Unidad y movilización las conclusiones de la cumbre social y política
Yesid Quiroga.
La Cumbre Social y Política que se realizó en Bogotá en días pasados expidió una declaración en nombre de Apécides Alvis que no solamente hace un diagnóstico de la situación que vive el país sino que también presenta un plan de acción para el segundo semestre fundamentado en grandes movilizaciones.
El diagnóstico que salió de la Cumbre es grave y puede volverse crónico si la sociedad civil no hace nada para erradicar los males que sufre Colombia: el primero es económico porque la privatización de empresas le quita recursos al Estado para atender las necesidades de la población y le entrega los grandes negocios a multinacionales y oligopolios del país; el segundo es social por la pobreza, la pérdida de derechos laborales y el desempleo; el tercero es humanitario y se refleja en los cuatro millones de desplazados, los sindicalistas desaparecidos y la población civil asesinada y presentada como guerrillera; y el cuarto es político y su mayor expresión son los 81 congresistas vinculados con paramilitares, el DAS, el Ejército y otras instituciones que dependen del Ejecutivo.
Ante esta realidad la Cumbre aprobó la unidad de los sectores sociales para luchar contra los cánceres que carcomen al país mediante la realización de paros regionales, la preparación de un paro cívico nacional, la participación en el rechazo nacional a la ampliación de la presencia militar norteamericana en Colombia el nueve de septiembre y la jornada mundial por el trabajo decente el siete de octubre; pero el mayor reto será la construcción de una propuesta democrática para llegar al poder nacional e iniciar los cambios sociales que requiere urgentemente la nación.