La educación en Colombia: continuidades
y rupturas de un modelo esquizofrénico
Jefferson
Gallego F.
Asesor
estrategia de educación, Corporación Viva la Ciudadanía
Un poco de
contexto1
El contexto de Colombia está compuesto por al menos
cuatro grandes desdichas2, la primera de ellas es la económica, marcada por la
desigualdad y la exclusión económica y social, producto de la concentración
histórica de la riqueza y la tierra, proceso que se recrudece con los efectos
de la aplicación y consolidación del proyecto neoliberal. Al cual se le adhiere
la toma del Estado por las mafias del narcotráfico y paramilitarismo3; en este
escenario lo social se encuentra marcado por el aumento de la pobreza, la
exclusión, el crecimiento del desempleo, la pérdida de garantías laborales y la
pérdida de las garantías sociales como salud, pensión y educación
Pero además de esto hay por lo menos dos categorías
que componen el esqueleto neoliberal oculto en la educación, que son la calidad
y la eficiencia; la primera de ellas hace referencia a la medición
unidimensional que se lleva a cabo a través de pruebas estandarizadas que
desconocen las condiciones concretas de las escuelas y las distintas personas
que la componen, pero su verdadero logro como lo expone el profesor Carlos
Miñana es “haber conseguido establecer internacionalmente un concepto de
calidad que deja por fuera prácticamente todo lo que no sea mensurable y
comparable”. (Miñana 2002).
En segundo lugar tenemos la eficiencia, la cual ve
a la escuela como una “empresa que ensambla y organiza insumos de la educación
y produce recursos humanos con un cierto nivel de aprendizaje. Y se pretende
que lo haga, como cualquier empresa sometida a la competencia, al mínimo costo
posible.” (Coraggio 1998:30 -31).
Y es justo en este marco que la coyuntura educativa
en Colombia se puede caracterizar como de continuidad y profundización de la
tendencia mercantilista, evidencia de esto es que el nuevo gobierno encabezado
por el Presidente Santos ha propuesto y desarrollado una política educativa que
radicaliza un enfoque empresarial y con ello profundiza la articulación del
sistema a los objetivos de consolidación del modelo productivo basado en el
crecimiento macroeconómico y la consolidación de escenarios ideales para la
inversión empresarial extranjera.
De qué
continuidad hablamos
En Colombia como lo expresa el profesor Carlos
Miñana4 la educación “ha tomado un camino que puede caracterizarse por su
esquizofrenia, ya que su voluntad política expresada en diferentes documentos
legales y consultivos (en la Constitución de 1991 elaborada por una amplia
Asamblea constituyente, en la Ley General de Educación de 1994, en la Ley 30 de
1992 que reorganiza la educación superior, el Plan Decenal de Educación, fruto
de una amplia consulta en todo el país), procura que la educación ayude a consolidar
el proyecto de nación que aún es incipiente antes que un instrumento para el
libre mercado, sin embargo los gobiernos de la última década han implantado
políticas que alejan al Estado del cumplimiento de estos mandatos y lo centran
en acciones de control propias del modelo de accountability o “rendición de
cuentas”, dejando de ser un derecho de la persona y pilar para el “acceso al
conocimiento, a la ciencia, a la técnica y a los demás bienes y valores de la
cultura”,( artículo 67 de la constitución colombiana), siendo en cambio tratado
principalmente como un problema de financiamiento, competitividad y
crecimiento, ejemplo de ello es como la actual Ministra de educación, presenta
la política educativa nacional bajo el eslogan de una “Educación de Calidad
para la Prosperidad”, fundamentándose en la idea de que el capital humano
constituye la mayor riqueza del país, enfocando de esta manera la política
educativa al objetivo de propiciar el crecimiento macroeconómico expresado en
la metáfora de las “locomotoras”: “Es indudable que la fuerza que impulsa las
locomotoras del crecimiento: infraestructura, vivienda, el agro, la minería y
la innovación está en la gente y que el camino para alcanzar la prosperidad
está en la educación. Allí no solo están los rieles que nos permitirán
conservar el rumbo sino los líderes que abrirán las nuevas rutas. De la
formación de ese capital humano depende nuestro presente y el futuro de las
nuevas generaciones” (PND2011- 2014).
Logrando armar estos rieles bajo un modelo educativo
cuya base son el aumento de la cobertura en todos los niveles, la construcción
y el mejoramiento de la infraestructura del sector, la consolidación de un
sistema de evaluación de la calidad, el incremento en la conectividad con el
acceso a nuevas tecnologías en las instituciones educativas, y la modernización
de las secretarías de educación mediante su certificación. Las brechas de
inequidad que persisten y deben subsanarse son la calidad, el acceso y la
permanencia en el sistema, las desigualdades regionales, el analfabetismo, los
niños en primera infancia sin atención integral y la cobertura y la pertinencia
en la educación superior.
Discurso esquizofrénico que oculta en el pro de
garantizar el derecho las medidas neoliberales, como lo son la evaluación por
competencias, el desconocimiento e invisibilización del sindicato de maestros,
estigmatización de los maestros como culpables de los bajos rendimientos,
entrega a privados de actividades secundarias en los colegios (seguridad,
transporte, alimentación, etc), y las más evidente de todas la asignación de
presupuesto escolar por capitación y la entrega de estímulos a la gestión
exitosa.
Con base en este rápido diagnóstico, observamos
como la política educativa en Colombia no formula de manera pura el enfoque
neoliberal, sino que lo oculta en la mezcla con otros discursos como el capital
humano, propuestas desarrollistas, la tecnocracia, pero en el fondo se sostiene
en una propuesta neoliberal y patriarcal articuladora mediante la innovación,
la pertinencia y el mejoramiento de la gestión educativa.
Rupturas e
importancia del movimiento social por la educación
En este contexto la movilización por el derecho a
la Educación se hace urgente, en primer lugar, porque es necesario detener las
medidas de ajuste lesivas al gasto público y la financiación del servicio
educativo; como ya sabemos en escenarios de crisis, tienden a recortarse con
mayor facilidad los gastos sociales, y a acelerarse su sustitución por
programas asistenciales, que en principio se presentan como medidas temporales
para atender situaciones de emergencia frente a las crisis, pero que
posteriormente entran a reemplazar las políticas sociales dirigidas a
garantizar los derechos.
En segundo lugar, la movilización debe permitir la
construcción de un nuevo programa de política pública que responda de manera
efectiva a la realización de los DESCA de manera universal, y en el caso de la
educación, garantizarla de manera gratuita y obligatoria para todos los
ciudadanos y ciudadanas.
En tercer lugar está la lucha y propuestas de
educación no sexista, para trascender el modelo actual sustentada en el sistema
patriarcal, en tanto ordenación social que impone la supremacía de los hombres
sobre las mujeres, determina los roles y posibilidades, por ello la propuesta
educativa debe estar libre de prejuicios y estereotipos que justifican la
discriminación y violencia contra cualquier grupo, debe promover la revisión de
los roles estereotipados asignados a lo masculino y lo femenino, se debe
remarcar la importancia del enfoque de la diversidad y favorecer un accionar
crítico de las personas sobre la realidad que las circunda. No sólo sujetándose
a la experiencia pedagógica y educativa, sino implicando todo lo que está cerca
y lejos de ella, subvirtiendo las estructuras sociales y redimensionando las
prácticas de la vida y la constitución de ciudadanía de manera que se pueda
alcanzar una real equidad entre las personas.
La cuarta ruptura es la lucha contra la tendencia
global a la consolidación de los negocios educativos, tendencia que evidencia
claramente la privatización del sector público, como lo plantea: Eduardo
Sarmiento “El paso más audaz e improvisado del modelo neoliberal estuvo
representado por el traslado de los servicios sociales al sector privado.”, que
en el caso Colombiano se hace evidente en la presentación de una políticas que
buscaban reformar el sistema educativo básico y universitario para adecuarlo a
un proceso de creciente mercantilización del “servicio educativo”, basado en
incrementos en cobertura, el llamado mejoramiento de la “calidad”, y la
optimización y eficiencia en la gestión de los recursos asignados, por medio
de:
Adecuación
de los currículos a la formación para el trabajo
·
Trasformación del Estado como garante de un
derecho al Estado como prestador de un servicio.
·
Generación de procesos de mercantilización
educativa – inversión pública privada, sistemas mixtos, concesiones, etc.-
·
Criterios de eficiencia en la relación
costo/beneficio
·
Compra y venta de materiales educativos, servicios
e ideas de política
·
Concepción de la calidad educativa entendida
como desempeño exitoso en las pruebas globales estandarizadas.
Por eso la importancia de luchas sociales como las
de Federación Colombiana de Educadores -FECODE- contra las concesiones de
colegios, la dignificación del magisterio, y el proyecto pedagógica
alternativo, la de la Mesa amplia nacional Estudiantil -MANE- contra la reforma
de la ley de educación superior y la propuesta de un nuevo modelo de educación
para un país con soberanía, democracia y paz, la de la Coalición Colombiana por
el Derecho a la Educación -CCDE- por una educación inclusiva, gratuidad y con
financiamiento público como ejes fundamentales para la garantía y la
realización del derecho a la educación.
A manera de
epilogo y reflexión
Las “reformas educativas” actuales más que a una
mejora de la escuela apuntan a su liquidación y su reemplazo por múltiples
formas de control continuo y la implantación del modelo empresarial en todos
los niveles de escolaridad. Donde y como señala Deleuze5: la “crisis de las
instituciones” no es sino la “instalación progresiva y dispersa de un nuevo
régimen de dominación”, el paso del régimen disciplinario del encierro
caracterizado por Foucault (escuela, hospital, cárcel, fábrica), a un nuevo
régimen de control abierto, centrado en la información y la comunicación, a
cargo del marketing y los departamentos de ventas.”
Bibliografía
Boletín de prensa No. 4; Cumbre nacional de
organizaciones sociales y políticas. Bogotá.
Carlos Miñana Blasco, la educación en el contexto
neoliberal, 2002.
Constitución política de Colombia, artículo 67.
Jefferson Gallego “Educación superior un problema
de todas/os”; Semanario virtual Caja de Herramientas; Edición N° 00264.
Pedro Pinilla, El fin de la educación.
Plan Nacional de Desarrollo 2011-2014.
Edición N° 00338 – Semana del 8 al 14 de Febrero de
2013
1. Ponencia
presentada en el seminario sobre estrategias de defensa de la educación pública
ante la privatización, chile 2013
2.
Boletín de prensa No. 4; Cumbre nacional de organizaciones sociales y
políticas. Bogotá, agosto 20, 21 y 22 de 2009.
3.
Boletín de prensa No. 4; Cumbre nacional de organizaciones sociales y
políticas. Bogotá, agosto 20, 21 y 22 de 2009.
4.Carlos
Miñana Blasco, la educación en el contexto neoliberal, 2002
5.
Deleuze, Gilles. 1995. Conversaciones. Valencia: Pre –Textos, citado en Carlos
Miñana Blasco, la educación en el contexto neoliberal, 2002