Evidencia científica
Afecta silenciosamente a millones de mujeres y niños, con un impacto económico que lastra el desarrollo mundial, según un estudio publicado por la Universidad de Princeton
La violencia que más daño causa al mundo no aparece en los campos de batalla, sino detrás de las puertas de millones de hogares. / IA/T21
EDUARDO MARTÍNEZ DE LA FE/T21
elperiodico.com/Madrid 02 JUL 2026
Cuando vemos los telediarios, las imágenes de guerras, terrorismo y conflictos geopolíticos dominan sobre las demás. Esta exposición mediática constante moldea nuestra percepción del peligro, llevándonos a creer que la violencia colectiva es la mayor amenaza para la humanidad. Sin embargo, los datos científicos cuentan una historia distinta y mucho más cercana: la violencia que más costes sociales y económicos genera en el mundo ocurre en la intimidad de los hogares, no en las trincheras bélicas.
Esta revelación es la tesis central del libro Worse than War: The Global Costs of Violence, publicado ahora en Europa por la editorial de la Universidad de Princeton. Escrito por la economista alemana Anke Hoeffler y el politólogo estadounidense James D. Fearon, el estudio marca un hito en la investigación de las ciencias sociales al cuantificar de manera integral el daño que la violencia inflige a las sociedades en todo el planeta.
La investigación expone que la atención desproporcionada que reciben las guerras y el terrorismo por parte de los gobiernos oculta una crisis sistémica. La violencia interpersonal, que abarca desde los homicidios hasta el abuso infantil y la violencia contra la mujer en el ámbito doméstico, genera unas consecuencias económicas y humanas infinitamente superiores a las de cualquier conflicto bélico.
Evidencia frente al negacionismo
La constatación de que la violencia doméstica tiene un impacto mucho mayor del que suele reconocerse adquiere especial relevancia en un momento en que emergen corrientes que cuestionan o niegan la magnitud del maltrato en los hogares. Hoeffler y Fearon confrontan esa narrativa al sacar la violencia interpersonal (incluido el maltrato hacia mujeres y menores) del ámbito de lo privado y situarla en el terreno de los grandes fallos sistémicos, con enormes consecuencias sociales y económicas.
Su investigación empírica rebate la idea de que la violencia doméstica pueda entenderse como una suma de episodios aislados o tragedias individuales. Por el contrario, la presenta como una crisis estructural de salud pública y de derechos humanos, en línea con la Organización Mundial de la Salud: estima que alrededor de 840 millones de mujeres y niñas han sufrido violencia física o sexual a lo largo de su vida. En ese marco, el libro sostiene que la violencia interpersonal está mucho más extendida y genera un coste social acumulado muy superior al de las guerras y el terrorismo en todo el mundo.

La violencia que más costes sociales y económicos genera en el mundo ocurre en la intimidad de los hogares. / IA/T21
El verdadero coste económico: cifras que superan el PIB de potencias mundiales
Al analizar bases de datos globales sobre salud, criminalidad y conflictos, los autores han logrado poner cifras a esta tragedia. El equipo de investigación estima que los costes mundiales totales derivados de todas las formas de violencia oscilan entre 23 y 34 billones de dólares cada año.
Para poner estas cifras en perspectiva, la violencia colectiva (guerras civiles, conflictos internacionales y terrorismo) representa aproximadamente el 12% de esos costes medibles. El porcentaje restante corresponde a la violencia interpersonal, generando pérdidas anuales que van desde los 20,3 hasta casi los 30 billones de dólares.
Esto significa que el daño silencioso que sufren mujeres, niños y hombres en sus comunidades y hogares cuesta al mundo más que el producto interior bruto conjunto de varias de las mayores potencias económicas.
¿Cómo se mide el impacto económico del trauma humano?
Una de las mayores aportaciones del estudio de Hoeffler y Fearon es su rigor metodológico a la hora de calcular estas variables. Los investigadores dividen el impacto en dos grandes categorías.
Por un lado, están los costes tangibles, que resultan relativamente fáciles de rastrear: gastos en sistemas policiales y judiciales, atención hospitalaria para las víctimas y la pérdida directa de productividad laboral debido a lesiones o muertes.
Por otro lado, se encuentran los costes intangibles, que tradicionalmente han sido ignorados en los análisis económicos por su dificultad de medición.
Para cuantificar el dolor, el trauma crónico y la severa pérdida de calidad de vida de las víctimas, los autores aplican el "Valor de una Vida Estadística" (VSL, por sus siglas en inglés), según se explica en un comunicado.
Esta métrica, utilizada frecuentemente para evaluar el impacto de las políticas ambientales y de salud pública, permite estimar cuánto está dispuesta a invertir una sociedad para reducir el riesgo de mortalidad, arrojando luz sobre el verdadero agujero económico que genera el maltrato.
Políticas públicas y prevención: la mejor inversión para el futuro
La conclusión de este análisis plantea un desafío urgente para los responsables de las políticas públicas a nivel global. Reducir la violencia interpersonal y erradicar el maltrato doméstico no es únicamente un imperativo moral y de derechos humanos fundamentales, sino que constituye una de las inversiones más estratégicas y rentables que puede realizar un Estado.
La evidencia demuestra que el destino de las naciones no solo se juega en los tratados de paz internacionales, sino en la seguridad de sus propios ciudadanos dentro de sus casas.
Reasignar presupuestos de seguridad hacia los servicios sociales, la educación temprana y los programas de prevención e intervención focalizada, podría impulsar el bienestar de millones de personas yr el desarrollo económico global de una manera sin precedentes, concluyen los autores de este trabajo.
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Referencia
Worse than War: The Global Costs of Violence. Anke Hoeffler and James D. Fearon. Princeton University Press. ISBN:9780691168890
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Fuente: Levante - EMV, en:
