El calor oculto del calentamiento global
Se absorbe más energía del sol que la que se emite hacia el espacio. (Foto: NASA)
(NC&T) Un equipo de científicos del Centro Nacional para la Investigación Atmosférica (NCAR, por sus siglas en inglés) en Boulder, Colorado, advierte que los sensores satelitales, las sondas oceánicas, y otros instrumentos son inadecuados para rastrear este calor "perdido" que puede estar acumulándose en las profundidades del mar o en otros recovecos del sistema climático.
Ese calor acabará manifestándose tarde o temprano. La tregua en el calentamiento global de la que hemos disfrutado en años recientes no durará para siempre, tal como advierte Kevin Trenberth del NCAR, coautor del estudio. Es de importancia crítica rastrear esta acumulación de energía en nuestro planeta para que los expertos puedan entender lo que sucede y así predecir mejor nuestro clima futuro.
Los autores de la investigación sugieren que el rápido establecimiento en el último año de El Niño, ese fenómeno periódico durante el cual las aguas superficiales en gran parte del Océano Pacífico tropical se calientan significativamente, podría ser una de las formas en que la energía solar "extraviada" ha reaparecido.
En este estudio, Trenberth y John Fasullo se concentraron en un misterio importante de la ciencia del cambio climático: El de que, pese a que los satélites indican que los gases de efecto invernadero continúan atrapando más energía solar, los científicos han sido incapaces de determinar dónde se esconde ese calor, que han estado intentando encontrar desde el 2003.
O las observaciones hechas por satélites son incorrectas, o, lo más probable, grandes cantidades de calor están penetrando en zonas en las que no se toman mediciones adecuadamente, como por ejemplo las profundidades oceánicas.
Es indispensable medir mejor el flujo energético a través del sistema climático del planeta.
Por ejemplo, cualquier plan de geoingeniería para alterar el clima mundial artificialmente con el fin de intentar contrarrestar el calentamiento global tendrá efectos colaterales que pueden ser difíciles de analizar debidamente a menos que los científicos puedan rastrear el calor por todo el globo.
Los océanos absorben un 90 por ciento de la energía solar atrapada por los gases de efecto invernadero. Otras cantidades adicionales de calor van hacia los glaciares y el hielo marino que se funden, así como para calentar la tierra y diversas capas de la atmósfera.
Sólo una pequeña parte calienta el aire cercano a la superficie del planeta.
Las mediciones efectuadas por satélites indican que la cantidad de energía solar atrapada por el efecto invernadero se ha elevado durante los años recientes, mientras que el aumento en el calor medido en el mar hasta una profundidad aproximada de un kilómetro se ha quedado estancado.
Aunque es difícil cuantificar con precisión la cantidad de energía solar, Trenberth y Fasullo estiman, en base a ciertos datos aportados por satélites, que el valor de la acumulación de energía parece ser de alrededor de 1 vatio por metro cuadrado o algo más, mientras que los instrumentos desplegados en el mar indican un valor de alrededor de medio vatio por metro cuadrado.
Eso significa que sólo se ha logrado encontrar en el sistema cerca de la mitad de la cantidad total de calor recibida.