Introducción
e hipótesis
Introducción
La nueva
guerra fría declarada por Estados Unidos (EEUU) contra Rusia y China, implica
un nuevo escenario geopolítico global, que inaugura con dimensiones
catastróficas la guerra en Ucrania. La OTAN se redimensiona y el afán bélico
trasciende el conflicto Rusia-Ucrania y tiende a abarcar todas las relaciones
internacionales.
El 24 de
febrero de 2022 se inició en Ucrania la “operación especial”, dos semanas
después, The New York Times afirmaba: «La OTAN se ha
revitalizado y Estados Unidos ha recuperado un liderazgo que algunos temían que
se hubiera desvanecido en Iraq y Afganistán”.
La añorada
“autonomía estratégica” de la Unión Europea (UE), ha quedado subordinada a la
geopolítica imperial de Estados Unidos, que aspira a impedir el intercambio
económico y comercial de Rusia con la UE, que tiene intereses comerciales y
geopolíticos distintos a EEUU.
Ahora de lo
que se trata es de buscar caminos alternativos a una guerra prolongada o a una
tercera guerra mundial, de carácter nuclear, tomando la senda de la negociación
y la construcción de la paz.
Para alcanzar
la paz en la Guerra Rusia-Ucrania es necesario retomar negociaciones que
impliquen la neutralidad de Ucrania y su no pertenencia a la OTAN, para que así
este país deje de ser rehén y víctima de la estrategia militar de EEUU.
A esto se
añaden, las tensiones entre EEUU y China con respecto a Taiwán y el Mar de
China, en una escalada que rebasa la guerra tecnológica y comercial iniciada
por Trump en su primer período presidencial y continuada por Biden.
Han fracasado
las medidas de asfixia y bloqueo económico contra Rusia puestas en práctica por
la OTAN y por Occidente: se frustra la estrategia imperial de EEUU –que tiene
apoyo bipartidista- para derrocar a Rusia y enseguida atacar a China.
En forma
paralela, avanza un proyecto global liderado por los BRICS (Brasil, Rusia,
India, China y Sudáfrica). Luego se incorporaron Irán, Egipto, Etiopía, Arabia
Saudita y Emiratos Árabes Unidos. Tras esta primera ampliación los BRICS
representaban el 45% de la población mundial y el 36% del PIB. Más adelante se
incorporaron como socios: Argelia, Bielorrusia, Bolivia, Cuba, Indonesia,
Kazajistán, Malasia, Nigeria, Tailandia, Turquía, Uganda, Uzbekistán y Vietnam.
No hay
obstáculos para que los países miembros de los BRICS puedan seguir cooperando
con Occidente, pero su prioridad, parece ser, su
desarrollo independiente de los instrumentos comerciales occidentales.
Además, Rusia,
China y la India, estudian crear una nueva moneda como alternativa al dólar.
Por otra
parte, el acuerdo entre Arabia Saudita e Irán promovido por China (marzo,
2023), modifica la geopolítica del Medio Oriente: es posible la coexistencia
entre suníes y chiitas para alcanzar objetivos comunes, cosa que también se ha
observado en Siria tras ser derrocado Bachar el Asad.
El sábado 9 de
septiembre de 2023, en la reunión del G20 en India, EEUU y la UE anunciaron la
puesta en marcha de dos nuevos mega-proyectos: el Corredor Económico
India-Oriente Próximo-Europa y el Corredor Transafricano,
ambos proyectos son un intento, de EEUU y la UE, de ofrecer una alternativa
a la Franja y la Ruta de China.
Por otra
parte, el ocaso de la globalización, la crisis de la hegemonía de EEUU y del
neoliberalismo, ocurren en forma paralela a la derrota del “Occidente
colectivo”. Sin embargo, esto no está ocurriendo con la victoria de procesos
progresistas y de izquierda, sino mediante la reafirmación de los estados
nacionales, de los nacionalismos y el ascenso de las derechas. Incluso comienza
a tomar forma una transnacional de la extrema derecha que lidera Trump, en
alianza con sectores tecnológicos de Silicon Valley como Elon Musk y Peter
Thiel; y que ya tiene aliados en América Latina –la Argentina de Milei- y
también miembros –Italia- y aspirantes –AfD en Alemania, Agrupación Nacional en
Francia…- en la UE.
