La cirugía abre una nueva etapa en la investigación neurológica y busca recuperar funciones motoras y sensoriales en pacientes con parálisis
La operación abre una nueva vía para interpretar señales cerebrales en regiones vinculadas a funciones más complejas. / Crédito: Universidad de Colorado Anschutz.
Redacción T21
elperiodico.com/16 ABR 2026
Un equipo científico estadounidense ha dado un paso histórico al implantar por primera vez una interfaz cerebro-ordenador en zonas superiores del cerebro, en lugar de las áreas motoras habituales. La intervención podría ampliar las posibilidades de tratamiento para personas con lesiones neurológicas y enfermedades neurodegenerativas.
Investigadores de la Universidad de Colorado Anschutz y UCHealth en Colorado, Estados Unidos, han realizado una cirugía que podría modificar el futuro de la neurotecnología: por primera vez, lograron implantar una interfaz cerebro-ordenador (BCI, por sus siglas en inglés) en zonas superiores del cerebro, y no en las regiones motoras primarias donde se habían concentrado la mayoría de los procedimientos previos.
Un paso adelante en la recuperación de funciones cerebrales cada vez más complejas
La intervención se transformó en un avance potencialmente significativo para personas con lesiones neurológicas o enfermedades neurodegenerativas. El paciente es Brandon Patterson, de 41 años, quien quedó paralizado del cuello hacia abajo tras un accidente con un vehículo hace aproximadamente una década.
Patterson se convirtió en el primer ser humano en recibir este tipo de implante en una zona cortical de mayor nivel funcional. La cirugía dejó instalados tres puertos en la parte superior de su cabeza, capaces de comunicar la actividad cerebral con ordenadores externos.
La innovación principal tiene que ver con el lugar donde se colocó el implante: la mayoría de las BCI se han enfocado hasta ahora en regiones puramente motoras, mientras que esta intervención apunta a áreas más altas del cerebro, vinculadas con procesos más complejos de planificación, decisión y conversión del pensamiento en acción. Según una nota de prensa, eso podría ofrecer una relación más natural y completa entre el cerebro, el movimiento y las sensaciones.
Un cambio de paradigma en las interfaces cerebro-ordenador
En la práctica, el implante busca algo más ambicioso que mover un cursor o accionar un brazo robótico. El equipo científico intenta registrar e interpretar las señales eléctricas del cerebro, para que Patterson pueda recuperar parte de la independencia perdida, por ejemplo al controlar dispositivos externos o un ordenador.
Además, los investigadores planean estimular áreas sensoriales para intentar que el paciente vuelva a sentir su mano, entre otros avances. El proyecto se desarrollará durante años, lo que permitirá estudiar cómo cambian las señales cerebrales día a día y cómo responden a la estimulación.
La meta es abrir un camino no solo para el control motor, sino también para futuras terapias relacionadas con cognición, estado de ánimo o demencia. El experimento simboliza un cambio de escala en el campo de las interfaces cerebro-ordenador: el alcance de estas tecnologías podría dejar de limitarse a “leer” intenciones básicas de movimiento y comenzar a explorar cómo el cerebro construye decisiones, aprendizajes y respuestas complejas.
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