Editorial:
Del Ocaso Estructural Y Crisis
Multidimensional Del Capitalismo a La “Alfabetización Crítica” Y La Resistencia
Esta semana, en concordancia con los artículos publicados por la Revista Emancipación, se refuerza la tesis de que el verdadero poder en nuestros días no reside en la fuerza militar ni en la censura explícita, sino en la capacidad de manipular la atención y el flujo informativo, lo que genera una crisis global de soberanía, democracia y derechos humanos. Una dinámica expresada en la política latinoamericana, específicamente colombiana, como en el tablero mundial, se viene caracterizando por el agotamiento de la hegemonía norteamericana y el surgimiento de nuevas formas de autoritarismo, pero también de resistencia.
Lo
anterior, se pone de manifiesto si realizamos una breve anatomía de la
desinformación: La censura ya no se ejerce cerrando redacciones, sino
realmente, sepultado la verdad bajo un exceso informativo irrelevante.
Ahora el ciudadano vive en una “factoría de atención” donde se produce
la dieta informativa ultra procesada, sin importar su comprensión. El
verdadero poder se establece a través del relato impuesto en la capacidad de
decidir lo que pensamos.
En America
Latina se establece una gobernanza paralela y una manipulación electoral establecida
desde el poder imperial a través de fichas ideológicas afines. El
Proyecto Júpiter ejemplifica cómo la desinformación es una guerra psicológica
abierta con financiación paralela cuya finalidad está determinada en influir en
las elecciones a celebrarse este 31 de mayo en Colombia tendiente a reducir y
derrotar la fuerza mayoritaria del progresismo. Los brotes de paramilitarismo
2.0 contra candidatos y líderes sociales describen un sistema que ha infiltrado
instituciones, intimida, extorsiona y criminaliza el pensar diferente.
En Bolivia,
las grandiosas manifestaciones contra Rodrigo Paz a sólo seis meses de su
ascenso, reflejan crisis económica, represión judicial y violencia contra el
pueblo, síntomas ya de regresión a un modelo agotado.
La verdad,
el planeta está en una crisis global y una hegemonía en declive. Los Estados
Unidos se enfrentan a un ocaso estructural, una deuda pública desbordada, una
desindustrialización galopante y una pérdida de capacidad para imponer su
voluntad. La transición hacia un orden tripolar (Washington, Pekín,
Moscú) está redefiniendo las alianzas y exponiendo con mayor vehemencia, la
fragilidad Europea como “vasallo en jefe” dentro de la OTAN. La guerra que
libra en conjunto con el denominado “perro rabioso” de Israel contra Irán y la
tragedia en Gaza, muestran irrefutablemente el fracaso de sus mediaciones
internacionales, de sus imposiciones arancelarias, de sus amenazas y de su
instrumentalización de la diplomacia del garrote como cobertura de sus
aberraciones y genocidios.
Las
democracias occidentales han mutado en posdemocracias, en sistemas donde el
poder real lo ejercen corporaciones financieras, armamentísticas y mediáticas. Casos como el Hondurasgate, la intervención
en Argentina; la criminal agresión, el secuestro de Maduro, la extradición de
Alex Saab en Venezuela, ilustran solo una parte de cómo la justicia, la
economía y el poder económico son usados como armas de control político,
expresiones fehacientes del autoritarismo y el “fascismo democrático” del
imperio.
Vivimos en
una crisis ecológica y una desigualdad sanitaria sin precedentes. El
colapso climático, la pérdida de oxígeno de los ríos globales reflejan la
superación de los límites planetarios. La desigualdad sanitaria se
profundiza, Africa enfrenta la emergencia del ébola, mientras los países
ricos bloquean acuerdos de redistribución de vacunas y medicamentos. La ciencia
aparece como herramienta ambivalente, avances médicos, biotecnológicos que
ofrecen esperanza, pero igual, también riesgos de manipulación genética y
tecnológica.
La
investigación hoy revela que salud y desarrollo tecnológico están determinados
por una interacción dinámica entre entorno, biología y ciencia aplicada. Los
avances interdisciplinarios buscan superar limitaciones evolutivas y responder
a los múltiples desafíos sociales, ecológicos y sanitarios del presente.
El mundo
atraviesa por una crisis multidimensional donde la manipulación
informativa, la emergencia de nuevas formas de autoritarismo configuran un
escenario de transición incierta. La emancipación política, social, económica
dependen de una “alfabetización crítica” y de “resistencia organizada”
frente a la posdemocracia, el caos mundial, para evitar que la humanidad
derive hacia la barbarie bajo el peso de la dominación corporativa,
financiera e imperial.
Nutrición y
regeneración celular son preocupaciones latentes, el descubrimiento de la
Cisteína como interruptor molecular que reactiva las células madre intestinales
nos muestran un camino prometedor, el estilo de vida y la salud cognitiva se
ven abordados ante hallazgos sobre el sedentarismo activo que nos abre caminos
de esperanza contra la demencia, en fin, cada descubrimiento, cada avance
científico nos redefine tanto lo que tenemos por creencia vaga o conocimiento
demostrado como por práctica.
La
evidencia reunida confirma que salud y futuro tecnológico dependen de una
visión interdisciplinaria que integra nutrición, genética, nanotecnología,
inteligencia artificial y sostenibilidad ambiental. La humanidad ha enfrentado
siempre el gran reto de trascender sus limitaciones biológicas sin caer en
nuevas dependencias geopolíticas o riesgos ecológicos, reafirmando que la
emancipación científica es también un proyecto político y social.
La Redacción
GMM
