Construir una defensa articulada para ponerles freno a los esparcidores del odio
¿Qué es lo que motiva a la gente a votar por ellos? ¿Cómo puede haberse instalado en la ventana de Overton tanta banalidad política y tanta crueldad?
Elecciones en varios países de América Latina en 2026, en la imagen la primera vuelta de Colombia. Foto: @CNE_COLOMBIA
diariored-com/Editorial/
Los movimientos populares, emancipadores, de resistencia, los gobiernos progresistas o socialistas están llamados a dejar sus tiempos asamblearios y actuar con rapidez táctica y estratégica para construir una defensa articulada para ponerles freno a los esparcidores del odio
Un hombre que ha confesado que cuando era niño le divertía matar gatos con pólvora, que ha sido defensor de narcotraficantes y de paramilitares, que tiene un discurso misógino, homofóbico y clasista, consiguió más de 10 millones de votos de los colombianos en la primera vuelta electoral del domingo pasado.
La hija y heredera política de un dictador lidera las encuestas para la segunda vuelta electoral en Perú.
Un pinochetista descendiente de nazis ganó las elecciones chilenas.
Y un español heredero de una larga saga política se impuso en la Bolivia Plurinacional.
¿Qué es lo que motiva a la gente a votar por ellos? ¿Cómo puede haberse instalado en la ventana de Overton tanta banalidad política y tanta crueldad?
Ellos se suman a la liga de los Milei, los Noboa, los Asfura y una decena de gobernantes que han ido ganando posiciones en América Latina y el Caribe con dos características: promueven el odio y pelean por las querencias de Donald Trump.
Es difícil entender, cuando escuchamos sus historias, qué es lo que motiva a la gente a votar por ellos. Cómo puede haberse instalado en la ventana de Overton tanta banalidad política y tanta crueldad.
¿Es una suerte de síndrome de Estocolmo colectivo, ese que hace que las personas se enamoren de sus secuestradores?
O lo que algunos llamamos el dilema del capataz, esos negros que después de ser esclavos recibían una migaja de poder y se volvían los más sanguinarios defensores de los intereses de los hacendados y en contra de los demás esclavos.
¿Es la aporofobia? ¿El viejo y arraigado chip colonial? ¿El miedo a estar entre los vencidos? La falsa ilusión del mercado de que cualquier persona puede llegar a convertirse en ese 1% de la población mundial que tiene todo el dinero y el poder?
Qué es lo que nos lleva a esa suerte de sinsentido de votar por quienes serán nuestros verdugos
Algunos dirán que las izquierdas deben ser autocríticas y mirar hacia dentro de las fallas de sus gobiernos y propuestas el voto de los arrepentidos.
Y sí, las izquierdas y los progresismos deben revisarse. Pero no puede pensarse que sea el único factor.
Nunca en la historia las oligarquías, las plutocracias y los imperios y los colonizadores han querido ceder su poder por una convicción
Las izquierdas organizadas siempre hemos sido minorías, salvo momentos pequeños en los que movimientos populares que entienden el conflicto de clase, pero no siempre dejan de tener engranes de pensamiento conservador en otros temas, como la seguridad o los derechos reproductivos.
Los derechos siempre han tenido que pelearse. Nunca en la historia las oligarquías, las plutocracias y los imperios y los colonizadores han querido ceder su poder por una convicción. Nunca han aceptado perder sus enormes privilegios por una conciencia humana.
Pero ahora, las herramientas que han tenido para imponerse son más sofisticadas y poderosos. Y la destrucción siempre es más rápida que la construcción.
Frente a ese escenario, Los movimientos populares, emancipadores, de resistencia, los gobiernos progresistas o socialistas están llamados a dejar sus tiempos asamblearios y actuar con rapidez táctica y estratégica para construir una defensa articulada para ponerles freno a los esparcidores del odio.
No solo por un asunto de sobrevivencia electoral, sino por la propia supervivencia continental de países soberanos y autónomos.
06/06/26
_________
Fuente:
