Científicos recuperan bajo 523 metros de hielo en la Antártida occidental un registro geológico de 23 millones de años
Tras dos meses en un aislado campamento antártico, investigadores de diez países extrajeron un archivo climático preservado en los sedimentos subglaciales
Investigadores de diez países culminaron dos meses de trabajo en la Antártida occidental con la extracción de un archivo climático enterrado bajo el hielo. Recreación artística. Foto: ChatGPT-4o/Christian Pérez
Christian Pérez, Redactor especializado en divulgación científica e histórica
muyinteresante.okdiario.com/8.07.2026
En uno de los confines más inhóspitos y remotos de la Antártida occidental, a más de 700 kilómetros de cualquier rastro de civilización, un equipo de 29 científicos e ingenieros acaba de hacer historia. Trabajando sin descanso bajo condiciones extremas en el campamento de Crary Ice Rise, han logrado un objetivo que parecía inalcanzable: atravesar más de medio kilómetro de hielo macizo para extraer el barro y los sedimentos primigenios que yacen en el fondo. Esta proeza técnica ha destapado una verdadera cápsula del tiempo geológica.
El proyecto forma parte de SWAIS2C (Sensitivity of the West Antarctic Ice Sheet to 2°C), una iniciativa internacional que busca comprender cómo ha respondido históricamente la capa de hielo de la Antártida occidental a periodos de calentamiento global.
Tal y como ha indicado el comunicado oficial del proyecto, el equipo consiguió atravesar 523 metros de hielo utilizando un sistema de perforación con agua caliente para abrir el conducto inicial. Una vez alcanzada la base helada, descendieron más de un kilómetro de tuberías hasta llegar a los sedimentos acumulados bajo el hielo.
Allí comenzó la parte clave de la misión.
El mayor registro obtenido bajo una capa de hielo
La campaña culminó con la extracción de un núcleo sedimentario de 228 metros, una sucesión de capas de barro, arena y fragmentos de roca depositadas a lo largo de millones de años. Según ha revelado el comunicado del proyecto, se trata del registro más extenso recuperado hasta la fecha bajo una capa de hielo, un hito tanto científico como técnico.
A medida que los distintos tramos llegaban a la superficie, los investigadores los fotografiaban, describían y realizaban un primer análisis antes de prepararlos para su traslado a varios laboratorios internacionales, donde comenzará una investigación mucho más exhaustiva.
Los primeros resultados apuntan a que este extraordinario archivo geológico podría abarcar cerca de 23 millones de años. Esa estimación se basa en la presencia de microfósiles marinos conservados en algunos niveles del sedimento, cuya identificación permitirá afinar la cronología de todo el registro. Si las dataciones se confirman, el núcleo ofrecerá una oportunidad única para reconstruir la historia de la Antártida occidental y conocer cómo evolucionó este sector del continente durante algunos de los grandes episodios cálidos del pasado geológico.

El experto Huw Horgan y otros investigadores analizan una sección del núcleo extraído. Foto: Ana Tovey / SWAIS2C
Evidencias de un pasado diferente
A medida que avanzaban en la extracción, el equipo observó una notable variabilidad en los tipos de sedimento. Algunas capas muestran características típicas de depósitos formados bajo una masa de hielo asentada sobre tierra firme, similares a las condiciones actuales. Pero otras cuentan una historia distinta.
El análisis preliminar del núcleo ya ha empezado a revelar un escenario muy diferente del actual. En varias capas del sedimento aparecieron fragmentos de conchas y restos de organismos marinos que solo pueden desarrollarse en aguas iluminadas por el Sol. Tal y como indica el comunicado del proyecto, estas evidencias apuntan a que esa parte de la Antártida occidental estuvo libre de hielo en distintos momentos de su historia geológica.
Hasta ahora, los investigadores sospechaban que la plataforma de hielo de Ross había experimentado importantes retrocesos en el pasado e incluso que la capa de hielo de la Antártida occidental pudo desestabilizarse durante algunos periodos cálidos. Sin embargo, esas hipótesis se apoyaban principalmente en registros obtenidos en el océano Austral y en sedimentos recogidos junto a las plataformas flotantes.
El nuevo núcleo cambia ese panorama porque ofrece un registro directo obtenido justo en el margen de la capa de hielo. Gracias a ello, los científicos esperan establecer con mucha mayor precisión cuándo se produjeron esos retrocesos, cuánto duraron y qué cambios en el océano o en el clima pudieron desencadenarlos.
Durante dos meses, un equipo internacional trabajó en un campamento remoto de la Antártida occidental y logró recuperar un valioso registro climático oculto bajo el hielo. Foto: Ana Tovey / SWAIS2CUn sistema particularmente vulnerable
La Antártida occidental es una de las regiones más sensibles del sistema climático global. Gran parte de su base se encuentra por debajo del nivel del mar, lo que la hace vulnerable a la intrusión de aguas oceánicas más cálidas.
Los datos satelitales de las últimas décadas indican que la región está perdiendo masa y que esa pérdida se está acelerando. Si toda la capa de hielo de la Antártida occidental se fundiera, el nivel medio global del mar podría aumentar entre cuatro y cinco metros, según las estimaciones científicas actuales recogidas también en el comunicado del proyecto.
Pero el gran interrogante no es cuánto hielo hay, sino cuándo y bajo qué condiciones comienza un retroceso significativo.

La geóloga Molly Patterson sostiene una sección del núcleo sedimentario extraído. Foto: Ana Tovey / SWAIS2C
La pregunta que guía la investigación
El proyecto SWAIS2C está diseñado específicamente para evaluar la sensibilidad de la capa de hielo ante un calentamiento de 2 °C respecto a los niveles preindustriales, el mismo umbral que intenta limitar el Acuerdo de París.
Lo que convierte a este núcleo en una pieza excepcional es la época que documenta. Las primeras dataciones indican que algunos de sus sedimentos se depositaron durante intervalos en los que la temperatura media global superó los 2 °C por encima de los niveles preindustriales, un umbral que hoy ocupa un lugar central en las proyecciones sobre el cambio climático.
Sin embargo, la extracción del núcleo es solo el primer paso. Ahora comienza una larga fase de investigación en la que los científicos deberán datar con precisión cada estrato, analizar los microfósiles, estudiar la composición química de los sedimentos y reconstruir las condiciones oceánicas y climáticas que existían cuando se formó cada capa.
El objetivo es determinar cómo reaccionó la capa de hielo de la Antártida occidental durante aquellos episodios cálidos y establecer si experimentó retrocesos importantes o fases de desestabilización. Si el registro confirma esa relación, los investigadores dispondrán de una referencia directa para comprender hasta qué punto este enorme sistema de hielo puede responder a un calentamiento comparable al que el planeta podría alcanzar durante las próximas décadas.
Ese es, en última instancia, el valor de este hallazgo. Más allá de reconstruir la historia geológica de la Antártida, el núcleo podría aportar algunas de las evidencias más sólidas para mejorar las previsiones sobre la evolución futura de una de las masas de hielo más vulnerables del planeta y su posible influencia en el aumento del nivel del mar.
No se trata solo de haber recuperado el núcleo sedimentario más largo bajo una capa de hielo. Se trata de disponer, por primera vez, de un archivo directo que puede revelar cómo respondió la Antártida occidental cuando el mundo fue más cálido que hoy.
Y esa respuesta podría redefinir nuestra comprensión del futuro del nivel del mar.
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