La emancipación exige articular crítica geopolítica y reflexión científica, reconociendo que cultura, política y ciencia son trincheras inseparables
Imagen Ilustrativa E.O con Nano Banana 2
Editorial
Revista Emancipación N° 1052, 08/01/2026
Hegemonía imperial y sus contradicciones
La dinámica actual de la geopolítica mundial dejar ver una tensión estructural siempre persistente entre los dos polos antagónicos, la hegemonía imperial y las resistencias diversas en distintos escenarios que afloran con una gran variedad de respuestas, ejemplos vivos de los pueblos contra el saqueo, la subyugación, explotación por la defensa de sus derechos, libertad, autonomía, liberación nacional, contracultura y transformación. Esas ricas experiencias positivas y negativas nos enseñan que, frente al capitalismo imperialista, estados unidos, los sionistas, el G20 y las clases opresoras que los sustentan en sus respectivos países y colonias o necolonias principalmente, que no podemos vacilar, no hay cabida de conciliación, ni mucho menos de pasividad y connivencia. Por doquier les surgen incendios a lo largo y ancho del planeta que les cuesta cada vez rápidamente apagar. Cada vez el imperio se ve acorralado y superado en distintos frentes sin que, pese a sus amenazas, aranceles, deudas, invasiones, ataques infames a la población civil como en el caso de Irán… no puede más que mentir escondiendo su derrota, así como expresa Rob Urie en Counterpunch.org “El imperio contra la civilización” (julio 2026), la estrategia norteamericana enfrenta límites reales que colocan en entredicho su capacidad de sostener un orden unipolar. Estos límites, entre otros, como obligar a las empresas satelitales a bloquear o frenar la difusión de evidencias mediante mecanismos de control (obturadores) analizados en hispantv.com: “EE.UU. oculta sus derrotas frente a Irán” (julio 2026), evidencia aún más el aprieto de imponer relatos de victoria. Del mismo modo, no puede tapar los aviones destruidos cazas F16, caza F-15E Strike Eagle negados siempre por el Mando Central de Estados Unidos (CENTCOM) y fuentes militares, pero cuyas evidencias en imágenes son innegables, al igual que los más de 600 heridos y un sinnúmero de bajas.
Otro que se puede considerar eje central de esta contradicción es la crisis energética. La dependencia del petróleo e inestabilidad en Medio Oriente vienen erosionando la capacidad imperial por el control de los flujos energéticos estratégicos, son develados por el Equipo editorial de l’AntiDiplomatico en “El petróleo y la crisis del Golfo” y en el análisis del periodista Argentino Sergio Ferrari, “Las consecuencias para el mundo de la guerra contra Irán” (julio 2026). Lo cierto es que no hay ninguna red de oleoductos, en términos tanto de capacidad como de rentabilidad, remplace la ruta natural del estrecho de Ormuz.
Cada vez más se activan actores regionales que desafían las narrativas estadounidenses y van consolidando, frente a las presiones, formas de autonomía y operatividad al margen del imperio. Así lo deja de manifiesto el abogado y analista Augusto Zamora R., exembajador de Nicaragua en España en la entrevista “Irán se ha encargado de bajar a tierra…” (julio 2026) con Héctor Bujarí y publicado el pasado 29 de julio, donde se subraya la transición inevitable hacia la multipolaridad que debilita sin lugar a duda, la hegemonía occidental.
El plan imperial para la retoma de Latinoamérica no la tiene fácil ni ganada, pese a los reveses de los gobiernos alternativos a las castas oligárquicas y proimperialistas, como lo ocurrido en Argentina, Chile, Honduras, Venezuela, Ecuador, Perú, Colombia… la resistencia popular crece y se mantiene viva desde las calles, las fábricas, el campo y la consciencia de clase, porque los intereses marcados del capital no dan espera al debilitamiento de los Estados, la acumulación y voracidad de la explotación y la violenta represión hacen reducir condiciones salariales, derechos adquiridos, sobre todo en lo concerniente a salud, educación, pensiones y costo de vida. Igual, la explotación y usufructo multinacional de los recursos energéticos y naturales, a más de las condiciones climáticas agudizadas por el fenómeno del niño, se constituyen en los alicientes connaturales a la resistencia, que se hace y hará sentir en cada uno de los países sureños para detener el famoso plan condor 2.0 y las arremetidas del capital imperialista.
Neofascismo, supremacismo y crisis del orden liberal
La crisis del orden liberal y neoliberal no se expresa únicamente en términos económicos o militares, sino también en el plano ideológico y político. Del golpe blando al neofascismo (julio 2026) y El supremacismo blanco (julio 2026) muestran fehacientemente cómo emergen nuevas formas de autoritarismo que buscan legitimar la violencia política y racial como respuesta a la pérdida de hegemonía yanqui. Las Sanciones UE-Rusia: pérdidas sociales vs. ganancias estratégicas (julio 2026) ilustran cómo las medidas coercitivas, lejos de estabilizar el sistema, profundizan las desigualdades y elevan a más altos niveles las tensiones sociales internas.
La crisis sistémica se expresa con el surgimiento y proliferación del supremacismo, el neofascismo, como sus síntomas, y no como fenómenos aislados, pretendiendo en el desespero imperial, apretar las cadenas del conservadurismo, la exclusión a través de la violencia y de la contracultura e imponiendo los más retrógrados pensamientos del oscurantismo clerical en la educación y en todas las manifestaciones de la cultura como mecanismos de control social.
Movimientos sociales y alternativas emancipatorias
Frente a la crisis, los movimientos sociales constituyen una respuesta que recupera la memoria histórica y la acción colectiva. Estalla la indignación popular en… (julio 2026) y Movimiento social: retomar la senda (julio 2026) evidencian cómo las luchas populares se reactivan en distintos territorios, desafiando el individualismo y la apatía política.
La conmemoración de 50 años de la Declaración de Argel (julio 2026) nos recuerda la vigencia de la solidaridad internacional como una de las herramientas más eficaces de emancipación. En paralelo, El resurgimiento del socialismo y Individualismo y acción colectiva (julio 2026) plantean la necesidad de reconstruir proyectos alternativos que articulen soberanía, coexistencia pacífica, justicia social, democracia popular y cooperación.
La disputa por la infraestructura global
La disputa por el control de la IA a nivel global preludia un escenario jamás visto, que traerá repercusiones insospechadas, no obstante, que quien la controle tomará el mando, no sólo en la esfera financiera, productiva, económico social, sino en todos los espacios de la vida en el planeta.
La transición hacia un nuevo orden multipolar se expresa en esta la lucha por la infraestructura tecnológica y financiera, no ya como meramente técnica, sino profundamente política. De lo que se trata a todas luces es quién controla el conocimiento, la educación y las finanzas en el siglo XXI. “¿Quién regirá la nueva infraestructura?” (julio 2026) y “Los USA y China ponen la escuela cero” (julio 2026) muestran cómo la competencia se traslada al terreno educativo y digital. Pero, “El largo adiós al dólar estadounidense” (julio 2026) señala sin ambages el rumbo incuestionable, la rapidez o no del declive de la moneda norteamericana como referencia global, abriendo paso a nuevas configuraciones monetarias.
Avances científicos y dilemas éticos
El desarrollo científico cooptado por el capital, a duras penas se desenreda en una mínima expresión hacia el usufructo de este por las masas. Sólo el poder popular con el control absoluto del Estado, podrá lograr en lucha constante entre lo nuevo y lo viejo, lo individual y colectivo, el verdadero provecho de sus descubrimientos y aplicaciones.
