Revuelo científico: detectan por primera vez una atmósfera en un planeta rocoso situado en zona habitable
LHS 1140 b, a 48 años luz, conserva una envoltura gaseosa y abre una nueva vía para buscar planetas potencialmente aptos para la vida, incluso más allá de nuestro sistema solar
En esta ilustración, el exoplaneta LHS 1140 b se muestra en primer plano, rodeado por una atmósfera rica en helio. Otro planeta rocoso cercano orbita la misma estrella enana roja fría en la distancia. / Melissa Weiss/CfA
EDUARDO MARTÍNEZ DE LA FE/T21
elperiodico.com/Madrid18 JUL 2026
La búsqueda de planetas parecidos a la Tierra acaba de cruzar un umbral relevante. Un equipo de astrónomos ha hallado la evidencia más sólida hasta ahora de una atmósfera alrededor de un planeta rocoso que orbita dentro de la zona habitable de su estrella: la región donde, en principio, podrían darse temperaturas compatibles con agua líquida en superficie, un descubrimiento que ha desatado un revuelo científico, según la revista Science.
El planeta se llama LHS 1140 b, está a unos 48 años luz de nuestro sistema solar y gira alrededor de una estrella enana roja. No significa que se haya descubierto vida, ni siquiera que el mundo sea habitable en la práctica. Pero sí confirma una condición esencial para que pueda serlo: que el planeta haya logrado conservar una atmósfera durante miles de millones de años, enfatizan los autores de esta investigación.
El aire como condición imprescindible
Una atmósfera no es un simple añadido alrededor de un planeta. En la Tierra regula la temperatura, participa en el ciclo del agua, protege parcialmente la superficie de la radiación espacial y alberga los gases que hacen posible nuestra biosfera.
Sin embargo, los planetas pequeños situados cerca de estrellas activas lo tienen difícil. La radiación intensa y el viento estelar pueden ir arrancando sus gases poco a poco, hasta dejar una roca desnuda, como parece haber ocurrido en otros mundos. Por eso, encontrar una atmósfera en un planeta rocoso de zona habitable es un resultado especialmente importante: demuestra que algunos de estos mundos no solo existen, sino que pueden resistir el paso del tiempo.
La investigación, publicada en la revista Science, detectó helio escapando de LHS 1140 b. Puede parecer una contradicción: si el gas se está escapando, ¿por qué sería una buena señal? Precisamente porque esa fuga revela que existe una reserva atmosférica. Es como observar vapor saliendo por una ventana: confirma que hay aire y actividad al otro lado.
Una predicción que funcionó
Para llegar a esta conclusión, el equipo dirigido por Collin Cherubim partió de un modelo teórico que predecía una atmósfera superior rica en helio alrededor de LHS 1140 b, con una pérdida lenta de gas hacia el espacio. Después buscaron la señal concreta que ese proceso debía dejar en las observaciones.
Para ello utilizaron el espectrógrafo WINERED, instalado en el telescopio Magallanes de Las Campanas, en Chile. El instrumento separa la luz de la estrella en sus distintas longitudes de onda, algo parecido a descomponer la luz blanca en un arcoíris muy detallado. Cuando el planeta pasa por delante de su estrella, una pequeña parte de esa luz atraviesa su atmósfera y deja huellas químicas reconocibles.
En una misma noche se observó el tránsito de LHS 1140 b y de otro planeta del mismo sistema. La señal de helio apareció alrededor de LHS 1140 b, pero no del otro mundo. Esa comparación refuerza la interpretación: no se trataba de una peculiaridad de la estrella o del instrumento, sino de gas asociado al planeta.

De izquierda a derecha Robin Wordsworth, Collin Cherubim, y David Charbonneau, los artífices de este descubrimiento. / Carlos Sanchez, Harvard FAS.
Un paso, no un veredicto
Conviene mantener, no obstante, la cautela. La zona habitable no es una etiqueta de “planeta con vida”. Solo indica que, según la energía que recibe de su estrella, el agua líquida podría ser posible bajo determinadas condiciones atmosféricas.
Tampoco se conoce todavía la composición completa de la atmósfera de LHS 1140 b. Detectar helio no equivale a detectar oxígeno, vapor de agua, dióxido de carbono o compuestos vinculados a procesos biológicos. Los investigadores quieren determinar qué otros gases contiene, averiguar si puede haber océanos y estudiar su superficie con observaciones futuras.
Pero el valor del descubrimiento está precisamente en que acota una de las grandes incógnitas de la astronomía moderna. Durante décadas, encontrar planetas terrestres fuera del Sistema Solar parecía un objetivo lejano. Después se comprobó que son frecuentes, incluso en zonas habitables. Ahora se sabe que al menos uno de ellos parece haber mantenido una atmósfera durante más de 3.000 millones de años.
Estos resultados sugieren que las observaciones terrestres para detectar gases que escapan podrían convertirse en una herramienta importante para estudiar las atmósferas de los exoplanetas rocosos, concluyen los investigadores.
Referencia
Helium escaping from the atmosphere of a nearby rocky exoplanet orbiting in a habitable zone. Collin Cherubim et al. Science, 16 Jul 2026. DOI: 10.1126/science.aea9708
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Fuente: Levante - EMV, en:
