1. La nueva arremetida imperialista en Cuba
Sobre la estrategia imperialista para la desestabilización de Cuba y los hechos ocurridos el 11 de julio, escribe Alayn A. Alonso. Resumo su texto:
Se trata de pasos muy bien estudiados y perfeccionados a partir de la experiencia de su aplicación en países de Europa del Este, Oriente Medio y África: 1) generar una situación de caos e ingobernabilidad; 2) entrada de una intervención humanitaria en forma de fuerza militar foránea; 3) conducción del país invadido hacia una forma de gobierno entreguista que permita a la élite financiera y monopolios extranjeros saquear sus riquezas en detrimento de las clases sociales desfavorecidas.
Muchos son los ejemplos recientes: todos tienen en común que el primer paso fue exactamente el mismo, construido a partir de eventos generados externamente y llevados de la mano de la desinformación de los grandes medios globales, que consiguen sobre todo confundir y manipular a la juventud y a las personas de menor preparación.
En sus cálculos, se trataba de hacer coincidir dos grandes conmociones en la isla: el pico del Covid (que ya habría acabado con los ingresos por turismo) con el recrudecimiento del bloqueo.
Pero era necesario hacer más. Era necesario eliminar de inmediato otras fuentes de ingresos de la isla: cortar los suministros de combustible; incrementar la persecución financiera para impedir la compra de piezas de repuesto e insumos para producir mercancías exportables; obligar a gobiernos sumisos a cerrar las misiones médicas cubanas en sus países, sin importar el impacto social negativo que eso significaría; obstaculizar los viajes de los cubanoestadunidenses a visitar a sus familias, y limitar las remesas familiares.
Dos situaciones fortuitas vinieron a ayudarlos en su afán. La aparición de la variante delta del coronavirus, mucho más contagiosa y letal, una de las causas de que el pico epidemiológico que esperaban con ansias finalmente se diera en Cuba. Y por otro lado, las averías simultáneas en tres grandes unidades de generación de electricidad y los perturbadores apagones. Se podrían enumerar otros, pero estos dos hechos tienen gran peso en el desenlace del día 11 (https://n9.cl/bchva).
Twitter: @aguerraguerra
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2. Los intereses ocultos tras las protestas en Cuba
Desde el domingo 11 de julio, todas las cadenas noticiosas del mundo y las redes sociales realizaron un abundante despliegue informativo sobre Cuba, la isla de la revolución. Grandes titulares anunciaron enormes manifestaciones en la isla; a las que caracterizaron como las mayores protestas contra el gobierno en más de 60 años desde que se instauró el encabezado por Fidel Castro. Los motivos iniciales informados fueron: la crisis sanitaria producida por la pandemia de la Covid-19, la escasez de medicinas, de servicios y de alimentos de primera necesidad.
Lo que ha llamado la atención, es la evidente desproporción malintencionada atribuida a las manifestaciones, y no porque no sea legítimo que el pueblo proteste y exija mejores condiciones, sino porque ha sido evidente la manipulación de los medios y las redes para crear en pocos días una opinión pública en contra del gobierno cubano, y de exacerbar y exagerar lo que está pasando allí, todo con un fin político y no precisamente humanitario y de sincera ayuda al pueblo cubano. No hay duda, los imperialistas estadounidenses son responsables directos de esta campaña mediática, para justificar una posible intervención directa, o de no poderlo hacer, para profundizar las contradicciones internas en la isla y tener una mayor capacidad de maniobra a través de sus aliados opositores al gobierno cubano.
La campaña mediática fue muy bien planeada; en pocos días y desde muchos perfiles se generaron contenidos buscando generar un caos a manera de una enorme crisis sanitaria y de hambre. Julián Macías, en entrevista concedida a Telesurtv expresó que «del 5 al 8 de julio hay unos 5.000 o 6.000 tuits; el día 9 hay unos 100.000 tuits; el día 10 hay 500.000 tuits y el 11 explotan los mensajes sobre Cuba». Las redes y las cadenas noticiosas, cierran sus ojos ante la dramática situación del pueblo en Colombia que todos los días pone muertos a manos del régimen, o de lo que está padeciendo el pueblo en Brasil, la India y muchas otras partes del planeta. Su supuesta preocupación por lo que pasa en Cuba, es clara y descaradamente una maniobra política para beneficiar al gran capital yanqui.
