¡SECUESTRADA EN LA PUERTA DE LA MODELO EN FRENTE DE UNA PATRULLA DE LA POLICÍA!!!
Felipe A. Priast
Yo admito que no estaba familiarizado con el caso de Jineth Bedoya. Primero, porque hace 20 años que no vivo en Colombia; y, segundo, porque entre tanta vaina que pasa en Colombia era fácil que un caso “no-fatal” se escapara a mi atención, a pesar de la gravedad del caso en otros sentidos.
Pero esta semana me puse al tanto de su caso, y las circunstancias y los detalles me dejaron sin palabras.
De acuerdo a una entrevista que vi, dada por Jineth misma, a la pelada (en esa época) la comenzaron a amenazar de múltiples formas: mensajes escritos, llamadas, etc. La pelada fue e hizo el denuncio a la policía, y una cuadrilla de la inteligencia policial la entrevistó, y su recomendación fue que -escuchen esta vaina- se reuniera con los paracos que la estaban amenazando en la cárcel Modelo, para quitárselos de encima. ¿Qué clase de policia hace esa recomendación ante una denuncia? ¿Quienes son esos monstruos?
Asustada por su vida, la pelada acoge la recomendación de la policía y va al encuentro con los paracos en la cárcel Modelo, pero, antes de entrar, la hacen esperar los guardias que controlan el acceso a la cárcel, y la pelada es ¡SECUESTRADA EN LA PUERTA DE LA MODELO EN FRENTE DE UNA PATRULLA DE LA POLICÍA!!!
Lo que siguió después fue el horror. La pelada es amarrada, violada por múltiples individuos, drogada y amenazada de muerte con mensaje para la prensa incluido.
Con una valentía rara, la pelada se repone de ese trauma, pone la denuncia, pero su caso no llega a ninguna parte en el país criminal de ese entonces (que es el mismo país criminal de ahora, por cierto) encabezado por Varito.
Decidida a encontrar justicia, Jineth, ya hecha una mujer, va a la Corte Interamericana de Derechos Humanos, en donde su caso avanza y en donde encuentra la justicia que en Colombia no encontró.
Pero el corrupto estado colombiano, ese aliado de los asesinos de los líderes sociales, ese que bombardea niños y niega a 6,402 inocentes asesinados, se levanta de una audiencia ante la CIDH dizque porque los magistrados de esa corte no le dan garantías.
Claro, el Uribismo solo asiste a procedimientos legales en donde los jueces están comprados, o son sus aliados. En una corte verdaderamente neutral, un criminal Uribista no sobrevive. Por eso se levantaron. El Uribismo solo acepta a la justicia corrupta, la justicia que los exonera de sus crímenes.
Pero, lo más grave de todo este asunto, salvando el horror que Jineth tuvo que padecer, es la forma como el estado colombiano ayudó a los policías que le pusieron la trampa ese día en el que conoció el horror. Porque fue una trampa entre la Policía, los paracos y los guardias de la Modelo, que no quede la menor duda de eso.
El caso, como de costumbre, se lo dieron a un fiscal amigo, que lo “durmió” durante años mientras el general responsable por el entrampamiento quedaba exonerado de toda culpa. Es decir, como otros cientos de militares y funcionarios criminales en los últimos 20 años, los responsables de esos hechos se escaparon de la justicia a través de una “línea de escape” creada por el Uribismo que yo he bautizado “Odessa Colombia”.
Para los que no están familiarizados con la palabra “Odessa”, no me refiero a una ciudad ucraniana en las costas del Mar Negro. Mi paralelismo hace referencia a la red “Odessa” creada por los Nazis al terminar la Segunda Guerra Mundial que sirvió para que, muchos de los criminales Nazis vinculados a masacres y deportaciones, encontrarán santuarios en Suramérica y otras partes del globo que los protegieran de la justicia aliada.
El término fue acuñado por la inteligencia americana en 1946 para describir las rutas de escape que usaban los antiguos Nazis para huir a Argentina, Brazil o Paraguay, rutas que sirvieron a famosos criminales Nazis como Mengele o Eichmann. “Odessa” también ayudó a que otros muchos ex-Nazis asumieran nombres falsos y continuaran viviendo en Europa, cómo fue el caso de Skorzeny y Dreguelle, quienes se escondieron en la España franquista después de la guerra asumiendo nombres falsos.
La diferencia principal entre la Odessa Nazi y “Odessa Colombia” es que la última aún se haya en el poder en estos momentos y posee cientos de miles de potenciales colaboradores, por no decir millones.
Odessa Colombia tienen fichas en todas las entidades del estado incluyendo Fiscalía, Procuraduría, Ejército, Policia, Contraloria, Corte Suprema, Consejo de Estado, Congreso, sistema judicial, Defensoria del Pueblo, etc. Esa enorme red de leales uribistas dispuestos a matar procesos, torcer veredictos, exonerar culpables y criminalizar inocentes es ¡EL PRINCIPAL PROBLEMA DE COLOMBIA DE CARA AL FUTURO! Si Gustavo Petro llega a salir electo presidente, su principal problema va a ser manejar la todavía fuerte presencia de Odessa Colombia. Le van a hacer la vida imposible, y tanto fallos, así como condenas de uribistas investigados, van a ser saboteadas. Odessa Colombia no va a ser un “estado profundo” (Deep State) sino un estado OMNIPRESENTE Y CRIMINAL al interior de uno decente.
¿Cómo se puede eliminar la estructura de “Odessa Colombia”?
De la misma manera que se hizo con la Odessa de los Nazis.
Tan pronto acabó la guerra un sobreviviente judío de Auschwitz, Simón Wiesenthal, abrió una oficina en Viena en donde se dedicó a registrar y crear archivos de todos los criminales Nazis que habían escapado a la justicia, y a lo largo de casi 50 años ayudó a atrapar a cientos de estos, eso para no decir que sus reportes bloquearon el ascenso de 2 primeros ministros austriacos con pasados Nazis.
En Colombia toca hacer lo mismo, y este trabajo no tiene nada que ver con lo que hace la JEP. Esto es otra cosa. Esto es documentar todos los crímenes cometidos en los últimos 25 años que fueron ignorados por la justicia, la Policía o la Justicia Penal Militar, y buscar a todos los jueces, fiscales, comandantes de policía, comandantes del Ejército y otras fuerzas militares, vinculados a casos de impunidad como el caso de Jineth Bedoya.
Por poner un ejemplo: toca averiguar quiénes fueron los fiscales del caso de Jineth, en dónde están ahora, ubicarlos, y hacerlos pagar por el crimen de refundir un caso tan horrible. Al comandante de la Policía involucrado, que creo que era Gallegos, tráelo a la justicia y hacerlo pagar por su crimen de entrampamiento. A los paracos involucrados, ZERO JEP y meterlos a la cárcel 40 años. A los guardias de La Modelo, ubicarlos y condenarlos también como cómplices.
Ese aparato investigativo requerido para desmontar Odessa Colombia es un aparato enorme que requiere del sponsor directo del estado. De un estado decente, no de este, que es la piedra angular de Odessa Colombia. Se trataría de una oficina investigativa, dirigida por alguien como Gonzalo Guillen, o Julián Martínez, que saque todos los torcidos judiciales de todo el aparato Uribista cuando Petro llegue al poder, y le pase esa información a una Fiscalía reformada Post-Barbosa.
Es tanta la corrupción judicial en Colombia, que yo creo que los números son superiores a los de la Alemania Nazi. Odessa Colombia es ENORME, es visible, es obvia. Un tipo como Néstor Humberto Martínez, un pilar fundamental de Odessa Colombia, es un tipo que merece cadena perpetua por todo el ocultamiento que hizo durante su fiscalía. Igual Barbosa, igual el fiscal Jaimes. Con elegir a Petro no alcanza, mi queridos compatriotas. Es elegir a Petro PARA QUE ESTE IMPARTA JUSTICIA DESDE EL GOBIERNO.
Esa oficina para investigar Odessa Colombia toca armarla desde ya, para que tan pronto llegue el nuevo presidente (ojalá, Petro), el tipo de inmediato llegue a desmontar ese aparato Uribista, de otra forma no lo van a dejar gobernar. Si Petro se las tira de conciliador, de pacificador, Odessa Colombia se lo va a comer y le va a arruinar su cuatrienio. Petro tiene que llegar metiendo miedo, con las botas puestas, decidido a impartir justicia.
Y como en el caso de la Odessa de los Nazis, no van a ser pocos los que se van a volar del país si Petro sale elegido. Y al igual que con la oficina de Simón Wiesenthal, HAY QUE PERSEGUIR A ESOS URIBISTAS EN DONDE ESTÉN!, en cualquier país en donde se refugien.
Yo sé que pareciera demasiado pronto para decir esto, pero en este juego siempre hay que estar dos jugadas adelante que el resto para prevalecer. Odessa Colombia toca desmantelarla desde el arranque, Agosto 7 del 2022, porque si no, se la montan a Petro y no lo van a dejar gobernar.
Lo otro que atrajo mi atención esta semana fue el lanzamiento de la candidatura al Senado del Profesor Gilberto Tobón. Mucha alegria y tal en las huestes izquierdistas, y no es para menos, pues el Profesor Tobón es un tipo decente, que en verdad quiere contribuir al progreso del país.
Sin embargo, es mi sentir que, el valor del Profesor Tobón, no es el que la mayoría de los colombianos le atribuye. Para ser completamente honestos, a mi el tipo no me descresta. Su discurso está lleno de lugares comunes y su visibilidad se resume al acto “kabuki” con el que comunica sus ideas. Ver al profesor Tobón expresar sus ideas es como ver a Bando Tamasaburo -un famoso actor kabuki- hacer su acto expresionista, pues es una presentacion sumamente exagerada. Las caras, los ojos abiertos, los dientes pelados hacia adelante del Profesor Tobón, son una dramatización en sí misma que subraya todo lo que dice, que como ya he dicho, es un discurso lleno de lugares comunes.
Pero el viejo cae simpático con su acto, no obstante, y se ha graduado en tiempos recientes como “el abuelo chevere” de Colombia, lo cual está bien. A Colombia le sirve tener un abuelo “bacán” y culto como Gilberto Tobón.
Para mi, la importancia de Tobón va por otro lado. Gilberto Tobón, aunque ustedes no lo crean, simboliza otra Antioquia que hace mucho no vemos. Su acto será kabuki, sus expresiones faciales exageradas, pero el tipo es decente e irradia decencia. Y por extraño que esto les parezca, hace rato que yo no veía un paisa tan decente. El Profesor Tobón no te agrede, no te promete plomo con los ojos, no se mueve con el lenguaje corporal violento de los paisas uribistas. Su apariencia no dice “coca”, ni “traqueto”, ni “¿qué te pasá, gonorrea?”, y eso, aunque ustedes no lo crean, ES UN AVANCE ENORME DE ANTIOQUIA.
Para mi, la importancia de Tobón radica en eso, en enseñar una cara decente de otra Antioquia que ya yo creía extinta.
Yo por aquí, desafortunadamente, le he tenido que dar buen palo a Antioquia y a los antioqueños por habernos conducido a la cultura traqueta de la Colombia de los últimos 40 años. Antioquia, gústele o no les guste a los paisas, nos ha dado 2 monstruos de talla mundial en los últimos 40 años. La increíble capacidad de Antioquia para producir estos monstruos horribles es de las cosas que más me preocupan en Colombia, por eso yo soy, abiertamente, un instigador de la minimización de la influencia política y cultural de Antioquia sobre Colombia. Antioquia no puede seguir produciendo tipos feos como Balvin que dicen que “Uribe es un bacan”, pues así no vamos para ninguna parte.
Por eso, mostrar otra cara a través del Profesor Tobón, ES UN AVANCE ENORME en el proceso de transición de la Antioquia traqueta, a la Antioquia decente, un proceso que va a tomar décadas pero que toca empezar desde ya. Los antioqueños tienen que entender algo de una buena vez: uno no puede ir por ahí, ofreciendo quebrar gente; uno no puede tratar a otro ser humano como “gonorrea”; uno no puede aspirar a ser un “duro”; uno no puede ofrecerse “pa’ las que sea”. Si algo me gusta de Tobón, es que es un antioqueño “blando”, y eso es lo que requiere Colombia en el futuro, un país de “blandos”.
Eso de ser “duro” es de mafioso, de traqueto. Esa es una expresión traída de Francia, de mafioso corso (un dur), esa no puede ser una aspiración de gente decente. Y por eso también me gusta Petro, porque es un tipo “blando”.
Y para los que crean que ser “duro” es mejor que ser “blando”, les recomiendo que lean el Tao Te King.
¡Bienvenido el Profesor Tobón al tinglado político! Un paisa “blando” llamado a cambiarle la cara a Antioquia.
A mi solo hay una cosa que me gusta tener “dura”, para serles honesto. De resto, todo me gusta más blando.
P.S.1: Sobre por qué este gobierno decidió gastarse $14 billones de pesos en 24 aviones de guerra en plena pandemia, la respuesta es: porque en contratos de defensa es en donde roban los presidentes y Duque no se iba a ir sin “coger” algo.
Eso siempre se ha sabido: los presidentes roban en defensa. Los senadores, los representantes, los diputados y los alcaldes roban en toda clase de contratos, pero los presidentes roban en contratos de defensa. Ya le queda solo un año, había que hacer algún contrato para meter la mano. Ahí se debieron repartir unos $100 millones de dólares en coimas. ¡Ojalá alguien investigará esos contratos de defensa!
P.S.2: Tremendo reportaje de Julián Martínez en su programa “Contrapoder” sobre los falsos positivos. Es el primer tipo en Colombia que habla con claridad sobre el sistema de recompensas que llevó a los falsos positivos. Lo único que le faltó decir fue que la plata llegaba de la “Yuma” en tulas y en efectivo. Vamos a ver si alguien se atreve algún día a investigar esas tulas de plata con las que se financiaron los falsos positivos.
Pero vamos avanzando, algo es algo...
Felipe A Priast
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