Hipótesis
Hipótesis
1: La Tercera Guerra Mundial comenzó cuando el presidente de EEUU, Joe
Biden, autorizó a Ucrania a lanzar sobre Rusia misiles de largo alcance.
Dependerá de varios factores el que ahora el conflicto escale o no hacia una
Tercera Guerra Mundial (TGM) de índole nuclear.
Hipótesis
2: Hemos pasado de los intentos de construir una cultura de paz de los
90s a una competencia geopolítica cada vez más peligrosa.
Hipótesis
3: Lo anterior obedece a que EEUU, pese al obvio declinar de su
hegemonía, está liderando una cruzada del “Occidente Colectivo” y de un “orden
mundial” basado en sus reglas, contra China y Rusia, e incluso contra todos
aquellos actores del “Sur Global” que buscan alternativas a su hegemonía en
espacios como los BRICS.
Hipótesis
4: Esto da lugar a una incertidumbre creciente. No sabemos qué
acciones adoptará el Presidente Trump. Podría tomar acciones que nos acerquen
cada vez más a una TGM de carácter nuclear, o bien pudiera proceder a negociar
los conflictos en Ucrania y el Medio Oriente. O bien adoptar un enfoque híbrido
en que se negocie la paz en Ucrania y se permita a Netanyahu seguir escalando
el conflicto en el Medio Oriente. Por otra parte, tampoco sabemos si se
adentrará en una guerra de aranceles con China o buscará fórmulas negociadas al
respecto de las relaciones políticas y comerciales entre EEUU y China.
Tendencias,
amenazas globales e incógnitas
1.
Tendencias
Se está
produciendo un realineamiento geopolítico –hasta ahora hegemonizado por EEUU y
el “Occidente Colectivo”- hacia Eurasia (China, Rusia) y el “Sur Global”. El
tránsito hegemónico del poder Imperial del Reino Unido a la Geopolítica
Imperial de EEUU, al concluir la segunda guerra mundial, se produjo mediante
los Acuerdos de Bretton Woods, que pusieron en marcha un nuevo orden económico
mundial liderado por EEUU. El liderazgo económico en Occidente –y en gran
medida a nivel mundial mediante el FMI y el Banco Mundial– y también el
político, pasó en Occidente, en forma no traumática, de una potencia
anglosajona a otra.
Sin embargo,
en la coyuntura actual, pese al inmenso poderío –en especial militar– que aún
tiene EEUU, nuevos actores fuera del “Occidente Colectivo”, cuestionan de forma
más o menos explícita su hegemonía.
- Un alto porcentaje de los partidos
políticos en el poder afrontaron retos difíciles e incluso derrotas
catastróficas en 2024, como vimos en Reino Unido y EEUU , fueron empujados
a la cohabitación (Francia), o bien forzados a hacer coaliciones como en
la India y Sudáfrica.
- Lo más probable es que la Guerra de
Ucrania (GRU) concluya en 2025. Pero es probable que Trump de carta blanca
a Israel en el Medio Oriente, para continuar con la política agresiva de
Netanyahu apoyada por Biden y los neocons.
- China acelerará su política de
creación de empresas fuera de China, como una forma de eludir las elevadas
tarifas de EEUU y las restricciones de la Unión Europea (UE), con respecto
a los vehículos eléctricos y otros bienes.
- EEUU abandonará sus políticas de
control del cambio climático en gran medida, mientras China seguirá
liderando las iniciativas para reducir las emisiones globales mediante
paneles solares, autos eléctricos y otras formas de energía limpias.
- Si bien la inflación se ha
controlado en el “Occidente Colectivo”, en especial en EEUU y la UE, la
posible guerra de aranceles de Trump la traerá de vuelta y disparará el ya
enorme déficit de EEUU.
- La IA (inteligencia artificial) y la
creciente digitalización afectarán cada vez más determinados empleos y
darán lugar a una enorme demanda de energía eléctrica.
- Si bien el turismo de masas
continuará su expansión por los enormes dividendos que deja a algunos y
los millones de empleos que crea, suscitará protestas cada vez más fuertes
por sus efectos negativos para el medio ambiente y el encarecimiento
desmesurado de la vivienda para los lugareños.
2. Amenazas
globales
Entre otras
muchas, hay que prestar atención, entre otras, a 7 amenazas globales:
- La inflación repuntará de producirse
una intensa guerra de aranceles.
- La recesión amenaza en especial a la
UE, por los enormes costos de la GRU y el no tener acceso a energía
barata.
- Lo anterior pudiera producirse en el
marco de una grave crisis climática –ya hemos visto algunos de sus efectos
en 2024 con inundaciones e incendios de magnitud enorme– y energética, que
pudieran ser aceleradas por los conflictos geopolíticos, entre otros
factores.
- El nivel de deuda pública en todo el
mundo es «muy elevado» y en 2025 superará los 100 billones de dólares
(91,5 billones de euros), lo que equivale al 93% del PIB global, según el
FMI.
- Aunque se alcance un acuerdo de paz
en la GRU, esto implicará mucho trabajo diplomático y de negociación para
restañar las heridas de la guerra y garantizar a Ucrania un acuerdo de
seguridad sin entrar en la OTAN, mutuamente aceptable para este país y para
Rusia.
- Los desacuerdos entre EEUU y China
con respecto a Taiwán –lugar donde se producen el 60% de los chips del
planeta y el 90% de los más avanzados– y al Mar del Sur de China pudieran
escalar.
- Elon Musk –Director de eficiencia
gubernamental– tendrá un efecto disruptor en el gobierno de Trump. El
sudafricano ha afirmado: que despedirá al 70 por ciento de los empleados
de la administración pública federal para reemplazarlos con inteligencia
artificial. Además, introducirá inestabilidad en la UE y en el
precio de las criptomonedas. Tal vez su destino pueda ser similar al de
Steve Banon en la primera presidencia de Trump, que solo duró unas semanas
en el gobierno. A muchos preocupa que Musk y Peter Thiel puedan ser solo
la vanguardia, de un grupo encaminado a subordinar a los empresarios y
creadores de Silicon Valley a las políticas de Trump, subordinación que ya
ha llevado a cabo con las plataformas digitales de Musk y Zuckerberg e
incluso de periódicos como el Washington Post.
3.
Incógnitas
Entre otras
muchas incógnitas geopolíticas hay 3 de especial importancia: la política
exterior y la política económica y comercial que llevará a cabo el Presidente
Trump; la posibilidad o no de aplicar en la UE las interesantes recomendaciones
del Informe de Mario Draghi; y la posición que adoptarán China, Rusia y el “Sur
Global”, ante una política exterior agresiva de Trump, o bien a elevadas
tarifas comerciales que impliquen una grave afectación económica.
3.1. En
nuestra hipótesis 1 hemos afirmado que la Tercera Guerra Mundial
comenzó cuando Biden autorizó a Ucrania a lanzar sobre Rusia misiles de largo
alcance. El que el conflicto escale o no hacia una Tercera Guerra Mundial
(TGM), dependerá de las acciones que adopte Trump en su política exterior.
Desde el
inicio de la GRU, Ucrania –inducida por la OTAN que dirige este conflicto en el
que Ucrania es solo un “estado vasallo”- ha querido ampliar el conflicto, pues
sabe es imposible que gane sola contra Rusia. Esta guerra ha sido una guerra
con la OTAN -y por ende con EEUU- desde el inicio. Pero esto solo se ha hecho
totalmente evidente al autorizar atacar a Rusia con misiles, poniendo a prueba
las declaraciones de Putin con respecto a las armas nucleares. Este paso
arriesgado se ha adoptado por la OTAN debido a que sabe que tienen perdida esa
guerra. Putin alertó de inmediato: “la escalada constante puede tener
consecuencias graves”.
Además, Rusia
ordenó levantar la prohibición de despliegue de misiles nucleares y anunció que
abandonaba el acuerdo INF sobre armas nucleares de alcance intermedio, que ya
EEUU había abandonado en 2019 por iniciativa de Trump. Lavrov recordó que el
START (último tratado sobre armas nucleares) expiraba en febrero de 2026.
Ya en nuestro
artículo publicado en el libro ¿Hacia la tercera guerra mundial? (El
Viejo Topo 2024) hemos analizado las raíces históricas de la guerra de Ucrania
(GRU) y su desarrollo hasta el otoño de 2023.
Ahora solo
queremos enfatizar algunos aspectos al respecto y recordar que este conflicto
se produce en el marco de la derrota global de Occidente, derrota que es
analizada con maestría por Emmanuel Todd en el libro del mismo nombre.
La
supervivencia de EEUU depende de un adecuado uso y control de sus “aliados”,
-moderna forma de vasallaje que ha ejercido en forma muy directa con Ucrania– y
de sus protectorados militares de Alemania, y Japón, entre otros, esto es, los
derrotados de la Segunda Guerra Mundial.
En los últimos
meses han ocurrido hechos de especial relevancia: se lanzó el misil hipersónico
Oreshnik por parte de Rusia, en respuesta al uso de misiles occidentales de
largo alcance en territorio ruso; se firmó por Rusia un acuerdo de
“colaboración estratégica” con Corea del Norte, que implicó la participación
inmediata de soldados coreanos en la GRU en los territorios de la zona de
Kursk, donde habían penetrado fuerzas ucranianas; y fue derrocado Bashar al
Assad en Siria, en una ofensiva de 11 días liderada por el líder rebelde Al
Julani (nombre de guerra) -su nombre real es Ahmed Husein al Shara- al frente
del grupo Hayat Tahrir al Sham (HTS), que tiene su origen en la rama siria de
Al Qaeda, pero que se ha mostrado moderado y pragmático.
Los
beneficiados han sido EEUU e Israel y los perjudicados en la geopolítica han
sido Rusia e Irán. Rusia está en conversaciones con los nuevos gobernantes de
Siria para conservar sus dos bases militares estratégicas en la costa del
Mediterráneo. Irán se ve más afectado, pues ve interrumpida la ruta de sus
armas en el Medio Oriente hacia sus aliados de Hamas y Hezbolá.
En resumen: la
guerra entre potencias nucleares en Ucrania implica una escala de
enfrentamiento nunca vista en la Guerra Fría. Aunque no se envían tropas
directamente, los países de la OTAN, y en especial EEUU y Reino Unido, envían
ayuda financiera, armas y entrenan a las tropas ucranianas a gran escala. Se
trata de algo mucho más grave que una Tercera Guerra Fría. Implica el inicio de
una tercera guerra mundial que en cualquier momento podría adquirir carácter
nuclear.
3.2. En
la hipótesis 2 nos hemos referido a la peligrosa escalada de EEUU y de
la OTAN, hacia una competencia geopolítica cada vez más peligrosa entre EEUU y
potencias como China y Rusia. La geopolítica imperial de EEUU provocó la GRU y
no dejo de dejar pasos para escalarla mediante la OTAN, con el objetivo de
debilitar a Rusia para luego atacar a China. Con la presidencia de Trump
pudieran producirse pasos para desescalar la GRU, pero nada garantiza esto. La
caída de Assad muestra, que afirmar que Rusia tras Ucrania atacará otros países
europeos es una falacia. Por falta de efectivos, Rusia no pudo impedir que
Assad fuera derrocado por el líder yihadista.
Esta tercera
década del siglo XXI se ha mostrado violenta. Se han producido guerras, no solo
en Ucrania y el Medio Oriente, sino también en Etiopía, Myanmar y Sudán. En los
90s y a inicios del siglo XX se avanzó en la solución de conflictos, había una
voluntad política al respecto. Ahora no es así. El último acuerdo de de paz de
relevancia alcanzado fue el que se firmó en 2016 con las guerrillas
colombianas. Hace 30 años, la ONU desempeñaba un papel clave en la solución de
conflictos y guerras. Hoy no es así, pues su papel en la GRU, en Gaza y en el
Líbano ha sido marginal, no ha podido impedir el genocidio de Israel, apoyado
por EEUU, en Gaza y en el Líbano. El regreso de la competencia geopolítica ha
convertido las guerras en un conflicto de suma cero. También potencias medias –
como Turquía – han mostrado disposición a involucrarse en conflictos. Habría
que comenzar a negociar cuando surja un conflicto y evitar su escalada y
escuchar todas las partes involucradas en él. Es algo que la ONU lograba en épocas
pasadas, pero ya no es así.
En resumen: la
proliferación nuclear, la competencia geopolítica y su correlato de guerras y
ciber-ataques, aumentan los riesgos globales, en un contexto de multipolaridad
nuclear, en que ya no funciona la disuasión del MAD (destrucción mutua
asegurada en caso de guerra nuclear) propio de la Guerra Fría y donde por el
contrario se incrementan los focos de tensión y la incertidumbre estratégica.
3.3. En
la hipótesis 3 analizaremos como EEUU, pese al obvio declinar de su
hegemonía, está liderando una cruzada del “Occidente Colectivo” y de un “orden
mundial” basado en sus reglas, contra China y Rusia, e incluso contra todos
aquellos actores del “Sur Global” que buscan alternativas a su hegemonía en
espacios como los BRICS.
La Guerra de
Ucrania se produjo por varios factores cómo hemos analizado en nuestro
mencionado libro ¿Hacia la Tercera Guerra Mundial? También autores como Jeffrey
Sachs, Mearsheimer, Todd, Poch Feliu, Monereo, Borón y Carlos
Eduardo Martins, entre otros, han explicado sus causas. Dicha GRU estalló por:
la expansión de la OTAN, y el afán de EEUU de incorporar a Ucrania y Georgia;
por el abandono del Tratado de Misiles Antibalísticos por parte de EEUU en
2002; debido a las operaciones de cambio de régimen por parte de EEUU en Serbia
(1999), y en Ucrania (2014), mediante el apoyo de un golpe de estado contra el
presidente Viktor Yanukovich.
Por otra
parte, EEUU, previo a la GRU, desarrolló guerras en Irak (2003), Siria en
(2011), y Libia (2011), países aliados de Rusia. EEUU y algunos estados
europeos, impidieron que Ucrania implementara los acuerdo de Minsk
I y II. Además, envío armas a Ucrania a partir de 2014 y colocó misiles Aegis
en Polonia y Rumania. Apoyó, con armas y financiación, los ataques ucranianos
en el Donbás después de 2014. EEUU no quiso negociar con Rusia a fines de 2021,
cuando Putin presentó un borrador de propuesta de acuerdo de seguridad entre
Rusia y EEUU para lograr la paz en Ucrania.
Jeffrey
Sachs, diseñador del plan de transición económica tras el colapso de la
Unión Soviética, afirmó en una entrevista en septiembre de 2024 que: “EEUU
nunca quiso la paz con Rusia sino la prolongación de la guerra fría”.
Según Michael
Klare (Sin Permiso, 5 de enero de 2025) “está garantizado que China
pondrá al presidente Trump en un difícil aprieto esta segunda vez: puede optar
por hacer tratos con Pekín y arriesgarse a verse tachado de apaciguador por los
halcones en materia de China de su partido, o puede castigar y cercar aún más a
Pekín, arriesgándose a un choque potencialmente violento y posiblemente incluso
a una escalada nuclear. La forma en que decida resolver este dilema será sin
duda la prueba de fuego más importante de su segundo mandato.”
3.4. En
la hipótesis 4, hemos afirmado que la incertidumbre es creciente. El
Presidente Trump podría tomar acciones que nos acerquen cada vez más a una TGM
de carácter nuclear, o bien pudiera proceder a negociar los conflictos en
Ucrania y el Medio Oriente. Podría negociar la paz en Ucrania y permitir a
Netanyahu seguir escalando el conflicto en el Medio Oriente. Por otra parte,
tampoco sabemos si se adentrará en una guerra de aranceles con China o buscará
fórmulas negociadas, políticas y comerciales con este país.
