La guerra como instrumento constitutivo del poder estadounidense
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Eric Toussaint
cadtm.org/06/03/026 
Fuente: American political prints, 1766-1876 / Bernard F. Reilly. Boston : G.K. Hall, 1991, entry 1830-1. CC. Picryl. https://picryl.com/media/united-states-slave-trade-1830
La historia oficial de los Estados Unidos suele presentarse como el relato ejemplar de una nación forjada en la lucha por la libertad y la ampliación progresiva de los derechos democráticos. Sin embargo, una mirada crítica revela otra continuidad menos celebrada: la guerra como instrumento constitutivo del poder estadounidense. Desde las campañas coloniales contra las naciones amerindias, pasando por la esclavitud y la segregación racial, hasta las intervenciones militares y golpes de Estado en América Latina y el Caribe, la expansión territorial, económica y política de Estados Unidos ha estado profundamente vinculada a la violencia organizada. Este artículo propone recorrer esa trayectoria histórica para mostrar que no se trata de episodios aislados ni de desviaciones accidentales, sino de una lógica estructural que ha acompañado la formación y proyección del Estado estadounidense desde sus orígenes hasta la actualidad.
Sommaire
- El aplastamiento de los pueblos amerindios
- La esclavitud de las poblaciones afrodescendientes y las políticas de segregación racial
- La doctrina Monroe
- Estados Unidos y el tema de la deuda
- El testimonio del mayor general Smedley D. Butler
- Las intervenciones militares directas de Estados Unidos en el hemisferio occidental desde el (…)
- Conclusión: una continuidad imperial, desde la conquista de tierras hasta la dominación hemisférica
- Lecturas complementarias recomendadas
El aplastamiento de los pueblos amerindios
La historia dominante de los Estados Unidos se presenta como la de una nación nacida de una lucha por la libertad, que ha ido ampliando progresivamente los derechos democráticos. Esta interpretación es profundamente engañosa. La trayectoria de los Estados Unidos es, ante todo, la de una conquista armada por las potencias europeas y sus colonos, que comenzó mucho antes de 1776 en detrimento de los pueblos amerindios.
Desde el siglo XVII, en el territorio que se convertiría en los Estados Unidos, los colonos europeos libraron una guerra colonial de larga duración contra las naciones amerindias
Desde el siglo XVII, en el territorio que se convertiría en los Estados Unidos, los colonos europeos libraron una guerra colonial de larga duración contra las naciones amerindias. Esta guerra no fue ni marginal ni defensiva: su objetivo era la apropiación de tierras, la destrucción de las sociedades indígenas y la imposición de un orden colonial basado en la jerarquización racial. Las masacres de civiles, la destrucción de aldeas, los desplazamientos forzados, la esclavitud y los tratados impuestos por la fuerza constituyen los instrumentos habituales de esta conquista.
La independencia de 1776 no rompió con esta lógica, sino que la transformó. La violencia colonial se convirtió en una política de Estado, llevada a cabo en nombre de la República. Las guerras contra las poblaciones amerindias del siglo XIX en el marco de la Indian Removal [1], la política de reservas y el exterminio de pueblos enteros prolongaron y amplificaron las prácticas coloniales anteriores.

Mapa reconstruido de las áreas geográficas donde se hablaban las distintas lenguas de los nativos americanos en Estados Unidos. Por William C. Sturtevant, Instituto Smithsonian, 1967 - Mapa del USGS de 1967, dominio público, https://commons.wikimedia.org/w/index.php?curid=5824202
Una vez completada en gran medida la conquista interior, esta lógica se proyecta más allá de las fronteras durante el siglo XIX. El hemisferio occidental se convierte en el nuevo espacio de expansión, injerencia y dominación. Guerras, ocupaciones, golpes de Estado, sanciones económicas e intervenciones militares directas o indirectas marcan la historia de los Estados Unidos en América Latina y el Caribe.
Esa expansión tiene su raíz en la tendencia del capitalismo a expandirse en busca de la ampliación de sus mercados, las poblaciones que puede explotar y los recursos que puede extraer. Desde finales del siglo XIX, con la aparición de grandes empresas capitalistas monopolísticas con objetivos cada vez más internacionales y globales, esta tendencia se pone de manifiesto en frecuentes intervenciones contra países formalmente independientes, así como en un nuevo periodo de colonización (como el reparto del continente africano entre las potencias europeas en la conferencia de Berlín de 1885).
De más está decir que ese sistema, el sistema capitalista, desde sus orígenes hasta su consolidación, además del desplazamiento de las comunidades amerindias, de la esclavización de los pueblos africanos y de las intervenciones imperialistas, también incluye la explotación de la clase trabajadora en Estados Unidos. Lo señalamos, pues se trata de una dimensión del proceso que no examinaremos en este artículo.
Cronología de la agresión estadounidense en Norteamérica, Centroamérica y el Caribe. Imagen diseñada por CADTM con ayuda de IA
La esclavitud de las poblaciones afrodescendientes y las políticas de segregación racial
Una vez concluida en gran medida la conquista interior, esta lógica se proyecta más allá de las fronteras a lo largo del siglo XIX. El hemisferio occidental se convierte en el nuevo espacio de expansión, injerencia y dominación
Para completar el panorama de la violencia estructural que ha marcado la historia de los Estados Unidos, es imprescindible incluir la esclavitud de los africanos y sus descendientes, instaurada desde la época colonial e institucionalizada tras la independencia.
A partir del siglo XVII y sobre todo, en los siglos XVIII y XIX, millones de africanos fueron deportados por la fuerza a América del Norte en el marco de la trata transatlántica.
Reducidos a la esclavitud, eran considerados bienes muebles, privados de libertad, de derechos civiles y de cualquier reconocimiento jurídico como personas. Su trabajo forzoso constituyó uno de los fundamentos económicos de las colonias y, posteriormente, de los jóvenes Estados Unidos, especialmente en las plantaciones de tabaco, algodón, arroz y caña de azúcar del sur. Las condiciones de explotación eran extremadamente duras: jornadas laborales agotadoras, violencia física, separaciones familiares, ausencia total de protección legal frente a los abusos. La esclavitud se basaba en un sistema racial jerárquico que asociaba el color de la piel con el estatus social, justificando la opresión con teorías pseudocientíficas y religiosas.
Reproducción de un volante que anuncia una subasta de esclavos en Charleston, Carolina del Sur, en 1769. CC. Wikimedia Commons. https://picryl.com/media/slave-auction-ad-a85ad0
Traducción de la imagen de arriba
Charlestown, 24 de julio de 1769.
EN VENTA,
El jueves, tercer día del próximo agosto,
UNA CARGA
de
NOVENTA Y CUATRO
Negros jóvenes y sanos,
consistente en
treinta y nueve hombres, quince niños,
veinticuatro mujeres y
dieciséis chicas.
Recién llegados,
a bordo del bergantín Dembia, Francis Bare, capitán,
de Sierra Leona,
por
DAVID Y JOHN DEAS.
Por supuesto, existió un significativo movimiento antiesclavista, compuesto por distintas tendencias, desde las más moderadas e institucionales, hasta la más radicales e insurreccionales, representadas por figuras como John Brown. Junto a la resistencia de los esclavos no dejaron de plantear el problema de la esclavitud como un tema central e ineludible de la política en Estados Unidos.
La Guerra de Secesión (1861-1865) enfrentó principalmente a los estados esclavistas del sur con los estados del norte. Condujo a la adopción de la XIII Enmienda a la Constitución en 1865, que abolió oficialmente la esclavitud. Sin embargo, esta abolición no puso fin a la discriminación ni a la violencia. Durante el período conocido como la Reconstrucción (1865-1877) se lograron avances jurídicos, en particular con las enmiendas XIV y XV, que garantizaban la ciudadanía y el derecho al voto a los hombres negros. De igual forma, durante la ocupación del sur antiguamente esclavista por tropas federales se tomaron medidas para proteger a los libertos del abuso de usureros y antiguos amos, se protegió su ejercicio del derecho al voto, se logró la elección de funcionarios públicos negros y se crearon universidades para recibir a la población negra, anteriormente esclava. La obra clásica del sociólogo afroamericano W. E. B. Dubois, Black Reconstruction in America recoge la historia de este periodo. Pero estos logros se vieron rápidamente debilitados cuando la clase capitalista del norte abandonó esas políticas radicales y se acomodó al auge de los grupos supremacistas blancos en el Sur, lo que condujo a la consolidación del poder de las antiguas clases poseedoras blancas del Sur y la promulgación, a finales del siglo XIX, de las llamadas «leyes Jim Crow».
A finales del siglo XIX, las llamadas «leyes Jim Crow» instauraron una estricta separación racial en las escuelas, los transportes, los lugares públicos y el acceso a la vivienda
Estas leyes segregacionistas establecieron una estricta separación racial en las escuelas, el transporte, los lugares públicos y el acceso a la vivienda. Fueron validadas en 1896 por la sentencia del Tribunal Supremo «separados pero iguales». En realidad, los servicios y las infraestructuras destinados a los afroamericanos eran sistemáticamente inferiores. A esto se sumaba la exclusión política mediante pruebas de alfabetización e impuestos electorales, así como un clima de terror marcado por linchamientos y violencia racial.

“Venta de esclavos”, The Savannah Republican, 8 de febrero de 1859. Wikimedia Commons. CC. https://picryl.com/media/1859-great-slave-auction-ad-f19a80
Traducción de la imagen de arriba
EN VENTA.
Negros para algodón de fibra larga y arroz.
Un grupo de 460 negros, acostumbrados a cultivar arroz y provisiones; entre ellos se encuentran varios buenos mecánicos y sirvientes. Serán vendidos el 2 y 31 de marzo, en Savannah, por JOSEPH BRYAN.
Condiciones de venta. Un tercio en efectivo; el resto mediante un bono que devenga intereses desde el día de la venta, pagadero en cuatro cuotas anuales iguales, garantizado por una hipoteca de persona esclavizada y un bono personal aprobado, o mediante aceptación pagadera en Savannah o Charleston. Los compradores pagarán los costos de escritura.
Este sistema de segregación legal perduró hasta los años 1950-1960. El movimiento por los derechos civiles, impulsado por numerosas figuras y organizaciones, condujo a importantes reformas: la sentencia de 1954 que declaraba inconstitucional la segregación escolar, seguida de la Ley de Derechos Civiles de 1964 y la Ley de Derechos Electorales de 1965, que prohibían la discriminación racial y protegían el derecho al voto. A pesar de estos avances legales, las desigualdades heredadas de la esclavitud y la segregación siguieron teniendo efectos duraderos en los planos económico, social y territorial.
Así, la historia de los Estados Unidos está marcada no solo por el despojo y la violencia contra los pueblos amerindios, sino también por la esclavitud y la segregación de los afroamericanos, dos sistemas de opresión distintos pero profundamente estructurantes en la formación del país.
La doctrina Monroe
La doctrina Monroe sirvió para encubrir una política de conquista cada vez más agresiva por parte de los Estados Unidos en detrimento de los nuevos Estados latinoamericanos independientes
A partir de 1823, el Gobierno de los Estados Unidos adoptó la doctrina Monroe. Tomada del nombre de un presidente republicano de los Estados Unidos, James Monroe, condenaba cualquier intervención europea en los asuntos «de las Américas». En realidad, la doctrina Monroe sirvió para encubrir una política de conquista cada vez más agresiva por parte de los Estados Unidos en detrimento de los nuevos Estados latinoamericanos independientes, comenzando con la anexión de gran parte de México en la década de 1840 (Texas, Nuevo México, Arizona, California, Colorado, Nevada, Utah). Las tropas norteamericanas llegaron incluso a ocupar la capital, México, en septiembre de 1847. Ese mismo año ocuparon también el estratégico puerto de Veracruz.
Toro Sentado (c. 1831-1890) fue un gran líder espiritual y político Lakota Sioux (Hunkpapa), famoso por unir a las tribus nativas americanas contra la invasión de sus tierras por parte de Estados Unidos. Figura emblemática de la resistencia, ganó la famosa batalla de Little Bighorn en 1876. Retrato de toro sentado. Fotografía de D. F. Barry, 1885. http://www.loc.gov/rr/print/list/picamer/paWestern.html. Wikimedia Commons. CC. https://es.wikipedia.org/wiki/Archivo:Sitting_Bull.jpg
Luego de la conquista de una gran parte de México, la población mexicana y sus descendientes en los territorios conquistados se sumaron a las poblaciones en Estados Unidos que sufrían distintas formas de desplazamiento, exclusión, negación de derechos en el sistema social y político en Estados Unidos.
En 1898, Estados Unidos declaró la guerra a España y se apoderó, de diversas formas, de cuatro de sus colonias: Cuba, Puerto Rico, Filipinas y Guam.
Es interesante destacar que, en 1902, en contradicción con la doctrina Monroe, Washington no defendió a Venezuela cuando este país sufrió una agresión armada por parte de Alemania, Gran Bretaña, Italia y Holanda con el objetivo de obligarlo a pagar su deuda. Posteriormente, Estados Unidos intervino diplomáticamente para que Caracas reanudara el pago de la deuda. Esta actitud de Washington dio lugar a una gran controversia con diferentes gobiernos latinoamericanos y, en particular, con el ministro de Asuntos Exteriores argentino, Luis M. Drago, quien declaró:
«El principio que me gustaría que se reconociera es que la deuda pública no puede dar lugar a una intervención armada y mucho menos a la ocupación física del territorio de las naciones americanas por parte de una potencia europea».
Esto es lo que se conocerá posteriormente como la doctrina Drago. Los debates entre los gobiernos dieron lugar a una conferencia internacional en La Haya que culminó, entre otras cosas, con la adopción de la Convención Drago-Porter (llamada así por H. Porter, militar y diplomático de los Estados Unidos) en 1907. Esta convención establecía que el arbitraje debía ser el primer medio para resolver los conflictos: todo Estado parte en la convención debía aceptar someterse a un procedimiento de arbitraje y participar en él de buena fe, de lo contrario, el Estado que reclamaba el reembolso de su deuda recuperaba el derecho a utilizar la fuerza armada para lograr sus fines. Posteriormente, esta convención fue violada en numerosas ocasiones por Washington.
En 1903, el presidente Theodore Roosevelt apoyó y promovió la separación e independencia de Panamá. Su objetivo era poder construir y poner en funcionamiento el canal de Panamá bajo el control de Washington.
En 1904, el mismo presidente anunció que Estados Unidos se consideraba el gendarme de América. Enunció lo que se conoce como el corolario Roosevelt a la doctrina Monroe:
«La injusticia crónica o la impotencia que resulta de un relajamiento general de las normas de la sociedad civilizada puede exigir, en última instancia, en América o en cualquier otro lugar, la intervención de una nación civilizada y, en el hemisferio occidental, la adhesión de Estados Unidos a la doctrina Monroe puede obligar a Estados Unidos, aunque sea de mala gana, en casos flagrantes de injusticia e impotencia, a ejercer un poder policial internacional» [2].
En 1915, Estados Unidos invade Haití con el pretexto de recuperar deudas y ocupa el país hasta 1934
En 1915, Estados Unidos invadió Haití con el pretexto de recuperar deudas y ocupó el país hasta 1934. El escritor uruguayo Eduardo Galeano escribe:
«Estados Unidos ocupó Haití durante veinte años y, en ese país negro que había sido escenario de la primera revuelta victoriosa de esclavos, introdujo la segregación racial y el régimen de trabajos forzados, mató a mil quinientos trabajadores durante una de sus operaciones de represión (según una investigación del Senado estadounidense, en 1922) y, cuando el Gobierno local se negó a convertir el Banco Nacional en una sucursal del National City Bank de Nueva York, suspendieron el pago de las indemnizaciones que se solían abonar al presidente y a sus ministros para obligarlos a reflexionar.» [3].
Otras intervenciones militares de Estados Unidos tuvieron lugar en la misma época: el envío, en 1909 y entre 1912 y 1933, de tropas de ocupación a Nicaragua; la ocupación del puerto de Veracruz en México en 1914 durante la revolución; la ocupación de la República Dominicana de 1916 a 1924; la expedición al norte de México contra la revolución y, en particular, contra las tropas de Pancho Villa. Esta lista no es exhaustiva.
Cabe recordar que en varios casos las intervenciones de Estados Unidos fueron el preámbulo de la instalación de duraderas y sanguinarias dictaduras tras la retirada de sus tropas. Fue el caso de República Dominicana y Nicaragua: las dictaduras de Somoza y Trujillo fueron encabezadas por figuras que habían ascendido como oficiales de los cuerpos militares creados y entrenados por la ocupación por Estados Unidos.
Estados Unidos y el tema de la deuda
Este breve resumen de la intervención y la política de Estados Unidos en América en el siglo XIX y principios del XX permite comprender las verdaderas motivaciones de Washington para repudiar las deudas con Cuba en 1898 (véase https://www.cadtm.org/El-repudio-por-Estados-Unidos-de ) y en Costa Rica en la década de 1920 (véase https://www.cadtm.org/El-repudio-de-las-deudas-por-parte ). Tras derrotar al ejército imperial español frente a las costas de Santiago de Cuba en junio de 1898, Estados Unidos se negó a hacerse cargo de las deudas que los acreedores de esta colonia española reclamaban a Cuba. Washington declaró nula esta deuda odiosa, ya que había servido para mantener la dominación colonial contra las aspiraciones independentistas de los cubanos. Washington utilizó este argumento de manera perfectamente oportunista, ya que Estados Unidos quería dominar de facto la isla sin tener que asumir el pago de la deuda. Hicieron lo mismo tras la invasión de Irak en 2003 (véase: https://www.pensamientocritico.org/eritou1103.htm ). En cuanto a la cancelación de la deuda de Costa Rica con un gran banco británico tras la Primera Guerra Mundial, también en este caso Estados Unidos defendió a Costa Rica de manera perfectamente oportunista, ya que se trataba de debilitar en el hemisferio occidental el poder de Gran Bretaña, que en aquella época era todavía la primera potencia imperialista mundial. Estados Unidos tenía todo el interés en aparecer como la nación protectora de Costa Rica en el marco de la doctrina Monroe.
El testimonio del mayor general Smedley D. Butler
En 1935, el mayor general Smedley D. Butler, que participó en muchas expediciones estadounidenses en América, ya retirado, resumió a su manera la política de Washington:
«Pasé treinta y tres años y cuatro meses como militar en la fuerza más eficaz de este país: la infantería de marina. Ascendí todos los peldaños de la jerarquía, desde el grado de subteniente hasta el de general de división. Y, durante todo ese tiempo, pasé la mayor parte del tiempo como sicario de primera clase al servicio de los grandes negocios, de Wall Street y de los banqueros. En resumen, fui un sicario al servicio del capitalismo... Por ejemplo, en 1914, contribuí a que México, y más concretamente Tampico, se convirtiera en una presa fácil para los intereses petroleros estadounidenses. Contribuí a que Haití y Cuba se convirtieran en lugares adecuados para el cobro de las rentas del National City Bank... . Entre 1909 y 1912, ayudé a depurar Nicaragua para el banco internacional Brown Brothers. En 1916, llevé la luz a la República Dominicana en nombre de los intereses azucareros norteamericanos. En 1903, ayudé a pacificar Honduras, en beneficio de las empresas frutícolas norteamericanas.» [4]
Para ser justos hay que señalar que en esos momentos Butler se había convertido en un fuerte crítico de las intervenciones y políticas militaristas de Estados Unidos, en las que anteriormente había participado.
Las intervenciones militares directas de Estados Unidos en el hemisferio occidental desde el final de la Segunda Guerra Mundial hasta 2026
Desde 1945, las intervenciones estadounidenses en el hemisferio occidental han oscilado entre operaciones clandestinas, guerras indirectas e invasiones convencionales, con despliegues que van desde unos pocos cientos de hombres (Guatemala) hasta más de 27 000 soldados (Panamá), con dramáticas consecuencias humanas para los países afectados, en particular la República Dominicana y Panamá.
Desde 1945, Estados Unidos ha llevado a cabo una serie de intervenciones militares en el hemisferio occidental, alternando operaciones clandestinas, guerras por procuración (proxy wars) e invasiones convencionales. A continuación, solo abordo las intervenciones armadas directas más conocidas.
La primera gran operación de la posguerra tuvo lugar en Guatemala en 1954. La administración Eisenhower orquestó, a través de la CIA, el derrocamiento del presidente Jacobo Árbenz (operación PBSUCCESS). No se trató de un desembarco masivo de tropas estadounidenses: el golpe de Estado de los generales contra el presidente constitucional contó con la intervención de varios cientos de combatientes entrenados y armados por la CIA, respaldados por una guerra psicológica y apoyo logístico. El objetivo era impedir la continuación de la reforma agraria y la nacionalización de las empresas estadounidenses del sector agroindustrial.
En 1961, la atención se centra en Cuba. La operación de Bahía de Cochinos, destinada a derrocar al gobierno revolucionario, moviliza a unos 1400 exiliados cubanos (Brigada 2506), entrenados y equipados por Washington. Ninguna división estadounidense regular combate oficialmente sobre el terreno, pero la operación fue totalmente planificada y apoyada por Estados Unidos. El fracaso fue rápido y políticamente costoso. El pueblo cubano se movilizó en defensa del proceso revolucionario en curso.
El salto cualitativo se produjo en 1965 en la República Dominicana. Juan Bosch, intelectual progresista, es el primer presidente elegido democráticamente tras la caída del dictador Trujillo. Siete meses después de su investidura, es derrocado por un golpe de Estado militar apoyado por la élite conservadora, que lo acusa de ser «demasiado de izquierdas» o procomunista. Ante la resistencia contra el golpe, Washington lanza la operación Power Pack. Se desplegaron unos 22 000 soldados estadounidenses (más de 40 000 pasarían por la isla durante la operación). Las bajas estadounidenses ascendieron a varias decenas. Por parte dominicana, las estimaciones generalmente aceptadas hablan de entre 2000 y 4000 muertos, entre civiles y combatientes.

Fuente : National Archives and Records Administration, public domain, https://timelessmoon.getarchive.net/media/honduran-soldiers-first-troops-of-inter-american-peace-force-arrive-to-assume-c4c1d3
En la década de 1980 se aplica una estrategia más indirecta en Nicaragua. La administración Reagan no lleva a cabo una invasión clásica, sino que apoya, financia y entrena a los «Contras» contra el gobierno sandinista. Se trata de una guerra proxy : sin despliegue masivo de tropas estadounidenses, pero con asesores, supervisión clandestina y un importante apoyo logístico estructurado. Sin olvidar la colocación de minas submarinas en los principales puertos de Nicaragua (Corinto, Puerto Sandino y El Bluff) entre finales de 1983 y principios de 1984. La CIA supervisó directamente la operación. Tras una demanda presentada por Nicaragua, la Corte Internacional de Justicia (CIJ) dictó una famosa sentencia en la que condenaba severamente a Estados Unidos por uso ilícito de la fuerza. La Corte consideró que el minado de los puertos y los ataques contra las instalaciones petroleras constituían una violación de la obligación de no recurrir a la fuerza contra otro Estado. Ante el avance del proceso, Estados Unidos retiró su reconocimiento de la jurisdicción obligatoria de la CIJ. A continuación, Washington utilizó su derecho de veto en el Consejo de Seguridad para bloquear la ejecución de la sentencia (que exigía el pago de una indemnización estimada en varios miles de millones de dólares). No obstante, esta sentencia de la CIJ sigue siendo hoy en día la referencia fundamental en el derecho internacional sobre la prohibición del uso de la fuerza y el principio de no intervención.
En El Salvador, Guatemala y Honduras, la intervención de la CIA y de expertos militares estadounidenses en apoyo de los regímenes anticomunistas represivos es sistemática durante este periodo.
En 1983, Estados Unidos invade Granada (operación Urgent Fury). Unos 7 000 soldados estadounidenses desembarcaron para derrocar a un gobierno de izquierda muy debilitado, después de que una de sus facciones depusiera y ejecutara a Maurice Bishop y otros dirigentes del New Jewel Movement. El gobierno de Granada apenas contaba con un ejército de mil combatientes. La operación fue breve y marcó el regreso de una intervención militar directa y asumida.
En diciembre de 1989, la intervención en Panamá constituyó la intervención más masiva desde la República Dominicana. La operación Causa Justa movilizó a unos 27 000 militares estadounidenses para derrocar al general Manuel Noriega y sobre todo, para asegurarse el control del Canal de Panamá. Las bajas estadounidenses se cuentan por decenas. Las bajas panameñas siguen siendo controvertidas: las estimaciones varían entre 500 y 3000 muertos, incluyendo militares y civiles, con una concentración de los combates en los barrios urbanos de la ciudad de Panamá, en particular El Chorrillo.

Operación “Causa Justa” en Panamá en 1989, Asunto Operación/Serie: CAUSA JUSTA
Base: Arraiján
País: Panamá (PAN)
Operador de cámara de escena: PH1 Elliott
Estado de publicación: Publicado al público
Archivos fotográficos digitales del servicio militar combinado. Dominio público. picril. https://picryl.com/media/marines-of-company-d-2nd-light-armored-infantry-battalion-stand-guard-with-e6e7f9
En 1994, Washington interviene en Haití (operación Uphold Democracy). Se despliegan cerca de 25 000 soldados estadounidenses.
En relación con la agresión militar a Venezuela el 3 de enero de 2026. Aproximadamente 150 aviones participaron en la ofensiva. Entre ellos se encontraban cazas furtivos F-35A (desplegados desde la antigua base naval Roosevelt Roads en Puerto Rico) para destruir las baterías antiaéreas S-300 y los radares, así como una decena de helicópteros de transporte y ataque del 160.º SOAR (Regimiento de Aviación de Operaciones Especiales). La incursión fue llevada a cabo por unidades de élite de la Delta Force, transportadas en helicóptero directamente al complejo presidencial de Miraflores y al fuerte Tiuna. Se estima que varios cientos de comandos participaron en el asalto directo, mientras que miles de marines permanecieron en alerta en los barcos. Además del complejo presidencial, los ataques destruyeron centros de investigación, almacenes de suministros médicos en La Guaira y antenas de comunicación para paralizar el mando venezolano. En el mar, el grupo de asalto anfibio del USS Iwo Jima (LHD-7) fue el centro logístico de la operación. Contaba con el apoyo de una flota de destructores y del portaaviones USS Gerald R. Ford. El presidente Nicolás Maduro y su esposa Cilia Flores fueron capturados en su residencia, trasladados inmediatamente por la fuerza a Nueva York a través de la base militar de Guantánamo y detenidos en una prisión de Brooklyn a la espera de un juicio que, según se prevé, comenzará en 2027. La intervención de Estados Unidos provocó la muerte de más de 80 combatientes del lado venezolano y cubano que intentaban proteger a la pareja presidencial.
Leer sobre la política de Trump en el hemisferio occidental:
«Indultado el expresidente narco hondureño Hernández, secuestrado Maduro: el cinismo de Trump» https://www.cadtm.org/El-expresidente-hondureno-Hernandez-indultado-Maduro-secuestrado-El-cinismo-de
«Trump y el dominio imperialista sin complejos del hemisferio occidental», https://www.cadtm.org/Trump-y-el-dominio-imperialista-sin-complejos-del-hemisferio-occidental
Golpes de Estado realizados a solicitud y/o con apoyo de Estados Unidos. Imagen diseñada por CADTM con ayuda de IA
En esta lista, que no es exhaustiva, solo he incluido las agresiones en las que se ha utilizado un número importante de militares estadounidenses o mercenarios entrenados y dirigidos directamente por ellos. En lo que respecta al hemisferio occidental, hay que añadir un gran número de golpes de Estado realizados a petición y/o con el apoyo de los Estados Unidos, en particular los siguientes:
•Colombia (1953): Golpe de Estado de Gustavo Rojas Pinilla.
•Brasil (1964): Golpe de Estado militar contra João Goulart con el apoyo logístico de la operación Brother Sam.
•Bolivia (1964): Derrocamiento de Víctor Paz Estenssoro por el general René Barrientos.
•Bolivia (1971): Golpe de Estado del general Hugo Banzer contra Juan José Torres.
•Chile (1973): Derrocamiento y asesinato de Salvador Allende por el general Augusto Pinochet (apoyo de la CIA)
•Uruguay (1973): El «golpe de Estado cívico-militar».
•Argentina (1976): Golpe militar liderado por Jorge Rafael Videla.
•Venezuela (2002): Intento de golpe de Estado contra Hugo Chávez (apoyo diplomático inmediato de EE. UU., pero fracaso del golpe en menos de dos días).
•Haití (2004): Salida forzosa del presidente Jean-Bertrand Aristide (acusaciones de secuestro por parte de las fuerzas estadounidenses durante una insurrección).
•Honduras (2009): Derrocamiento de Manuel Zelaya (reconocimiento diplomático controvertido del Gobierno interino).
•Bolivia (2019): Dimisión forzosa de Evo Morales
•Venezuela (2019): reconocimiento de Washington a Juan Guaidó como presidente y llamamiento de Trump al ejército venezolano para derrocar al presidente Maduro.
La lista está por completar
Cronología de las intervenciones estadounidenses en el hemisferio occidental en los siglos XX y XXI
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Así, desde 1945, las intervenciones estadounidenses en el hemisferio occidental han oscilado entre operaciones clandestinas, guerras indirectas e invasiones convencionales, con despliegues que van desde unos pocos cientos de hombres (Guatemala) hasta más de 27 000 soldados (Panamá), con dramáticas consecuencias humanas para los países afectados, en particular en la República Dominicana y Panamá.
Cronología de las intervenciones militares y agresiones
(Investigaciones realizadas por Éric Toussaint a partir de diversas fuentes)
Otras intervenciones del Gobierno de EEUU en América Latina. Imagen diseñada por CADTM con ayuda de IA
Conclusión: una continuidad imperial, desde la conquista de tierras hasta la dominación hemisférica
Los métodos han evolucionado, pero los objetivos se han mantenido constantes: controlar los territorios, los recursos y las decisiones políticas de los pueblos
El examen histórico de las guerras libradas en el territorio de los Estados Unidos y en el hemisferio occidental revela una continuidad fundamental. La violencia no es una anomalía de la historia estadounidense: es su matriz. Desde la destrucción de las naciones amerindias hasta la injerencia permanente en América Latina y el Caribe, la misma lógica se repite a lo largo de los siglos.
Los pueblos indígenas fueron las primeras víctimas de esta trayectoria: desposeídos de sus tierras, diezmados por la guerra, relegados a reservas, negados en su soberanía. Esta guerra interna, librada en nombre del progreso y la civilización, proporcionó el modelo ideológico y militar para intervenciones posteriores. El cierre de la «frontera» no puso fin a la expansión: la desplazó.
En los siglos XX y XXI, Estados Unidos proyectó esta lógica en todo el hemisferio occidental, bajo sucesivas justificaciones: lucha contra el comunismo, defensa de la democracia, guerra contra el terrorismo. Los métodos han evolucionado, pero los objetivos se han mantenido constantes: controlar los territorios, los recursos y las decisiones políticas de los pueblos.
Reconocer esta continuidad no es un ejercicio ideológico, sino una exigencia política e histórica. Permite comprender que las intervenciones contemporáneas no son rupturas, sino la prolongación de un largo proceso. Mientras esta historia siga oculta o minimizada, la violencia que genera podrá seguir presentándose como necesaria o legítima.
Este artículo invita, por el contrario, a nombrar los hechos, a restituir la voz de los pueblos dominados y a recordar una evidencia que con demasiada frecuencia se borra: el poder estadounidense se construyó, y aún se mantiene, mediante la guerra u otras formas de violencia.
Lecturas complementarias recomendadas
Howard Zinn, Una historia popular de los Estados Unidos
Importante obra de síntesis crítica. Zinn adopta sistemáticamente el punto de vista de los dominados —pueblos amerindios, esclavos, clases populares— y deconstruye el relato nacional estadounidense. Aunque se trata de un libro de divulgación, se basa en un amplio corpus de fuentes primarias y secundarias. Imprescindible para comprender la lógica global de la conquista y la violencia de Estado.
Howard Zinn A People’s History of the United States. 1ª ed., Harper & Row, 1980.
La otra historia de los Estados Unidos: desde 1492 hasta hoy. Logroño, España: Pepitas de Calabaza, 2021, 768 p., ISBN 978-84-17386-95-5
Roxanne Dunbar-Ortiz, An Indigenous Peoples’ History of the United States
Referencia ineludible de la historiografía decolonial. La autora analiza la formación de los Estados Unidos como un proyecto de colonización basado en la guerra, la expulsión y la destrucción de las sociedades indígenas. Trabajo riguroso, muy documentado, especialmente útil para relacionar las guerras indias con las posteriores intervenciones imperiales.
Roxanne Dunbar-Ortiz, An Indigenous Peoples’ History of the United States
_ Dunbar-Ortiz, Roxanne. An Indigenous Peoples’ History of the United States. Boston: Beacon Press, 2014.
Ned Blackhawk, Violencia sobre la tierra
Estudio académico en profundidad sobre la violencia colonial en América del Norte. Blackhawk muestra cómo la guerra, mucho antes de 1776, estructura las relaciones de poder y configura el espacio político norteamericano. Útil para respaldar el análisis de los conflictos del siglo XVIII con un sólido aparato crítico.
Ned Blackhawk, Violence over the Land: Indians and Empires in the Early American West. Cambridge, MA: Harvard University Press, 2006.
Claudio Saunt, Unworthy Republic: The Dispossession of Native Americans and the Road to Indian Territory
Análisis preciso de los mecanismos políticos, jurídicos y militares de la expulsión de los indios. La obra pone de relieve la responsabilidad directa de las instituciones federales en el despojo de las naciones amerindias y desmonta el mito de una expansión «inevitable».
Claudio Saunt, Unworthy Republic: The Dispossession of Native Americans and the Road to Indian Territory. New York, NY: W. W. Norton & Company, 2020. ISBN: 978-0393609844.
Dee Brown, Bury My Heart at Wounded Knee
Clásico de la historia crítica de las guerras indias del siglo XIX. Aunque más antiguo y a veces narrativo, el libro sigue siendo valioso para documentar las masacres, los desplazamientos forzados y la destrucción de las naciones de las llanuras, a partir de testimonios y fuentes contemporáneas.
Dee Brown, Bury My Heart at Wounded Knee: An Indian History of the American West. New York: Holt, Rinehart & Winston, 1970. ISBN: 0-03-085322-2.
Greg Grandin, Empire’s Workshop
Imprescindible para comprender la continuidad entre la conquista interior y las intervenciones exteriores. Grandin analiza América Latina como un laboratorio de las prácticas imperiales estadounidenses, relacionando los siglos XIX y XX en una misma trayectoria de dominación.
Greg Grandin, Empire’s Workshop: Latin America, the United States, and the Rise of the New Imperialism. New York: Holt Paperbacks, 2007. ISBN: 978-0805083231.
James D. Cockcroft, América Latina y Estados Unidos
Consta de tres partes: México y América central, el Caribe y Sudamérica. Estamos ante un libro bifronte: de un lado un manual cómodo, de fácil consulta, sólidamente informado; de otro, un ensayo consistente, una visión abarcadora, que descubre el contradictorio pero coherente diseño estadounidense hacia América Latina.
James D. Cockcroft, América Latina y Estados Unidos, Siglo XXI Editores, 2001, ISBN9789682323324 ISBN-109682323320
Eduardo Galeano, Las venas abiertas de América Latina.
En Las venas abiertas de América Latina (1971), Galeano sostiene que el subdesarrollo latinoamericano no es un atraso natural, sino el resultado histórico de siglos de saqueo colonial y dependencia económica, primero bajo las potencias europeas y luego bajo la hegemonía de Estados Unidos.
Eduardo Galeano, Las venas abiertas de América Latina. La Habana: Casa de las Américas, 1971. Primera edición en español. La edición más reciente : Eduardo Galeano, Las venas abiertas de América Latina. Madrid: Siglo XXI de España Editores, 2021. ISBN 978-84-323-2024-8.
Du Bois, W. E. B. Reconstrucción negra: ensayo sobre la historia del pueblo negro en su intento por reconstruir la democracia en América, 1860-1880.
En Black Reconstruction in America (1935), W. E. B. Du Bois reevalúa el período de la Reconstrucción (1865-1880) posterior a la Guerra de Secesión en Estados Unidos, mostrando que los afroamericanos no fueron actores pasivos, sino protagonistas esenciales de la democracia naciente. Du Bois pone de relieve sus esfuerzos por establecer un nuevo orden político y social, y cómo el fracaso de la Reconstrucción estuvo vinculado a la segregación racial y a la oposición de las élites blancas, lo que condujo a la instauración de las leyes segregacionistas.
Du Bois, W. E. B. Reconstrucción negra: ensayo sobre la historia del pueblo negro en su intento por reconstruir la democracia en América, 1860-1880. Buenos Aires: Tinta Limón Ediciones, 2025. ISBN 978-631-6507-24-2
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El autor agradece a Rafael Bernabé y Fernanda Gadea la revisión del texto.
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Notas
[1] La Indian Removal se refiere a la política de desplazamiento forzoso de los pueblos amerindios aplicada por el Gobierno de los Estados Unidos en el siglo XIX. Se puso en marcha oficialmente con la Indian Removal Act, promulgada en 1830 bajo la presidencia de Andrew Jackson. Esta ley autoriza al Gobierno federal a negociar —a menudo bajo coacción— el intercambio de las tierras ocupadas por las naciones amerindias al este del Misisipi por territorios situados más al oeste, en lo que se convertiría en Oklahoma. En la práctica, esta política se tradujo en expulsiones masivas y violentas, que provocaron miles de muertos, especialmente durante el «Sendero de las Lágrimas », que afectó especialmente a los cherokee. En la frase «Las guerras contra las poblaciones amerindias del siglo XIX, la Indian Removal...», la expresión se refiere, por tanto, al conjunto de conflictos, presiones políticas y desplazamientos forzados mediante los cuales Estados Unidos amplió su territorio hacia el oeste en detrimento de las naciones indígenas.
[2] El extracto proviene de https://es.wikipedia.org/wiki/Corolario_de_Roosevelt en inglés.
[3] Eduardo Galeano. Las venas abiertas de América Latina. La Habana: Casa de las Américas, 1971
[4] Publicado en Common Sense, noviembre de 1935. Véase Leo Huberman, Man’s Wordly Goods. The Story of the Wealth of Nations, Nueva York, 1936. Esta traducción de la cita procede de Eduardo Galeano, op. cit. Cabe señalar que una base militar estadounidense situada en Okinawa lleva el nombre del jefe militar Smedley D. Butler. Su testimonio recuerda inevitablemente al de John Perkins, Confessions of an Economic Hit Man and Other Unmaskings of Global Power. San Francisco: Berrett-Koehler Publishers, 2004. ISBN 978-1576753019. Traducción al español : Confesiones de un gángster económico: la cara oculta del imperialismo americano. Barcelona: Books4Pocket, 2009. ISBN 978-84-92801-05-3. Edición en francés: Les confessions d’un assassin financier : révélations sur la manipulation des économies du monde par les États-Unis. Outremont (Québec) : Al Terre, 2005. ISBN 978-2896260010.
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Autor
Eric Toussaint: doctor en Ciencias políticas de la Universidad de Lieja y de la Universidad de París VIII, es el portavoz del CADTM internacional y es miembro del Consejo Científico de ATTAC Francia.Es autor de diversos libros, entre ellos: Banco Mundial. Una historia crítica, El Viejo Topo, 2022 Capitulación entre adultos. Grecia 2015: Una alternativa era posible, El Viejo Topo, Barcelona, 2020; Sistema Deuda. Historia de las deudas soberanas y su repudio, Icaria Editorial, Barcelona 2018; Bancocracia Icaria Editorial, Barcelona 2015; Una mirada al retrovisor: el neoliberalismo desde sus orígenes hasta la actualidad, Icaria, 2010; La Deuda o la Vida (escrito junto con Damien Millet) Icaria, Barcelona, 2011; La crisis global, El Viejo Topo, Barcelona, 2010; La bolsa o la vida: las finanzas contra los pueblos, Gakoa, 2002. Ha sido miembro de la Comisión de Auditoria Integral del Crédito (CAIC) del Ecuador en 2007-2011.
Coordinó los trabajos de la Comisión de la Verdad Sobre la Deuda, creada por la presidente del Parlamento griego. Esta comisión funcionó, con el auspicio del Parlamento, entre abril y octubre de 2015. El nuevo presidente del Parlamento griego anunció su disolución el 12 de noviembre de 2015.
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Fuente:








