Sponsor

Recent

EE.UU Y EL INTENTO DE AUTOGOLPE FASCISTA CONVOCADO POR TRUMP

DOSSIER:
REUTERS
"Una vergüenza nacional", "antiestadounidense", "un intento de golpe", "una insurrección alentada por el presidente de Estados Unidos"

Trump había instigado a la multitud con una recitación de sus “agravios” infundados durante más de una hora.
1. LOS FASCISTAS TOMAN POR ASALTO EL CAPITOLIO ... NO PODEMOS QUEDARNOS CRUZADOS DE BRAZOS
Aunque se logre dispersar a estos fascistas, lo que está lejos de ser cosa segura, tiene que haber una poderosa demostración de repugnancia por lo que esta gente representa y por el rumbo en que están empeñados en llevar a Estados Unidos... y al mundo.

revcom.us

Decenas de miles de fascistas, muchos de ellos armados, lograron detener el paso final de dar parte y certificar la victoria contundente de Joe Biden en la elección presidencial. Abrumaron a la policía, tomaron los pasillos del Congreso, hicieron destrozos en las oficinas y obligaron a la fuerza a que los miembros del Congreso huyeran y se refugiaran.

Esto fue nada menos que un intento de golpe de estado, convocado por Trump, y respaldado por la violencia de las turbas.

Trump había instigado a la multitud con una recitación de sus “agravios” infundados durante más de una hora. Llamó a la multitud a caminar por la Avenida Pensilvania y a “ser fuerte”, en esencia un llamamiento a intimidar a los republicanos “debiluchos” que no estaban de acuerdo con su intento de golpe de estado, siguiendo el llamamiento de Giuliani a un “juicio por combate”. Horas después de iniciada la violencia, Trump se negó a retirar sus tropas de choque, únicamente pidió que “guardaran la paz”, cuando en realidad no eran ni remotamente pacíficos en primer lugar; únicamente bajo gran presión llamó finalmente a la gente a volver a casa, horas después del paroxismo de violencia reaccionaria.

Ya no se puede seguir esperando. Desde hace años y más tiempo ha sido necesario que la “gente decente” deje en claro su determinación de detener a este peligro fascista. Hoy en día, estamos presenciando las consecuencias de la pasividad ante Charlottesville, ante los hijos refugiados arrancados a sus padres y abandonados en jaulas, ante los violentos ataques y las calumnias sin oposición al movimiento por la vida de los negros.

Así que saquemos esa lección. Que ya es hora de que cantidades masivas de personas se pongan de pie, de manera no violenta. Esperar más tiempo, contenerse equivale a la claudicación. Aunque se logre dispersar a estos fascistas, lo que está lejos de ser cosa segura, tiene que haber una poderosa demostración de repugnancia por lo que esta gente representa y por el rumbo en que están empeñados en llevar a Estados Unidos... y al mundo.

Nadie puede negar ni debería querer negar la conmoción y el mal augurio de ver a los perros rabiosos del fascismo y sus desmanes recorrer las calles de Washington, D.C.

El peligro está presente YA.

YA es hora de ponerse de pie por la humanidad.
____________
Fuente:

2. Intento golpista frustrado, por ahora en Washington; ratificarán triunfo de Biden y Harris

David Brooks,


Trump asalta el Capitolio

Con 4 muertos se salda intento golpista

Ratificarán victoria de Biden tras la toma del Congreso

El demócrata exige al presidente poner fin inmediato a este sitio // El magnate reitera que hubo fraude // Charles Schumer denuncia terrorismo doméstico

Foto
▲ Agentes encargados de la seguridad en el Capitolio, en posición de disparo ante la toma violenta del recinto legislativo, ayer en Washington.Foto Ap
Foto
▲ Tras escuchar a Donald Trump en la Casa Blanca, los manifestantes se dirigieron al Capitolio (ubicado a unos 40 minutos caminando), donde los congresistas se disponían a certificar la victoria del presidente electo. Luego de enfrentarse a policías y derribar las cercas que se había colocado alrededor del recinto, los descontentos comenzaron a penetrar la sede legislativa y desplegar banderas y mantas.Foto Ap y Afp
En un intento de golpe político, miles de ultraderechistas instigados por el presidente Donald Trump, invadieron el Capitolio obligando la interrupción del proceso constitucional de la certificación de la eleccion presidencial, generando pánico, órdenes de evacuación incluso del propio vicepresidente, distribución de máscaras antigas a legisladores con órdenes de mantenerse encerrados en sus oficinas mientras el comandante en jefe mantuvo silencio ante el hecho sin precedente en la historia de este país.

Esta noche, después de varias horas de caos y temor ante lo que diversos políticos y analistas llamaron un intento de “golpe”, una “insurrección” y la cosecha de lo cultivado por Trump y sus seguidores con sus ataques contra el proceso democrático durante el ciclo electoral, los legisladores reiniciaron el proceso de certificación del voto entregado por cada estado al Colegio Electoral, el cual culminará con la ratificación del triunfo del demócrata Joe Biden como presidente y Kamala Harris como vicepresidenta.

Pero lo ocurrido horas antes sacudió en sus centros la estructura política estadunidense. El asalto comenzó alrededor de las 14 horas; los fanáticos del presidente tumbaron barreras de seguridad e irrumpieron en la sede del poder legislativo, sobrepasando a las fuerzas de la policía del Capitolio -hecho que provocó sospechas sobre porqué no había más fuerzas de seguridad presentes-, rompieron ventanas, ingresaron al centro del edificio, a las grandes salas de ambas cámaras legislativas, paseando, gritando, enfrentando a policías sin respaldo, y provocando pánico.

Varias banderas de la confederación -símbolo de los estados sureños proesclavistas del siglo 19- ondeaban por los pasillos del Capitolio -algo que nunca fue posible ni durante la Guerra Civil.

Hubo escenas de policía federal del Capitolio desenfundado pistolas y portando rifles, instrucciones a legisladores y sus equipos de tener a la mano máscaras antigás, alejarse de ventanas y puertas y estar preparados para esconderse debajo de sus escritorios, versiones de paquetes sospechosos y amenazas de bomba, evacuaciones de edificios legislativos en la zona generaron pánico e incredulidad. Una y otra vez políticos y periodistas repitieron “nunca hemos visto algo así”. Para el legislador demócrata Jim McGovern, “esto es un ataque terrorista contra nuestra democracia”.

Los asaltantes ingresaron a las salas del Senado y la cámara baja, uno entró a las oficinas de la presidenta de la cámara baja Nancy Pelosi, otro se sentó en la silla desde donde sólo un par de horas antes presidía Pence. Cundió la preocupación por “paquetes sospechosos” y se confirmaron dos artefactos explosivos dentro del Capitolio.

Una mujer aún sin identificar fue herida de bala por policías del Capitolio y más tarde murió en un hospital y se informó de otras tres muertes por “emergencias médicas”; se reportaron varios policías heridos y más de 50 arrestos.

Según historiadores, el Capitolio no había sido asaltado desde 1814 durante la guerra contra Gran Bretaña.

La alcaldesa de Washington Muriel Bowser declaró un toque de queda absoluto en la capital a partir de las 18 horas -nunca antes impuesto a ese extremo. Aunque se anunció que se había ordenado y estaban en camino la Guardia Nacional -Trump inicialmente rehusó aprobar la solicitud para activarla- y fuerzas de la policía estatal de Maryland y Virginia, la ausencia de fuerzas de seguridad asombró a observadores a lo largo de la tarde.

Unas cuatro horas después, las autoridades declararon que el Capitolio estaba de nuevo bajo su control, pero manifestantes se mantenían en la periferia a pesar del inicio del toque de queda.

Durante las primeras horas del asalto, Trump guardó silencio, solo envió un tuit por el que solicitó a sus fanáticos respetar a la policía, pero no retirarse del Capitolio.

El presidente electo Biden declaró, en un mensaje al país, que “en estos momentos, nuestra democracia está bajo un asalto sin precedente… un asalto sobre los representantes del pueblo… un asalto sobre el imperio de la ley”. Agregó que “esto no es disidencia, es desorden, es caos…. tiene que acabar ahora”. Exigió a Trump que de inmediato “demande un fin a este sitio”.

Minutos después, a las 16:22, Trump apareció por un mensaje videograbado donde reiteró que fue una “elección fraudulenta” antes de solicitar a los manifestantes que “tenemos que tener paz, ley y orden….” y les pidió “tienen que irse a casa ahora”. Se despidió afirmando que “los queremos. Son muy especiales…. Entiendo cómo se sienten”.

Y poco más tarde, en un tuit que fue borrado poco después, el presidente justificó lo ocurrido a sus seguidores explicando que éstas son “las cosas y eventos que ocurren cuando una victoria sagrada de una elección abrumadora es… arrancada a grandes patriotas quienes han sido tan mal tratados durante tanto tiempo. Vayan a casa en amor y paz. Recuerden este día para siempre”.

Por cierto, en parte por estos mensajes, Twitter por primer vez suspendió la cuenta de Trump por incitar violencia. Más tarde, Facebook e Instagram suspendieron temporalmente las cuentas del presidente por razones similares.

Trump declaró a miles de sus fanáticos que respondieron a su convocatoria esta mañana que “jamás cederemos la elección” y los invito a acudir al Capitolio para apoyar a los legisladores republicanos que estaban buscando descarrilar la certificación del voto del Colegio Electoral. Más aún, declaró que esperaba que su vicepresidente Mike Pence, quien presidiría la sesión conjunta de ambas cámaras del Congreso, frenaría el proceso.

Dentro del Capitolio a las 13 horas se inició la sesión para ratificar los resultados del voto del Colegio Electoral que le entregó la victoria a Biden. Para entonces Pence ya le había comunicado al presidente, y dejó constancia por escrito, que se apegaría estrictamente a su papel constitucional y no podía unilateralmente suspender o descarrilar el proceso.

Aparentemente esto enfureció a Trump y al inicio del asalto del Capitolio por sus huestes, el magnate decidió atacar a su propio vicepresidente mientras éste era “evacuado” a “un lugar seguro” al fallar la seguridad. “Pence no tuvo la valentía para hacer lo que se tenía que hacer parar proteger a nuestro país y nuestra Constitución”, acusó por tuit.

El proceso de ratificación del voto inicio con la lectura en orden alfabético de los resultados oficiales de cada estado en términos de electores otorgados. Cuando se llegó a Arizona, como se había anunciado, legisladores republicanos expresaron su oposición a aceptar ese resultado con lo cual, bajo las reglas, se suspendió la sesión conjunta para que ambas cámaras sostuvieran un debate y voto sobre el rechazo interpuesto en sus salas respectivas. Fue poco después que lo hicieron cuando sonó la alarma del asalto al Capitolio, se interrumpió el proceso constitucional en curso para ratificar la elección presidencial.

Los legisladores republicanos -más de 100 diputados y una docena de senadores- que se habían comprometido a apoyar a Trump para cuestionar los resultados en por lo menos tres estados claves que perdió, provocaron una severa escisión dentro del Partido Republicano que incluyó un enfrentamiento con el líder de su mayoría en el Senado, Mitch McConnell quien se había opuesto a la maniobra y ha reconocido a Biden como presidente electo.

McConnell declaró ante el pleno al inicio de la sesión conjunta y poco antes de que el asalto al Capitolio suspendió el proceso que “he servido 36 años en el Senado -este será el voto más importante que jamás he emitido…. Los votantes, los tribunales y los estados se han declarado. Si revertimos eso, dañará nuestra república para siempre”, y “nuestra democracia entraría a una espiral de la muerte”.

No sabía que pocos minutos después, sería testigo y víctima de un asalto físico contra la institución democrática de la cual es líder, gracias al presidente que hasta hace pocos días él respaldó, le facilitó la implementación de su agenda y hasta aseguró que quedara impune al concluir su juicio político.

El Congreso regresa

Con discursos autoelogiando la “resilencia” y su “sagrada” institución, agradecimientos a la policía y condenas contra el asalto, el Senado reinició su sesión a las 20 horas, y la cámara baja una hora después donde fue notable que muchos menos legisladores estaban dispuestos a presentar objeciones al conteo del voto del Colegio Electoral.

Pence, frente al pleno del Senado, invitó a retomar la tarea de la certificación y afirmó que “hoy fue un día oscuro en la historia del Capitolio de Estados Unidos”, pero prometió que “el mundo una vez más atestiguará la resilencia y fortaleza de nuestra democracia”.

El líder democrata Charles Schumer denunció lo que llamó “terroristas domésticos” y acusó que “esta violencia es en buena parte responsabilidad” de Trump, “su vergüenza para siempre”. La senadora demócrata Tammy Duckworth, veterana militar que perdió ambas piernas en la guerra en Irak, dijo que “he dedicado toda mi vida adulta defendiendo nuestra democracia, pero nunca pensé que sería necesario defenderla de un intento de derrocamiento violento en el edificio del Capitolio de nuestra propia nación”.

En la cámara baja, la líder demócrata Nancy Pelosi inició la sesión denunciando la “profanación de éste, nuestro templo de la democracia” y afirmó que “a pesar de las acciones vergonzosas de hoy”, se “demostrará una vez más el traslado pacífico del poder de un presidente al próximo”.

Esta noche el Congreso continuó certificando los resultados del voto de cada estado, con un par de debates y votos sobre los resultados en dos estados que solo alargaron pero no modificaron el final ya pronosticado, y nadie dudaba que todo culminaría con la ratificación del triunfo de Biden y Harris en las próximas horas.

Ante los sucesos del día, un coro creciente de legisladores, ex funcionarios y líderes empresariales empezaron a solicitar la destitución del presidente bajo la 25 Enmienda de la Constitución que permite al vicepresidente y al gabinete remover al mandatario si se muestra incapaz de ejercer sus responsabilidades. Esta noche, algunos integrantes del gabinete de Trump discutieron invocar la 25 Enmienda, reportaron ABC News y CNN.

