Para el marxismo leninismo es verdad no lo que sea provechoso para determinado individuo, clase social o secta religiosa, sino lo que corresponda únicamente a la realidad objetiva; lo que tenga un contenido objetivo, real y verdaderamente existente, independientemente de que sea o no útil y provechosa para esa determinada gente.
Las partes integrantes del marxismo
Se entiende como verdad en general a la correspondencia del conocimiento con la realidad objetiva y como tal se desprende directamente de la esencia de la teoría marxista leninista del conocimiento. Para tener una visión más global de la verdad, el marxismo leninismo la analiza en sus diversos aspectos: como verdad objetiva, absoluta, relativa y concreta.
Cuando se analiza la verdad objetiva nos referimos a la objetividad de la verdad cuyo descubrimiento corresponde a Lenin y cuya definición hace referencia al contenido que el hombre logra incorporar en sus representaciones mentales “que no depende del sujeto, que no dependen ni del hombre ni de la humanidad…”. Definición que la encontramos íntimamente relacionada con la concepto general de verdad como correspondencia de nuestros conocimientos a la realidad objetiva. En los escritos de Lenin encontramos también que no es verdadero todo lo que en cada momento dado esté contenido en la conciencia o en los conocimientos, representaciones y conceptos que el hombre elabore. Por ello es que Lenin agrega a las sensaciones, percepciones y representaciones como imágenes o fotografías de la realidad objetiva, el término veraces para recalcar que solo puede ser considerado como objetivo y verdadero en las imágenes que el hombre graba en su cerebro, no el contenido que él lo determina, sino el que lo determina la propia realidad material. La realidad material, por lo mismo, existe fuera de la existencia humana y requiere que así sea reflejada en nuestro cerebro.
En las diferentes tendencias filosóficas el problema de la verdad ha conducido a una lucha en torno a lo que se entiende como verdad; a si ésta tiene un carácter objetivo o depende del hombre y de la humanidad. Por ejemplo el sistema capitalista es un sistema de explotación. Esta afirmación es una verdad que incomoda a la burguesía y a quienes le prestan servicios; pero independientemente de ello, el capitalismo existe como sistema de explotación porque refleja fielmente lo que existe y esta es una verdad objetiva que nadie puede desmentir. De tal modo la explotación a los obreros es una realidad objetiva que no puede ser desmentida por el explotador burgués bajo el argumento de que su capital sirve para crear fuentes de trabajo y acabar con la pobreza, porque de por medio está la ley de la plusvalía que objetivamente desmiente su aparente sentido benefactor.
En el ánimo de poner en duda la verdad objetiva del marxismo leninismo, para la corriente filosófica de los pragmáticos, considera como valederas solo aquellas opiniones que traen beneficios al sujeto en su actividad; la verdad significa para ellos considerarla de acuerdo con sus particulares intereses. Por ello es que entre gente que ocupa niveles importantes de decisión en la administración del Estado burgués, entre los asambleístas, e incluso entre gente común y corriente, se habla de “mi verdad” con el propósito de sacar réditos personales, dar respuestas evasivas al incumplimiento de sus responsabilidades o para cubrir aquello que siendo evidente perjudicaría sus intereses personales, de grupo, políticos o de clase. Pero es aún más nocivo y perjudicial, ideológicamente, el punto de vista pragmatista en torno a la religión cuando señala como verdades aquellos planteamientos oscurantistas que se cubren bajo la capa densa de los misterios gozosos y dolorosos, que resultan para el pragmático tan verdaderos como los principios y las leyes de la ciencia y que exigen el respeto a sus creencias como si “sus verdades” debieran ser admitidas como ciertas. Por ello es que W. James, máximo representante del pragmatismo, en uno de sus incisivos puntos de vista sobre la religión llegó a plantear que “Si resulta que las ideas religiosas tienen valor para la vida real, desde el punto de vista del pragmatismo serán verdaderas en la medida en que sean aptas para ello”.
De ahí que para el marxismo leninismo es verdad no lo que sea provechoso para determinado individuo, clase social o secta religiosa, sino lo que corresponda únicamente a la realidad objetiva; lo que tenga un contenido objetivo, real y verdaderamente existente, independientemente de que sea o no útil y provechosa para esa determinada gente.
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1475 del 19 al 25 de febrero de 2010
