Un nuevo material semiconductor alcanza una escala extrema y confirma una predicción teórica de más de 25 años, acercando la electrónica a límites antes considerados imposibles
Ilustración de nanotubos de 1 nm. Crédito: 2026 Nakanishi et al. CC-BY-ND
Sergio Parra, Periodista científico
muyinteresante.okdiario.com/5.06.2026
Un equipo de científicos ha confirmado que es posible fabricar nanotubos semiconductores de apenas 1 nanómetro de diámetro, una dimensión tan diminuta que equivale a ser unas 100.000 veces más fina que un cabello humano. El logro, alcanzado por investigadores de la Universidad de Tokio, abre una nueva vía hacia dispositivos electrónicos más pequeños, eficientes y precisos que los actuales.
La investigación, publicada en la revista Science, demuestra además que estos nanotubos ultrafinos se comportan exactamente como habían predicho varios modelos teóricos hace más de un cuarto de siglo. El hallazgo no solo representa un récord de miniaturización, sino también una validación experimental largamente esperada por la comunidad científica.
Y hay un detalle que resulta especialmente relevante: la estructura obtenida podría convertirse en una pieza clave para futuras generaciones de transistores, el componente esencial que hace funcionar desde teléfonos móviles hasta superordenadores.
El desafío de construir nanotubos en el límite de lo posible
Durante años, los nanotubos de carbono dominaron la conversación científica cuando se hablaba de materiales del futuro. Su resistencia, ligereza y propiedades electrónicas parecían convertirlos en candidatos ideales para revolucionar la tecnología. Sin embargo, la realidad mostró obstáculos difíciles de superar.
Uno de los principales problemas es que pequeñas diferencias atómicas pueden alterar radicalmente su comportamiento electrónico. Dos nanotubos aparentemente idénticos pueden actuar de forma completamente distinta: uno como semiconductor y otro como conductor metálico. Para la industria tecnológica, donde la repetibilidad es fundamental, esto supone una limitación importante.
Durante años, los nanotubos de carbono dominaron la conversación científica cuando se hablaba de materiales del futuro.
Los investigadores japoneses decidieron explorar otra familia de materiales: los nanotubos de disulfuro de molibdeno (MoS₂), un semiconductor bidimensional ampliamente estudiado en los últimos años por sus prometedoras propiedades electrónicas.
El reto era enorme. A escalas tan extremas, los nanotubos suelen colapsar, deformarse o desarrollar defectos estructurales que destruyen sus propiedades. Fabricar tubos de apenas un nanómetro parecía rozar los límites físicos de la ingeniería de materiales. Pero los científicos encontraron una solución elegante.
Utilizaron nanotubos de nitruro de boro como una especie de molde protector. Dentro de ese espacio confinado hicieron crecer los nanotubos de MoS₂ mediante reacciones químicas cuidadosamente controladas. El resultado fue una estructura coaxial extremadamente estable: un nanotubo semiconductor rodeado por otro aislante. La imagen recuerda a una diminuta muñeca rusa construida átomo a átomo. Y precisamente esa precisión es lo que convierte este trabajo en algo excepcional.

Los investigadores formaron los nanotubos dentro de otros nanotubos más grandes y simples calentando materiales precursores en un espacio confinado. Imágenes avanzadas de microscopía electrónica y mapeo químico confirmaron la presencia y la estructura atómica de las diminutas estructuras tubulares anidadas. Crédito: 2026 Nakanishi et al. CC-BY-ND
Una predicción de hace 25 años que por fin se confirma
La importancia del descubrimiento no reside únicamente en el récord de tamaño alcanzado. También aporta una prueba experimental que los físicos llevaban décadas esperando.
Los modelos teóricos desarrollados a finales del siglo XX sugerían que las propiedades electrónicas de los nanotubos de MoS₂ cambiarían significativamente a medida que su diámetro disminuyera. Sin embargo, fabricar estructuras suficientemente pequeñas y uniformes para comprobarlo había resultado prácticamente imposible.
La importancia del descubrimiento no reside únicamente en el récord de tamaño alcanzado
Ahora, gracias a estos nanotubos de 1 nanómetro, los investigadores han podido observar el fenómeno directamente. Los experimentos demostraron que la banda prohibida o bandgap del material disminuye conforme el diámetro del nanotubo se reduce, exactamente como anticipaban las predicciones teóricas.
Aunque el concepto pueda parecer técnico, tiene implicaciones enormes. El bandgap determina en gran medida cómo se comporta un semiconductor y qué aplicaciones puede tener en dispositivos electrónicos. En otras palabras, los científicos no solo han construido una estructura extremadamente pequeña. También han demostrado que es posible modificar sus propiedades electrónicas mediante un control exquisito de su tamaño.
Pero hay algo aún más fascinante. A esta escala, donde apenas existen unas pocas filas de átomos formando la pared del nanotubo, las leyes cuánticas comienzan a dominar el comportamiento del material. Cada átomo cuenta. Cada imperfección importa. Por eso alcanzar semejante nivel de control estructural representa un avance tan significativo para la nanotecnología moderna.

Los intentos previos de crear nanotubos que no fueran de carbono requerían múltiples paredes o tubos de soporte internos, lo que limitaba su potencial como semiconductores. Con un tubo más delgado y soportado externamente, el nuevo nanotubo de 1 nanómetro cumple con todos los requisitos. Crédito: 2026 Nakanishi et al. CC-BY-ND
El camino hacia transistores más pequeños, rápidos y eficientes
La industria de los semiconductores se enfrenta actualmente a un problema cada vez más complejo: seguir reduciendo el tamaño de los transistores. Durante décadas, la llamada Ley de Moore permitió duplicar periódicamente la cantidad de componentes electrónicos en un mismo chip. Sin embargo, a medida que los dispositivos se acercan a escalas atómicas, aparecen defectos, fugas eléctricas y limitaciones físicas que dificultan continuar con esa tendencia. Los nanotubos desarrollados por el equipo japonés podrían ofrecer una alternativa.
La industria de los semiconductores se enfrenta actualmente a un problema cada vez más complejo: seguir reduciendo el tamaño de los transistores.
Su arquitectura es especialmente interesante para los llamados transistores "gate-all-around", considerados una de las configuraciones más avanzadas para la próxima generación de microchips. En este diseño, la compuerta rodea completamente el canal semiconductor, permitiendo un control mucho más eficiente del flujo de electrones.
La combinación de un nanotubo semiconductor de MoS₂ protegido por una capa aislante de nitruro de boro encaja sorprendentemente bien con este concepto. Además, la uniformidad estructural lograda reduce uno de los principales problemas de las tecnologías actuales: la variabilidad entre dispositivos. Sin embargo, todavía quedan obstáculos importantes.
Los nanotubos obtenidos tienen actualmente longitudes de varios cientos de nanómetros. Para aplicaciones comerciales será necesario aumentar esa dimensión hasta aproximadamente un micrómetro o incluso más, manteniendo la misma calidad estructural. Los investigadores también creen que la técnica podría extenderse a otros materiales inorgánicos. Esto abre posibilidades que van mucho más allá de la electrónica convencional.
Nanotubos magnéticos, superconductores o destinados a sensores ultrasensibles podrían surgir de esta misma estrategia de crecimiento confinado. Lo que hoy parece un avance fundamental de laboratorio podría terminar dando origen a una nueva familia de materiales diseñados átomo por átomo.
Como ocurre a menudo en la ciencia, el verdadero impacto quizá no esté en lo que se ha construido, sino en todo lo que ahora se vuelve posible. En el espacio invisible donde los átomos se alinean con precisión casi perfecta, comienza a dibujarse el futuro de la tecnología. Un futuro cada vez más pequeño, pero también extraordinariamente más poderoso.
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Referencias
Nakanishi, Yusuke, et al. “Confined Growth of Armchair MoS₂ Nanotubes at the 1-nm Limit.” Science (2026). https://doi.org/10.1126/science.aee3446.
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