Protestas sí hubo en Cuba, y seguirán existiendo ya que las condiciones en que vive la mayoría de la población en la isla no se corresponden con lo que merece cualquier pueblo en el mundo. Allí hay hambre, desempleo, inequidad, falta de acceso a la educación, y muchas otras necesidades insatisfechas, como la mayoría de países del mundo. Allí, la pandemia del coronavirus ha incrementado los problemas generales, y sobre todo los del pueblo, quien es mayormente victimizado en esta aparente noche sin fin de la Covid-19, como en efecto sucede en todas partes. Cuba es un país sometido, dominado, encerrado por las fuerzas imperialistas, sobre todo de Estados Unidos, pero en contubernio con los demás, y en fuerte alianza con las clases reaccionarias cubanas que jamás han desaparecido del escenario de la sociedad.
Es decir, la isla de Cuba, también está atada a la cadena mundial del capitalismo imperialista; toda su vida económica, social y política está inmersa y depende directamente del resto de la economía; pues al fin de cuentas, y el problema principal en Cuba, es que nunca logró dar el salto cualitativo que lo llevara a transitar por el auténtico camino de la construcción del socialismo, y ese “pecado”, le ha costado su dependencia desde siempre, del resto de la economía mundial. Al comienzo de la revolución, dependencia del socialimperialismo ruso, pues ya para la época había sido tomado el poder por la nueva burguesía en la Unión Soviética, quien adoptó a Cuba como su principal base anti-yaqui en América. Y luego, cuando se redujo el “apoyo” de los rusos, reabriendo toda su economía al mercado de la explotación capitalista al tal punto que hoy, la principal fuente de ingresos es el turismo e importa más del 70% de los alimentos que consume el pueblo cubano. Así las cosas, Cuba nunca fue capaz de poner en práctica la independencia económica, una de las bases decisivas para contrarrestar el bloqueo de sus enemigos y contradictores.
Un valioso trabajo sobre la realidad cubana fue realizado por el periódico Revolución Obrera y publicado en el 2016 en el folleto Cuba: El Socialismo Ficción y el Capitalismo Verdadero¸ donde se expone «lo que fue el proceso cubano [que], no sólo permite darle el verdadero valor que tuvo como proceso revolucionario que se enfrentó al imperialismo; sino, sobre todo, comprender el por qué de lo que hoy se está viviendo en la isla». Y qué mejor ocasión que la de ahora para conocerla o reestudiarla, y comprender más a fondo lo que ha sido la rica experiencia del camino recorrido por nuestros hermanos cubanos.
Oponernos hoy con vehemencia a las maniobras de los reaccionarios e imperialistas que hoy pretenden retomar a Cuba como su semicolonia es una tarea de los revolucionarios y todos los progresistas, y hacer un análisis materialista de lo que ha pasado allí para mejorar en el futuro, es sin duda la mejor manera de darle continuidad a ese sueño tan anhelado de construir en medio del mar Caribe, una verdadera patria socialista en la hermosa Cuba.
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Su alcalde Francis Suárez sugirió que EE.UU. bombardee la isla
3. Miami, sede de la conspiración contra Cuba
Como los señores feudales de la Europa Medieval, buscan ingresar triunfantes al Santo Sepulcro que parece haberse mudado a La Habana.
Por Gustavo Veiga

Francis Suárez habla con un manifestante anticastrista en Miami.. Imagen: AFP
Miami ha sido y es la cuna de la enésima cruzada contra Cuba. Su alcalde, el republicano Francis Suárez, declaró que no deberían descartarse los bombardeos sobre la isla. Lo dijo sin sonrojarse el martes 13 en una entrevista con Fox News. El senador de su mismo partido, Marco Rubio, criticó con ironía al movimiento Black Lives Matters porque éste cuestionó al bloqueo de Estados Unidos Invitó a sus miembros a emigrar hacia la mayor de las Antillas. Otro que jugó fuerte es Carlos A. Giménez, representante en el Congreso de doble rasero. Defensor de las políticas represivas de Donald Trump en la frontera con México que ahora busca “una manera de financiar” a la oposición del gobierno de Miguel Díaz Canel. Los tres tienen un origen común: son cubano-americanos. Como el grupo que pretende juntar más de cien embarcaciones para montar una provocación en aguas internacionales a 15 millas del malecón habanero. Saldrían este lunes, si reúnen a su armada Brancaleone y se los permite el tiempo. En un video de Instagram anticiparon: “no vamos a entrar a Cuba, no somos Rambos, no somos suicidas”. Un tal Osdany Veloz ofició de vocero.
