Pirotecnia internacional y reelección nacional
Los que cantan victoria porque el referendo se va a hundir y con él la reelección piensan con el deseo. El referendo está moribundo, pero la reelección está vivita y coleando. El presidente Uribe acudirá a cualquier salida, disfrazada de legalidad y popularidad, para permanecer en el poder.
Más allá de su megalomanía, ¿para qué y para quién es indispensable que Uribe se mantenga en el poder? Uribe no es indispensable para mantener la seguridad democrática. Lo indispensable para eso es que la ciudadanía esté convencida de que las Farc son la principal amenaza, ejerza presión política para que las sigan confrontando y haya un sujeto político dispuesto a liderar esas posiciones. Esas tres cosas existen.
Todos los candidatos presidenciales están socialmente presionados y políticamente comprometidos con combatir a las Farc. Ya es cuestión de la ciudadanía escoger quién lo hará mejor.Uribe tampoco es indispensable para mantener la confianza inversionista. Los contratos de estabilidad firmados por él comprometen al Estado colombiano, cualquiera sea el presidente, a no cambiar las gabelas legales y tributarias concedidas a los privados en los próximos 20 años. Ni siquiera el propio Uribe ha podido cambiarlas, aun cuando ha descubierto que los tales contratos lo dejan sin plata suficiente para la seguridad democrática. (Verhttp://www.lasillavacia.com/historia/2825.)
La cohesión social no es la política social del Gobierno, sino la única política, y consiste en cohesionar al país alrededor de la seguridad democrática y la confianza inversionista. Todos los candidatos uribistas, que son los que tienen chance de elegirse, tienen por campaña convencer a los ciudadanos de que pueden hacer más y mejor lo mismo de Uribe.Pero lo que está en juego no es la seguridad, la confianza o la cohesión. Para eso hay sucesores. Lo que está en juego es la prevalencia de los poderes híbridos que ganaron las elecciones bajo la fachada del uribismo en el 2002.
Y para eso sí no hay sucesores confiables, excepto quizás Uribito.Con Uribe se empoderó una clase política y económica que tiene un pie en la legalidad y otro en la ilegalidad. Esa clase política está ligada al uribismo, pero también al narcoparamilitarismo, y la clase económica está ligada además a la especulación inmobiliaria, la agroindustria, la minería y la contratación estatal. Ambas dependen de su relación con el Estado. Uribe es el único que tiene un pie imbatible en la opinión y otro en esos poderes híbridos y ha sido capaz de responder a ambos satisfactoriamente. Ningún otro candidato tiene esa combinación.Cualquier otro se distanciaría de esos poderes híbridos. No tanto por ética, sino por supervivencia. A Santos, Lleras, Pardo, Fajardo y demás aspirantes no los aterra que existan poderes híbridos, sino que su poder esté subordinado al de ellos, que es lo que ha logrado Uribe. Las fuentes del poder de los que aspiran a suceder a Uribe están en superar esa subordinación, mientras que las de Uribe están en que se mantenga. Por eso ningún sucesor es confiable.Eso es lo que está quedando en evidencia en las confesiones de justicia y paz y en investigaciones académicas y periodísticas. Para la muestra, las excelentes investigaciones de verdadabierta.com, la última de las cuales demuestra que el empresario antioqueño William Vélez ha consolidado su emporio de basuras en Colombia por su cercanía con Uribe y por concesiones estatales, de las que también son parte interesada los paramilitares.(Ver:http://www.verdadabierta.com/web3/paraeconomia/1469-el-empresario-william-velez-salpicado-por-memos-de-paras.)
Es lamentable que los medios masivos e impresos no publiquen una palabra de estos hechos y que solo los medios alternativos de Internet se ocupen de ellos.Por cuenta de la necesidad y ambición de esos poderes híbridos, por las garantías que solo Uribe les ofrece y por el aval de la opinión distraída en el patrioterismo, Uribe se quedará en el poder, como sea.
Claudia López