El 'software' del cerebro tiene sexo: por qué el alzhéimer o el párkinson no nos afectan igual
La expresión de aproximadamente un centenar de genes difiere según sea el género masculino o femenino
Imagen artística de neuronas, sinapsis y cerebro. / Pete Linforth en Pixabay.
Redacción T21
elperiodico.com/Madrid27 ABR 2026
Hombres y mujeres comparten en gran medida la arquitectura celular del córtex, pero no siempre activan del mismo modo los mismos genes en sus células cerebrales: el entorno hormonal y cromosómico de cada sexo actúa como amplificador o silenciador del daño.
Hombres y mujeres no enferman igual de la mente. Trastornos como la esquizofrenia, el autismo o el párkinson golpean con más frecuencia a los varones, mientras que el alzhéimer, la migraña y la depresión afectan en mayor proporción a las mujeres. Durante décadas, la neurología clínica ha buscado sin éxito una explicación molecular convincente para esta divergencia. Un estudio publicado en Science acaba de dar con la clave: todo depende de cómo cada célula cerebral lee e interpreta su propio genoma.
El equipo liderado por Alex DeCasien analizó más de un millón de células individuales de seis regiones del córtex en treinta donantes. Lo primero que observaron: la proporción de neuronas y células gliales es prácticamente la misma en ambos sexos. Sin embargo, cuando los investigadores miraron a escala molecular (la expresión genética que dicta el comportamiento de cada célula), descubrieron más de 3.300 genes que ajustan su nivel de actividad según el sexo biológico del individuo.
Organización sináptica
Dentro de esos más de 3.300 genes, los investigadores identificaron 133 cuyo comportamiento difiere entre hombres y mujeres de manera consistente en todas las regiones y tipos celulares estudiados. Muchos están regulados por hormonas sexuales y operan sobre procesos tan centrales como la organización sináptica o la matriz extracelular que rodea a las neuronas. Llama la atención que las células no neuronales (la glía, los astrocitos) registraron algunas de las diferencias más pronunciadas, lo que refuerza su protagonismo en la salud cerebral, todavía subestimado.
El estudio también señaló dónde estas diferencias se concentran con más intensidad. La corteza fusiforme, implicada en el reconocimiento visual de rostros, mostró los patrones de expresión génica diferenciada más marcados. Paralelamente, el equipo amplió el catálogo de genes que en las mujeres escapan a la inactivación del cromosoma X, un mecanismo regulador cuya lógica específica en el cerebro era hasta ahora poco conocida.
Los entornos importan
El conjunto de estos hallazgos moleculares coincide con los perfiles de riesgo genético de las principales enfermedades neurodegenerativas y psiquiátricas. Dos cerebros pueden compartir exactamente la misma variante genética de riesgo para una enfermedad, pero el entorno hormonal y cromosómico en que esa variante opera puede marcar la diferencia entre que el daño se exprese o se contenga.
De ahí que los tratamientos para la esclerosis múltiple, la esquizofrenia o las demencias deberán tener en cuenta el sexo del paciente si aspiran a ser precisos. Los propios autores se cuidan de señalar, no obstante, que en humanos el sexo biológico y el género como experiencia social están tan entrelazados que ningún estudio puede separarlos limpiamente. Las trayectorias vitales, el entorno y la historia de salud previa también dejan huella en cómo se expresan los genes a lo largo del tiempo.
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Referencia:
Sex effects on gene expression across the human cerebral cortex at cell type resolution. DeCasien AR et al. Science, 16 Apr 2026, Vol 392, Issue 6795. DOI:10.1126/science.aea9063
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Fuente:
