El calentamiento extremo reduce la capacidad de las plantas para captar CO₂ y amenaza la función climática de las selvas
Imagen de la misión Copernicus Sentinel-2 que muestra parte de la selva en el Amazonas. / Crédito: CC BY-SA 3.0 IGO /ESA.
Pablo Javier Piacente / T21
10 JUL 2026
Una investigación deja en evidencia que los bosques tropicales superan regularmente las temperaturas a las que la fotosíntesis comienza a debilitarse, amenazando la capacidad del planeta para absorber dióxido de carbono.
Las olas de calor no solo afectan a las personas: también están empujando a los bosques tropicales hacia temperaturas en las que la fotosíntesis empieza a fallar. Así lo sostiene un nuevo estudio liderado por la EPFL, en Suiza, y publicado en la revista Proceedings of the National Academy of Sciences (PNAS), que alerta sobre una exposición creciente de estos ecosistemas a umbrales térmicos críticos para su funcionamiento.
La investigación parte de una idea conocida, pero poco considerada en un contexto de crisis ambiental: las plantas también tienen un margen de seguridad frente al calor. Según los científicos, existe una diferencia de unos 15 grados entre la temperatura óptima de funcionamiento de las plantas y aquella a partir de la cual la fotosíntesis empieza a deteriorarse. Ese margen se ha reducido por el calentamiento global, las sequías y los episodios extremos, según explica una nota de prensa.
Una fotosíntesis cada vez menos eficiente
Cuando las hojas se calientan demasiado, las proteínas que hacen posible la fotosíntesis comienzan a degradarse. El resultado es doble: los árboles absorben menos dióxido de carbono y crecen con menor eficacia. En un sistema tan sensible como el forestal, ese cambio no es menor. Las selvas tropicales se encuentran entre los mayores sumideros de carbono del planeta, por lo tanto cualquier pérdida de capacidad para capturar CO₂ puede tener efectos en cadena sobre el clima global.
Para llegar a sus conclusiones, el equipo comparó los umbrales térmicos de 200 especies con observaciones satelitales tomadas entre 2001 y 2020. El análisis muestra que, en apenas dos décadas, la superficie de bosque tropical en la que la temperatura de las copas de los árboles supera el umbral crítico medio ha pasado de 43 a 57 millones de hectáreas, una extensión superior a la de Francia.
Las proyecciones tampoco son demasiado tranquilizadoras: para 2050 esa cifra podría ascender a 83 millones de hectáreas y, a finales de siglo, a 160 millones, más que la superficie de Sudáfrica.

El trabajo analiza 200 especies y datos satelitales de dos décadas para medir el impacto real del aumento de temperatura en los bosques tropicales. / Crédito: Clay Banks en Unsplash.
Problemas ambientales y climáticos que se potencian
Más allá de estas cifras, el estudio apunta a una amenaza ecológica de gran alcance. Si el calor extremo altera la composición de los bosques, también puede reducir la biodiversidad animal y debilitar la resiliencia de los ecosistemas frente a nuevas olas de calor y sequías. Además, al liberar menos vapor de agua, estas masas forestales podrían contribuir a un aumento del riesgo de sequías y fenómenos extremos a escala global.
Sin embargo, los científicos destacan que aún hay margen para la adaptación. Algunas especies más tolerantes al calor podrían ocupar el lugar de otras más vulnerables, aunque la velocidad de ese relevo y los límites reales de adaptación siguen sin conocerse con precisión.
Además, los investigadores destacaron que esta metodología podría ampliarse a otras regiones, incluidas las áreas mediterráneas europeas, cada vez más castigadas por el calor y la falta de precipitaciones.
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Referencia
Tropical forests are facing increasing risks of exposure to critical temperature thresholds. Nina van Tiel et al. PNAS (2026). DOI:https://doi.org/10.1073/pnas.2528622123
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Fuente:
