Venezuela:
Nicolás Maduro enfrenta guerra económica
Carlos Angulo Rivas
La prensa internacional en estos días está muy activa apoyando la campaña de desestabilización en Venezuela. Mucho más a medida de la cercanía de las elecciones municipales programadas para el próximo ocho de diciembre. Otra vez los enemigos de la revolución bolivariana piensan que ha llegado la hora de dar el zarpazo final contra el proceso de cambios revolucionarios iniciado hace 15 años.
Estos enemigos nacionales e internacionales ayudados y alentados por el gobierno de Estados Unidos y los agentes de inteligencia norteamericanos trabajan en dos frentes definidos: uno es el golpista a secas tratando de utilizar a posibles militares deshonestos y corruptos como se intentó el año 2002 contra el presidente Hugo Chávez; y el otro es el de usar la legalidad burguesa, no alterada sustancialmente, para ganar los votos de los indecisos sobornados con dinero efectivo y prebendas, además, con la confusión mediática creada a todos los días por la TV y los diarios en manos de los empresarios de oposición hostiles a la revolución.
Los sectores económicos de la derecha y el imperialismo norteamericano no aceptan haber perdido las elecciones dos veces consecutivas en un año. La primera derrota se dio en octubre del año pasado frente al comandante Hugo Chávez, ideológicamente poderoso, pero menoscabado por la sorpresiva enfermedad que lo llevó a una muerte prematura; la segunda derrota fue en abril de este año cuando se ratificó en la presidencia de la república a sus sucesor Nicolás Maduro y cuando de inmediato empezó la campaña vandálica del candidato perdedor Henrique Capriles, aconsejado desde afuera. Los sabotajes a la producción, la destrucción sospechosa de la infraestructura vial, los incendios supuestamente accidentales en las plantas industriales, el desabastecimiento artificial de alimentos y productos de primera necesidad, no son una casualidad sino la siniestra armazón de una operación subversiva de la oposición de la derecha política llamada MUD. La complicidad del gobierno de Barack Obama con estas acciones ilegales se evidencia en la negativa de la Casa Blanca a reconocer al gobierno constitucional del presidente Nicolás Maduro.
En Venezuela la polarización política existente es irreversible como la propia revolución bolivariana y el proceso de cambios de la democracia participativa también lo son. El MUD y el contingente de esbirros organizado por este frente reaccionario de oposición no permiten la paz social para trabajar por una Venezuela unida, soberana y de justicia social, en beneficio de las grandes mayorías. La consigna antinacional de estos venezolanos apátridas es crear el caos y destruir un proceso fructífero en el orden educativo, cultural, alimentario, médico, y social protector de la ciudadanía y el medio ambiente. Por ello, no contentos con los sabotajes y la creación de la zozobra y la inquietud, se han destinado a declarar una guerra económica con la finalidad hacer caer al gobierno bolivariano en la trampa como ya lo experimentaron en otras partes del mundo y en nuestro continente contra el gobierno democrático chileno del presidente Salvador Allende. .
Felizmente, la respuesta del gobierno de Nicolás Maduro ha sido rápida en enfrentar la artificial crisis económica estableciendo una ofensiva contra el acaparamiento, la especulación y el alza injustificada de los precios. A fin de contener la agresión económica de los sectores empresariales, coordinados por la oposición del MUD que pretende transformar la guerra política en guerra económica, el presidente Maduro ordenó rebajar los precios de los electrodomésticos, a los que seguirán con toda seguridad los alimentos, textiles, calzados, juguetes, ferretería y automotores; además, el gobierno ha ordenado sacar la milicia a la calle y ha activado comités de control de precios compuestos por ciudadanos. A su vez, el Tribunal Supremo de Justicia instaló en los últimos días 53 Tribunales de Control y 24 salas de Cortes de Apelaciones, con competencias en delitos económicos, especialmente el encarecimiento y el acaparamiento de productos. También el gobierno ha comprometido a los operadores de Internet para que no mientan con relación al precio del dólar paralelo.
La política de fijar precios mínimos de los productos y ponerles topes máximos a las ganancias se ha convertido en una necesidad perentoria, en tanto y en cuanto la guerra económica desatada por el MUD no deja la alternativa de la fijación de precios a las fuerzas propias del mercado. En la economía el establecimiento de los precios justos se relaciona con la demanda y el ejercicio regulador del Estado en concordancia con la producción de bienes y servicios, la información al consumidor y la distribución en el mercado; y en el caso de Venezuela se trata de un plan de emergencia nacional en defensa de la revolución bolivariana. En esta dirección, la respuesta del presidente Maduro a la guerra económica desatada por la oposición del MUD deja sin piso a la corriente malintencionada de los agentes económicos que pretendían crear, con el acaparamiento y el alza de precios, una espiral inflacionaria incontrolable.
No se olvide que la inflación es un aspecto bastante importante en la economía y que muchos de los desastres económicos en el mundo se deben a una hiperinflación, donde el aumento de precios de los bienes y servicios en un corto período disminuye el poder adquisitivo de los salarios y en consecuencia del dinero. Y a eso apuntan planificadamente los agentes económicos del MUD para traerse abajo al gobierno bolivariano. Lo ideal es que los precios aumenten poco a poco, fijando los Bancos Centrales un objetivo anual inflacionario que para las economías en desarrollo no debe superar el 5%. Y para controlar la inflación hay que medirla de manera constante, siendo la forma más común de hacerlo a través de la “canasta familiar” de bienes y servicios con un índice de precios al consumidor donde se resalte a las familias típicas promedio.
Vemos, pues, que vandalismo político y económico de la oposición MUD, cuyo agente es el ex candidato presidencial perdedor, Henrique Capriles, ha puesto sobre rieles la “conformación de un nuevo orden económico interno” de transición al socialismo, según anunció el presidente Maduro. Además, con el apoyo cívico-militar se viene dando un salto enorme en el proceso productivo nacional mediante la administración justa de la renta petrolera, el abastecimiento pleno de bienes y servicios y el manejo eficaz del ingreso de divisas y el comercio exterior. “Nuevas instituciones, mecanismos y políticas renovadas” anunció Maduro y aquí decimos que todo ello es indispensable para el futuro de Venezuela y de la revolución bolivariana.
Carlos Angulo Rivas es poeta y escritor peruano.
http://www.argenpress.info/2013/11/venezuela-nicolas-maduro-enfrenta.html