La biotecnología y la nanotecnología hoy, están redefiniendo la frontera entre vida y técnica. “Desarrollan biosensor óptico”, “Un nanorreactor imita las células vivas”, “Nanopartículas magnéticas restauran el tejido” y “Los científicos descubren el primer cáncer… (julio 2026) muestran cómo la investigación científica es un universo de posibilidades inéditas para la salud, la educación, la producción industrial, la vida misma. Sin embargo, como advierte Cartografían los efectos de la contaminación (julio 2026), estos avances también plantean dilemas éticos y ambientales: ¿hasta qué punto la ciencia se orienta al bienestar colectivo y no a la mercantilización de la vida?
Inteligencia artificial y emancipación
La inteligencia artificial constituye uno de los campos más disputados. Inteligencia artificial: sometimiento y liberación (julio 2026) plantea la dualidad entre control y emancipación. El secreto de ser multitarea y El optimismo protege el cerebro (julio 2026) muestran cómo la neurociencia y la psicología se entrelazan con la tecnología, abriendo preguntas sobre el impacto en la subjetividad humana.
La IA puede ser instrumento de liberación si se orienta hacia fines colectivos, pero también puede convertirse en mecanismo de sometimiento si se subordina a intereses individuales, corporativos o multinacionales.
Ciencia fundamental y horizontes filosóficos
Más allá de la aplicación inmediata, la investigación básica abre preguntas filosóficas sobre la vida, la conciencia y el cosmos. “¿Crea el cerebro la conciencia o es la conciencia la que crea el cerebro?”, “El universo puede superar la velocidad de la luz y El misterio de las bóvedas diminutas” (julio 2026) exponen cómo la ciencia cuestiona los fundamentos mismos de nuestra comprensión del mundo.
Estos debates no son ajenos a la emancipación: pensar la conciencia, la vida y el universo desde nuevas perspectivas implica también imaginar formas distintas de organización social y cultural.
La crisis global actual no puede comprenderse únicamente desde la política o la economía. La hegemonía imperial, el neofascismo, los movimientos sociales, la disputa por la infraestructura y los avances científicos forman parte de un mismo entramado. La emancipación exige articular crítica geopolítica y reflexión científica, reconociendo que cultura, política y ciencia son trincheras inseparables.
La batalla cultural que se avecina no es un simple debate académico: es el terreno donde se define el futuro de la civilización. Frente a un imperio que insiste en imponer su modelo de dominación, emergen voces que reclaman una nueva narrativa, capaz de articular ciencia, política y acción colectiva.
En el campo científico, los avances son vertiginosos: biosensores ópticos, nanorreactores que imitan células vivas, fibras ópticas de núcleo congelado, motores cuánticos. Cada descubrimiento abre posibilidades inéditas, pero también riesgos de sometimiento. La inteligencia artificial, por ejemplo, se debate entre ser herramienta de liberación o instrumento de control. La pregunta que atraviesa estos desarrollos es clara: ¿quién decide el rumbo de la tecnología, y con qué fines?
La crisis global añade otra capa de tensión. La modernización ha traído consigo pobreza masiva, mientras el supremacismo blanco y las sanciones económicas profundizan desigualdades. El petróleo y la crisis del Golfo, las derrotas ocultas frente a Irán, y la pugna entre Estados Unidos y China por la infraestructura educativa y tecnológica muestran que el tablero geopolítico está en plena reconfiguración.
Sin embargo, en medio de este panorama, resurgen alternativas. El socialismo vuelve a ser discutido como horizonte posible, la acción colectiva desafía el individualismo, y los movimientos sociales retoman la senda de la emancipación. La Declaración de Argel, a cincuenta años, recuerda que la solidaridad internacional sigue siendo un arma poderosa frente a la dominación.
La conclusión es inevitable: estamos ante una nueva era donde cultura, ciencia y política se entrelazan. La emancipación no será un acto aislado, sino una construcción colectiva que exige trabajo social, ideológico, político, cultural, crítico, de organización y esperanza. La revista Emancipación, en su número 1052, se suma a este esfuerzo, ofreciendo un espacio para pensar y actuar en favor de un mundo distinto.
La Redacción
GMM, con apoyo de Copilot
