La pandemia del Covid-19 constituye hasta lo que va corrido del siglo XXI la mayor anomalía afrontada por la sociedad global...
Miguel Antonio Espinosa Rico1
Resumen
La pandemia del Covid-19 constituye hasta lo que va corrido del siglo XXI la mayor anomalía afrontada por la sociedad global y sigue en intenso debate qué tanto impacto podría tener sobre la estabilidad del orden mundial, de manera particular, sobre el modelo neoliberal. Por ahora las desafiantes y delirantes posturas de Donald Trump, desde la capital imperial y Jair Bolsonaro, desde el patio trasero latinoamericano, así como la ambivalente y errática unidad europea, parecen remar a contracorriente en un mar geopolítico global en el que Rusia, China y otros países se han cuidado de mantener una posición prudente y proactiva frente a la pandemia y la cooperación internacional. La tensión mundial está y sigue puesta en el estado en que quede la economía mundial una vez sea clara la superación de la pandemia, la producción y distribución de la vacuna para su tratamiento a futuro, pero, sobre todo, en cómo se reacomoden los intereses imperiales en el mundo pospandemia. Desde nuestra orilla, sostenemos que no se pueden despreciar los aportes de las reflexiones que sobre la coyuntura han sido hechas por diversos intelectuales de todo el mundo, no solo de quienes leen una crisis profunda que amenaza la estabilidad del modelo neoliberal sino de quienes advierten acerca de la capacidad resiliente del capitalismo. En el presente artículo se ofrece una lectura desde Colombia, tratando de destacar las manifestaciones más crudas del acontecer político, social y económico durante la pandemia, llamando la atención acerca de la agudización de la crisis socioeconómica y de la violencia contra las personas y la naturaleza, lo cual constituye una evidencia, no solo del impacto espacialmente diferenciado de la pandemia a escala global sino del fortalecimiento del modelo neoliberal, al menos en Colombia.
Palabras claves: Modelo neoliberal, pandemia, derechos humanos, capitalismo salvaje.
Colombia: pandemic, human rights and wild capitalism
Abstract
Summary. The Covid-19 pandemic constitutes the greatest anomaly faced by global society so far in the XXI century and there is still an intense debate about how much impact it could have on the stability of the world order, in particular, on the neoliberal model. For now, the defiant and delusional positions of Donald Trump, from the imperial capital and Jair Bolsonaro, from the Latin American backyard, as well as the ambivalent and erratic European unity, seem to row against the current in a global geopolitical sea in which Russia, China and other countries have been careful to maintain a prudent and proactive position in the face of the pandemic and international cooperation. The global tension is and continues to be placed on the state of the world economy once the overcoming of the pandemic is clear, the production and distribution of the vaccine for future treatment, but, above all, on how interests are rearranged imperialists in the post-pandemic world. From our shores, we maintain that the contributions of the reflections on the situation that have been made by various intellectuals around the world cannot be neglected, not only by those who read a deep crisis that threatens the stability of the neoliberal model but also by those who warn about it. of the resilient capacity of capitalism. This article offers a reading from Colombia, trying to highlight the crudest manifestations of political, social and economic events during the pandemic, calling attention to the worsening of the socioeconomic crisis and violence against people and nature, which constitutes evidence, not only of the spatially differentiated impact of the pandemic on a global scale, but of the strengthening of the neoliberal model, at least in Colombia.
Keywords: Neoliberal model, pandemic, human rights, savage capitalism.
La pandemia y las fracturas en el edificio neoliberal del Estado colombiano
La pandemia del Covid-19 constituye una situación de impacto sobre la salud humana a escala global y como un impacto de esta naturaleza y magnitud, como otras pandemias, en otros momentos de la historia de la humanidad, afecta a todas las dimensiones de la vida de la sociedad. Los impactos sobre la salud, educación, ambiente, economía, cultura y política, en una u otra medida, en una u otra magnitud, han desatado una numerosa y variada cantidad de lecturas e interpretaciones desde analistas de la academia en general y desde los centros de poder geopolítico y económico, además de los medios de comunicación y generación de opinión pública en todas las escalas espaciales.
En el presente artículo se intenta una aproximación que muestre, a partir de la situación generada a escala nacional –Colombia- las manifestaciones de la crisis global del modelo neoliberal, la cual se referencia a partir de las reflexiones de autores como Agamben, Zizek, Harvey, Han), que discuten si la misma puede contribuir a precipitar el fin del neoliberalismo o si, por el contrario, pueden permitir a éste su recomposición y relanzamiento como sistema de opresión sobre toda la humanidad.
El artículo centra su atención en la agenda neoliberal seguida por el capital transnacional y el gobierno colombiano, cuyas expresiones más visibles e interrelacionadas son el extractivismo generalizado (megaminería, hidrocarburos, hidroenergía, agronegocios, cultivos de uso ilícito); la acción de grupos armados ilegales vinculados al narcoparamilitarismo que han causado decenas de masacres y cientos de asesinatos de liderezas y líderes sociales, incluidas cientos de personas de la reincoporada insurgencia de las Fuerzas Armadas Revolucionarias de Colombia – Ejército del Pueblo (FARC-EP), que firmaron un Acuerdo de Paz con el gobierno colombiano en la Habana, en 2016; el comportamiento de los sectores económicos durante la pandemia; y, las afectaciones sobre la prestación de servicios de salud y educación.
Nuestra postura con respecto a este debate se expresa en el apartado en el cual se citan los autores mencionados.
En Colombia la partida por definir entre un modelo de gobierno de centro izquierda, centro derecha y extrema derecha, a solo dos años de haberse firmado en Acuerdo de Paz entre un gobierno de derecha y la insurgencia de las Fuerzas Armadas Revolucionarias de Colombia
– Ejército del Pueblo (FARC-EP), fue resuelta el 17 de junio de 2018 en favor del candidato del Movimiento Centro Democrático, expresión de la extrema derecha, para el período 2018-2022.
En unas elecciones cuestionadas entonces y aún2, la opción alternativa perdió frente al candidato aupado por una coalición de fuerzas de los sectores políticos tradicionales conservadores y liberales, liderados por el movimiento político creado por el expresidente Álvaro Uribe Vélez3.
Desde su posesión, el 7 de agosto de 2018, el nuevo presidente ha dedicado su agenda al desmonte agresivo y progresivo del Acuerdo de Paz4 y a la imposición de una serie de reformas constitucionales que faciliten un Estado más garantista frente al ingreso del capital trasnacional en todas sus formas, la profundización de los tratados de libre comercio (sobre todo con los EE.UU), la reforma laboral y la reforma de la justicia.
Por estas razones resulta comprensible que el comienzo de las medidas para enfrentar la Pandemia por el Covid-19, mostró la fractura entre el gobierno, a ultranza neoliberal y ultraderechista de Iván Duque y la alcaldesa verde5 de Bogotá, Claudia López, debido a que en la capital como en otras ciudades y departamentos se tomó la decisión de implementar medidas de confinamiento social antes que el gobierno nacional decidiera decretar la cuarentena6. Luego debió sumarse al apoyo a los gobiernos territoriales y comenzó en Colombia la primera cuarentena, desde el 16 de marzo, hasta el 19 de abril, que luego se extendería hasta 10 de mayo, posteriormente hasta el 31 de mayo y el 29 de mayo se anunció que ésta iría hasta el 30 de junio, luego hasta el 31 de julio y posteriormente hasta el 31 de agosto, fecha a partir de la cual se levantaron las cuarentenas y el país entró en lo que el lenguaje oficial denominó la Nueva Normalidad, en la cual se levantan las restricciones de movilidad y se avanza en la apertura paulatina de la totalidad de las actividades económicas, siendo las últimas el transporte aéreo, el turismo, bares y discotecas, servicios funerarios públicos.
La educación se mantiene en virtualidad por decisión de las autoridades académicas universitarias y de la mayoría de instituciones de educación básica, media y técnica, mientras el Ministerio de Educación Nacional y sectores de la educación privada presionan por un retorno gradual a la presencialidad7. La Federación Colombiana de Educadores (FECODE) se oponen radicalmente a esta medida, argumentando el peligro en que se encontrarían las niñas y niños y decenas de miles de docentes cuyas edades los hacen población en riegos ante el peligro de contagio. Además, están los casos conocidos de la situación en países como Francia y China, donde luego del retorno a clases presenciales las autoridades han tenido que volver a decretar la virtualidad y el regreso a casa.
Con todo y dada la presión del sector privado, aprovechando la desprotección de los más pobres y la abrumadora informalidad de la economía, toda la sociedad colombiana ha quedado más expuesta que antes y hasta casi mediados de septiembre no era claro que la curva de la pandemia hubiese llegado al tope esperado y antes bien, el número de casos y de muertes seguían en ascenso. Espacialmente también el panorama ha sido muy complicado y exceptuando los casos de los departamentos de Amazonas y Caquetá (también en la amazonia), la mayoría de casos y muertes se han presentado en las regiones con mayor concentración poblacional: capital de la república, Antioquia, Costa Caribe y Valle del Cauca.
Un estudio de la Universidad de los Andes (2020), pone de manifiesto una realidad apenas esperada de las afectaciones que sobre los sectores más vulnerables de la sociedad tienen las pandemias. Expresa el estudio,
[…] Lo que muestran las cifras de Bogotá respecto a hospitalizaciones y muertes por estrato es preocupante: el virus viene atacando con mayor intensidad a los renglones socioeconómicos más vulnerables. Por ejemplo, para alguien que vive en estrato uno resulta 10 veces más probable ser hospitalizado o fallecer por el virus y seis veces más probable ir a parar a la UCI8, comparado con una persona de estrato seis.
Este veredicto tiene por supuesto una manifestación espacial, ya que los estratos socioeconómicos más vulnerables son los de la escala inferior: 1, 2 y 3, en los espacios urbanos, extendiéndose luego a los sectores rurales que, aunque se hayan mantenido bajo aislamiento son alcanzados por el virus, tal como ha ocurrido en regiones como la amazonia, el litoral Pacífico y comunidades campesinas e indígenas.
Para el caso de la capital del país, la Secretaría de Salud de Bogotá, es la única del país que registra la afectación del virus por estrato socioeconómico afectado y sus resultados son muy dicientes. Del total de población afectada por el Covid-19, el 41.3% corresponde al estrato 2; el 33.5% al estrato 3; el 9.9% al estrato 4; el 9.6% al estrato 1; el 3% al estrato 5 y el 2.2% al estrato socioeconómico más alto, 6. Del total de muertes, el 45.3% corresponde al estrato 2; el 28.5% al estrato 2; el 16.8% el estrato 1; el 5.3% al estrato 4; mientras los porcentajes para los estratos 5 y 6 se reducen a mucho menos del 1% (Secretaría de Salud de Bogotá, D.C., 2020/7-9).
Al llegar al día 10 de septiembre de 2020, Colombia se situaba como el 6° país del mundo por número de casos Covid-19, detrás de EE-UU, India, Brasil, Rusia y Perú, acercándose a los700 mil casos. En número de muertes ocupaba el puesto 11 (21.615 en total), detrás de EE.UU., Brasil, India, México, Reino Unido, Italia, Francia, Perú, España e Irán (https://www.aeroterra.com/es-ar/covid-19/dashboard).
Por lo expresado hasta aquí, el edificio neoliberal del estado colombiano, si bien muestra su fragilidad ante la irrupción de un problema como la pandemia del Covid-19, comportamiento que puede ser similar a lo ocurrido en otros países del mundo dependiente, e incluso de países no dependientes, seguramente no va a caer, como tampoco el gobierno que lo agencia. Al contrario, como se ilustra en lo que sigue, la agenda neoliberal en Colombia ha seguido su curso e incluso, como se verá también más adelante, se destacan sectores que han resultado ganadores en medio de una situación que ha golpeado y sigue golpeando de manera cruda a los sectores de clases medias y bajas de la sociedad.
El brillo del crecimiento del extractivismo se oculta tras el terror de la pandemia
Como parece estar ocurriendo a escala global, la pandemia, acompañada del temor, el aislamiento social y las medidas de control la mayor parte de la población, ha llegado a constituirse en la excusa perfecta para la aceleración de medidas de política favorables a la agenda de los capitales corporativos que han capturado a los estados nacionales y que en la coyuntura se han visto libres de las presiones sociales de rechazo a sus impactos ambientales en los territorios.
Pero el caso colombiano raya en lo extremo. La Agenda extractivista recibió la pandemia como un lubricante que le ha permitido perfeccionar todo el engranaje político-jurídico y económico para consolidar su posición en el territorio nacional, como en adelante se mostrará. La siguiente figura de Indepaz constituye un reflejo de una tragedia que muchos no esperaban ocurriera luego de la firma de los Acuerdos de Paz y mucho menos en las circunstancias creadas por la pandemia. Al ya marcado silenciamiento de la protesta social ante la oleada de reformas legislativas favorables a la instauración de un nuevo período de dictadura autocrática9 y de retorno de un estado marcado por su signo de extrema derecha, se lo acompaña del resurgimiento, en lo que va corrido del año, de decenas y decenas de masacres.
Figura 1. Líderes y personas defensoras de Derechos Humanos asesinadas en Colombia entre 2016 y hasta el 15 de julio de 2020
Fuente: Indepaz (2020)
Solamente durante los meses de marzo a 15 de julio de 2020, período de la pandemia por el Covid-19, la cifra de lideresas y líderes sociales asesinados en Colombia fue de 99. Tristemente mientras escribía el presente texto, el 11 de agosto, 5 adolescentes entre los 14 y 18 años aparecieron asesinados con tiros de gracia, en proximidades de un barrio muy humilde al oriente de la ciudad de Cali, mismo sector en el que el pasado 11 de marzo “fue encontrado sin vida y con un disparo en la cabeza, Cristián Adrián Angulo, de 24 años, y de quién según su padre los principales sospechosos resultan ser miembros de la Policía” (contagioradio.com/agosto 15, 2020 at 1:49 pm.). Cristian era un gestor de paz. En ambos episodios familiares de las víctimas han declarado públicamente a la policía como sospechosa y han solicitado una investigación a fondo para el esclarecimiento de la verdad.
Figura 2. Homicidios líderes sociales y defensoras de Derechos Humanos desde la firma del Acuerdo de Paz. 2016-2020
Fuente: Indepaz, 2020
Apenas 4 días después de la masacre en Cali, otra masacre, esta vez de 9 jóvenes entre 18 y 25, la mayoría estudiantes universitarios, fue perpetrada el 15 de agosto en el municipio de Samaniego, en el departamento de Nariño, en la frontera con Ecuador. Esta misma noche Jaime Monge, fundador de ASOCAMPESINA, en Villacarmelo, zona rural de Cali era asesinado por desconocidos. Actores armados ilegales no identificados aparecen como sospechosos y también aquí los familiares y organismos defensores de derechos humanos exigen el esclarecimiento de la verdad. ¡Durante el mes de agosto fueron asesinadas un total de 49 personas en 11 masacres en Colombia, pero el presidente Duque apareció en la televisión nacional para expresar que en su gobierno no había masacres sino asesinatos colectivos (!!!), lo cual simplemente ratifica su justificación de estos crímenes de lesa humanidad, asumidos ya como normales por el propio gobierno.
La misma institución (Indepaz, 2020, reporte del 8/9/2020), ilustra que, de un total de 51 masacres, que dejaron 202 víctimas, entre el 5 de enero y el 5 de septiembre, solamente entre el 9 de marzo y el 5 de septiembre –período de pandemia- se produjeron 41 masacres con 162 víctimas, como lo ilustran la figura 3 y la tabla 1.
Figura 3. Masacres por mes en Colombia de 5 de enero a 5 de septiembre de 2020
Fuente: INDEPAZ (2020).
Tabla 1. Listado de masacres en Colombia entre el 9 de marzo y el 5 de septiembre de 2020
Como correlato a las muertes de tantos cientos de personas, con las que se suman miles por cuenta de todas las violencias en Colombia, miles de especies de flora y fauna son diezmadas, eliminadas o amenazadas en la agresión del capital transnacional, los empresarios nacionales y el narcoparamilitarismo contra la selva muy húmeda ecuatorial, los páramos y la selva amazónica, que también no se ha detenido durante la pandemia, y antes bien, la ha instrumentalizado para actuar criminalmente a su sombra.
Como el propio Procurador Delegado para Asuntos Ambientales y Agrarios del actual gobierno lo reconoce,
[…] La deforestación en este país tiene un ritmo exagerado con o sin pandemia. Lo que puede ocurrir es que la mafia y la delincuencia, que se está apoderando de las zonas rurales, estén aprovechando que el Ejército se está dedicando a otras labores en esta emergencia, por lo tanto, puede haber menos personal disponible. Sin embargo, sabemos desde antes de la pandemia que el comercio ilegal de madera y deforestación está disparado, no solo en la Amazonas, también en Antioquia y Chocó. Hay que tener en cuenta que hoy está restringida la tala, pero eso no es inconveniente para las mafias que tienen complicidad en algunos territorios de algunas autoridades ambientales. Procurador delegado para asuntos ambientales y agrarios. (Trujillo, 2020).
Los departamentos en los que se han presentado el mayor número de asesinatos y violaciones a los derechos humanos, son justamente aquellos en los que se presenta la mayor presencia de empresas transnacionales que desarrollan proyectos de megaminería, generación hidroeléctrica, explotación de hidrocarburos y avance de los cultivos de palma aceitera, además de cultivos de coca: Cauca, Antioquia, Nariño, Valle del Cauca, Putumayo, Norte de Santander, Córdoba, Caquetá, Chocó, Meta y Arauca, como se observa en el mapa anterior y se puede verificar en el informes relacionados (UPME10, 2020; Betancur, 2019).
Betancur (2019:22), ilustra la manera ascendente en el comportamiento del número de títulos mineros y la extensión de tierras concesionadas para actividades mineras en Colombia solo entre 2002 y 2019. Dentro del período el número de títulos y extensión concesionada se cuadruplicó entre 2002-2010; coincidiendo con los dos períodos de gobierno de Álvaro Uribe Vélez; en el período 2010-2018, durante el cual presidió a Colombia el Premio Nobel de Paz, Juan Manuel Santos, tuvieron su pico más alto, en aplicación de la llamada “locomotora minero-energética” de su Plan de Desarrollo y solo descendieron levemente entre 2019-2019, como lo muestra la figura 4.
Figura 4. Colombia. Extensión concesionada (hectáreas) y títulos mineros 2002-2019
Fuente: Betancur (2019:22)
Otros sectores ganadores durante la pandemia
Mientras las inmensas mayorías se ocultan y refugian despavoridas en casas y apartamentos, tratando de guardar el aislamiento social y la prevención frente al Covid-19, como Klein (2020, p. 113) lo ha expresado crudamente, las elites siguen ejecutando su perversa agenda de acumulación y despojo sobre toda la sociedad.
[…] Según el DANE11, los sectores que más crecieron en el trimestre fueron el agrícola, con el 6,8 por ciento; electricidad, gas y agua, cuyo PIB avanzó un 3,4 por ciento, y administración pública y defensa, que aumentó su producto un 3,4 por ciento. El sector inmobiliario subió 2,6 por ciento (hace un año creció 2,5 por ciento), las actividades profesionales, científicas y técnicas subieron 2,7 por ciento el PIB entre enero y marzo (un año atrás subió 3,3 por ciento) y el sector público y educativo pasó de crecer 4,3 por ciento hace un año a una variación de 3,4 por ciento en el primer trimestre del 2020 (El Tiempo, 15 de mayo).
En el sector agrícola el crecimiento por supuesto no se da por cuenta de la agricultura tradicional, si bien para el café de exportación lo que va corrido de 2020 ha sido positivo, pero sobre todo lo ha sido para los agronegocios. El crecimiento del producto de los servicios de electricidad, gas y agua, obedece justamente al aumento de la permanencia de las personas en los hogares y al mantenimiento de los cobros a los sectores comercial, institucional e industrial, que se han mantenido a pesar del cese de una altísima parte de estas últimas actividades.
Según la Cámara Colombiana de la Construcción (CAMACOL, 2020), la tasa nacional de desempleo entre febrero 20 y mayo 20 de 2020 ascendió a un 17.8%, registrando 7.2 puntos porcentuales más que durante el mismo período de 2019. En el solo sector de la construcción el empleo se redujo en un 27.1%. El sector de la construcción representa aproximadamente el 6% del empleo nacional. En términos absolutos esto quiere decir que hacia el mes de abril se había presentado una reducción de aproximadamente 400.000 empleos en la construcción. En 7 de las 15 mayores ciudades del país sin embargo la dinámica de la construcción está por encima de la media nacional (3.4%), oscilando entre un 6.2% y 3.6%, mientras que las de menos dinámica oscilan entre 3.4% y 1.8%, pero no hay registros negativos.
El Informe Especial Covid-19 (CEPAL, 2020:3), indica que “Más de un tercio del empleo formal y un cuarto del PIB se generan en sectores fuertemente golpeados por la crisis” y que los sectores más fuertemente golpeados corresponden a Servicios de turismo, Industria cultural tradicional, Comercio, Reparación de bienes, Hoteles y restaurantes, Transporte, Moda y Automóviles; los golpeados de manera moderada: Minería, Electricidad, gas y agua, Construcción y materiales, para la construcción, Servicios empresariales. Actividades financieras, Bebidas, Muebles y madera, Industria química. Electrónica - Maquinaria y equipo. Los menos golpeados: Agricultura, ganadería y pesca, Producción de alimentos, para el mercado interno, Insumos y equipamiento médico, Medicamentos, Telecomunicaciones y Envases. Estima este organismo que
[…] un 34,2% del empleo formal y un 24,6% del PIB de la región corresponden a sectores fuertemente afectados por la crisis derivada de la pandemia. Más aún, menos de la quinta parte del empleo y del PIB se generan en sectores que serían afectados solo de forma moderada” (CEPAL, 2020, p. 4).
La industria en 8 países de Latinoamérica, que incluyen a Brasil, México, Argentina, Colombia y Perú, presentará a juicio de la CEPAL, un retroceso estructural, que resulta en realidad en un reforzamiento del ya acusado procesos de desindustrialización impuesto por el modelo neoliberal imperial. Esto representa una caída del 7,7% para el total de la industria, con mayor afectación sobre el sector de “cuero y calzado (-37,8%) y autos y autopartes (-36,9%) (CEPAL, 2020, p. 5)”. En contraste, “la industria de alimentos anotó un crecimiento (6,1%)” (CEPAL, 2020, p. 5). En general, “el 96% de las empresas tuvieron una caída en sus ventas (el 75% registró una disminución superior al 50%); el 82% de las empresas formales podrían subsistir solo entre uno y dos meses con sus propios recursos (CONFECAMARAS, 2020)” (CEPAL, 2020, p. 6).
Más de 2.7 millones de empresas se verían obligadas a cerrar, generando una pérdida de más de 8.5 millones de puestos de trabajo (CEPAL, 2020, p. 6), lo cual muestra la gravedad subcontinental de la crisis que está aún en proceso y cuya duración es igualmente difícil de estimar.
La emergencia de la pandemia ha presionado a los gobiernos a implementar medidas de salvamento, que básicamente consisten en garantizar la liquidez de las empresas, mediante el flujo de pagos, postergación y renegociación de deudas; otorgar créditos, para aumentar la disponibilidad de recursos y acceso a fondos; ayuda directa, consistente en subsidios o cancelación de obligaciones que incluyen medidas para trabajadores independientes formales; protección del empleo, evitando despidos mediante el otorgamiento de subsidios para pago de salarios y aportes patronales, pero facilitando la “suspensión de salarios y reducción de jornadas y flexibilización laboral (se excluyen medidas para el fomento y la regulación del teletrabajo)” (CEPAL, 2020, p. 9); el apoyo a la producción mediante el fomento a la producción interna de bienes y servicios esenciales, que incluyen medidas para facilitar las compras públicas; y, el fomento de la actividad exportadora.
Esta batería, aparentemente garantista, no está exenta de profundas contradicciones y ha facilitado en todo caso una aplicación más desfavorable a los sectores más vulnerables de la población ocupada en actividades tanto industriales como de servicios, en las cuales la formalidad no es plena y la calidad del ingreso es en general precaria. Como el mismo organismo lo debe reconocer,
[…] Sin embargo, el 86% de estas medidas contemplan horizontes temporales inferiores a seis meses, lo que, si bien supone un esfuerzo financiero considerable (en el Brasil, por ejemplo, el monto asociado a medidas de liquidez representa el 3,1% del PIB), no sería suficiente para que el sector empresarial enfrente una recuperación que, muy probablemente, será lenta y gradual (CEPAL, 2020, p. 11).
La ayuda directa desde los estados latinoamericanos a la economía en crisis oscila, vergonzosamente, entre un 0,02% y 0,22% del PIB.
Manifestaciones de la emergencia del Covid-19 y del capitalismo salvaje en Colombia
Varios hechos se pueden destacar en el comportamiento del gobierno colombiano, en contubernio con los representantes del capital durante lo que va de la actual pandemia por el Covid-19:
Quedó en evidencia la impresionante desigualdad territorial en las condiciones de infraestructura y dotación de los servicios de salud, ya desde hace más de dos décadas en manos de privados. Exceptuando algunas capitales metropolitanas, la mayoría de ciudades capitales de departamentos y ciudades intermedias, para no mencionar las pequeñas y centros urbanos básicos, fueron sorprendidos sin la infraestructura, personal ni dotación adecuada, situación que no se superó durante lo que va de la pandemia.
En educación, quedó en evidencia la impresionante desigualdad en el acceso a equipos tecnológicos y red fija de internet a nivel nacional, que va desde el 0.1% en Guainía y Vaupés, hasta máximo el 17.4% y 22.7% para Antioquia y Bogotá, D.C., respectivamente12, pero que obviamente se concentra en las áreas urbanas. El Laboratorio de Economía de la Educación de la Universidad Javeriana13, divulgó en de marzo de 2020, que
[…] el 63% de los estudiantes de grado 11 de bachillerato y grado 5 de primaria de colegios públicos manifiesta no tener acceso a internet ni computador en sus hogares. En el caso de los estudiantes de grado 9 de bachillerato el porcentaje es ligeramente menor, 57% manifiesta no tener acceso a estas herramientas. A nivel regional se encuentra que, en el 96% de los municipios del país, menos de la mitad de los estudiantes tienen acceso a las herramientas tecnológicas necesarias para recibir clases virtuales, siendo la región suroriental del país la que presenta mayores rezagos.
En el caso de la educación superior, particularmente la estatal, es indicativo el silencio del Ministerio de Educación Nacional, no solo sobre alternativas en infraestructura y dotación para superar el rezago tecnológico sino sobre el impacto que la prolongación de la pandemia traerá sobre la deserción durante el presente semestre y la ya anunciada reducción de la matrícula para el semestre B de 2020. La mayor parte del estudiantado de las universidades estatales proviene de los estratos socioeconómicos 1, 2 y 3 y éstas además vienen enfrentando, desde hace ya tres décadas una sistemática política de desfinanciación, agudizada bajo los gobiernos de extrema derecha.
La deserción en algunas universidades privadas, información no divulgada por temor a reconocer la crisis o estimular más la misma, alcanza cifras que oscilan entre el 30% y más del 50%, lo cual ha generado una significativa desvinculación de docentes, por un lado, pero por otro, acuerdos con los docentes de planta para la reducción consentida de salarios y la sobrecarga académica.
Casi que al unísono las clínicas y hospitales privados vieron en la Pandemia una oportunidad de oro para hacerse al apoyo del gobierno y forzar el pago de deudas que tanto el Estado como el mismo sector privado tiene con ellas. Vía Campesina14, sostiene con razón que
[…] En este momento, cuando el sistema de salud está colapsando, la mayoría de los países no cuentan con un servicio de salud pública estructurado para responder a la proliferación de virus y enfermedades. El colapso del sistema de salud en el mundo es inherente a la forma en que el capital ha transformado la salud en mercancía. Más importante que curar a las personas, se ha convertido en el beneficio que obtienen las empresas capitalistas, especialmente con la enfermedad de las personas. Están menos preocupados por la salud, apuestan más por la enfermedad y están más entusiasmados con los beneficios que la enfermedad le permite al capital extraer de este proceso.
Las empresas privadas prestadoras de los servicios colectivos domiciliarios han hecho su fiesta con la elevación del consumo de energía eléctrica, gas, agua y servicios de internet, esta elevación representa en millones de casos porcentajes entre el 100% y 500% o más, y la tensión crece porque con cinismo estas empresas han expresado que la salida es diferir el pago de las facturas a 24 y hasta 36 meses, con cobro entre cero y “bajo” interés. En el caso del servicio de internet se ha presentado cortes a usuarios que por la crisis económica no han podido hacer los pagos antes de la fecha de suspensión.
Pese a la Pandemia y la parálisis de la economía, el capital inmobiliario y financiero, todos a una, siguen cayendo como carroñeros sobre pequeños, micro y medianos empresarios que se quedaron ilíquidos y enfrentando los pagos de nóminas, arriendos, servicios públicos y costos financieros, recibiendo apenas promesas paliativas por parte del gobierno, capturado por estos capitalistas.
Aduciendo
[…] Que las materias primas como el maíz amarillo duro, el sorgo, la soya y la torta de soya son deficitarias en su producción en el país e impactan hasta el 85% de los costos de producción de bienes de la canasta básica familiar como la carne de cerdo, el pollo, el huevo y el pescado, entre otros”
El gobierno nacional expidió el Decreto 523 del 7 de abril de 2020, cuyo encabezado titula “Por el cual se modifica parcialmente el Arancel de Aduanas en relación con la importación de materias primas como el maíz amarillo duro, el sorgo, la soya y la torta de soya" (Ministerio de Comercio, industria y turismo, 2020), reduciendo éste a cero (0%) hasta el 30 de junio, lo que posibilitará la importación de 4.543.787 toneladas de estos bienes, mostrando una vez más su obediencia a los mandatos de los grandes empresarios y los exportadores estadounidenses, en contraste con el sacrificio de la producción nacional y la suerte que ante esta medida sufrirán cientos de miles de pequeños y medianos productores. Esta medida hace parte de los compromisos adquiridos por gobiernos de la mayoría de países de Latinoamérica en los forzados Tratados de Libre Comercio (TLC) y hace añicos además cualquier propósito de defensa de la soberanía alimentaria nacional.
En plena pandemia, los voceros de la extrema derecha continúan imponiendo desde la agenda legislativa, proyectos para cercenar los derechos de los pensionados y de las clases trabajadoras (actuales y futuras), expresados en la contratación por horas e incluso la propuesta de que se posponga el pago de las primas de junio y diciembre, además de tomar los recursos de los fondos de pensiones para cubrir los gastos que por la emergencia ha impuesto la pandemia. En igual sentido se flexibiliza la legislación laboral para facilitar los despidos justificados de trabajadoras y trabajadores, si bien pequeñas, micro y medianas empresas se ven abocadas al cierre y sus posibilidades de reapertura son cada día más inciertas. Los sectores más golpeados, como siempre, son las trabajadoras y los trabajadores que se subemplean o lo hacen en la informalidad, pues sus actividades han sido sencillamente clausuradas por las cuarentenas sucesivas.
No es extraño que Colombia merezca un llamado de atención de la organización Transparencia Internacional (2020):
Alarmante concentración del poder en el ejecutivo en Colombia.
Septiembre 3 de 2020. Berlín, Bogotá. Transparencia Internacional y su Capítulo en Colombia, Transparencia por Colombia, expresan su profunda preocupación por la creciente concentración del poder en el Presidente de la República, en detrimento de las otras ramas del poder y de las libertades ciudadanas.
Si bien, en el diseño institucional colombiano el poder ejecutivo cuenta con una amplísima capacidad de decisión, su poder ha aumentado en forma preocupante en meses recientes. Una de las razones ha sido la creciente cercanía del gobierno a las mayorías en el Congreso. Adicionalmente, el estado de excepción de emergencia económica declarado, que se requería para la atención de la pandemia, lo convirtió en legislador transitorio. Igualmente, se identifica un debilitamiento de las autoridades descentralizadas locales frente al gobierno central, y se han presentado acciones cuestionables del gobierno que afectan las libertades de expresión, participación ciudadana y acceso a información pública
A lo anterior se suma el riesgo de pérdida de autonomía de los órganos que deben ejercer control sobre el ejecutivo. Durante 2020 se han elegido personas cercanas al gobierno para dirigir la Fiscalía General de la Nación, la Procuraduría General de la Nación, y la Defensoría del Pueblo, situación ante la cual se corre el grave riesgo de afectar la independencia que debe tener dichos órganos externos de control frente al poder ejecutivo
Aun así, miles de personas dedicadas al rebusque diario se desplazaban durante las restricciones de las cuarentenas por las calles de todas las ciudades, desafiando el encierro y ofreciendo toda clase de productos, desde verduras y frutas hasta elementos de aseo y de uso preventivo en la pandemia (tapabocas, guantes, alcohol, gel antibacterial), además de otra amplia gama de bienes de uso doméstico, además de la multiplicación espectacular del servicio domiciliario, ya no solo por grandes empresas sino por numerosos “emprendedores” que han visto en el aislamiento social una oportunidad de obtener algún ingreso. Las tasas de desempleo como era de esperarse se han disparado, alcanzando cifras que en algunas ciudades pasan del 25% y podrían agudizarse aún más. La flexibilización laboral, que ya se viene implementado desde la década de los 80 y que comenzó en el sector de las empresas del Estado, continuó luego de manera sistemática en el sector privado y ahora se reedita con mayor fuerza, al amparo del Covid-19.
En el mismo sentido, desde la misma agenda legislativa y el manejo de la política de paz, se sigue haciendo añicos el Acuerdo con las FARC-EP, mientras se hacen demostraciones mediáticas hipócritas frente a la solicitud de diálogos que viene haciendo el ELN. La actual cuarentena tuvo como hecho notable la “visita”, con fines de “observación” de una Comisión de militares asesores de alto rango del Comando Sur de las Fuerzas Armadas de los Estados Unidos, lo cual coincidió con maniobras militares de Colombia en la frontera con Venezuela y con las denuncias de que el territorio colombiano es utilizado por grupos paramilitares que han realizado intervenciones en Venezuela y apoyan a los sectores pro estadounidenses en este país vecino, sometido a presiones y bloqueo sistemático por el imperio del norte. El 17 de agosto el diario El Heraldo, de Barranquilla, anunciaba, “Una delegación estadounidense encabezada por el asesor de Seguridad Nacional Robert O’Brien se reunirá este lunes en Bogotá con el presidente Iván Duque y otros miembros de su Gobierno para tratar asuntos de seguridad, económicos y la crisis de Venezuela” (El Heraldo, 17 agosto 2020).
Mientras tanto, centenares de protestas de trabajadores de la salud, micro, pequeños y medianos comerciantes y productores, así como de informales urbanos y grupos de pobladores populares urbanos exigiendo apoyo del Estado en diversos sectores de las ciudades, han venido en crecimiento durante los últimos meses y anuncian lo que podría ser, como en muchos países, un estallido social con consecuencias no muy claras, tanto como su dirección y resultados para los sectores oprimidos, que ahora son tanto los sectores marginalizados de las ciudades y el campo (indígenas, campesinos y afrocolombianos), como las trabajadoras y los trabajadores formales, informales y la clase media.
La luz al otro lado del túnel no siempre es natural ni anuncia su final
La pandemia, en tanto fenómeno global, con sus múltiples y diversos impactos, es objeto no solo de análisis en tanto afectación a la salud de millones de personas, sino que, en su nombre, instrumentalizada, se debate el rumbo que podría tomar la sociedad global en el futuro. A la crisis que arrastra el modelo neoliberal y que ha generado una abundante producción académica en lo que va corrido del siglo XXI, se suman ahora los que se producen incorporando los impactos del COVID-19. Como se dejó insinuado en el primer apartado de este artículo, resultan altamente sugerentes y retadores los aportes de Agamben, Zizek, Han y Harvey, en tanto reflexiones sobre el fenómeno en la escala global, justamente porque nos permiten un diálogo con la escala nacional. Como elemento clave, es necesario tener en cuenta que las reflexiones presentes en estos autores, provienen de la comprensión cercana de la realidad tal como ellos la perciben desde sus contextos, particularmente europeo y norteamericano, si bien comparten conocimiento acerca de las realidades de otros contextos diferentes al norte global. Igualmente, estas reflexiones guardan estrecha relación con los apartados precedentes del artículo, mostrando la interrelación multiescalar de fenómenos como el COVID-19 y la interdependencia entre las diferentes dimensiones de la vida social.
El 25 de octubre de 2017, la Revista de psicoanálisis En el Margen, editada en Buenos Aires, le había hecho a Giorgio Agamben una entrevista en la que él expuso sus ideas en torno a la relación entre la política y la economía, el poder, la teología, la arqueología del conocimiento, la filosofía, el pesimismo y la esperanza. Es esta entrevista que Agamben pronuncia la frase que un año más adelante retomará Zizek para titular su más reciente libro. Agamben expresó en aquella entrevista que “El pensamiento, para mí, es esto: el coraje de la desesperanza. ¿No es eso el colmo del optimismo?” (Agamben, 2017).
Esta poética del filósofo italiano, que desafía la manera convencional de concebir la desesperanza, como una necesidad urgente para la humanidad actual, es asumida críticamente por Zizek, a quien se lo ha criticado justamente por haber declarado que el “Coronavirus es un golpe al capitalismo al estilo de ‘Kill Bill’ y podría conducir a la reinvención del comunismo” (Zizek, 2020), lo cual lo lleva a fortalecer su convicción acerca de que la pandemia en efecto va a jugar un papel crucial en la agudización de las contradicciones que amenazan el orden capitalista. Así lo expresaba Zizek,
[…] En resumen, el auténtico coraje consiste en admitir que la luz que hay al final del túnel probablemente es el faro de otro tren que se acerca en dirección contraria.
Este tren en dirección contraria últimamente ha asumido muchas formas. En los últimos años, los problemas de nuestro paraíso capitalista global han estallado en cuatro niveles, y el enemigo ha adquirido cuatro figuras: la renovada amenaza fundamentalista-terrorista (la declaración de guerra contra el ISIS, Boko Haram…); las tensiones geopolíticas con y entre los nuevos poderes no europeos (China y sobre todo Rusia); la aparición de nuevos movimientos emancipadores radicales en Europa (Grecia y España, por el momento); el flujo de refugiados que cruzan el Muro que separa a “Nosotros” de “Ellos” y que por tanto “amenaza nuestro modo de vida” (Zizek, 2018, p. 7)
Los primeros dos renglones, particularmente referidos a la luz al final del túnel, constituyen un apropiado llamado de atención acerca de quienes por alguna razón hayan llegado a menospreciar la extraordinaria capacidad resiliente ganada por el capitalismo en los siglos de su existencia y consolidación. Los cuatro niveles-contradicciones que Zizek señala no solo se han agudizado con la pandemia sino que han aumentado en intensidad, lo cual ha desatado una nueva dinámica en la confrontación interimperial por no perder posicionamiento global o por fortalecerlo y avanzar. Sin embargo, y pese a que su lectura de los posibles efectos de la pandemia resulta tan retadores como el optimismo de Agamben, resulta muy complicado asumir que pueda producirse una reinvención de un tipo de sociedad que aún no ha visto la luz (el comunismo), incluso si se aceptara por tal los procesos vividos en Rusia y China, en los cuales el socialismo mismo está cuestionado.
Si se tratara de intentar una reinvención, desde la perspectiva teórica de un nuevo modelo de sociedad, capaz de situarse entre el capitalismo y el comunismo sin ser por supuesto el socialismo hasta ahora fracasado, seguramente el debate todavía está por comenzar y hace parte de los posibles, y por tanto, de las esperanzas acerca de que todavía otro mundo es posible. Este otro mundo posible del que se habla desde diversas tendencias del movimiento antisistémico, ha estado en el centro de las reflexiones de las cumbres sociales mundiales y se viene advirtiendo de manera reiterada por diferentes pensadores sociales. Cassen (2002), quien fundó la organización Acción para la Tasación de Transacciones y Ayuda al Ciudadano (ATTAC), colocaba como condiciones para conversar en torno a un nuevo orden internacional tres condiciones: 1) pleno empleo y cohesión económica y social; 2) Gravar todos los ingresos del capital igual que se gravan los ingresos del trabajo; y 3) Interrumpir de inmediato todos los flujos financieros con los paraísos fiscales.
Harvey (2010), ha expresado que en la sociedad existen las manifestaciones que, adecuada e intencionalmente organizadas, aunque “no existe un movimiento anticapitalista firme y lo suficientemente unificado que pueda desafiar de manera adecuada la reproducción de la clase capitalista y la perpetuación de su poder en el escenario mundial” (p, 44), podrían conducir a otro tipo de ordenamiento. Él enumera en términos generales cinco actores sociales que se están moviendo a escala global con mayor o menor fuerza en diferentes países: 1) el significativo grupo de ONG con presencia global; 2) la presencia de organizaciones anarquistas, autónomas y populares; 3) la existencia de Partidos políticos de izquierda; 4) movimientos sociales que se oponen al desplazamiento y a la desposesión y; 5) la emergencia de “movimientos emancipatorios en torno a cuestiones de identidad – mujeres, niños, gays, minorías religiosas, étnicas y raciales, todas en demanda de una condición favorable–, junto con una amplia gama de movimientos ambientales que no son explícitamente anticapitalistas” (Harvey, 2010: 51-55).
En la lectura hecha sobre los efectos de la pandemia, Harvey (2020), mantiene una posición de esperanza con relación a la crisis que vive el capitalismo y señala, en términos generales, la evidente pérdida de oportunidad que dejó escapar la Unión Europea, inmersa en una crisis interna de acuerdo entre sus principales componentes: Inglaterra, Alemania y Francia; el avance inexorable de China y la omnipresencia de Rusia; la entrada en escena de nuevos países de Asia, Latinoamérica y la misma Europa en las luchas por la construcción de alternativas al capitalismo y; es claro en que EE.UU será el gran perdedor, sin que ello por supuesto lo liquide del todo como potencia imperial que se niega a ceder su trono en el concierto global.
Han (2020), en un tono crítico frente a los planteamientos de Zizek, reacciona, indicando no que el capitalismo esté exento de crisis por la emergencia de la pandemia ni por sus contradicciones internas sino por su desconfianza en que la pandemia haya sido útil para fortalecer los lazos de solidaridad y constitución de sujeto social. En cierta forma, como lo hicieron expreso autoridades sanitarias de varios países desde el primer momento de la pandemia, una posible agudización de su avance incluso obligaría a tomar la decisión de que quienes mueran primero sean los más débiles ante el ataque del virus.
[…] El virus no vencerá al capitalismo. La revolución viral no llegará a producirse. Ningún virus es capaz de hacer la revolución. El virus nos aísla e individualiza. No genera ningún sentimiento colectivo fuerte. De algún modo, cada uno se preocupa solo de su propia supervivencia. La solidaridad consistente en guardar distancias mutuas no es una solidaridad que permita soñar con una sociedad distinta, más pacífica, más justa.
No podemos dejar la revolución en manos del virus. Confiemos en que tras el virus venga una revolución humana. Somos NOSOTROS, PERSONAS dotadas de RAZÓN, quienes tenemos que repensar y restringir radicalmente el capitalismo destructivo, y también nuestra ilimitada y destructiva movilidad, para salvarnos a nosotros, para salvar el clima y nuestro bello planeta (Han, 2020, p. 110-111).
Si la derrota de los EE.UU en Vietnam y los procesos independientistas tardíos en África anunciaron el tiempo nuevo del neoliberalismo y la década de los 70 anunció la llegada arrogante y ya cansada de la condición posmoderna (Harvey, 1998); si Chernobil anunció la caída del “socialismo real” de la URSS, calificado por la derecha mundial como la caída del comunismo, convirtiendo el derruido Muro de Berlín en su ícono triunfal; a juicio de Han, la pandemia desatada por el Covid-19 no será suficiente para dar paso a un nuevo estadio de la sociedad global y será necesario que la sociedad, oprimida y destruida por el capitalismo, asuma la tarea histórica de su propia transformación.
Para nosotros, reiterando la posición con la cual iniciamos el presente artículo, la pandemia del COVID-19 permitió evidenciar fracturas en el edificio del estado neoliberal, no solo a nivel de la escala nacional sino global, contribuyendo sin duda a precipitar su crisis creciente, pero a diferencia de lo expuesto por Zizek y más cerca de Han, no será el detonante de su caída definitiva. La crisis del modelo neoliberal, por otro lado, está mostrando niveles escalarmente diferentes de vulnerabilidad, es decir, puede estarse ante fuertes fracasos a escala global, en el escenario de la confrontación interimperial, pero a escala nacional, particularmente en Colombia, la pandemia podría actuar como pretexto ideal para afianzar su agenda y producir el estancamiento de las luchas anticapitalistas del movimiento social que antes de la pandemia venían en ascenso. Al momento de escribir estas líneas, sin embargo, la suma de hechos políticos recientes, como el retorno de un gobierno democrático en Argentina, el triunfo del plebiscito por la reforma constitucional en Chile, el retorno al gobierno de la coalición política encabezada por el Movimiento al Socialismo –MAS- en Bolivia y hasta el triunfo de Biden en las elecciones de los Estados Unidos, podrían contribuir a un ascenso continental en las luchas de resistencias sociales al capitalismo si no como parteras de la revolución social si como luchas por la conquista de sociedades democráticas.
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Notas
1 Profesor Universidad del Tolima. Coordinador Grupo Interdisciplinario de Estudios sobre el Territorio “Yuma íma”. Grupo de Trabajo Pensamiento Geográfico Crítico Latinoamericano (CLACSO). Ibagué, Tolima, Colombia. e-mail: miguelantonioe3@gmail.com - https://orcid.org/0000-0003-2364-4557
2 El diario El Tiempo, en su edición del 10 de marzo de 2020, refiere que “Los casos se originan en dos hechos que se han conocido en las últimas semanas y que generaron una tormenta política por su relación con el mandatario y con la forma en la cual fue elegido, en 2018” y tienen que ver el primero, con las denuncias de la ex congresista de la Costa Caribe Ayda Merlano, quien logró llegar a Venezuela y obtener refugio político tras denunciar que el presidente Duque buscaba asesinarla; el segundo con las denuncias probadas acerca de los apoyos recibidos por parte del ganadero y narcotraficante José Guillermo “Ñene” Hernández, quien fuera asesinado en mayo de 2019 en Brasil. Disponible en https://www.eltiempo.com/politica/congreso/en-que-estan-los-procesos-contra-el-presidente-duque-por-el-nene-hernandez-471016 (consulta 8/09/2020).
3 Iván Duque alcanzó 10.362.080 votos frente a 8.028.033 del candidato alternativo Gustavo Petro.
4 “El presidente actual, Iván Duque, y sus aliados en la derecha han saboteado parte del progreso pacífico del pacto, que establecía que el gobierno debía trabajar con los rebeldes para promover la sustitución de cultivos de coca. Ha recortado los fondos para esa iniciativa y el año pasado la tierra usada para el cultivo de coca alcanzó un nuevo récord, mientras que paramilitares y grupos criminales, también atraídos por las ganancias de la cocaína, tomaron el control en regiones que fueron dominadas por las Farc”. Disponible en https://www.nytimes.com/es/2019/05/24/espanol/america-latina/colombia-paz-militares.html (consulta 24/05/2020).
5 La alcaldesa proviene del Movimiento denominado Partido Verde, liderado por el ex candidato a la presidencia Sergio Fajardo y quien perdió por estrechísimo margen frente a Gustavo Petro, la primera ronda para las elecciones presidenciales de 2018.
6 Una situación similar a la que enfrentaron EE.UU y Brasil, dadas las posiciones de Trump y Bolsonaro frente a la Pandemia.
7 “El día 11 de septiembre, se llevó a cabo reunión del Comité Ejecutivo de FECODE y la Junta Directiva de la ADE, con la señora Alcaldesa de Bogotá, Claudia López y la Secretaria de Educación Edna Bonilla, en la que presentamos con suficiencia los argumentos científicos, médicos y pedagógicos que sustentan la inconveniencia del regreso a clases presenciales sin condiciones y en medio del contagio, sumado a la congestión del precario sistema hospitalario dentro de las condiciones caóticas de la salud pública. También planteamos los argumentos legales y la deficiencia de las condiciones en la infraestructura y las dotaciones de las Instituciones escolares de la ciudad”. (FECODE, 2020). La Directiva Ministerial No. 11 del 29 de mayo de 2020, del MEN, preveía “un esquema que combina trabajo académico presencial y en casa a partir del segundo semestre del año” MEN, 2020), directriz que hasta el momento ha sido desatendida por la inmensa mayoría de entidades territoriales e instituciones educativas oficiales y privadas.
8 Se refiere a las llamadas Unidades de Cuidados Intensivos (UCI)
9 “El Proceso de Paz también se ha visto salpicado por los pulsos que las propias instituciones del Estado han tenido alrededor de la llamada Justicia Especial para la Paz. De nuevo Camilo González brindó su análisis a France24 asegurando que existe una voluntad de “desbaratar la justicia transicional”. “Querían que esto se acabara para que quedara una sola sala en la Corte Suprema de Justicia y que no se aplicara ningún tipo de procedimientos especiales de justicia y verdad a empresarios, militares o funcionarios del Estado que estuvieran implicados en crímenes atroces”, aseguró. El presidente de la República objetó seis de los 159 artículos de la ley estatutaria de la JEP, pero tras meses de debate perdió la pelea tanto en el Congreso como en la Corte Constitucional y terminó sancionándola”. Disponible en https://www.france24.com/es/20190807-ivan-duque-paz-colombia-acuerdos (consulta el 9/11/2020)
10 Unidad de Planeación Minero Energética (UPME), entidad adscrita al Ministerio de Minas y Energía.
11 Departamento Administrativo Nacional de Estadística (DANE), de Colombia.
12MINTIC (IV Trimestre de 2018), Boletín Trimestral de las TIC. https://colombiatic.mintic.gov.co/679/w3-article-100444.html (consulta 30-5-2020).
13ttps://www.javeriana.edu.co/documents/12789/11569759/P%C3%A1g.+9.+El+reto+del+sector+educativo.+ HJ+marzo+2020+web.pdf/bf0db075-be31-413f-8496-e6d72ec72bf9 (consulta 8/09/2020)
14https://viacampesina.org/es/dia-internacional-de-la-salud-desafios-en-medio-de-la-pandemia-mundial-del-covid-19/ (consulta 31-5-2020).
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Cómo citar
ESPINOSA-RICO, M. A. (2020). Colombia: pandemia, derechos humanos y capitalismo salvaje. Revista Cardinalis, 8(15), 98–126.
Recuperado a partir de: https://revistas.unc.edu.ar/index.php/cardi/issue/view/2246
Revista del Departamento de Geografía. FFyH – UNC – Argentina. ISSN 2346-8734 Año 8. Nº 15- 2º semestre 2020 Pp. 98-126 http://revistas.unc.edu.ar/index.php/cardi/index Recibido: 09 de Septiembre de 2020 Aceptado: 25 de noviembre de 2020






