China aprueba el primer implante cerebral comercial para tratar la parálisis
La primera interfaz cerebro-ordenador de uso comercial incluye un implante que recupera la movilidad en pacientes con parálisis
Una interfaz cerebro-ordenador recibe autorización comercial en China. / Crédito: Ecliptic Graphic en Unsplash.
Redacción T21
epe.es/17 MAR 2026
Un dispositivo contra la parálisis sale de los laboratorios en China y llega a los hospitales y clínicas: el implante ya cuenta con aprobación comercial y podría revolucionar el campo de la neurotecnología y la rehabilitación.
China ha aprobado su primera interfaz cerebro-ordenador (BCI) para uso comercial, dirigida a adultos con parálisis parcial provocada por lesiones en la médula espinal. Así lo informan un artículo publicado en Nature y un estudio que aparece en medRxiv: los informes resumen el estudio clínico detrás del dispositivo y la decisión regulatoria que lo autoriza.
El avance permite que la interfaz, destinada a personas con parálisis severa, salga del ámbito exclusivo de los ensayos clínicos y esté disponible para un uso más amplio en pacientes. El dispositivo es un sistema epidural mínimamente invasivo, que coloca electrodos sobre la corteza sensoriomotora para decodificar señales relacionadas con el movimiento, y luego traducirlas en órdenes que controlan una mano robótica blanda.
Un hito en los tratamientos neurológicos
El estudio muestra que la tecnología permite restaurar funciones manuales en personas con lesión medular completa, mediante calibraciones breves y algoritmos de decodificación avanzados. La aprobación representa un hito: por primera vez, una BCI destinada a recuperar movimientos manuales podrá comercializarse y usarse fuera de protocolos cerrados, lo cual abre la puerta a tratamientos disponibles en hospitales y centros especializados.
Los responsables del proyecto resaltan la ventaja de un implante menos invasivo frente a electrodos intracorticales más profundos, con menor riesgo quirúrgico y potencialmente mayor aceptación entre pacientes, así como la integración con prótesis robóticas suaves que reproducen agarres naturales.
El dispositivo, denominado NEO y del tamaño de una moneda, está incrustado en el cráneo, con ocho electrodos colocados sobre un lado del cerebro para registrar la actividad eléctrica en el momento en que la persona imagina mover su mano opuesta. Las señales se envían al ordenador, se decodifican y luego se emplean para manejar un guante, permitiendo a la persona recoger y mover objetos o realizar funciones cotidianas como alimentarse.
Las interfaces cerebro-ordenador como un avance estratégico
Sin embargo, investigadores independientes subrayan la necesidad de datos a largo plazo sobre seguridad, estabilidad de la señal, tasa de fracaso del implante y efectos adversos no inmediatos. Además, la aprobación comercial marca un antes y un después en la carrera por las interfaces cerebro-ordenador: abre oportunidades reales de rehabilitación y de convertir una promesa tecnológica en una práctica clínica segura, eficaz y equitativa.
El potencial de estas interfaces para redefinir el tratamiento de trastornos neurológicos parece no tener límites: desarrollado por empresas chinas del sector biomédico, el nuevo dispositivo refleja una estrategia más amplia del gobierno asiático, que ha identificado a las interfaces cerebro-ordenador como una “industria del futuro” dentro de su plan quinquenal. El objetivo es posicionar al país como líder en un campo donde también compiten empresas occidentales, como Neuralink en Estados Unidos.
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Referencia
Reclaiming Hand Functions after Complete Spinal Cord Injury with Epidural Brain-Computer Interface. Dingkun Liu et al. medRxiv (2025). DOI:https://doi.org/10.1101/2024.09.05.24313041
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