Restablecimiento de relaciones Colombia-Venezuela, el "primer paso" de un largo camino hacia el entendimiento

Luisa Fernanda Cuéllar - Francisco Valencia (XINHUA)
El restablecimiento de los vínculos diplomáticos entre Colombia y Venezuela, anunciado este martes por los mandatarios de estas dos naciones sudamericanas, es el inicio y no el fin de un largo camino en el que aún quedan temas vitales por discutir, aseguraron analistas consultados.
Tras una extensa reunión, el presidente colombiano Juan Manuel Santos y su homólogo venezolano Hugo Chávez le comunicaron a la opinión pública su decisión de "que los dos países restablezcan sus relaciones diplomáticas y (relancen) una hoja de ruta para que todos los aspectos de la relación puedan avanzar, progresar, puedan profundizarse".
La declaración oficial, hecha a los medios de comunicación en la Quinta de San Pedro Alejandrino de Santa Marta, capital del departamento de Magdalena y al norte del país, no cayó por sorpresa en ningún sector de estos territorios andinos porque era algo que ya se veía venir desde el pasado siete de agosto en la toma de posesión de Santos.
En su discurso de investidura, este economista y administrador de 59 años llamó a la concordia en las relaciones que Colombia sostiene con los países vecinos e indicó que la palabra "guerra" no sería usada en ninguna otra ocasión para referirse a su trato con los mismos.
Lo que sí soprendió, según Fernando Giraldo, decano y profesor de la Facultad de Relaciones Internacionales de la Universidad Militar de Bogotá, es que la rapidez de ese viraje de la nueva administración colombiana en su política exterior haya dado resultados tan contundentes como el de hoy.
"Se pensaba que tardarían más tiempo en normalizar las relaciones" porque en la agenda bilateral hay muchos asuntos que discutir y sobre los que ambos gobiernos tienen perspectivas muy distintas, explicó el catedrático.
Uno de esos asuntos, que a la postre generó la interrupción de los vínculos diplomáticos con Venezuela el pasado 22 de julio, es el de la supuesta presencia de jefes de las rebeldes Fuerzas Armadas Revolucionarias de Colombia (FARC) y del Ejército de Liberación Nacional (ELN) en ese país.
Las acusaciones del anterior gobierno, encabezado por el ahora ex presidente Alvaro Uribe, suscitaron la respuesta unilateral de Chávez, que dejó a los dos países sumidos en una grave crisis en la que mediaron el presidente brasileño Luis Inácio Lula y organismos multilaterales como la Organización de Estados Americanos (OEA).
Sin embargo, este martes, Chávez reafirmó que su gobierno "ni apoya ni permite, ni permitirá presencia de guerrilla, ni terrorismo, ni narcotráfico en territorio venezolano y mucho menos que alguien diga que se apoya a la guerrilla o al terrorismo o como se llame; eso es un infamia".
Interrogado sobre este tema, Giraldo dijo que con esas palabras y ese compromiso de cero tolerancia ante los alzados en armas, los dos presidentes pueden dedicarse a tratar "cosas más importantes (...) como el interés social y económico de los pueblos, la paz entre las dos naciones y las relaciones comerciales".
En ese mismo sentido se manifestó Martha Márquez, profesora de la Pontificia Universidad Javeriana, quien aclaró que esa restitución de los canales de dialogo es un "primer paso", pero "todavía hay piedras en los zapatos" o tropiezos en las relaciones de estas naciones.
La académica puso como ejemplo el acuerdo de cooperación militar firmado por Bogotá y Washington en noviembre de 2009, que, en caso de ser ratificado por un alto tribunal de este país, permitirá a oficiales estadounidenses hacer uso de al menos siete bases militares en territorio colombiano.
Cuando se conoció la suscripción de ese convenio, las tensiones en Sudamerica aumentaron, y en mayor medida entre Colombia y Venezuela, pues el presidente Chávez lo calificó de "lesivo" para su soberanía.
En lo referente a ese asunto, el gobernante venezolano ha dicho que "Colombia, tal como Venezuela, es un país soberano para establecer convenios económicos, sociales y militares con cualquier país del mundo (pero estos) no deben afectar a la soberanía de los vecinos" ni convertirse "en una amenaza".
Aunque estas palabras no implican su total aceptación y, a juicio de Márquez, cualquier día puede surgir algún otro inconveniente, es evidente que "las descalificaciones del pasado quedaron atrás", y eso permitirá finalmente que los dos gobiernos lleguen a acuerdos que beneficien a sus ciudadanos.
http://www.argenpress.info/2010/08/restablecimiento-de-relaciones-colombia.html