TIGRa es un activador genético ultracompacto capaz de encender hasta 12 genes a la vez y preservar la visión en un modelo de lesión de retina en ratones
Recreación artística: una herramienta de edición genética conocida como TIGRA activa múltiples genes neuroprotectores, preservando las células ganglionares de la retina dañadas. / Crédito: Zhiquan Liu.
Redacción T21
elperiodico.com/01 SEPT 2026
La capacidad de ajustar con precisión la expresión de genes dentro del cuerpo humano, aumentando los protectores y reduciendo los dañinos, tiene un enorme potencial para tratar y prevenir enfermedades. Pero las herramientas moleculares usadas actualmente, como el sistema CRISPR, no pueden trabajar en las células del cuerpo. Ahora, una nueva herramienta de activación genética ultracompacta, llamada TIGRa, podría lograrlo.
La terapia génica incorpora una herramienta que podría resolver uno de sus grandes problemas: introducir en el organismo sistemas capaces de modificar la actividad de los genes. Investigadores de la Universidad de Stanford, en Estados Unidos, han desarrollado TIGRa, un activador genético que ha logrado aumentar la actividad de varios genes de forma simultánea y, en ratones, proteger las células de la retina frente a una lesión capaz de provocar pérdida de visión.
Un interruptor molecular que enciende genes positivos
El concepto es diferente al de una herramienta que simplemente “reescribe” el ADN. TIGRa no necesita cambiar la secuencia genética para conseguir un efecto terapéutico. Su misión es localizar determinados genes y reclutar la maquinaria de transcripción de la célula para hacer que se expresen más. En otras palabras, actúa como un interruptor molecular capaz de encender genes que ya están presentes en el organismo, pero cuya actividad puede ser insuficiente para combatir una enfermedad.
Esa es una de las claves de esta tecnología, según el estudio publicado en la revista Cell Stem Cell. Los sistemas de activación genética basados en CRISPR pueden ser muy eficaces, pero sus componentes son relativamente grandes, lo que complica introducirlos en las células mediante algunos de los vectores virales utilizados en terapia génica.
TIGRa, en cambio, ocupa menos de la mitad del tamaño de los activadores CRISPR comparables. Esa reducción abre la puerta a transportar sus instrucciones dentro de un único virus adenoasociado, una plataforma utilizada para llevar material genético a los tejidos.

Resumen gráfico del mecanismo genético. / Crédito: Cell Stem Cell (2026). DOI: 10.1016/j.stem.2026.07.008
Activación de varios genes en simultáneo
El nuevo sistema procede de TIGR-Tas, una familia de mecanismos de reconocimiento del ADN descubierta en microorganismos. Al igual que CRISPR, utiliza moléculas guía de ARN para localizar secuencias del genoma. Pero su arquitectura es distinta y mucho más compacta: los investigadores estadounidenses aprovecharon esa característica para construir el primer activador de genes basado en este sistema, de acuerdo a una nota de prensa.
Los resultados muestran una importante capacidad para actuar sobre varios genes a la vez. En experimentos celulares, TIGRa consiguió activar hasta 12 genes simultáneamente. Los científicos la utilizaron para reprogramar fibroblastos adultos hacia un estado similar al embrionario, un proceso que requiere activar siete genes. Además, al comparar la herramienta con activadores CRISPR y probar nueve genes de interés terapéutico, TIGRa fue más eficaz en seis de ellos.
Efectos protectores sobre las células de la retina
La prueba decisiva llegó dentro de un organismo vivo. El equipo introdujo TIGRa en los ojos de ratones mediante vectores virales y programó el sistema para activar dos genes, CaMKIIa y CaMKIIb, asociados con efectos protectores sobre las células de la retina. Dos semanas después, los animales fueron sometidos a una lesión retinal.
Los ratones tratados conservaron un tercio de su visión, mientras que aquellos que no recibieron el tratamiento quedaron prácticamente ciegos. Los investigadores también observaron una supervivencia dos veces mayor de las células ganglionares y una mejor conservación de la estructura de la retina. Cuatro meses después, seguía existiendo protección visual.
Aplicaciones en múltiples enfermedades
La posibilidad de activar varios genes con una herramienta muy pequeña podría resultar útil en trastornos donde una única modificación no sea suficiente. Los autores señalan posibles aplicaciones futuras en enfermedades cardíacas, hepáticas y cutáneas, así como en cáncer, neurodegeneración, ictus u otras patologías.
Sin embargo, los investigadores reconocen que las enfermedades neurodegenerativas son complejas y que probablemente será necesario activar más genes y combinarlos para obtener efectos mayores. Se estima que aún pueden faltar varios años para trasladar esta estrategia a pacientes con enfermedades degenerativas de la retina.
Más allá de esto, no limitarse a corregir genes defectuosos sino aprender a regular desde dentro el programa genético de nuestras propias células podría ser un camino muy fructífero, buscando desarrollar nuevos tratamientos con impacto positivo sobre la salud humana.
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Referencia
TIGRa: An ultra-compact programmable activator enabling multiplexed and efficient gene regulation. Zhiquan Liu et al. Cell Stem Cell (2026). DOI:https://doi.org/10.1016/j.stem.2026.07.008
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Fuente: Levante - EMV, en:
