La actividad cerebral revela cómo las personas hacen malabares con objetivos cambiantes en tiempo real
Crédito: Pixabay/CC0 Dominio público
Sanjukta Mondal , Medical Xpress2026-08
Editado por Lisa Lock , revisado por Robert Egan.
La naturaleza nunca se detiene, ni tampoco los seres vivos, ya que los caminos cambian constantemente a medida que las cosas se mueven por el mundo. Las decisiones funcionan de la misma manera: se transforman sobre la marcha en lugar de tomar una decisión definitiva. Empiezas con una ruta concreta para ir al trabajo, pero el tráfico te obliga a cambiar de camino; o planeas cocinar una comida específica, te das cuenta de que te falta un ingrediente y terminas preparando algo diferente con lo que tengas en la nevera. La capacidad de nuestro cerebro para adaptarse a situaciones cambiantes juega un papel fundamental en este proceso.
En un estudio reciente publicado en Nature , los investigadores quisieron comprender cómo el cerebro humano toma decisiones de forma continua y en tiempo real mientras nos desenvolvemos en entornos dinámicos. Estudiaron el comportamiento y la actividad cerebral de las personas mientras realizaban una tarea continua de persecución de presas, un videojuego en el que los jugadores usaban un joystick para perseguir presas virtuales que huían, moviéndose a diferentes velocidades y cambiando de dirección.
La toma de decisiones parecía estar guiada por un trío de regiones cerebrales finamente coordinadas, cada una con una función específica. Las neuronas del hipocampo registraban y actualizaban el plan actual, especialmente durante la fase inicial de planificación. La corteza cingulada anterior, en el hemisferio izquierdo, ayudaba a decidir cuándo cambiar de estrategia, mientras que la corteza orbitofrontal proporcionaba información sobre lo que resultaba valioso en la situación.
Decisiones en marcha
Los estudios neurocientíficos tradicionales, realizados en entornos de laboratorio controlados, consideran la toma de decisiones como un proceso único e irrevocable, pero la realidad no siempre se ajusta al camino elegido. Las decisiones que tomamos en la vida no siempre son definitivas, ya que a menudo se desarrollan a la par de la acción, como un depredador que ajusta constantemente su trayectoria a medida que su presa cambia de dirección. En tales situaciones, elegir no se trata tanto de tomar una decisión, sino de alternar entre diferentes objetivos a medida que la situación evoluciona.
Para observar cómo el cerebro humano procesa decisiones continuas en tiempo real, los investigadores descartaron las pruebas de laboratorio e hicieron que los participantes jugaran un videojuego de realidad virtual continuo. En él, el jugador controlaba un avatar con un joystick físico, intentando perseguir y atrapar objetivos cuadrados en movimiento llamados presas. Un algoritmo determinaba la trayectoria dinámica de la presa, que tenía diferentes valores de puntos y velocidades, indicados por sus colores.
La tarea fue realizada por dos grupos distintos de participantes adultos, que sumaban un total de 69 personas: 50 voluntarios adultos sanos y 19 pacientes adultos sometidos a cirugía que padecían epilepsia grave y estaban ingresados en el hospital para someterse a monitorización cerebral.
Los resultados mostraron que los jugadores pasaban gran parte del tiempo en un estado intermedio, dividiendo su atención entre objetivos de alto y bajo valor y cambiando constantemente su enfoque entre ellos. Lo hacían entre el 36 % y el 41 % del tiempo cuando ambos objetivos tenían el mismo valor, y entre el 37 % y el 43 % cuando sus valores diferían.
Mediante modelado computacional, los investigadores probaron diferentes maneras en que las personas podrían controlar sus acciones. Los datos apuntaban a una estrategia de control combinado, con una probabilidad del 84 % ± 8 % entre los participantes. En esta estrategia, los jugadores ejecutaban dos planes de movimiento distintos simultáneamente y los combinaban para guiar su mano. Este enfoque combinado superó al cambio de estrategia de "el ganador se lo lleva todo", en el que los jugadores se centran exclusivamente en un solo objetivo.
El equipo tampoco encontró diferencias estadísticas en la estrategia de toma de decisiones entre el grupo de control y el grupo de pacientes.
Los hallazgos demuestran cómo las decisiones naturales pueden variar constantemente, a medida que los objetivos contrapuestos influyen en el comportamiento. El siguiente paso podría ser comprobar cómo se mantiene este marco con más objetivos, mayor incertidumbre o la participación de otras personas. Con una comprensión más amplia de cómo se toman las decisiones, podríamos llegar a construir robots y sistemas de IA con mejores capacidades de toma de decisiones dinámicas.
Escrito para ti por nuestra autora Sanjukta Mondal , editado por Lisa Lock y revisado por Robert Egan , este artículo es el resultado de un minucioso trabajo humano. Dependemos de lectores como tú para mantener vivo el periodismo científico independiente. Si este tipo de información te interesa, considera hacer una donación (especialmente mensual). Como agradecimiento, recibirás una cuenta sin anuncios .
Detalles de la publicación
Assia Chericoni et al, Bases neuronales del control compositivo, Nature (2026). DOI: 10.1038/s41586-026-10896-8
Información de la revista: Nature
Categorías clínicas: Neurología
¿Quién está detrás de esta historia?
Sanjukta Mondal: Máster en Química. Periodista y divulgadora científica independiente. Publicaciones en Chemistry World, BioSpace y The Hindu. Perfil completo →
Lisa Lock: Licenciada en Historia del Arte, Máster en Cultura Material. Exeditora de museo, paramédica y coordinadora de trasplantes. Editora de Science X desde 2021. Perfil completo →
Robert Egan: Licenciada en biología matemática, máster en escritura creativa. Ha viajado mucho y posee perspectivas únicas sobre la ciencia y el lenguaje. Perfil completo →
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