Un hombre de 64 años, el “paciente de Oslo”, se convirtió en la décima persona curada de VIH y en la primera en lograrlo con un trasplante de células madre de su hermano
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cambio16.com/15/04/2026
Un hombre noruego de 64 años, conocido como el paciente de Oslo, se convirtió en la décima persona en el mundo que elimina el VIH de su organismo. Este caso, publicado en Nature Microbiology, marca un hito porque usó células madre de su propio hermano. El avance refuerza que la curación es posible y cambia la percepción de una enfermedad que se creía crónica.
El paciente fue diagnosticado con VIH en 2006 y luego desarrolló un cáncer de sangre que requirió el trasplante. Su hermano resultó compatible y portaba la mutación CCR5-delta32, que bloquea la entrada del virus a las células inmunitarias. Después del procedimiento en 2020, suspendió los antirretrovirales a los dos años. Hoy, cinco años después, no hay rastro detectable del virus en su sangre, médula ósea ni intestinos.
Este éxito se suma a los nueve casos previos desde el paciente de Berlín en 2009. El consorcio internacional IciStem sigue a 40 personas con VIH que recibieron trasplantes, entre las que están los 10 que ya lograron la remisión.
Aunque la terapia con células madre no sirve para todos, el caso del paciente de Oslo demuestra que la edad avanzada no es barrera para curarse del VIH / milenio.comCerca de 42 millones de personas viven con VIH en el mundo y reciben tratamientos antirretrovirales de por vida que controlan la infección. Solo el 1% de la población del norte de Europa porta la mutación protectora CCR5-delta32. La probabilidad de compatibilidad entre hermanos alcanza el 25%, pero el procedimiento conlleva riesgos altos.
El caso del paciente de Oslo demuestra que la edad avanzada no es barrera. Con 63 años en el momento del trasplante, junto con otro caso estadounidense, figura entre los más longevos curados.
El poder de una mutación genética afortunada
Los científicos buscaron donantes compatibles en registros internacionales sin éxito. Luego optaron por el hermano del paciente. De forma inesperada, este portaba la mutación CCR5-delta32 en ambas copias del gen. Esta variación elimina el correceptor que el VIH usa para infectar las células CD4. Por eso, las células trasplantadas resisten al virus y reemplazan al sistema inmunitario original.
Tras el trasplante, las células del donante poblaron la sangre, la médula ósea y los tejidos intestinales del paciente. A los 24 meses suspendieron la terapia antirretroviral bajo estricto control médico. Las biopsias posteriores no detectaron ADN proviral del VIH en más de 65 millones de células T CD4 analizadas. Además, los anticuerpos contra el virus disminuyeron notablemente con el tiempo.
Javier Martínez-Picado y María Salgado, coautores de la publicación sobre el paciente de Oslo y la remisión del VIH tras un trasplante de células madre / IrsiCaixaJavier Martínez-Picado, investigador de IrsiCaixa y coautor del estudio, explica que las células madre trasplantadas barrieron los reservorios virales ocultos. María Salgado, también de IrsiCaixa, destaca que este es el primer caso documentado con donante fraternal. En efecto, abre ligeramente las opciones de búsqueda de donantes para pacientes con cáncer hematológico y VIH.
No obstante, los expertos advierten sobre las limitaciones. El trasplante es un procedimiento agresivo, con riesgos significativos, y solo se indica en casos graves de cáncer de sangre. Por lo tanto, no representa una solución escalable para los millones de personas que viven con VIH y controlan la infección con pastillas diarias.
Sin embargo, el hallazgo confirma el rol clave de la mutación CCR5-delta32. En casos previos donde el donante tenía dos copias mutadas, la remisión fue duradera. Aunque existen excepciones donde células asesinas naturales ayudaron incluso sin la mutación completa, el patrón se repite y fortalece la investigación.
De casos aislados a patrones que iluminan el camino
El consorcio IciStem ha documentado cuatro de los diez casos de curación hasta ahora. Desde el paciente de Berlín, que abrió la puerta en 2009, hasta Oslo, los datos acumulados permiten identificar mecanismos comunes. Por ejemplo, el reemplazo completo del sistema inmunitario elimina los reservorios donde el virus se esconde.
Marius Trøseid, líder del estudio en el Hospital Universitario de Oslo, afirma que los reservorios virales parecen vacíos y las células T ya no reconocen al patógeno. En consecuencia, el paciente mantiene una remisión estable cuatro años después de suspender el tratamiento. Este seguimiento riguroso aporta confianza científica.
Timothy Ray Brown, conocido como el paciente de Berlín, fue la primera persona que quedó libre de VIH / clarin.comLos investigadores analizaron tejidos profundos, como el íleo intestinal, rico en tejido linfoide. No encontraron virus replicante. Asimismo, los niveles de anticuerpos contra ciertas proteínas del VIH cayeron, aunque persiste una respuesta residual a una proteína específica. Estos detalles precisos validan la curación funcional.
Por otro lado, el caso refuerza que la curación no depende solo de la suerte. Más de una década de investigación internacional coordinada ha hecho posible estos 10 éxitos. En cambio, hace 15 años parecía imposible erradicar el VIH de forma definitiva.
Estos patrones impulsan el desarrollo de terapias accesibles. La comunidad científica pasa de observar casos excepcionales a diseñar intervenciones que imiten este proceso sin los riesgos de un trasplante.
Hacia tratamientos menos invasivos para millones
Una línea prometedora es la terapia CAR-T, que modifica las propias células inmunitarias del paciente para que ataquen las infectadas por VIH y las susceptibles. Ya consolidada en cáncer, se adapta ahora al sida en fases iniciales. Salgado y su equipo en IrsiCaixa la exploran con cautela.
Asimismo, se investigan terapias génicas para editar el gen CCR5 e inducir la mutación protectora directamente en las células del paciente. Estas aproximaciones preliminares buscan bloquear la entrada del virus sin necesidad de donantes externos. Por tanto, podrían aplicarse a más personas en el futuro.
Los tratamientos antirretrovirales actuales ofrecen una esperanza de vida casi normal y buena calidad para quienes viven con VIH. Sin embargo, requieren adherencia de por vida y no eliminan los reservorios. El reto consiste en traducir las lecciones de Oslo a estrategias seguras y escalables.
En efecto, estos diez casos demuestran que el VIH puede remitir. Aunque el trasplante no es viable para la población general, inspira un cambio de consciencia: la curación ya no es un sueño lejano. La ciencia avanza con pasos firmes.

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Ciertamente, la colaboración internacional y el seguimiento meticuloso de cohortes como IciStem aceleran el progreso. Con 42 millones de personas afectadas, cada avance genera esperanza real y motiva a continuar la investigación sin descanso.
Un mensaje de resiliencia y futuro posible
El paciente de Oslo, diagnosticado a los 44 años y ahora en remisión plena, encarna la resiliencia humana. Su caso, junto al de otros nueve, prueba que el cuerpo puede liberarse del virus bajo condiciones específicas. Además, amplía las perspectivas para pacientes con comorbilidades.
Los expertos enfatizan que estos hitos no son casuales. Representan más de quince años de esfuerzo colectivo. Por eso, invitan a la sociedad a apoyar la investigación y reducir el estigma que aún rodea al VIH.
Aunque persisten desafíos, como la rareza de la mutación y los riesgos del procedimiento, el camino hacia una cura general se ilumina. En consecuencia, millones de personas pueden mirar al futuro con mayor optimismo.
La ciencia transforma lo imposible en alcanzable. Este décimo caso no solo cura a uno, sino que enciende la conciencia colectiva sobre el potencial de la medicina moderna.
Finalmente, el mensaje es claro: la investigación salva vidas y redefine esperanzas. Con dedicación continua, el fin de la epidemia por VIH se acerca un paso más.
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