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Avivatos y zagalones
Editorial Nuevo Día. Octubre 22 de 2010
Con el paso de los días se va develando la feria de favores y reciprocidades en la que se convirtió el Ministerio de Agricultura en la última administración del presidente Álvaro Uribe Vélez. Aunque el ex mandatario, como ha sido la costumbre en numerosos casos de escándalos anteriores, ha salido a defender las ejecutorias de sus ministros.
Al parecer, todo lo que había que decir respecto de Agro Ingreso Seguro ha sido dicho, falta entonces determinar la cuantía y especificar las trapisondas que permitieron que cientos de millardos de pesos fueran a parar a manos de quienes no los necesitaban, no eran merecedores de los mismos o, a través de subterfugios, se habían mimetizado modelos y reinas de belleza; se fraccionaban predios para poder tener acceso a una cuantía mayor de subsidios o, en los casos más aberrantes, se financiaba y se regalaba dinero a miembros de organizaciones criminales o a parientes de los mismos.
Según lo han descrito el ministro Juan Camilo Restrepo, que tuvo que recibir la herencia y el nuevo Gerente del Banco Agrario, la fiesta no se limitó al AIS, sino se expandió y profundizó mediante subsidios multimillonarios a floricultores, para supuestamente protegerlos de las oscilaciones del dólar, pero que fueron sacados con presteza para cuentas en el extranjero y, en el colmo de la desfachatez, ni siquiera se emplearon en cancelar créditos vencidos con el mismo banco o el pago oportuno de salarios y prestaciones sociales de sus trabajadores.
Las últimas manipulaciones ocurrieron cuando en la cartera fungía de ministro un protegido de su antecesor Andrés Felipe Arias de nombre Andrés Fernández, egresado de un ignoto instituto técnico del Oriente de Antioquia y quien en sus propias palabras se costeó la carrera trabajando en bares en su Departamento.
Todo indica que los regalos y subsidios originados en el Banco Agrario se dirigían a plutócratas que contribuían con la aspiración presidencial del mentor de Fernández en un contubernio que ni siquiera se tomaron el trabajo de camuflar y que en el colmo de la indelicadeza llegó hasta el 6 de agosto del presente año cuando, ya de salida, se les expidió a los validos un regalo en subsidios adicionales de 50 millardos de pesos a empresas que no se caracterizan propiamente con el cumplimiento de sus obligaciones.
Pensar que apenas han transcurrido dos meses largos desde que esas aviesas manos salieron del poder.
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