La reforma pensional sacrifica a más de un millón de familias colombianas: senador Robledo
Imagen: E. O
Jorge Enrique RobledoOtro ataque a los trabajadores formales y a la clase media. Por el mismo camino de la reforma tributaria. Los que pueden pensionarse no son delincuentes. Unos cuantos magnates en la cama y los demás en el suelo.
“La reforma pensional del gobierno de Juan Manuel Santos busca arrebatarles gran parte de sus derechos en pensiones a más de un millón de familias colombianas, que ganan más de dos salarios mínimos” (magisterio, rama judicial, entes de control, etc.), concluyó el senador Jorge Enrique Robledo. Porque muchos de quienes hoy tienen derecho a pensionarse con el 65 por ciento del sueldo promedio de los últimos diez años, se pensionarán con una reducción significativa de ese monto, dependiendo de cada caso.
El senador del Polo agregó que, “en su populismo, el gobierno presenta casi como delincuentes a quienes hoy tienen determinados derechos pensionales, cuando ellos lo único que han hecho es trabajar honradamente y cumplir con la leyes de la república en cuanto a sus aportes para pensiones”. Y Santos oculta que una parte importante del problema tiene origen en que los gobiernos se malgastaron aportes pensionales del orden de 60 billones de pesos en el 2001.
“Como era de esperarse en un gobierno tan sumiso al FMI”, dijo Robledo, la reforma de Santos/Pardo también está diseñada para profundizar el negocio de la intermediación financiera de los fondos privados de pensiones, que hoy manejan 123 billones de pesos.
Entre las falacias de la reforma está llamar “pensiones” a unos auxilios de montos bajísimos a quienes el régimen neoliberal les impide pensionarse, auxilios que en vez de financiarse con una economía que funcione mejor o con mayores impuestos a las enormes ganancias de los monopolistas nacionales y extranjeros, se los quieren cobrar a más de un millón de familias de colombianos honrados y trabajadores. Lo que se pretende es de la misma estirpe de la reforma tributaria santista, que les redujo los impuestos a los verdaderos ricos y se los aumentó al resto de los colombianos.
La reforma se resume en que Santos insiste en su objetivo de poner a casi todos los colombianos en el suelo, en tanto que en la cama repleta de privilegios solo se quedan un puñado de magnates.
Jorge Enrique Robledo
Senador PDA
Senador PDA
El Polo ante el anuncio de reforma pensional
Tal como advertimos en pronunciamiento sobre el debate y estudio por parte de la Corte Constitucional de las altas pensiones de algunos congresistas y magistrados, el gobierno nacional, los Fondos Privados de Pensiones y los empresarios, tienen marcadas intenciones de acabar con el régimen de prima media (RPM), imponer el ahorro individual, establecer pensiones inferiores al salario mínimo legal, acabar con los regímenes especiales y de convenciones colectivas y poner a los trabajadores informales a cotizar para poder recibir beneficios económicos periódicos (BEP) o sea mesadas inferiores al salario mínimo legal. En resumen se trata de extinguir la pensión de jubilación como derecho laboral, favorecer aún más el flujo de dinero hacia los Fondos Privados de Pensiones y formalizar por lo bajo, en un proyecto de ley de reforma pensional que el ministro Rafael Pardo y el presidente Santos, tratan infructuosamente de presentar como avanzado.
La situación deplorable de la población colombiana en materia de pensiones solamente se resuelve mejorando la calidad y cantidad de empleos, en otras palabras reactivando la producción industrial y agraria que destruyó el modelo económico neoliberal. Lo demás es buscar el ahogado río arriba.
Los Fondos Privados captan la cotización del 55% de los trabajadores y solo atienden al 3% de los pensionados, mientras que Colpensiones le paga la pensión al 97% de los beneficiarios de prima media (1 millón de pensionados) y apenas recibe la cotización del 44%. Del millón 100 mil pensionados del país (18%) de la población anciana, la mitad devenga un salario mínimo legal y el 77% menos de dos salarios mínimos.
La situación será peor en la medida en que prospere la actual tendencia de tercerización e informalidad en el empleo, solo la reversión del modelo económico neoliberal y la recuperación de la producción industrial y agraria podrá hacer posible la cobertura y la calidad de las prestaciones sociales, la concreción del Estado Social de Derecho.
El Polo Democrático Alternativo se une a las Centrales Obreras y la Confederación de Pensionados de Colombia, CPC, para ofrecer la más firme resistencia contra este regresivo proyecto de ley.
POLO DEMOCRÁTICO ALTERNATIVO
Comité Ejecutivo Nacional