Estamos ante 4
grandes transiciones que implican incertidumbre:
1. La
crisis de las formas tradicionales de gobernanza del “Occidente Colectivo”
(Bretton Woods), ONU, OMC, FMI, BM, G7, da paso a la emergencia de Rusia, China
y el Sur Global. Se transita del neoliberalismo al proteccionismo. Se busca el
desacople y privilegiar las producciones nacionales para depender menos de
China y de cadenas de suministro volátiles en Suez y el Mar Rojo. Por otra
parte, incrementa esta incertidumbre, que los objetivos de política económica
enunciados por Trump, están en contradicción unos con otros: la rebaja de
impuestos y la desregulación pueden impulsar el crecimiento (aunque aumentarán
aún más la desigualdad), pero los aranceles comerciales (de 60% para China) y
las restricciones migratorias (amenaza con expulsar 11 millones de inmigrantes),
afectarán el desarrollo económico y generarán inflación. Tampoco se sabe como
repercutirá en la economía el proyecto de reducción de gastos del gobierno
federal que proponen Elon Musk y Vivek Ramaswany, desde un departamento ad hoc.
O cómo afectarán las posibles medidas proteccionistas a China y a la UE, que
solo crecerá un 0.8% en 2025 a diferencia de EEUU (2.5) según el FMI.
2. La
globalización de la producción y el comercio de los últimos 40 años, está dando
paso a políticas industriales nacionales y al proteccionismo.
3. Las
COP para medidas contra el cambio climático, van a la zaga de las emisiones
4. La
digitalización y la IA avanzan a gran velocidad sin regulaciones adecuadas,
salvo en el caso de la UE. Esto se agrava al imponer Musk la desregulación, la
privatización y la no eliminación de contenidos tóxicos en la red. El hombre
más rico del planeta duplicó su fortuna con su respaldo a Donald Trump y aspira
a controlar las comunicaciones mundiales a través de su empresa satelital
Starlink. Musk es el modelo que Estados Unidos propone para competir con China.
En resumen: en
2025 aumentarán la inseguridad y la incertidumbre global debido a los
conflictos geopolíticos, las tensiones comerciales, los retos climáticos, el
incremento de las migraciones y la imprevisibilidad de Trump.
Distintos
índices de riesgo se han hecho eco de esta incertidumbre, como el Economic
Policy Uncertainty Index (EPU). Por otra parte, el GPR (índice de riesgo
geopolítico) se ha situado en torno a los 150 puntos en 2024 (un 50% por encima
de su promedio histórico, de 100 puntos). También The Economist en
su número anual “The World Ahead 2025”, enfatiza estos riesgos y la
creciente incertidumbre. En general, se habla de 2 posibles escenarios en el
terreno geopolítico: uno en que no se encuentren fórmulas negociadas para
solucionar conflictos como los de Ucrania, Medio Oriente y Sudán, así como un
recrudecimiento de las tensiones entre EEUU y China con respecto a Taiwan y el
Mar del Sur de China; y otro en que se alcance la paz mediante negociaciones en
los mencionados conflictos y se avance en pasos de distensión, entre EEUU y
China, en Taiwan y el Mar del Sur de China.
En el ámbito
de las políticas económicas los ejercicios de prospectiva formulan 2
escenarios: uno en que EEUU imponga tarifas desmesuradas que impliquen una
guerra comercial (Trump en la campaña dijo que aplicaría tarifas de un 10% a
todos los productos que ingresaran en EEUU, de un 60% en el caso de China y de
un 100% en el caso de México), y en el que disminuyan las inversiones; y otro
en que se alcancen acuerdos comerciales con China que eviten la guerra de
aranceles y que se incrementen las inversiones. También hay una cierta
coincidencia en considerar que el periodo que se inicia con la guerra de
Ucrania, y el genocidio de Israel y que ahora incluye las incógnitas de la
presidencia de Trump, presenta muchos más riesgos, que toda la etapa que va de
la caída del socialismo europeo a la Guerra de Ucrania 1989-2022.
4.
Perspectivas de América Latina y el Caribe
Tras el
neoliberalismo y el posneoliberalismo, parece iniciarse una “segunda oleada de
gobiernos progresistas”. La región no desea ser rehén de la geopolítica
imperial de Estados Unidos –que la considera prioridad por sus valiosos
recursos naturales y hinterland para su seguridad al ocupar su “patio trasero”–
que reivindica Trump; y se beneficia del espacio que brindan actores
internacionales alternativos: UE, Rusia y en especial China.
Pero el
problema de las izquierdas y los progresismo, es su falta de capacidad para
quebrar los condicionamientos previos que imperan en la región: la
desestabilización política impulsada por actores y organizaciones no
gubernamentales financiadas por EEUU, como la National Endowment for Democracy,
entre otras; la polarización social y política que generan las grandes
plataformas digitales controladas por la derecha; la propiedad y
predominio de las derechas en los medios de masivos de comunicación; la
judicialización de la política (lawfare); y el control de los militares
y los aparatos represivos por la derecha. A eso se añade elevados niveles de
endeudamiento y la debilidad de los estados nacionales en la propiedad y
explotación de nuestros recursos estratégicos. A estos factores negativos se
añade: el equipo anti-latinoamericano designado por Trump –Marco Rubio y
Mauricio Claver Carone– para desarrollar políticas acordes con una resucitada
Doctrina Monroe.
Marco Rubio
dijo, en una audiencia del Comité de Relaciones Exteriores en 2022, que China
estaba ejerciendo influencia económica de una manera que perjudicaba a las
economías de nuestra región y que además apoyaba a los carteles que exportan
fentanilo y violencia a través de las fronteras estadounidenses. Y afirmó:
“Simplemente no podemos permitirnos dejar que el Partido Comunista Chino
expanda su influencia y absorba a América Latina y el Caribe en su bloque
político-económico privado”.
Esta
hostilidad de Rubio está acorde con. declaraciones de la actual jefa del
Comando Sur de los Estados Unidos, Laura Richardson.
Por otra
parte, en sustitución de los Tratados de Libre Comercio (TLC), comienzan a
utilizarse los “Memoranda de Entendimiento para Asociaciones Estratégicas sobre
Materias Primas”. En ellos se incluye una lista de 16 “materias primas
estratégicas” (como litio y cobre, entre otras) y 24 “materias primas
críticas”.
A estos
Memorandos y a sus acciones “legales”, podrían añadirse acciones militares, de
acuerdo con las recientes declaraciones de Trump acerca de Groenlandia, el
Golfo de México, Canadá y el Canal de Panamá.
En resumen: el
dilema es que algunas de las izquierdas y de los progresismos, se apoyan en
actores geopolíticos –China, Rusia– que no practican la dominación neocolonial
como EEUU, pero otros, temen acciones comerciales agresivas, bloqueos, “no
pueden” o no quieren desligarse de la hegemonía imperial norteamericana.
Conclusiones
China y los
BRICS están desplazando hacia Oriente el centro del mundo. El “Occidente
Colectivo”, liderado por EEUU, pretende impedirlo. Esta pugna ha adoptado una
dimensión peligrosa en la guerra que libra la OTAN, liderada por EEUU,
utilizando a Ucrania contra Rusia para debilitarla y luego atacar a China. Y
usando a Israel para imponerse en el Medio Oriente. También se proyecta escalar
el conflicto en Asia utilizando la alianza anglosajona Aukus integrada por
EEUU, Australia y Reino Unido.
El autorizar
Biden que Ucrania pudiera atacar el territorio de Rusia con misiles, fue cruzar
una línea roja que marca, a mi juicio, el inicio de la Tercera Guerra Mundial.
Dependerá de la política exterior del presidente Trump que se abandone la
estrategia agresiva de los neocons, o bien que se siga escalando hasta llegar a
la Guerra Nuclear.
Francisco
López Segrera: profesor e investigador cubano. Doctor en Estudios
Latinoamericanos (Sorbona). Vicerrector del Instituto Superior de
Relaciones Internacionales (ISRI), Cuba (1974-1988), Ha sido Profesor
invitado de las siguientes universidades, entre otras: Oxford, Sorbona,
University of California, Los Angeles (UCLA), Berkeley, Stanford, Riverside,
Binghamton University, Kunming University of Science and Technology, Salamanca,
Politécnica de Cataluña, UNAM, Externado de Colombia. Funcionario de UNESCO
entre 1994 y 2002. Es autor de artículos y libros sobre Cuba, prospectiva y
relaciones internacionales. Actualmente es Consultor de GUNI, ACUP, Barcelona y
Profesor Titular Adjunto del ISRI, Cuba.
Fuente:
https://rebelion.org/el-inicio-de-la-tercera-guerra-mundial/
