AMIGO DE ISRAEL, ALUMNO DE TRUMP:
La política exterior de Abelardo De La Espriella
Imagen ilustrativa E.O con Nano Banana 2
“Hermano, yo estoy con Israel”, dijo el candidato de extrema derecha en una entrevista
Eduardo García Granado
diario-red.com/03/06/26 |10:00
Una eventual llegada de Abelardo de la Espriella a la presidencia de Colombia supondría un giro radical en la política exterior del país. Según los planteamientos expuestos por el propio candidato y las posiciones que ha manifestado públicamente, su gobierno abandonaría la línea internacional desarrollada durante la administración de Gustavo Petro para adoptar una estrategia basada en una estrecha alianza con Estados Unidos e Israel.
Durante los últimos años, Colombia ha mantenido una política exterior caracterizada por la búsqueda de un perfil propio en asuntos internacionales, incluyendo la ruptura de relaciones diplomáticas con Israel, la crítica a determinadas actuaciones de Washington en América Latina y el impulso de nuevas formas de cooperación con otras regiones del mundo. De la Espriella rompería frontalmente con esta línea.
El amigo sionista
Uno de los aspectos más definidos de la política exterior de Abelardo de la Espriella es su posición respecto a Israel. El candidato ha manifestado en repetidas ocasiones su respaldo al Estado israelí y ha señalado que una eventual administración suya fortalecería significativamente los lazos bilaterales.
La relación con Israel aparece como uno de los pilares fundamentales de su proyecto internacional. De hecho, De la Espriella ha defendido públicamente la necesidad de construir una alianza estratégica con Tel Aviv, a pesar de que en la actualidad ambos gobiernos no tienen relaciones diplomáticas tras la decisión de la administración Petro de romper como medida de presión contra el genocidio en Gaza.
En noviembre, tras una reunión con Gideon Sa’ar, canciller israelí, el candidato ultraderechista explicó no solo su intención de alinearse con el sionismo, sino también que, de llegar a la presidencia, trasladaría la embajada colombiana a Jerusalén. En esa misma línea, sostuvo que una alianza conjunta con Israel y Estados Unidos ubicaría a Colombia “en el lado correcto de la historia”… el del genocidio y el trumpismo. Tras su encuentro con Sa’ar, De la Espriella posteó en Twitter:
“Ayer estuve reunido con Gideon Sa’ar, canciller del Estado de Israel. Fue una conversación cordial de más de dos horas, en la que pude exponerle la imperiosa necesidad que tiene Colombia de fortalecer los lazos de amistad y cooperación con Israel. En mi gobierno instalaré la embajada en Jerusalén, porque solo estrechando relaciones y aprendiendo de naciones que han enfrentado con éxito al terrorismo —y que han superado desafíos históricos como la diáspora, el holocausto, la aridez de su territorio y los ataques de sus enemigos— podremos encontrar las claves para derrotar nuestros propios males. Una alianza estratégica con el Estado de Israel y con el Gobierno de los Estados Unidos no solo nos hará más fuertes, sino que nos ubicará en el lado correcto de la historia”.
De la Espriella ha defendido públicamente la necesidad de construir una alianza estratégica con Tel Aviv
Es evidente que una presidencia de De la Espriella podría profundizar la integración de Colombia dentro del eje internacional conformado por gobiernos alineados con Israel y con la administración estadounidense. Cae también por su propio peso que, de tomar esta dirección, el pacifismo colombiano durante la era Petro será historia.
El jefe Trump
La relación con Estados Unidos constituye probablemente el eje central de la propuesta internacional de Abelardo de la Espriella. El candidato ha expresado una afinidad política abierta con el entorno de Donald Trump y ha defendido la necesidad de fortalecer la cooperación bilateral en distintos ámbitos. Se trata, en última instancia, de una afinidad doble: de un lado, personal y política con el trumpismo; del otro lado, estratégica con la Casa Blanca y el Departamento de Estado.
De la Espriella representa la “sanísima” tradición de líderes latinoamericanos con aval y apoyo de las embajadas norteamericanas. De tal forma, su proyecto contempla una alianza estratégica con Washington que abarcaría ámbitos diplomáticos, comerciales y militares. Dentro de este marco destaca especialmente su apoyo al denominado Escudo de las Américas, una iniciativa impulsada para coordinar capacidades militares, policiales y de inteligencia entre Estados Unidos y varios países aliados del continente con el objetivo declarado de combatir organizaciones criminales transnacionales y narcotraficantes.
De la Espriella ha afirmado que una victoria electoral de su fórmula garantizaría el ingreso de Colombia a este mecanismo, sumándose a Argentina, Bolivia, Costa Rica, Ecuador, El Salvador, Guyana, Honduras, Panamá, Paraguay, República Dominicana y Trinidad y Tobago —y pronto también Chile—. En otras palabras, el líder de Defensores de la Patria anticipa que Colombia será un enclave privilegiado en la estrategia del repliegue hemisférico trumpista, ni más ni menos.
El candidato ha expresado una afinidad política abierta con el entorno de Donald Trump y ha defendido la necesidad de fortalecer la cooperación bilateral en distintos ámbitos. Se trata, en última instancia, de una afinidad doble: de un lado, personal y política con el trumpismo; del otro lado, estratégica con la Casa Blanca y el Departamento de Estado
La entrada de Colombia en este esquema supondría un cambio significativo en la orientación de la política de defensa nacional. La cooperación militar con Washington se intensificaría mediante el acceso a entrenamiento, tecnología, financiamiento y equipamiento, así como mediante una coordinación más estrecha entre fuerzas armadas y organismos de inteligencia. En otras palabras: Colombia se sometería a la estrategia continental del imperialismo trumpista.
Además, el candidato ha planteado una revisión profunda de la participación colombiana en organismos multilaterales. Entre sus propuestas figura impulsar la salida del país de instituciones como la Organización de los Estados Americanos, la Corte Interamericana de Derechos Humanos e incluso las Naciones Unidas.
Al respecto de Venezuela, con quien Colombia comparte una extensa frontera terrestre, el candidato ha celebrado públicamente las agresiones estadounidenses y el secuestro del presidente Nicolás Maduro. La lógica política que plantea De la Espriella apunta también hacia un apoyo abierto a la estrategia de acoso y derribo contra la izquierda latinoamericana, especialmente contra Cuba.
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