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LA EXTREMA DESIGUALDAD EN COLOMBIA SE MANIFIESTA CON LAS MÁS ALTAS TASAS DE DESNUTRICIÓN INFANTIL

Desnutrición infantil en Colombia: ¿cuáles son las regiones más golpeadas?


La extrema desigualdad en el nivel de vida de nuestros departamentos se manifiesta con creces en sus tasas de desnutrición infantil. Para evitar las crisis recurrentes se necesitan políticas diferenciadas y contextualizadas. 

Sara del Castillo Matamoros*
Nutrición y desarrollo

El contexto general de desarrollo es fundamental para los niños y niñas, y dentro de este contexto la situación nutricional cumple un papel central. La nutrición es uno los factores decisivos que proporciona el “contexto”, y ningún otro factor tiene tanto que ver con situaciones controlables por parte de la sociedad, las instituciones y el Estado. 

Por ello es asombroso e indignante que hoy aceptemos como normal que un niño padezca desnutrición crónica, una condición que afectará para siempre su crecimiento. Además, por tratarse de desnutrición histórica es decir, que ha sido padecida por el niño o la niña desde el nacimiento, es de esperar que afecte seriamente su desarrollo cognitivo y su futuro educativo y social. 
¿Para qué más mediciones y estudios, si el Estado no usa ni los que él mismo encarga?

Hace ya mucho tiempo se demostraron los nexos entre malnutrición y retrasos del desarrollo cognitivo. Por ejemplo el estudio de Susana Di-Iorio (2002) concluye que la desnutrición entre menores de un año es causa de serias deficiencias en las destrezas motoras y psicológicas. Varios estudios han mostrado que factores como la edad en que ocurre la carencia, su intensidad y duración agravan o mitigan estos daños. 

Por otra parte la Convención de los Derechos de los Niños y Niñas dice que “deben ser ellos y ellas la prioridad en la atención”, y que estos son “sujetos de interés superior para todos los gobernantes y tomadores de decisión en el mundo”. 

Promedios optimistas

Programa de alimento escolar en Manaure, La Guajira.
Foto: Defensoría del Pueblo


Las cifras agregadas que presentó Colombia, para informar sobre el cumplimiento de los Objetivos de Desarrollo del Milenio esconden diferencias pronunciadas entre los varios grupos étnicos, estratos sociales y regiones del país. Estos datos no muestran las situaciones dramáticas de La Guajira, Chocó, Magdalena e inclusive Bogotá, entre otras zonas o ciudades de Colombia. 

Como indica la Gráfica 1, la prevalencia de la desnutrición aguda en niños y niñas menores de 5 años (definida en función del peso para la talla del niño) ha mejorado en Colombia pues pasó del 3,9 por ciento en 1966, al 0,8 por ciento en 2010.

Gráfica 1: Prevalencia de la desnutrición aguda en Colombia en la población menor de 5 años 1965 - 2010


Fuente: Elaboración Propia a partir de la información de la Encuesta Nacional de Demografía y Salud 2010.

Para el caso de la desnutrición crónica, la cifra nacional también ha disminuido del 31,9 por ciento en 1969 al 9 por ciento en 2010 (Gráfica 2). 

Gráfica 2: Prevalencia de la desnutrición crónica en Colombia en la población menor de 5 años 1965 – 2010


Se toma como referencia el estándar anterior de NCHS, con fines comparativos con los datos para las encuestas anteriores a 1995. Fuente: Elaboración propia a partir de información ENDS 2010.

Las grandes diferencias

Niños embera en Riosucio, Chocó.
Foto: United Nations Photo

Sin embargo y como dije estos promedios nacionales no muestran las situaciones críticas que pueden estar afectando a poblaciones o territorios específicos.

Si así se hubiera hecho hace seis años -cuando se publicó la Encuesta Nacional de Situación Nutricional (ENSIN 2010)- y se hubieran adoptado las respectivas medidas especiales, nos habríamos ahorrado las tragedias que los medios denuncian por estos días. Algunos cambios en las políticas de seguridad alimentaria y nutricional, algunas medidas diferenciales y agresivas para esas regiones habrían evitado o por lo menos paliado la dura realidad que ahora nos desborda. 

Para el caso de la población indígena, en la Gráfica 3 se observa un mayor deterioro de su situación nutricional, leída tanto desde la desnutrición crónica como desde la global, con un 29,5 por ciento de prevalencia en desnutrición crónica, mientras el dato nacional es del 13,2 por ciento.

Gráfica 3: Prevalencia de desnutrición en población menor de 5 años, según características de la población, ENSIN 2010


Fuente: elaboración propia con datos de la Encuesta Nacional de Situación Nutricional 2010.

*Para desnutrición aguda en la población indígena, nivel 4 o más del Sisbén y mujeres sin estudio, el dato no se encuentra dentro de los datos aceptables de confiabilidad.

Al pavoroso dato de desnutrición crónica en población indígena se suma la ausencia de información sobre desnutrición aguda, así como la evidencia de que a un menor nivel de Sisbén hay mayor prevalencia de los tres tipos de desnutrición. En el nivel 1 de Sisbén se encuentra un porcentaje de 16,8 por ciento, mientras que en el nivel 4 se registra un 9,1 por ciento. Además, en hogares donde la madre no tiene escolaridad las cifras aumentan al 31,3 por ciento, comparado con un 11,7 por ciento en hogares con madres con estudios de secundaria.

Lo anterior es evidencia de que las poblaciones y regiones marginadas son las primeras víctimas de la desnutrición. ¿Para qué más mediciones y estudios, si el Estado no usa ni los que él mismo encarga? Y después proponen rutas asistenciales reducidas al plano puramente biológico-clínico, cuando toda la investigación y la experiencia mundial y nacional enseña que este problema necesita de enfoques y medidas estructurales e integrales. 

Hambre entre los más vulnerables

Por otra parte y como indica la Gráfica 4, la desnutrición crónica está más acentuada en las regiones Atlántica y Pacífica, así como en la Colombia rural, que casi duplica la cifra de las zonas urbanas, tanto para 2005 como para 2010.

Gráfica 4: Prevalencia de desnutrición crónica población menor de 5 años, zona rural y urbana y regiones 2005-2010


Fuente: Propia a partir de información ENSIN 2005 y ENSIN 2010.

Queda claro por tanto que las brechas entre lo rural y lo urbano siguen existiendo y que entre 2005 y 2010 no hubo verdaderos progresos, pese a las grandes inversiones en los programas nutricionales del Estado que se concentran en la entrega de alimentos y que hoy se han convertido en caldo de cultivo para la corrupción local y en una muestra palpable de la incapacidad de las instituciones para enfrentar una situación evitable.

Como se ve en la Gráfica 5, entre los niños y niñas entre 5 a 17 años se presenta una situación similar a la los menores de 5 años, y de nuevo son los indígenas quienes tienen índices más altos de desnutrición: el 29 por ciento padece desnutrición crónica, que se traduce en retrasos de su desarrollo cognitivo y bajo rendimiento en pruebas como las PISA.
Las brechas entre lo rural y lo urbano siguen existiendo.

La respuesta estatal fue que al Programa de Alimentación Escolar (PAE), que ha demostrado su efectividad como medida compensatoria, pues ha mejorado la retención del sistema y el rendimiento escolar, lo deja en manos de la corrupción, lo debilita y le quita recursos. 

Gráfica 5: Prevalencia de desnutrición en población de 5 a 17 años, según características de la población, ENSIN 2010


Fuente: Elaboración propia con datos de la ENSIN 2010.

Para ilustrar un poco más lo anterior, en la Gráfica 6 se muestran los altos niveles de desnutrición crónica de La Guajira, Amazonas y Vaupés, departamentos con alta presencia de población indígena, en donde no se tomaron medidas urgentes, se dejaron pasar las alertas, y en donde la preocupación de los tecnócratas fue invertir más recursos en volver a medir a las poblaciones indígenas en lugar de tomar acciones urgentes. Otros departamentos que aparecen muy por encima del dato nacional son Guainía, Cauca, Córdoba y Nariño.

Gráfica 6. Prevalencia de desnutrición crónica en población menor de de 5 años, por departamento, ENSIN 2010


Fuente, ENSIN 2010

Por todo lo anterior, es inadmisible que nos quedemos tranquilos porque el dato nacional “solo” reporta 13 de cada 100 niños y niñas con desnutrición crónica en 2010. Es inaceptable que en Colombia, un país que ha mejorado mucho en sus indicadores económicos, no tengamos en cuenta que esa cifra no es sino la punta del iceberg. 

En Vaupés esta cifra puede llegar a más de 35 niños y niñas por cada 100 con desnutrición crónica, y a más de 25 niños por cada 100 en el departamento de La Guajira. 

Las mediciones globales que esconden los verdaderos problemas, nos han llevado a quedarnos tranquilos con lo que está pasando en regiones como La Guajira, Magdalena y Chocó. Es absurdo que las políticas de seguridad alimentaria y nutricional se sigan planteando aún hoy a partir de datos promedio. 

_____________

* Profesora del Departamento de Nutrición Humana y coordinadora del Observatorio de Seguridad Alimentaria (OBSAN- MSAN) de la Universidad Nacional de Colombia.

http://www.razonpublica.com/index.php/economia-y-sociedad/9310-desnutricion-infantil-en-colombia-cuales-son-las-regiones-mas-golpeadas

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