución temporal, o precisión al calcular el tiempo, les permitió sentir un cuerpo más propio. Por el contrario, las ondas alfa más lentas crearon una ventana temporal más amplia, lo que significa que el cerebro agrupó las señales ligeramente desincronizadas como si ocurrieran juntas.
Esto dificultó la separación de los sentimientos propios de los externos, difuminando la línea entre el cuerpo y el mundo. Para confirmarlo, los investigadores utilizaron una suave estimulación eléctrica para modificar la velocidad de las ondas alfa. Acelerarlas mejoró la precisión del tiempo y fortaleció el sentido de identidad, mientras que ralentizarlas tuvo el efecto contrario.
Experimento clásico
Los modelos informáticos respaldaron esto al mostrar cómo la frecuencia alfa controla la percepción cerebral de la sincronización sensorial. Los hallazgos provienen de un experimento clásico llamado la ilusión de la mano de goma, donde la sincronización de toques en una mano falsa y una mano real oculta engaña a las personas haciéndoles sentir que la falsa es suya.
Cuando la sincronización fallaba, la ilusión se debilitaba, especialmente para quienes tenían ondas más rápidas. Este trabajo podría ayudar a comprender afecciones como la esquizofrenia, donde se altera el sentido de identidad.
También podría conducir a mejores prótesis (partes artificiales del cuerpo) y experiencias de realidad virtual más realistas al mejorar la integración de las señales sensoriales.
Nota del autor
(*) Giulio Prisco es editor sénior de Mindplex. Escritor de ciencia y tecnología, interesado principalmente en ciencia fundamental y espacial, cibernética e inteligencia artificial, TI, realidad virtual, biotecnologías/nanotecnologías y criptotecnologías. Este artículo se publicó originalmente en Mindplex y se reproduce con autorización. La versión en inglés puede consultarse aquí.
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Referencia. Parietal alpha frequency shapes own-body perception by modulating the temporal integration of bodily signals. Mariano D’Angelo et al. Nature Communications volume 17, Article number: 53 (2026). DOIhttps://doi.org/10.1038/s41467-025-67657-w
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