Recordar con detalle lo que se ha soñado no depende únicamente de cuánto se sueña, sino también de cómo funciona el sueño y de lo que ocurre durante los primeros minutos después de despertar
La ciencia explica por qué algunas personas tienen facilidad para recordar sus sueños por la noche istock
David Cavero @davidcavero_
larazon.es/07.09.2026
Dormir parece, a simple vista, uno de los procesos más pasivos del organismo, pero durante la noche el cerebro mantiene una actividad compleja. Las experiencias que aparecen mientras se duerme pueden ser breves o convertirse en relatos llenos de personas, lugares, emociones, interacciones y situaciones imposibles. Sin embargo, al despertar, gran parte de ese contenido desaparece rápidamente.
De hecho, soñar y recordar lo soñado son procesos diferentes. Las investigaciones actuales muestran que las experiencias oníricas pueden aparecer tanto durante el sueño REM como durante las fases no REM, aunque los sueños asociados al REM suelen ser más largos, vívidos y narrativos.
Hay personas más propensas a recordar sus sueños
Una investigación publicada en Communications Psychology en 2025 analizó precisamente esta diferencia. El estudio siguió durante 15 días a 217 adultos sanos de entre 18 y 70 años y combinó diarios de sueños con información sobre sueño, actividad cerebral y características cognitivas. Los resultados identificaron varios factores relacionados con la probabilidad de recordar un sueño al despertar.
Entre ellos aparecieron la actitud hacia los sueños, la tendencia a la divagación mental y determinados patrones del sueño. Es decir, algunas personas parecen tener una mayor predisposición a prestar atención a sus experiencias internas, tanto mientras están despiertas como cuando duermen.
La tendencia a dejar que la mente divague puede ser relevante porque quienes experimentan con frecuencia pensamientos espontáneos durante el día podrían prestar también más atención a sus experiencias oníricas. Esto no significa que exista un único tipo de personalidad capaz de recordar sueños, sino que intervienen diferentes características individuales.
Uno de los factores más importantes es cuándo se produce el despertar. Los sueños se recuerdan con mayor facilidad cuando la persona despierta cerca de una experiencia onírica y tiene la oportunidad de recuperar esa información antes de que sea sustituida por nuevos pensamientos.
El sueño REM suele concentrar una elevada probabilidad de recuerdo onírico, pero la investigación ha demostrado que sería incorrecto afirmar que únicamente se sueña durante esta fase. También se han registrado experiencias conscientes durante el sueño no REM, aunque pueden presentar características diferentes. Además, la última parte de la noche contiene normalmente más episodios de sueño REM. Por ello, una persona que duerme durante más tiempo puede tener más oportunidades de despertar cerca de uno de estos periodos y conservar el recuerdo de lo que estaba experimentando.
Por qué el sueño desaparece tan rápido
Existe otro elemento fundamental: la interferencia posterior al despertar. El contenido de un sueño puede resultar extremadamente fugaz. Si inmediatamente después de abrir los ojos se empieza a pensar en las obligaciones del día, se consulta el teléfono, se mantiene una conversación o se presta atención a otros estímulos, el recuerdo puede desaparecer antes de haber sido consolidado.
La investigación sobre recuerdo onírico también apunta a que el estado cerebral en los momentos previos al despertar puede influir en la posibilidad de recuperar posteriormente la experiencia. Determinados patrones de actividad cerebral se han relacionado con la presencia o ausencia de recuerdo, tanto después del REM como del sueño no REM.
Por eso, si alguien quiere recordar mejor sus sueños, puede resultar útil permanecer unos instantes tranquilo al despertar y reconstruir mentalmente la experiencia antes de incorporarse a la actividad cotidiana. Anotar inmediatamente algunas palabras también puede ayudar a conservar detalles que de otro modo se perderían.
Recordar muchos sueños no significa necesariamente dormir peor
Uno de los errores que conviene evitar es interpretar automáticamente una elevada capacidad para recordar sueños como una señal de insomnio o de mala calidad del descanso. Aunque los despertares nocturnos pueden aumentar las oportunidades de recordar lo soñado, recordar sueños con frecuencia no demuestra por sí mismo que exista un trastorno del sueño.
La relación entre sueño, despertares y recuerdo es más compleja. De hecho, las revisiones científicas actuales señalan que todavía existen importantes preguntas abiertas sobre por qué algunas personas recuerdan sueños casi a diario mientras otras apenas conservan alguno.
La facilidad para recordar los sueños parece depender de una combinación de factores: características personales, actividad cerebral, arquitectura del sueño, momento del despertar y capacidad para evitar que la experiencia sea desplazada inmediatamente por nuevos estímulos. Por eso, mientras que una persona no recuerda sus sueños, otra es capaz de recordar conversaciones con gente que no existe. No necesariamente significa que una persona sueñe más que otra; en muchos casos, simplemente su cerebro consigue conservar durante más tiempo la huella de aquello que soñó.
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