Esta es la nueva hipótesis que sitúa el origen de la vida en geles prebiológicos
Un nuevo estudio propone que la vida no empezó en océanos abiertos ni en chimeneas hidrotermales, sino en geles pegajosos adheridos a superficies de la Tierra primitiva.
Un nuevo estudio científico cambia la historia del origen de la vida y sugiere que todo comenzó en geles pegajosos antes de que existieran las células. Representación con IA. Fuente: Sora / Edgary Rodríguez R.
Edgary Rodríguez R.
Periodista científica y cultural
muyinteresante.okdiario.com/Creado: 15.12.2025
Durante años, la ciencia ha intentado responder una de las preguntas más difíciles que existen: cómo apareció la vida por primera vez. Ahora, un equipo internacional de investigadores publica en ChemSystemsChem una propuesta que cambia el punto de partida del debate y desplaza el foco hacia materiales simples, discretos y hasta ahora poco considerados. La clave no estaría en las primeras células, sino en lo que ocurrió antes de que existieran.
El origen de la vida sigue siendo un rompecabezas sin solución definitiva, pese a los avances en química, biología y geología. Los científicos saben que las moléculas necesarias para la vida podían formarse en la Tierra primitiva, pero explicar cómo pasaron de estar dispersas a organizarse en sistemas funcionales sigue siendo el gran desafío. El paso del caos químico a la organización sigue siendo el mayor obstáculo teórico.
Muchas hipótesis se han centrado en el papel de moléculas específicas, como el ARN o las proteínas, pero a menudo dejan de lado el entorno físico donde esas reacciones ocurrieron. El nuevo estudio plantea que ese entorno no fue irrelevante, sino decisivo, y que pudo actuar como un facilitador silencioso del proceso. Sin un espacio adecuado, la química por sí sola no habría bastado.
El equipo propone mirar más allá de los escenarios clásicos y considerar materiales comunes en la química prebiótica, aunque poco espectaculares. En lugar de buscar el origen de la vida en lugares extremos o exóticos, sugieren observar superficies simples donde la materia podía organizarse de forma estable.
Científicos replantean el origen de la vida: no empezó en el océano, sino en geles adheridos a superficies. Créditos: Nirmell Satthiyasilan.¿Qué son los geles prebiológicos?
Los geles prebiológicos son materiales semisólidos formados por redes químicas capaces de atrapar agua y moléculas en su interior. No son células ni organismos vivos, pero tampoco simples líquidos, y esa condición intermedia les da propiedades únicas. Son materiales pegajosos, estables y químicamente activos.
Según los autores, estos geles pudieron formarse de manera natural en la superficie de rocas, minerales o sedimentos, utilizando compuestos disponibles en la Tierra primitiva.
Una vez allí, actuaban como pequeñas plataformas donde las moléculas quedaban retenidas en lugar de dispersarse. Concentrar moléculas fue un paso esencial antes de cualquier forma de vida.
Para explicar su funcionamiento, los investigadores recurren a un ejemplo moderno: los biofilms bacterianos, esas capas microscópicas que hoy recubren piedras, tuberías o superficies húmedas. Aunque no son lo mismo, comparten propiedades físicas clave que ayudan a entender cómo los geles pudieron favorecer la complejidad química. La biología actual ofrece pistas valiosas sobre procesos muy antiguos.
Un entorno favorable para la química compleja
Uno de los grandes aportes del modelo es mostrar cómo los geles pudieron resolver varios problemas a la vez. Al retener moléculas útiles y expulsar otras, estos materiales habrían creado una forma primitiva de selección química, sin necesidad de genes ni membranas celulares. No era vida, pero tampoco era química al azar. Además, los geles ofrecían protección frente a cambios bruscos del entorno, como variaciones de temperatura, radiación o sequedad. Esa estabilidad habría permitido que ciertas reacciones se repitieran y se perfeccionaran con el tiempo. La repetición es esencial para que surja cualquier sistema complejo.
Dentro de estos geles, los investigadores sugieren que pudieron aparecer proto-metabolismos simples, basados en reacciones químicas impulsadas por la luz o por procesos redox. También podrían haberse formado redes autocatalíticas capaces de mantenerse y ampliarse.
Antes del ADN y las células: así pudieron surgir los primeros procesos que llevaron a la vida. Crédito: ChemSystemChem/Khanum, et al.Antes de la célula, antes de la genética
Una de las ideas centrales del estudio es que la evolución química pudo comenzar mucho antes de que existieran células propiamente dichas. Los geles habrían actuado como una etapa intermedia entre la química prebiótica y la biología celular. La célula no habría sido el inicio, sino una consecuencia.
Este enfoque permite explicar cómo surgieron sistemas cada vez más organizados sin necesidad de estructuras complejas desde el principio. La compartimentación, un rasgo clave de la vida, pudo existir primero de forma física y no biológica. Separar espacios fue un paso previo a separar funciones.
Los autores subrayan que su propuesta no descarta otras teorías, sino que las complementa. En lugar de competir con modelos existentes, el enfoque de los geles busca integrar resultados dispersos en una narrativa coherente. La ciencia avanza cuando conecta ideas que antes estaban aisladas.
Investigadores proponen que materiales semisólidos en la Tierra primitiva crearon el entorno necesario para que surgiera la vida. Fuente: Freepik.Implicaciones más allá de la Tierra
El estudio no se limita a explicar lo que pudo ocurrir en la Tierra primitiva, sino que amplía el debate hacia la búsqueda de vida en otros planetas. Si la vida puede comenzar en geles, entonces no es imprescindible encontrar células o ADN para hablar de sistemas vivos incipientes. Buscar estructuras puede ser tan importante como buscar moléculas.
En ese contexto, los autores introducen el concepto de “xeno-films”, posibles estructuras similares a biofilms, pero formadas por componentes químicos distintos a los terrestres. Estas podrían existir en otros mundos con condiciones muy diferentes a las nuestras. La vida extraterrestre podría no parecerse a nada que conozcamos.
Esta perspectiva refuerza la necesidad de estrategias de detección de vida más abiertas y menos centradas en modelos terrestres clásicos. El próximo paso del equipo será comprobar experimentalmente cómo se forman estos geles y qué capacidades reales tienen. Comprender el pasado es clave para ampliar el futuro de la exploración científica.
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Referencias
Khanum, R., Satthiyasilan, N., Tharumen, N., Kee, T. P., Mayer, C., Menon, P. S., ... & Chandru, K. (2025). Prebiotic Gels as the Cradle of Life. ChemSystemsChem, e00038. doi: 10.1002/syst.202500038
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