¿NORTE CONTRA SUR, O CLASE CONTRA CLASE? LA GRIETA IDEOLÓGICA QUE SACUDE AL MARXISMO DEL SIGLO XXI
MANUEL MEDINA
canarias-semanal.org/30/04/2026
El analista marxista Greg Godels ha reabierto en un articulo de su autoria, uno de los debates más perturbadores de la izquierda contemporánea: ¿dónde se origina hoy la explotación capitalista? A partir del enfrentamiento entre Vivek Chibber y Vijay Prashad, Godels cuestiona si el eje Norte-Sur ha desplazado al análisis de clase, y advierte sobre los riesgos de reducir la complejidad del capitalismo global a una única contradicción.
El analista marxista estadounidense Greg Godels, muy conocido por sus intervenciones críticas en debates teóricos de la izquierda, plantea una cuestión central en su más reciente artículo: ¿es la explotación del Sur Global por el Norte Global la contradicción principal de nuestro tiempo?
A partir de esta pregunta, Godels no solo examina una polémica concreta entre dos intelectuales contemporáneos, sino que también invita a revisar los fundamentos mismos de algunos análisis marxistas en el siglo XXI.
El punto de partida de su reflexión es el enfrentamiento entre Vivek Chibber (1) y Vijay Prashad (2), una discusión que, lejos de ser un simple desacuerdo académico, revela tensiones profundas sobre cómo entender la naturaleza de la explotación en el capitalismo actual.
UN DEBATE QUE ESCONDE OTRO
La controversia se inicia cuando Chibber afirma, en una entrevista, que “el saqueo colonial no creó el capitalismo”. Su intención es cuestionar una idea extendida en ciertos sectores de la izquierda: que el desarrollo del capitalismo occidental se explica fundamentalmente por la expoliación de las colonias.

Prashad respondió con dureza, criticando tanto el contenido como el formato de la intervención de Chibber. Sin embargo, introduce un matiz clave al reconocer que “ningún académico serio sostiene que el colonialismo haya creado el capitalismo”. Como señala Godels, esta admisión sugiere que el desacuerdo real no está en el origen histórico del sistema, sino en cómo se interpreta su funcionamiento en el presente.
CLASE FRENTE A NACIÓN
Godels identifica dos enfoques en pugna. Por un lado, Chibber defiende una interpretación clásica del marxismo centrada en la lucha de clases. Desde esta perspectiva, la explotación se origina en la relación entre quienes poseen los medios de producción y quienes venden su fuerza de trabajo, independientemente de las fronteras nacionales.
Chibber advierte que desplazar el foco hacia el eje Norte-Sur implica “transformar un argumento de clase en uno racial y nacional”. A su juicio, ciertas corrientes de la izquierda contemporánea han sustituido el análisis material por marcos interpretativos basados en la identidad.
En contraste, Prashad representa una corriente que sitúa la contradicción principal en las desigualdades entre países. Según este enfoque, el legado del colonialismo sigue estructurando la economía global, y las relaciones entre antiguas potencias coloniales y países del Sur continúan reproduciendo dinámicas de explotación.
EL PESO DE LA HISTORIA
Godels reconoce que esta visión posee una base histórica sólida. Durante siglos, imperios y potencias coloniales extrajeron riqueza y recursos de los territorios dominados, generando desigualdades que aún persisten. Sin embargo, advierte que señalar estas asimetrías no basta para un análisis marxista riguroso.
“El marxismo”, sugiere implícitamente, “no se limita a describir desigualdades, sino que busca explicar las relaciones sociales que las producen”. En este sentido, Godels critica que el enfoque de Prashad tienda a dejar en segundo plano las relaciones de clase y las dinámicas del capital.
UNA PARADOJA CONTEMPORÁNEA
Uno de los puntos más llamativos del análisis de Godels es la contradicción que detecta en el argumento de Prashad. Por un lado, se afirma que el Norte Global sigue drenando riqueza del Sur; por otro, se reconoce que el centro de gravedad de la economía mundial se está desplazando hacia Asia, una región clave del Sur Global.
Esta dualidad plantea preguntas difíciles: ¿puede sostenerse la idea de una explotación sistemática del Sur cuando algunas de sus economías lideran el crecimiento global? Para Godels, esta tensión evidencia los límites de un análisis exclusivamente centrado en las relaciones entre Estados.
CAPITALISMO SIN FRONTERAS
Frente a esta lectura, Godels propone recuperar una idea central del marxismo: el carácter global del capitalismo. Las relaciones de clase, afirma, han penetrado tanto en el Norte como en el Sur, y son las grandes corporaciones —más que los Estados nacionales— las que operan como principales agentes de explotación.
En esta línea, cuestiona también la interpretación del imperialismo defendida por Prashad y autores como Samir Amin, quienes consideran que el imperialismo es fundacional al capitalismo. Godels invierte esta relación: es el capitalismo el que genera el imperialismo como forma de expansión y competencia.

UNA SOLUCIÓN OLVIDADA
Más allá de la crítica, Georg Godels señala una ausencia significativa en el debate: la falta de propuestas claras de transformación. En este punto, recupera las ideas de Paul Baran, quien defendía la planificación económica y el control público de los medios de producción como condiciones necesarias para el desarrollo de los países poscoloniales.
Esta perspectiva, de inspiración marxista, ha perdido protagonismo en muchos debates actuales, incluso entre quienes denuncian las desigualdades globales.

MÁS ALLÁ DE UNA SOLA CONTRADICCIÓN
El análisis de Godels concluye con una advertencia: reducir la complejidad del capitalismo a una única contradicción —ya sea la lucha de clases o el eje Norte-Sur— limita la comprensión del sistema.
El capitalismo, sostiene, ha demostrado una notable capacidad para adaptarse, utilizando herramientas como el nacionalismo o el racialismo para desviar la atención de las desigualdades de clase. Ignorar estos factores puede debilitar el análisis, pero tambien convertirlos en el eje central puede resultar engañoso.
En última instancia, el valor del debate entre Chibber y Prashad no reside en dirimir ahora en quién tiene razón, sino en su capacidad para afinar las herramientas críticas. Porque, como sugiere Georg Godels, solo una comprensión más completa de las múltiples dimensiones de la explotación nos permitirá avanzar hacia alternativas reales.
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FUENTE:
"The Debate behind the Debate .Is the exploitation of the Global South by the Global North the main contradiction of our time?" Greg Godels. MLToday en:
