Stultifera Navis
Se quejan algunos distinguidos profesores de la Universidad del Tolima por el énfasis con que criticamos la irregular reelección del rector y por el señalamiento que hacemos a los malos manejos por parte de unas directivas que pretenden eternizarse. Nos piden que abandonemos las trincheras de los artículos de prensa y los “pasquines”; que aportemos soluciones, que rodeemos y apoyemos al actual rector en sus esfuerzos por construir una universidad auténticamente regional. En resumen, estos democráticos y participativos profesores, -muchos de ellos integrantes de la “moderada izquierda” en todo momento ansiosos de negociar cuotas de poder- nos exigen que seamos “proactivos”, “propositivos”… que no persistamos más en esas posturas negativas que le hacen mucho daño a la institución.
Tomando en cuenta estas inquietudes, reconociendo los trabajos efectuados desde hace años por serios investigadores de la universidad, que buscan definir la esquiva identidad cultural tolimense e incluyendo, por supuesto, los denodados esfuerzos de Jesús Ramón Rivera Bulla durante su prolongada rectoría, planteando que su principal propósito es lograr una universidad con “identidad regional” y, ante el hecho de estar celebrando en todo el territorio departamental el afamado “día del tamal”, -sabiamente estatuido por una ilustrada e inolvidable administración- quiero someter a consideración del Consejo Superior, y particularmente del Señor Rector, la propuesta de convertir la U. T. en la Universidad del Tamal
Paso a sostener la propuesta:
En primer lugar, si la tan ponderada como imitada sociedad estadounidense tiene ya su Hamburger University McDonald´s, debidamente certificada por el Consejo Americano de Educación (American Council on Education), como una peculiar institución que desde 1961 capacita a los colaboradores de esta cadena de alimentos rápidos, y ha titulado a más de 80.000 personas para las diversas actividades y cargos de esta empresa, ¿por qué no imitar esta idea de servicio, promocionando a la vez nuestra culinaria identidad tolimensista?
Distintas regiones de nuestro departamento compiten por presentar la mejor calidad del tamal tolimense. Ya contamos con una serie de ventajas comparativas: En la dirección de la Universidad tenemos representantes de algunas de estas regiones; del oriente (Icononzo), del norte (Venadillo) y del centro (Rovira), lo que nos permitiría tener algunos adelantos en materia de variedad y representatividad regional.
Los gremios del Tolima, particularmente la ADT -Asociación para el Desarrollo del Tolima- están muy interesados en promover las pequeñas y medianas empresas, generando vínculos más estrechos entre la universidad y las empresas. Qué mejor manera de lograrlo que promoviendo fábricas de tamales en todo el departamento, con personal formado por una institución de educación superior. De paso la producción masificada de tamales de óptima calidad (certificada por la U. T.) puede ayudar a subsanar el déficit de 9.000 millones que ahoga a la Institución.
Se establecería un sistema curricular adecuado, un plan de estudios que incluyera asignaturas y programas tanto de formación básica -como la logística del mercadeo, una ética de la competencia y el consumo, derechos humanos, etc.- y los de formación avanzada, referidos a conocimientos más especializados (por ejemplo la soasada de las hojas o la elaboración de los moños, etc.)
Las promociones universitarias y las graduaciones se realizarán en los coliseos y plazas públicas, mostrando el mayor respeto por las tradiciones, en el marco de festividades populares, con desfiles en trajes típicos, reinados de belleza, “concursos de talento”, muestras gastronómicas, degustaciones, corrida de toros, cabalgatas, peleas de gallos, bandas papayeras, y contando con “Matraca” como maestro de ceremonias, es decir, sin abandonar todo aquello que nos han definido como “nuestra identidad cultural”.
Si se acepta esta propuesta estaríamos diseñando no sólo una estrategia de futuro para nuestra juventud y ampliando las condiciones laborales en una región tan golpeada por el desempleo, fijaríamos definitivamente la identidad tolimense, más allá de toda duda, y no tendríamos que insistir más en establecer ese mal llamado Ethos universitario desde una concepción eurocéntrica, ni esas otras carajadas que suelen proponer aquellos que fomentan una torpe oposición a los valores vernáculos y a la representación campesina y popular de que hace gala la actual dirección universitaria.