Investigadores españoles describen que la inestabilidad cromosómica en las células progenitoras de la sangre permitiría la proliferación de clones raros en la médula ósea, un proceso necesario para el desarrollo de la leucemia. No obstante, todavía se desconoce cómo estos clones evolucionan para causar la enfermedad

La leucemia linfoblástica aguda de células B infantil es uno de los cánceres con mejor pronóstico en oncología pediátrica. / Unsplash
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La leucemia linfoblástica aguda de células B es el cáncer infantil más frecuente. En este tipo de condición, que afecta a las células de la sangre, una de las anomalías más frecuentes es la presencia de células con un exceso de cromosomas (hiperdiploidia), una condición que genera inestabilidad cromosómica.
Ahora, un estudio publicado en la revista Cell Reports revela que esta inestabilidad cromosómica reduce la proliferación de las células afectadas, retrasa su diferenciación y facilita que algunas puedan persistir como clones raros y duraderos en la médula ósea, pero sin desencadenar la leucemia.
Se desconoce cómo estos clones evolucionan para causar la enfermedad y saberlo será esencial para diseñar futuras estrategias de prevención
El trabajo, basado en modelos animales, fue liderado por investigadores de la Universidad de Barcelona y el Instituto de Investigación contra la Leucemia Josep Carreras. Asimismo, contó con el respaldado de la Asociación Española contra el Cáncer (AECC).
En ella, presentan un modelo en dos fases para entender el origen de la leucemia linfoblástica aguda de células B (LLA-B) infantil: un primer episodio prenatal y un segundo paso posnatal —causado por factores desconocidos—, necesario para iniciar la transformación maligna de los clones raros y desarrollar la enfermedad.
Entre la primera fase (hiperdiploidia) y la segunda (transformación maligna) podría haber una ventana temporal de entre dos y seis años, que corresponde al pico de incidencia más alto de las leucemias linfoblásticas infantiles. Todavía se desconoce cómo estos clones evolucionan para causar la enfermedad, por lo que saberlo será esencial para diseñar futuras estrategias de prevención de la leucemia pediátrica.
Más cromosomas de los necesarios
Este tipo de leucemia linfoblástica se origina cuando el sistema inmunitario del niño reacciona de forma exagerada a una infección común. Esta respuesta implica la producción de muchas citocinas y señales de proliferación que estimulan a las células de la médula ósea para que se dividan y generen nuevas células inmunitarias.
“Si entre ellas se encuentra el clon preleucémico con cromosomas extra, este también recibe las señales de crecimiento y puede proliferar más de lo normal” detalla uno de los investigadores del proyecto y miembro del Departamento de Ciencias Fisiológicas de la UB, Òscar Molina. “El aumento de la división celular incrementaría la probabilidad de errores genéticos adicionales y si el clon adquiere mutaciones cooperadoras, podría transformarse finalmente en leucemia”, puntualiza.
Entre el 35 y el 40 % de los casos de la enfermedad presentan células con dotación genética hiperdiploide
Entre el 35 y el 40 % de los casos de la enfermedad presentan células con dotación genética hiperdiploide. En la mayoría de los pacientes, se identifican entre 51 y 63 cromosomas cuando la dotación cromosómica normal es de 46.
Según comenta el experto, las ganancias cromosómicas en ester tipo de leucemia hiperdiploide no son aleatorias y los cromosomas que aparecen con más frecuencia son los 4, 6, 10, 14, 17, 18, 21 y el cromosoma X. “Todo apunta a que este exceso cromosomático surge durante el desarrollo fetal en las células madre progenitoras responsables de generar las distintas células de la sangre”, argumenta.
Persistencia de clones raros
Por otro lado, el estudio revela que la hiperdiploidia genera una inestabilidad cromosómica que tiene efectos en distintos niveles.
“A escala celular, reduce la capacidad proliferativa de las células y retrasa la diferenciación de las células madre hematopoyéticas, que se mantienen durante más tiempo en un estado indiferenciado, una característica común en las células cancerígenas”, explica el investigador del Instituto de Investigación Josep Carreras, Pablo Menéndez.
Las células hiperdiploides pueden persistir durante un tiempo como clones raros en la médula ósea, pero que por sí solas no son suficientes para iniciar la leucemia
Los expertos señalan que las células hiperdiploides pueden persistir durante un tiempo como clones raros en la médula ósea, pero que por sí solas no son suficientes para iniciar la leucemia. “Estos resultados ayudan a explicar lo que se denomina ‘paradoja de la aneuploidía’: los cambios cromosómicos pueden perjudicar a las células normales, pero, a su vez, facilitar la evolución tumoral en determinados contextos”, declara Molina.
Ahora bien, estos clones pueden persistir durante años sin manifestarse y “los factores que inducen la progresión maligna de estos agentes preleucémico no se conocen con exactitud”, señala Menéndez.
“Los cromosomas ganados en modelos animales coinciden con los de pacientes de leucemia linfoblástica, lo que refuerza la relevancia clínica del modelo y sugiere que estas ganancias pueden contribuir a la persistencia de las células preleucémicas”, comenta la investigadora posdoctoral Namitha Thampi.
Tecnología de vanguardia
La leucemia linfoblástica aguda de células B infantil es uno de los cánceres con mejor pronóstico en oncología pediátrica, con tasas de curación de entre el 80 y el 90 % gracias a tratamientos de quimioterapia, trasplante de progenitores hematopoyéticos e inmunoterapia.
Para este trabajo, el Consejo de Investigación Médica del Reino Unido proporcionó material fetal que les permitió estudiar las células en las que se originan las primeras alteraciones asociadas a la leucemia pediátrica. Además, emplearon técnicas innovadoras como la secuenciación genómica de célula única para analizar con precisión el contenido cromosómico de cada célula individual, según concluyen los investigadores.
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Referencia:
Thampi, N. et al. Hyperdiploidy impairs fetal hematopoietic progenitor cell fitness and differentiation enabling persistence of rare preleukemic aneuploid clones. Cell Reports 2026.
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Fuente: UB en:
Derechos: Creative Commons.
