El único gringo enterrado en la Plaza Roja
Por: Mikel Koba. Especial para Tribuna Popular
John Reed murió hace 89 años, el 17 de octubre de 1920
John Reed es un personaje extraordinario que realizó un aporte relevante a la causa revolucionaria a comienzos del siglo XX.
Siendo un hijo de familia burguesa de Oregon, que entró en una universidad de élite, la de Harvard, pronto se vio impactado por las injusticias sociales y asumió un compromiso revolucionario que le llevó a romper con su clase y a protagonizar tareas extraordinarias.
La Historia le recuerda principalmente como el periodista que pudo captar casi cinematográficamente algunos de los momentos más importantes para el género humano: la toma del Poder por el Comité Militar Revolucionario a las órdenes del Partido Bolchevique en la ciudad de Petrogrado (hoy lamentablemente rebautizada como San Petersburgo pero siempre Leningrado para las gentes honradas del planeta).
Su crónica fue recogida en el libro “Diez días que estremecieron al mundo”, traducida en muchísimos idiomas y publicada en decenas de países.
Gracias a sus dotes de observación y a su pluma ágil pudimos saber cómo se desarrollaron los acontecimientos y con qué entusiasmo y vigor las masas de obreros armados, soldados y marineros revolucionarios hicieron triunfar la primera revolución socialista de la historia.
No hay duda de que John Reed fue un internacionalista consecuente y que hizo suya la causa de los oprimidos de todo el planeta.
Antes de su viaje a Rusia escribió crónicas celebres de la Revolución mexicana.
Pero sobre todo Reed es representativo de una pujante y vigorosa izquierda revolucionaria norteamericana que a comienzos del siglo XX luchaba en varios frentes contra el brutal sistema capitalista que en su marcha incontenible hacia el enriquecimiento de una oligarquía avariciosa, sedienta de riquezas y de poder, aplastaba sin misericordia los derechos y las vidas de los proletarios en ese país, ya fuesen negros descendientes de esclavos o semi-esclavos en los Estados del Sur, europeos llegados con su carga de miseria a cuestas a Nueva York o Chicago, chinos traídos a las costas del Pacífico para sustituir a los antiguos esclavos negros en la construcción de los ferrocarriles, judíos, indios pobres doblegados por el licor y la bala.
La izquierda se fue organizando y nutriendo de sindicalistas revolucionarios, socialistas, anarquistas y pronto comunistas surgidos del ala más progresista de los socialistas.
Esa pretendida pero falsa “democracia” imperialista gringa empleó contra esos progresistas los mismos métodos que empleó contra las tribus aborígenes, contra el estado mexicano al que arrebató la mitad de sus territorio y contra los países que cayeron en sus garras: la máxima violencia, el terror, el chantaje, la presión insostenible, los procesos trucados, la acción de matones y sicarios.
Perseguido por el capitalismo en su país, John Reed, uno de los primeros comunistas de los Estados Unidos (comunistas que han producido héroes gigantescos como el cantante Woody Guthrie, los revolucionarios negros Angela Davis y Henry Winston, científicos como Victor Perlo, artistas como Howard Fast, Paul Robeson y Paul Jarrico) recibió generoso asilo en el primer Estado del mundo de obreros y campesinos, la Unión Soviética, donde murió de tifus en 1920.
Recibió el honor de ser el único extranjero enterrado en la Plaza Roja de Moscú a los pies de la Muralla del Kremlin, no lejos de Stalin y con el Mausoleo de Lenin a la vista.
Quienes deseen saber cómo se forja el nacimiento de un mundo nuevo debe leer imperativamente su obra “Diez días que estremecieron al Mundo”, del que Lenin dijo “lo recomiendo a los obreros de todos los países. Quisiera que este libro fuese distribuido por millones de ejemplares y traducido a todas las lenguas, ya que ofrece un cuadro exacto y extraordinariamente útil de los acontecimientos que tan grande importancia tienen para comprender lo que es la revolución proletaria, lo que es la dictadura del proletariado”.
¡Honor y gloria eterna al maestro del periodismo revolucionario, camarada John Reed!
Tribuna Popular. PCV