También algunos funcionarios del gobierno de Trump han renunciado, y se esperan más como resultado de la intentona del miércoles.

En el mitin de los trumpistas al inicio del dia hubo una ruta sonora grabada que incluyo la de Celine Dion con el tema de la película Titanic.

Faltan 14 días mas de su presidencia.
________
Fuente:

Capitolio de Washington | 
3. "Uno de los días más oscuros de la historia de EE.UU."
la condena de los congresistas por el asalto al Capitolio por los seguidores de Trump

Redacción BBC
FUENTE DE LA IMAGEN,REUTERS
"Una vergüenza nacional", "antiestadounidense", "un intento de golpe", "una insurrección alentada por el presidente de Estados Unidos".

Las expresiones anteriores recogen algunas de las reacciones de dirigentes del Partido Republicano de Estados Unidos ante el asalto contra el Congreso de Estados Unidos que ejecutaron este miércoles centenares de seguidores del mandatario Donald Trump.

La muchedumbre, que venía de participar en un mitin con Trump, irrumpió contra el edificio en un momento en el cual los parlamentarios se encontraban reunidos para certificar formalmente la victoria del candidato demócrata Joe Biden en las elecciones del pasado 3 de noviembre, cuyos resultados han sido desde entonces impugnados sin pruebas por el actual mandatario.

El asalto al edificio se prolongó durante horas y dejó al menos una víctima mortal, una mujer que recibió un disparo en el pecho cuya identidad no se hizo pública.

Numerosas voces republicanas, incluso de dirigentes que han estado acompañando a Trump en sus esfuerzos en promover los cuestionamientos no substanciados en contra de los resultados electorales, expresaron su rechazo en contra de la jornada de caos en el Capitolio.

3 escenarios posibles de la crisis política en Estados Unidos tras el asalto de los seguidores de Trump al Capitolio

"Esto fue un intento de autogolpe incitado por Trump": entrevista con Steven Levitsky, politólogo de la Universidad de Harvard

Capitolio de Estados Unidos | Cómo fue el caótico "día de la infamia" que vivió EE.UU. con el violento asalto al Congreso por seguidores de Trump
"Trump está incitando a la violencia", asegura un funcionario electoral republicano de Georgia, EE.UU.

Cuando la sesión se reanudó después de varias horas, el vicepresidente de Trump, Mike Pence, condenó el ataque. La victoria de Biden finalmente se certificó en el Congreso este jueves.

FUENTE DE LA IMAGEN,GETTY IMAGES
Los partidarios de Trump desbordaron a las fuerzas de seguridad y tomaron el Capitolio.

"Para aquellos que causaron estragos en nuestro Capitolio hoy, ustedes no ganaron. La violencia nunca gana, gana la libertad", dijo.

"Cuando nos volvamos a reunir en esta cámara, el mundo volverá a ser testigo de la resistencia y la fuerza de nuestra democracia, incluso tras la violencia y el vandalismo sin precedentes", agregó.

Por su parte, Chuck Schumer, el líder del Partido Demócrata en el Senado, consideró que este miércoles será recordado como "uno de los días más oscuros de la historia estadounidense".

FUENTE DE LA IMAGEN,GETTY IMAGES
El lema "stop the steal" ("detengan el robo") con el que el trumpismo ha cuestionado las elecciones de noviembre llegó hasta las oficinas del Congreso.

"Este templo de la democracia fue violentado", agregó.

"Esta será una mancha sobre nuestro país que no se borrará tan fácilmente. Un legado final, terrible e indeleble del 45º presidente de los Estados Unidos", apuntó en referencia a Trump.

"República bananera"

"Así es como se disputan los resultados electorales en una república bananera, no en nuestra república democrática", dijo en una declaración el expresidente George W. Bush, el único exmandatario republicano vivo, quien se refirió a los sucesos en el Capitolio como una "visión nauseabunda y desgarradora".

"Estoy consternado por el comportamiento imprudente de algunos líderes políticos desde las elecciones y por la falta de respeto mostrado hoy hacia nuestras instituciones, nuestras tradiciones y nuestro estado de derecho", dijo Bush sin mencionar explícitamente al actual mandatario.

FUENTE DE LA IMAGEN,GETTY IMAGES
Por las malas, los partidarios de Trump se abrieron paso en el Capitolio.

El senador Lindsey Graham, uno de los grandes aliados de Trump desde su llegada a la Casa Blanca, calificó el ataque como "una vergüenza nacional" y pidió que se sancionara a los responsables.

"Quienes realizaron este ataque deben ser identificados y enjuiciados hasta las máximas consecuencias contempladas en la ley. Sus acciones son repugnantes para la democracia", dijo en Twitter.

"Yo apoyo las protestas pacíficas pero no la violencia y la destrucción", agregó en otro mensaje.

Kevin McCarthy, el líder del Partido Republicano en la Cámara de Representantes, calificó lo sucedido como "muy antiestadounidense".

"No podría estar más triste o decepcionado por la forma cómo se ve nuestro país en este momento… Esta no es la vía estadounidense. Esto no está protegido por la Primera Enmienda", agregó en referencia a la norma constitucional que ampara la libertad de expresión, la libertad de reunión así como el derecho de solicitarle al gobierno que repare algún agravio.

Incluso el senador Ted Cruz, quien forma parte de una decena de dirigentes republicanos en esa Cámara partidarios de impugnar la certificación de los resultados electorales, tomó distancia del asalto al Congreso.

FUENTE DE LA IMAGEN,GETTY IMAGES
El senador Ted Cruz, quien respalda las impugnaciones no sustanciadas de Trump en contra de las elecciones, también criticó el asalto al Capitolio.

"Este asalto al Capitolio debe detenerse ya. La Constitución protege la protesta pacífica, pero la violencia -de izquierda o derecha- siempre está mal y quienes toman parte de ella dañan la causa que dicen apoyar", señaló en un mensaje en Twitter.

"Un intento de golpe"

FUENTE DE LA IMAGEN,GETTY IMAGES. 
Una de las imágenes que llegaron desde el interior del Capitolio.

Algunos dirigentes republicanos fueron más allá de condenar el asalto al Capitolio y señalaron directamente a Trump como responsable de los sucesos.

El senador Mitt Romney, quien fue candidato presidencial republicano en los comicios de 2012, señaló que lo ocurrido este miércoles era "una insurrección incitada por el presidente de Estados Unidos".

Adam Kinzinger, miembro republicano de la Cámara de Representantes, fue un paso más allá y calificó lo ocurrido como "un intento de golpe".

"Lo que todos vimos hoy en el Capitolio no es el Estados Unidos que se erige como un faro de libertad y esperanza para el mundo. El ataque sobre el Capitolio fue un intento de golpe con el objetivo de anular la elección de un presidente electo de forma debida", dijo.

"El actual presidente incitó este golpe, lo animó e hizo poco para proteger el Capitolio y la Constitución. Alzo mi voz para rechazar este caos y para condenar al presidente por permitir que ocurriera", dijo en un video colgado en su cuenta de Twitter.

Capitolio de Estados Unidos: el momento en que simpatizantes de Trump asaltan la sede del Congreso

La irrupción de cientos de seguidores del presidente Donald Trump en la sede del Congreso de Estados Unidos el miércoles obligó a suspender la certificación de la victoria de Joe Biden en las elecciones de noviembre de 2020.

El violento asalto al Capitolio en Washington ocurrió luego de un mitin masivo frente a la Casa Blanca en el que Trump volvió a denunciar lo que considera un fraude electoral del que no hay pruebas.

Los manifestantes marcharon hacia la sede del Congreso y varios de ellos lograron ingresar al recinto tras enfrentarse a la policía, lo que llevó a la suspensión de las sesiones de los legisladores y al bloqueo de los accesos a los salones del Senado y la Cámara de Representantes.

La sesión se reanudó el jueves y el Congreso de Estados Unidos certificó a Joe Biden y a Kamala Harris como el próximo presidente y próxima vicepresidenta respectivamente del país.
___________________
Fuentes:

4. Trump: irresponsabilidad y narcisismo

Instigados por el llamado de Donald Trump a impedir la sucesión presidencial a como dé lugar, centenares de sus simpatizantes irrumpieron ayer en los edificios del Capitolio de Estados Unidos y obligaron a suspender la sesión del Congreso en la que debía efectuarse la ceremonia de nombramiento de Joe Biden como presidente electo. Tal como se había anticipado por las convocatorias de fanáticos trumpistas en redes sociales, las protestas excedieron por completo el marco de la libertad de expresión y manifestación, para adentrarse en la sedición y el culto a la violencia: no sólo se portaron sin recato símbolos racistas y emblemas que exaltan el pasado esclavista del país, sino que varios de los asaltantes acudieron armados al Capitolio.

Un agente que resguardaba el Capitolio abrió fuego contra una persona que participó en el asalto a la sede legislativa. De acuerdo con la policía de Washington, la mujer, que era simpatizante de Trump, falleció en el hospital a causa del disparo recibido. En un desplante de egoísmo difícil de comprender en cualquier otro personaje, el mandatario saliente calificó estos trágicos sucesos de algo que sucede cuando una sagrada victoria absoluta les es quitada de manera tan poco ceremoniosa y violenta.

El desarrollo de los acontecimientos impone varias reflexiones. En primer lugar, debe indicarse que el sistema electoral estadunidense nunca ha representado el ejemplo democrático que sus entusiastas pretenden, y que con arrogancia imperial se ha buscado imponer durante más de un siglo al resto de las naciones. Por el contrario, de manera cada vez más inocultable la autoproclamada mayor democracia del mundo arrastra una serie de falencias que ponen en entredicho el gobierno del pueblo: basta con señalar la permanencia del Colegio Electoral –un resabio oligárquico establecido cuando en este país todavía era legal la esclavitud y expresamente diseñado para contener la voluntad popular cuando ésta desafíe al establishment– o la captura casi sin par de las palancas del poder instituido por parte de un puñado de grandes capitalistas mediante, entre otros mecanismos, la posibilidad de hacer donaciones ilimitadas y anónimas a los candidatos a todos los cargos de elección.

Así, la llegada del magnate de los bienes raíces a la Casa Blanca debe leerse como un síntoma de esas miserias, pero también como un acelerador del deterioro que hoy tiene a la superpotencia entregada a la demolición de su propia institucionalidad. Incluso si la irrupción de ayer no supone un daño irreparable al proceso de transición, sí crea problemas graves a corto y largo plazo: por una parte, coloca a los líderes del Partido Republicano en el dilema de rechazar el asalto a la democracia o prolongar la vergonzosa lealtad que le han guardado al mandatario; por otra, abre un abismo entre las instituciones y la sociedad, así como dentro de ésta.

Por último, es imposible soslayar el papel del armamentismo que se ha instaurado en amplias franjas de la ciudadanía estadunidense como un factor que exacerba cualquier tensión, y añade dificultades sin cuento a conflictos que únicamente pueden resolverse mediante el diálogo, la empatía y los mecanismos de conciliación de intereses que son el signo de toda democracia auténtica.

Cabe esperar que el conjunto de la clase política de Washington haga a un lado cualquier mezquindad partidista y se una para poner fin a esa irresponsabilidad narcisista que Trump ya ha llevado demasiado lejos. De otra forma, Estados Unidos se dirigirá a un terreno político sembrado de peligros, en el cual no pueden descartarse nuevos episodios violentos.
___________
Fuente:

5. Donald Trump: El último show

Por Santiago O'Donnell


Fue la despedida que Donald Trump se merecía. Cientos de fanáticos enardecidos entrando por la fuerza al Capitolio para interrumpir el viejo ritual de certificar una elección, en este caso la que ganó Joe Biden, como si semejante acto pudiera cambiar el resultado de la voluntad popular. Una toma de palacio alentada por el propio presidente, un acto de fanfarronería con los minutos contados, sin ninguna consecuencia política más allá de hundir aún más en el desprestigio al magnate neoyorquino, quien demostró ser incapaz de respetar las reglas democráticas durante todo su gobierno y aún más cuando eligió desconocer su derrota electoral. 

Fue, eso sí, un golpe más al débil tejido social estadounidense atravesado por una grieta multicultural, que no pone en riesgo el funcionamiento de las instituciones a corto plazo pero escenifica una crisis de representatividad y legitimidad que viene desde hace tiempo y que tuvo su máxima expresión, precisamente, en el ascenso de un personaje racista, machista y chauvinista a la presidencia, y se prolongó durante cuatro años de políticas basadas en el señalamiento del Otro como enemigo a odiar, y culminó con este desenlace patético, tan dramático como insustancial.

Cuando ya la escena no daba para más, cuando el mundo y los propios estadounidenses se cansaron de mirar el show decadente por televisión, cuando ya se estiraba demasiado, salió Biden por televisión para decirle al mundo que lo que veía no era lo que Estados Unidos representa, que su país está hecho de gente decente y buena, y para decirle directamente a Trump, prácticamente ordenarle, que termine su pataleo y llame a su gente a abandonar el Congreso antes de que alguien salga lastimado, más allá de la mujer baleada, aparentemente por un guardia de seguridad, según informaron algunos medios locales. Biden mencionó la palabra "sedición" como para dejar en claro que el chistecito les puede costar caro a los revoltososos ultraderechistas que habían interrumpido una sesión legislativa en el Capitolio, algo de lo que no se registran antecedentes en Estados Unidos.

El mensaje de Biden hizo reacciónar a Trump. Al borde del suicidio político, el todavía presidente llamó a sus muchachos a abandonar la toma, ya rodeados de patrulleros y policías listos para actuar. Dijo que los entendía, que le habían robado la elección, pero que ya era hora de volver a sus casas. Al momento de escribir estas líneas los rebeldes trumpistas se empezaban a dispersar triunfantes sin haber logrado nada para su causa mientras se acercaba la hora del toque de queda, ultimátum que preanuncia una actitud más represiva por parte de agentes federales y sobre todo de la Policía del Capitolio, la fuerza encargada de custodiar el predio tomado, que responde directamente a las autoridades del Congreso.

La despedida de Trump fue bochornosa, sí, pero no hay que perder de vista lo importante. En catorce días Estados Unidos tendrá un nuevo presidente. Uno muy distinto a Trump en muchos aspectos. Un cultor del multilateralismo acostumbrado a trabajar con los republicanos, no en contra de ellos, que llega con el mandato de cerrar las heridas abiertas por su predecesor. Un tipo centrista, con virtudes y defectos, pero que no tiene los antecedentes de mentir e insultar casi a diario por Twitter, como nos había acostumbrado Trump. Nada de lo ocurrido hoy impedirá que el traspaso suceda. Al contrario. Hoy quedó claro que el camino de Trump no es el que eligieron la mayoría de los estadounidenses. Hoy Estados Unidos y el mundo entero pudieron ver, acaso como nunca antes, la peor cara del movimiento extremista ultraderechista que este mandatario lamentable supo liderar. Un show tan liviano, inútil, grosero y triste como el hombre que lo inspiró.
__________________
Fuente:

Hechos sin precedentes en la historia de Estados Unidos
6. Una crisis de larga gestación

Por Atilio A. Boron 


En los gravísimos sucesos del miércoles, propios de las “anarquías populistas” que Washington ve –y vitupera- por doquier en los países de la periferia hay una indudable corresponsabilidad de los dos partidos.

Lo ocurrido no tiene precedentes en la historia de Estados Unidos. Todo un vetusto y enorme entramado institucional concebido por los padres fundadores para evitar los riesgos de la oclocracia –el temido gobierno del populacho- se derrumbó como un castillo de naipes cuando respondiendo a las incesantes arengas de Donald Trump una turba de trumpistas arrolló a las fuerzas de seguridad y tomó por asalto al Capitolio. El resultado: el Senado tuvo que entrar en receso mientras el vicepresidente Mike Pence era prestamente evacuado por el Servicio Secreto mientras una banda de fascinerosos con ropas de fajina y algunos de ellos armados sentaban sus reales en las salas del Senado y la Cámara de Representantes. El objetivo: impedir que el Congreso certificara la victoria de Joe Biden en la elección presidencial del 3 de noviembre.

La responsabilidad de Trump en estos incidentes es indiscutible. Una parte de los republicanos aportaron lo suyo.Más de cien estaban dispuestos a proponer la anulación de la victoria de Biden, y deben también ser considerados como instigadores del tumulto. Pero sería un error creer que lo ocurrido es responsabilidad exclusiva de Trump y sus secuaces. Este episodio marca la gravedad de la crisis de legitimidad que hace mucho tiempo está carcomiendo al sistema político norteamericano. El ausentismo electoral es un lastre crónico para un sistema que se autoproclama como una democracia cuando no lo es. Abraham Lincoln la definió como el “gobierno del pueblo, por el pueblo y para el pueblo”. Hoy no sólo intelectuales de izquierda como Noam Chomsky sino hasta académicos del mainstream como Jeffrey Sachs y, antes que él, Sheldon Wolin sostienen en sus intervenciones orales y escritas que el sistema político de Estados Unidos es una plutocracia y no una democracia en la medida en que es el gobierno de los ricos, por los ricos y para los ricos. Esto es lo que explica la quejumbrosa reflexión que hiciera hace unos meses un editorial colectivo del The New York Times al constatar que el 1% más rico acumula más riqueza que el 80% más pobre del país. Es decir, una pseudo-democracia que aplicando las políticas neoliberales decretó las exequias del “sueño americano” y convirtió a ese país en el más desigual del mundo desarrollado. 

En los gravísimos sucesos del miércoles, propios de las “anarquías populistas” que Washington ve –y vitupera- por doquier en los países de la periferia hay una indudable corresponsabilidad de los dos partidos. 

Los exabruptos de Trump y sus criminales políticas, dentro y fuera de Estados Unidos, se nutrieron durante cuatro años de la falta de voluntad de los demócratas para poner fin a las políticas que beneficiaban al 10% más rico (y sobre todo al 1% de los supermillonarios) del país y para hacer siquiera mínimo esfuerzo para democratizar de verdad al sistema político. No es ocioso recordar ante los violentos incidentes de este miércoles que jamás estuvo en la mente de los padres fundadores crear un sistema democrático: la elección indirecta vía colegios electorales, el carácter optativo del voto, el sufragio en día laborable son las rémoras de un sistema que se constituyó como una república pero no como una democracia. 

No es casual que la propia Constitución de Estados Unidos no mencione en un solo lugar la palabra mágica: “democracia”. Y ante una sociedad que ha cambiado tanto como Estados Unidos en los últimos cincuenta años, pasando de ser una sociedad bastante homogénea a una multicultural y desigual, y ante la estolidez de un sistema partidario que no refleja para nada estos cambios la aparición de un demagogo como Trump y su incendiaria retórica podía terminar abriendo las puertas del infierno y soltar a todos los demonios. Eso fue lo que ocurrió ahora. Y esto va para largo y no se solucionará sin reformas sociales, económicas y políticas de fondo, cosa que difícilmente Joe Biden estará dispuesto a impulsar. 

Fuente: 

Entradas que pueden interesarte

EMANCIPACIÓN DE YOUTUBE, OTRA MANERA DE VER LA ACTUALIDAD

ENTRADA DESTACADA

IA, PARTES EN CONFLICTO

IA, PARTES EN CONFLICTO

Apocalípticos e integrados Las empresas tecnológicas que impulsan los modelos de inteligencia artif…

LO MÁS VISTO

ALEMANIA, DEL ESCUDO SOCIAL AL ESCUDO MILITAR

La regla es: déficit para las armas, austeridad para las personas  Alemania está cometiendo el mismo error en el que incurrió tres veces en el último siglo y medio. Cada rearme alemán —desde la guerra franco-prusiana de 1870, pasando por la carrera armamentística previa a la Primera Guerra Mundial en 1914, hasta el rearme nazi de 1933— ha terminado en catástrofe Imagen E.O con Nano Banana 2 Por: Lic. Alejandro Marcó del Pont eltabanoeconomista.wordpress.com/mayo 3, 2026  Nunca en la historia de la posguerra alemana se había visto una operación de ingeniería fiscal y social tan descaradamente hipócrita. Mientras Friedrich Merz, anuncia un drástico tijeretazo de casi 40.000 millones de euros al Estado del Bienestar, el fin de la gratuidad del seguro médico para cónyuges no cotizantes y pensiones reducidas a una mera «cobertura básica», su gobierno ha aprobado simultáneamente una reforma constitucional que permite endeudarse sin límites para financiar el rearme, eliminando de un ...

UNA GUERRA EN LA QUE (CASI) TODOS PIERDEN

A menos de tres meses de que Israel y Estados Unidos iniciaran la guerra contra Irán y Líbano, se clarifica el efecto de esta: miles de víctimas directas e indirectas e impactos negativos inmediatos y colaterales Casas destruidas en Basta, Beirut  Sergio Ferrari otromundoesposible.net/20/05/2026 Los ataques de Israel en Líbano a partir del 28 de febrero ya han causado al menos 2.800 muertes y 8.700 heridos, número que sigue aumentando a pesar del alto al fuego pactado en abril. Hacia fines de ese mes, la Fundación de los Mártires de Irán reconocía casi 3.500 muertos como resultado de los bombardeos en su país. Por su parte, un reciente análisis de la cadena informativa alemana Deutsche Welle calcula que, hasta el momento, el conflicto ha generado gastos militares cercanos a los 30 mil millones de dólares y un lastre de infraestructuras destruidas, sin duda sumas colosales para una eventual futura reconstrucción ( https://www.dw.com/es/china-insta-a-pakist%C3%A1n-a-intensificar-su-m...

MERCENARIOS DE LA COMUNICACIÓN (I y II)

1. Así opera la red internacional para tumbar a Iván Cepeda el 31 de mayo 2. El bestiario mediático colombiano *** 1. Mercenarios de la comunicación (I): así opera la red internacional para tumbar a Iván Cepeda el 31 de mayo Esta serie de Diario Red revela que los votantes colombianos enfrentan una operación nacional e internacional de desestabilización mediática y política de cara a las elecciones presidenciales El candidato a la Presidencia de Colombia, Iván Cepeda Castro - Carlos Luján / Europa Press / ContactoPhoto Diana Carolina Alfonso d iario-red.com/ 19-22/05/26  En el contexto electoral, Colombia se ha convertido en el campo de batalla de una intervención mediática y digital explícita: titulares falsos, perfiles zombi y una cadena de medios que amplifican distorsiones. Estas distorsiones son plantadas por una arquitectura de inteligencia artificial entrenada específicamente para fabricar el miedo. Esta serie investigativa de Diario Red aborda primero las operaciones mediát...