El magisterio se movilizará con los
estudiantes
La
Federación Colombiana de Educadores invita a las y los docentes de Colombia a
unirse a la movilización de los estudiantes que se desarrollará el próximo 10
de noviembre.
Yesid
Quiroga
A
medida que estudiantes, rectores y profesores presentan argumentos para
desvirtuar las “bondades” de la reforma a la Ley 30 son más los actores
sociales que respaldan la movilización de los estudiantes de educación
superior.
El
magisterio se movilizará con los estudiantes
“FECODE respalda incondicionalmente al
movimiento estudiantil universitario, toda vez que el objetivo final de su
lucha es el mismo de la Federación Colombiana de Educadores y los 330 mil maestros”,
con estas palabras el presidente de FECODE respaldó la movilización de los
estudiantes universitarios del país.
“Hacer
realidad el derecho fundamental a la educación gratuita, de calidad, prestada y
administrada directamente por el Estado desde el Preescolar hasta la Universidad”
es un objetivo común entre la lucha estudiantil actual de universitarios, del
Sena y de los bachilleres, de acuerdo con Senén Niño Avendaño, presidente de la
Federación.
Con
estos fundamentos como base, el presidente de FECODE puntualiza: “El magisterio
colombiano se movilizará junto con los estudiantes el próximo 10 de noviembre,
fecha en la que la comunidad educativa se tomará todas las capitales de departamentos
y de manera particular a Bogotá para exigir del gobierno el retiro inmediato
del Proyecto de Reforma a la Ley 30 de 1992, que presentó ante el Congreso; y
exigir el congela-miento y desmonte del proceso de privatización de la
educación pública: Prees-colar, Primaria, Secundaria y Media”.
De
otra parte, la Federación Colombiana de Educadores hace un llamado al magisterio
a permanecer en Estado de Alerta frente a lo que ocurrirá la próxima semana en
el Consejo Directivo del Fondo Nacional de Prestaciones Sociales sobre el
Régimen Especial de Salud y la licitación de los servicios
médico-asistenciales.
La firme negativa de los estudiantes a la
reforma
Yesid
Quiroga
A
medida que estudiantes, rectores y profesores presentan argumentos para
desvirtuar las “bondades” de la reforma a la Ley 30 son más los actores
sociales que respaldan la movilización de los estudiantes de educación
superior.
La
manifestación de los estudiantes contra la reforma gubernamental a la Ley 30
sigue en firme, la posición de Santos de no retirar el proyecto del Congreso
también. Los argumentos de la ministra de Educación son los mismos de siempre,
los de los estudiantes se fortifican.
El
miércoles anterior los estudiantes universitarios nuevamente salieron a marchar
hasta la Plaza de Bolívar para repetirle una vez más a la ministra de Educación
sus inconformidades y condiciones. Al mismo tiempo, se desarrollaba una
audiencia en el Congreso donde el gobierno, con María Fernanda Campo a la
cabeza, trató de convencer a la sociedad colombiana de las “bondades” de la
reforma; el sector educativo, por su parte, re-batió con argumentos
contundentes la inconveniencia de la misma.
La posición de los estudiantes es
radical porque en
el Congreso, la Unidad Nacional se encargará de aprobar el proyecto sin mayores
reparos, cuando lo que necesita la educación superior es una reforma real que
responda a las necesidades del sector. Jennifer Pinzón, estudiante de la
Universidad Distrital, esboza la petición de los estudiantes a la ministra:
“Que se siente a hablar con nosotros, porque lo que necesitamos son soluciones
raciona-les, no lo que el gobierno ha planteado, porque va a llevar a la educación
a la quiebra, a la bancarrota. Queremos soluciones para una educación de
calidad”.
En
la movilización también le dijeron Santos que se equivoca cuando asevera que el
98% de los estudiantes quiere regresar a las aulas. “Eso no es cierto, acá lo
estamos demostrando nosotros con nuestras marchas. Estamos la mayoría
protestando en las calles pacíficamente como ustedes lo ven. Acá no hay nada de
disturbios como lo quieren maquillar. Una o dos personas infiltradas de pronto
en estas marchas no tienen por qué generalizar a todos”, indicó Camilo,
estudiante de la UD.
Luisa
Cadena, estudiante de La Salle, complementó: “Le estamos diciendo a la señora
ministra que estamos universidades públicas y universidades privadas luchando
por nuestra educación. Estamos en una universidad privada porque el Estado no
ha asumido su responsabilidad con nosotros. Nos gustaría saber a (nosotros) los
estudiantes de dónde salen esos datos de que el 98% de los estudiantes está en
contra del paro, si se han levantado universidades que nunca en la vida… en mi
caso, La Salle está saliendo a manifestarse”.
Los
estudiantes de secundaria poco a poco suman fuerzas a la movilización nacional,
uno de ellos, Manuel Castillo Rodríguez: “Yo invito a los estudiantes de
secundaria a que nos movilicemos en contra de la reforma a la ley 30, la
educación no es un favor, es un derecho”.
El sistema de salud necesita más recursos
para mejorar
Yesid
Quiroga y Omaira Morales Arboleda
El
acoso que el magisterio sufre ha sido tal vez en represalia por las luchas
adelantadas en pro de una educación de calidad y una vida digna para el pueblo
colombiano.
En
Colombia existen 7 gremios con regímenes exceptuados según el artículo 279 de
la Ley 100 de 1993, de estos, sólo el que cobija al magisterio ha sido
perseguido, amenazado y al que le obstaculizan la posibilidad de mejoramiento.
FECODE
ha tenido que justificar una y otra vez su régimen exceptuado, defenderlo con marchas y movilizaciones cada vez que se
terminan los contratos y se deben elaborar nuevos términos de referencia.
La
de este año fue una pelea dura porque en medio del robo de la salud por parte
de las EPS y la crisis del sistema, Santos y sus ministros de Hacienda,
Educación y Protección Social hicieron todo lo posible por incluir al
magisterio en Ley 100. Finalmente, la presión del magisterio los hizo desistir.
Los
7 gremios con regímenes son las fuerzas militares; la Policía Nacional; los funcionarios
regidos por el Decreto 1214 de 1990; los miembros no remunerados de las
corporaciones públicas; los servidores públicos de la empresa colombiana de
petróleos y sus pensionados; los empleados que a la entrada en vigencia de la
Ley 100 estaban en concordato preventivo o protegidos por convenciones
colectivas; y los maestros.
“Un
viejo sueño del magisterio colombiano desde la década del 70, del 80,
finalmente se convirtió en realidad en la Ley 91 de 1989 cuando se creó el
Fondo Nacional de Prestaciones Sociales y junto a este Fondo se creó el Régimen
Especial de Salud, se mantuvieron el Régimen Especial de Pensiones, el Régimen
Especial de Cesantías y este ha sido un trabajo histórico, un trabajo sindical,
un trabajo político”, señaló Senén Niño Avendaño, presidente de FECODE.
“Es
muy importante que haya entre los cinco representantes al Consejo Directivo del
Fondo de Prestaciones Sociales del Magisterio dos de FECODE, claro, van tres del
gobierno, pero FECODE tiene un gran pilar que es su gente en las regiones, es
la movilización que respalda para defender la salud como un derecho
fundamental”, manifestó Rosalba Gómez, Secretaria de Organización Sindical de
FECODE.
El
presidente de FECODE continuó: “Hemos tenido varias dificultades, por ejemplo,
la expedición de la Ley 100 del año 93, esa fatídica ley que ha golpeado la salud
de los colombianos porque la convirtieron en mercancía para beneficio de algunos
mercaderes. Pero logramos en la Ley 100 exceptuarnos de ella, tanto en el tema
de pensiones como en riesgos profesionales y en el tema de salud. Por lo tanto,
nuestro Régimen Especial Prestacional es integral”. Esta integralidad le
permite a los docentes recibir medicamentos sin restricciones, no pagar cuotas
moderadoras, no tener preexistencias, contar con sedes exclusivas y con
prestadores que entienden las particularidades de esta profesión.
La
recompensa por los sacrificios A pesar de las bondades del régimen. Los sacrificios
diarios, los bajos salarios y las exigencias sociales repercuten en los
problemas de salud de los maestros colombianos.
Las
enfermedades comienzan con problemas sicológicos que luego se materializan en
patologías más serias y costosas.
Además,
vejez no es sinónimo de enfermedad, pero en el caso del magisterio, el paso de
los años y el peso de las responsabilidades conforman un conjunto de males que
requiere atención de calidad.
Martha
Granada, Coordinadora Médica de la UT Norte, hizo un bosquejo de las
sintomatologías de los educadores y educadoras: “Problemas de tipo
cardiovascular, tengo muchos pacientes con problemas de hipertensión, diabetes,
infarto, pacientes que hay revascularizar, pacientes de trasplantes renales,
porque su hipertensión crónica ha llevado a problemas renales”.
El
gobierno es consciente de esta realidad aun así, no se mueve de los 63 mil
pesos per cápita que entrega a la Fiduprevisora para atender a los maestros y a
sus beneficiarios. Los prestadores, en cambio, afirman que un incremento no
sólo es necesario sino que está soportado en estudios. “Hay estudios realmente
muy serios desde el punto de vista financiero y de calidad, desde todo lo que
tiene que el maestro dentro del régimen que apuntan a que debe haber un aumento”,
afirmó Martha Granada.
En
muchas zonas del país hay inconformidades con las IPS que atienden al magisterio.
Para cumplir con las demandas de los educadores, citas, tratamientos, cirugías
y medicamentos, buenos profesionales y óptimos espacios, una fuerte inyección
de capital es indispensable.
En
la última semana de octubre y la primera de noviembre se han desarrollado
reuniones para definir los términos de referencia que regularán los nuevos
contratos. La pelea del gremio ya no es por evitar pasar a la Ley 100. Ahora es
por recursos, porque aunque a los educadores les descuentan para financiar los
servicios médicos, el gobierno destina el dinero al pago de cesantías
parcia-les y definitivas. “Tenemos que decirle al magisterio colombiano que no
hemos llegado a un acuerdo entre FECODE y el gobierno en lo fundamental, lo que
tiene que ver con los términos de referencia. Esta semana sostendremos
reuniones con el Consejo para analizar algunos aspectos en lo que tiene que ver
con las auditorías médicas, los recursos económicos que van a regular el nuevo
contrato de salud, los beneficios y el número de zonas”, indicó Enrique
Contreras, representante de FECODE ante el Fondo de Prestaciones Sociales.
El
panorama general lo resume bastante bien el presidente de FECODE: “Todos los
colombianos deberíamos tener un muy buen régimen de salud, es decir, que ojalá
fuera mejor el régimen de salud de todos los colombianos. Lamentablemente la acción
ha sido muy dura contra los trabaja-dores, se han destruido sindicatos, el gobierno
ha impuesto medidas y nosotros a través de la lucha hemos logrado, y ese es el
principal elemento histórico, que los maestros nos hemos resistido a las reformas
de la salud que le aplicaron al resto de los colombianos y, entonces, nosotros
nos merecemos este régimen porque lo hemos luchado, lo hemos peleado. En
segundo lugar, nuestra profesión docente es muy desgastante en lo físico, lo
intelectual e incluso en la situación sicosocial tiene grandes efectos en la
condición de los maestros. Necesitamos que el Estado nos garantice una adecuada
prestación del servicio médico asistencial.
Las muchas dudas sobre la Evaluación de
Competencias
Yesid
Quiroga
Casi
todos los docentes que presentaron Evaluación de Competencias tienen una queja
respecto al examen, no obstante, las entidades responsables de este se niegan a
resolver esas inquietudes, por lo cual, aumenta la duda sobre la objetividad.
Desde
la presentación hasta la entrega de resultados la Evaluación de Competencias
del 1278 ha traído más quejas que conformidades, las dudas sobre la claridad y
justicia que rondan al proceso ponen de manifiesto la falta de transparencia de
este sistema de ascenso.
Ante
las decenas de preguntas de los y las docentes, el equipo periodístico del
programa Encuentro de FECODE buscó a los responsables de elaborar y calificar
la prueba. En el Centro de Investigación y Desarrollo de la Universidad
Nacional (CID), donde elaboran la prueba, los funcionarios encargados, William
Guartos, y María Teresa Velásquez se negaron a ser entrevistados argumentando
que el con-trato con el Ministerio de Educación no los autoriza para divulgar
información sobre la prueba.
La
Evaluación de Competencias la realiza el Ministerio de Educación cada tres años
a los docentes del 1278 para definir ascensos en la carrera docente e
in-crementos salariales, por tanto, la importancia de esta es significativa no
sólo por el período de tiempo de espera sino por la trascendencia de la
remuneración eco-nómica.
Este
año, miles de docentes la presenta-ron en julio y para superarla requerían de
mínimo 80%. Desde el día del examen las dudas saltaron, los educadores afirman
que encontraron preguntas mal elabora-das, algunas que no proporcionaban todos
los datos u otras confusas en su redacción y presentación. Además, tras los
resultados, muchos no entienden por qué si son 100 interrogantes para 100
puntos, los puntajes expresan decimales. Ante esto, fueron muchos los recursos
de reposición enviados a las entidades encargadas solicitando la revisión y
recalificación de las pruebas.
Sin
embargo, la Comisión Nacional del Servicio Civil, que debe revisar los resultados,
tampoco dio declaraciones al respecto con la justificación de no inhabilitarse
cuando conozca las quejas en segunda instancia.
La
pregunta final en este embrollo de du-das que esparcen una sombra de pesimismo
con respecto al ascenso y arbitrariedad por parte del Ministerio de Educación
es si el método de Rasch, usado para medir los resultados, incide en la
determinación de quiénes pasan y quienes se quedan en esta discriminatoria
evaluación.
Para la evaluación, ¿cómo funciona el
Método de Rasch?
Omaira
Morales Arboleda
La
aplicación del test va a permitir seleccionar a aquellos con mejor desempeño en
la prueba, entonces, lo que va a hacer quien haga el proceso, es determinar un
umbral mínimo de respuestas satisfactorias para que esa persona pueda
promocionarse.
El
método de Rasch es un sistema de evaluación utilizado en exámenes universitarios
y hasta en entrevistas laborales, fundamentalmente para definir las aptitudes
de los postulantes en las pruebas, pero también es susceptible de
“manipulación” para rasar grupos de aspirantes.
Aunque
existen varias interpretaciones del método y no se sabe cuál es la utiliza-da
por el Ministerio de Educación, sus postulados básicos son los empleados en la
Evaluación de Competencias de los y las docentes del 1278. El decano de la
Facultad de Economía de la Unal, Jorge Iván Bula, explicó cómo funciona: “Hay
dos formas de hacerlo: Usted puede tener un cuestionario sin control de tiempo,
entonces se esperaría que la persona contestara a todas las preguntas correctamente;
o se pone un control de tiempo y depende del número de respuestas que la
persona pueda contestar en el lapso que se coloca. Lo que se busca es mirar una
distribución aleatoria en las personas seleccionadas para responder el test y
también hay una selección aleatoria de ítems sobre los cuales voy a preguntar;
la idea es, obviamente, seleccionar a las personas que más adecuadamente respondan
a las preguntas señaladas”.
Para
entender más claramente esta explicación podemos ilustrar diciendo que los
resultados correctos de todos los aspirantes trazan una curva ascendente, mientras
mayor sea el número de preguntas correctas más en la cima estará. En la punta
más alta se ubica quien obtenga el mayor número de respuestas correctas; él o
ella marcará el tope, es decir, si de 100 puntos posibles el mayor puntaje es
de 60 ese será el tope sobre el que medirán a los demás. De fórmulas como esta
surgen los decimales, que son resultados estadísticos.
Para
definir quién pasa o no se traza un umbral; siguiendo con la ilustración anterior,
se traza una línea recta en un punto de la curva, aquellos que estén por encima
pasan, aquellos que estén por debajo se quedan (esa línea es el 80% necesario
para aprobar). Así “el sistema escoge el número exacto de respuestas
(correctas) y con eso se escoge también el número exacto de personas que aprueban”,
tal como explicó el decano de Economía de la UNAL.
El
meollo del método es que sus parámetros de medición son susceptibles de
“manipular”. Por ejemplo, desde el diseño de las preguntas se puede establecer
cuál es el máximo de respuestas correctas que deben contestar los aspirantes,
para ello se plantean preguntas fáciles, medias, difíciles e “imposibles”.
Lo
curioso en este último apunte es que así el umbral puede predisponerse desde antes
de obtener los resultados con el objetivo de definir un número estricto de exámenes
aprobados; en otras palabras y volviendo a la ilustración, la medición del sistema
puede aplicarse para que la línea del umbral se trace en cualquier punto de la
curva, no importa si el aspirante saca 95 de 100 puntos posibles, lo importante
es que el límite se ubique en el punto más alto pero con el menor número de
aspirantes.
Tomado del Boletín Encuentro 211 del
1 noviembre de 2011
http://www.fecode.edu.co/images/boletin_encuentro/BOLETIN%20ENCUENTRO%20N211.pdf