Como los señores feudales de la Europa Medieval, buscan ingresar triunfantes al Santo Sepulcro que parece haberse mudado a La Habana. La iglesia Católica de Miami los estimula entre crucifijos y relicarios. Esta semana se congregaron en la Ermita de la Caridad del Cobre. Le pidieron a la Virgen que “salvara a Cuba” mientras la colectividad cortaba la autopista Palmetto, que cruza la ciudad de norte a sur. Este piquete generó un problema para el gobernador de Florida Ron DeSantis, prematuro presidenciable republicano para las elecciones de 2024.
Es el mentor de la ley antidistubios del Estado sureño, la llamada HB 1 que endurece las penas contra las movilizaciones callejeras. Se aprobó después de que el Black Lives Matter (BLM) tomara varias ciudades del país cuando la Policía de Mineápolis, Minesota, asesinó al afroamericano George Floyd. Ahora debería aplicársela a los que agitan contra Cuba, dicen quienes le reprochan su doble estándar. Se lo recordó uno de los miembros del movimiento BLM. Tiffanny Banks declaró: “Cuando intentamos hacer lo mismo de una manera muy pacífica, DeSantis vino a buscarnos”.
Suárez, el joven alcalde que heredó el mismo cargo de su padre Xavier (lo ejerció tres veces en la década del ’80) fue quien llegó más lejos en sus amenazas contra Cuba. Entrevistado por la cadena ultraconservadora Fox News pidió que el gobierno de Joe Biden considerara soluciones punitivas al estilo Libia, Panamá y Yugoslavia. “Lo que estoy sugiriendo es que esa opción es una que debe explorarse y una que no puede simplemente descartarse”, comentó.
Por ahora Washington solo decidió mandar dinero a la oposición agitadora que intenta desacreditar al gobierno cubano. El colombiano-estadounidense Juan Gonzalez, principal asesor de Biden para América Latina reconoció que le están dando “20 millones a actores demócraticos” y “especificamente a aquellos actores democraticos que están difundiendo información, que están comunicando, que se están organizando”, lo que prueba la injerencia de EE.UU. El funcionario lo contó desde la misma Casa Blanca en una conferencia de prensa.
La sugerencia militarista del alcalde Suárez ratifica que Miami es el epicentro de una serie de conspiraciones y decenas de atentados contra Cuba desde hace seis décadas. Se convirtió en la capital doliente de una invasión fracasada en Playa Girón en 1961, en la guarida de Luis Posada Carriles después de que planeara la voladura del avión de pasajeros de la aerolínea Cubana en 1976 y de los ataques con bombas en la isla que mataron al turista italiano Fabio Di Celmo en 1997.
Tratándose de Suárez, la propuesta de una solución militar es una provocación que denota el sentimiento que domina en Miami. Si el funcionario propuso ataques aéreos para rendir al gobierno de la isla, el instagramer Veloz está intentando reunir un centenar de lanchas y botes en Governement Cut. Un acto de propaganda bilingüe destinado a la comunidad anticastrista y a los nostálgicos de la Brigada 2506. Aquella que organizó la CIA y que fue rechazada en la costa cubana en abril del ’61.
Suárez suele hablar frente a ese auditorio en estos días de agitación. “Si dios quiere, un día como éste vamos a poner una estatua como esta en Cuba”, arengó a metros de un monumento que homenajea a “los mártires de Bahía de Cochinos”. El nombre con que la contrarrevolución cubana llama a la gesta de Girón. Fidel Castro comandó en persona la defensa de Cuba y en 66 horas su ejército de la Sierra Maestra rechazó la invasión. A esa operación le pusieron un nombre de Walt Disney: Pluto. Los mercenarios que sobrevivieron se rindieron o fueron muertos. En el lugar se recuerda el hecho con un gran cartel que dice: “Playa Girón: primera derrota del Imperialismo en América Latina”.
La nerviosa actualidad de Miami, como se ve, no pasa solo por el rescate de los últimos cuerpos de las víctimas fatales del derrumbe en la Champlain Towers South el pasado 24 de junio. Mientras las calles de la capital cubana recobraron de a poco la tranquilidad, con marchas incluidas de apoyo al gobierno – este sábado y muy temprano, hubo un gran acto en el Malecón donde se hicieron presentes el presidente Díaz Canel y Raúl Castro-, en la Pequeña Habana, al otro lado del estrecho de Florida, sigue el frenesí de pedidos intervencionistas a Biden. Como si Estados Unidos no hubiera aplicado esa política a lo largo de seis décadas. Con un bloqueo que Naciones Unidas rechazó en 29 votaciones sucesivas y que Trump llevó al punto más alto, con 243 medidas contra la economía de la isla en cuatro años.
Pero ahora la vedette de las nuevas injerencias sobre Cuba es la llamada guerra de cuarta generación. Las fake news que no necesitan transporte aéreo ni anfibio para dar en el blanco. Según el analista español de redes sociales Julián Macías Tovar, la filosa campaña actual partió de dos cuentas de twitter. Una operó desde Miami y la otra de Buenos Aires. Son la de un activista cubano llamado Yusnabi y la del argentino Agustín Antonetti que vomitan tuits de a racimos. A este último lo denunció en televisión el gobierno cubano. Algunos medios lo presentan como un jovencito de 20 años pero tiene su cuenta en twitter desde septiembre de 2011. Si fuera así, la abrió a los 10. Al ritmo que lleva en once años (más de 36 mil tuits) bate récords sobre fake news dedicados a Cuba a tiempo completo. Integra la Fundación Libertad, un think tank de la derecha con sede en Rosario y anfitriona de Mauricio Macri, Sebastián Piñera y Mario Vargas Llosa en una entrevista muy publicitada de 2018.
Así se lleva adelante la guerra híbrida contra Cuba. Desde las computadoras o celulares. Pero también vale como recurso publicitario un rascacielos como el Paramount Miami Worldcenter Tower. Sus 36 pisos sirvieron de escaparate para que flameara una bandera cubana con la palabra libertad. Una libertad que está presuntamente garantizada en EE.UU. El país con la más alta tasa de presos por 100 mil habitantes del mundo (655 a julio de 2020). Uno de cada cuatro detenidos en el planeta - con y sin condena- está arrumbado en una cárcel del sistema penitenciario estadounidense. Y hay presos políticos como en la mayoría de las naciones, sin distinción posible entre gobiernos.
gveiga@pagina12.com.ar
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Con la presencia de Raúl Castro
4. Cuba: acto de "reafirmación revolucionaria" en La Habana
Se realizaron en ciudades del país como Santiago de Cuba, Bayamo, Camagüey, Santa Clara, Cárdenas, así como en las provincias de Villa Clara, Sancti Spíritus y Holguín. El presidente Miguel Díaz-Canel denunció las "mentiras, la infamia y el odio" utilizadas para "informar" sobre lo que se vive en la isla.

Los manifestantes reclamaron el fin del bloqueo norteamericano. . Imagen: AFP
Como en los todos los momentos claves de la Revolución Cubana, la respuesta a los desafíos llegó de la mano de la participación masiva. La madrugada del sábado encontró al Malecón de La Habana cubierto por una multitud que, bajo las consignas de "¡Abajo los Yankees!", "¡Nacimos para vencer y no para ser vencidos!", salió en respaldo de la convocatoria de "reafirmación revolucionaria" propuesta por el Gobierno cubano a una semana del inicio de la ofensiva mediática desatada tras las protestas por la situación económica en la isla.
Hay "un odio desbordado en las redes sociales", denunció el presidente cubano Miguel Díaz-Canel, y "lo que está viendo el mundo de Cuba es una mentira", aseguró. El cubano "no es un gobierno que reprime a su pueblo", afirmó el presidente. Pero "ninguna mentira se ha levantado por casualidad o por error, todo esta fríamente calculado en un manual de guerra no convencional", añadió.
También sostuvo que lo ocurrido "se revisará a la luz de los posibles errores que pudieron cometerse, sobre todo en los dos últimos años de presiones intensas", cuando Estados Unidos multiplicó las sanciones económicas sobre Cuba en medio de la pandemia de coronavirus. "Estamos bajo el fuego sofisticado de una ciberguerra que incluye el ciberterrorismo y el terrorismo mediático en su instrumental agresivo", afirmó.
"En defensa de la Revolución Cubana se efectúa acto político-cultural en el malecón de La Habana. Junto al pueblo, el General de Ejército Raúl Castro Ruz, el Primer Secretario del PCC, Miguel Díaz-Canel y otros dirigentes del PCC, el gobierno y las organizaciones de masas”, anunciaba la cuenta del gobierno cubano en Twitter al inicio de la concentración.
"Lo que está viendo el mundo de Cuba es una mentira”, dijo Díaz-Canel acerca de la difusión de “imágenes falsas” en redes sociales, que “alientan y glorifican la indignación y destrucción de la propiedad”.
Cien mil asistentes
"¡Nacimos para vencer y no para ser vencidos!", gritaba la multitud que el gobierno cubano calculó en 100.000 asistentes, convocada desde la madrugada, a través de los centros de trabajo y las universidades, en el Malecón de La Habana. Junto a Díaz-Canel estaba Raúl Castro, de 90 años.
"En las semanas previas se desarrolló una intensa operación político-comunicacional por parte de una gran plataforma de intoxicación mediática, financiada por el Gobierno de los Estados Unidos y por la maquinaria política de la Florida", afirmó el presidente.
Carlos Cruz, un jubilado de 65 años, participó de la multitudinaria manifestación en el Malecón."Todo el que sienta por la Revolución, que haya sentido por Fidel, que haya sentido por lo que se hizo en este país y lo que hay que seguir haciendo, sabe lo que significa la presencia de Raúl ahí", expresó.

En todo el país
De acuerdo al diario oficial Granma, también se realizaron actos en otras ciudades del país como Santiago de Cuba, Bayamo, Camagüey, Santa Clara, Cárdenas, así como en las provincias de Villa Clara, Sancti Spíritus y Holguín. Estas concentraciones tienen lugar con Cuba sumida en el peor momento de la pandemia, aunque lejos aún de las cifras que muestran Estados Unidos o la propia Argentina: La Habana registró ayer 763 nuevos contagios, uno de los registros más altos desde el inicio de la crisis sanitaria por el coronavirus.

"Nos han tirado con todo y, lo peor, han querido dividirnos", dijo Gerardo Hernández, diputado de la Asamblea Nacional y otro de los oradores del acto. Hernández, el coordinador nacional de los Comité de Defensa de la Revolución, es considerado un héroe en Cuba, ya que es uno de los cinco agentes cubanos encarcelados por años en Estados Unidos acusado de espionaje y que fue devuelto a la isla gracias a un acuerdo de intercambio de prisioneros en 2014.
"El deber de los revolucionarios"
El dirigente aseguró que entre los cubanos que salieron a las calles a manifestarse había personas con preocupaciones y problemas legítimos, y a ellos les ratificó que pueden contar con la Revolución.
"El deber de los revolucionarios es acercarnos a esas personas, incluso a los que puedan pensar diferente, y escucharlos, conversar, encontrar puntos en común", enfatizó.

Hernández también se refirió a la campaña de odio desatada contra la nación caribeña: "Nos tiraron con todo y lo peor es que quisieron dividirnos", apuntó, y agregó que la unidad es el blanco porque saben que a lo largo de la historia le ha permitido a Cuba "superar todas las crisis y salir adelante".
El acto de "reafirmación revolucionaria" fue la respuesta masiva a las protestas realizadas el pasado fin de semana, las mayores desde el Maleconazo del 5 de agosto de 1994. Las manifestaciones antigubernamentales reflejaron la difícil situación económica y social que atraviesa el país en medio de la pandemia, que paralizó todo el sector turismo, fundamental para el ingreso de divisas, y el refuerzo del bloqueo decidido por Donald Trump y aún vigente bajo Joe Biden.
El acceso a Internet móvil fue cortado en la isla del domingo al mediodía al miércoles por la mañana, antes de ser restablecido pero de manera inestable. Ante la denuncia de que el corte obedecía al inicio de las protestas, Cuba respondió que sus servidores fueron dañados por un ciberataque iniciado el 11 de julio.
El mandatario también rechazó los ciberataques a portales de noticias como el de la presidencia, así como el sitio web del diario Granma y del medio de comunicación Cubadebate. Incluso la web oficial de la cancillería, Cubaminrex, quedó fuera de servicio por un tiempo. "Tratan de silenciar cualquier alternativa a la narrativa anticubana que hoy se despliega en portadas alarmistas. Los amigos de Cuba, que conocen y sufren la manipulación y el silencio, no pueden acceder a los medios cubanos y nos han enviado los reportes de denegación de acceso", afirmó Díaz-Canel.
"Lograremos lo que nos propongamos empujando todos juntos la obra. Por delante tenemos el inmenso ejemplo de la Ciencia cubana, que se propuso y logró en tiempo récord y apenas sin recursos dos vacunas y otros candidatos vacunales que nos permiten enfrentar el futuro con esperanzas que otros pueblos no tienen", agregó el presidente.
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