Los enemigos del indio en el Cauca están esperando que se agudice el conflicto para ellos retomar la invasión de las tierras de los pueblos indígenas
Para desprestigiar la lucha indígena por su territorio los terratenientes sacaron el argumento que los Misak no eran caucanos, ni colombianos sino del Perú, contrataron historiadores para envenenar las comunidades y sembrar la cizaña, la intriga, la división y el odio, desprestigiando y deslegitimando la lucha Misak, trabajo que hoy da sus frutos en un ENFRENTAMIENTO totalmente absurdo
Rodrigo Alarcón
Revolución Obrera/Junio 5, 2026
En el departamento de Cauca se viene desarrollando una guerra con la estrategia de control territorial por parte de los grupos armados por la disputa del impuesto de gramaje; es un enfrentamiento por el monopolio del impuesto que les pagan los capos del narcotráfico a cambio de brindarles seguridad en el territorio, ocasionando el auto exterminio entre los grupos armados, donde el que tiene más recursos y logística para la guerra desplaza al otro.
La acción del Estado en contra de los grupos armados especialmente contra de las disidencias comandadas por Iván Mordisco ha escalado el conflicto a una guerra de terrorismo caracterizada por una serie de acciones ejecutadas de forma indiscriminada en contra del pueblo, en contra de la población civil, donde en cada acción los damnificados son los pueblos indígenas, los campesinos, los obreros, los habitantes de las comunidades urbanas, como lo demuestran las acciones en la base militar Marco Fidel Suárez, la toma del corregimiento de Mondomo, la toma de la población de Buenos Aires, la acción en el túnel en la vía Panamericana donde murieron muchos campesinos de Cajibío que salían al mercado del municipio de Piendamó.
En estas circunstancias de guerra contra el pueblo, aparece otro tipo de conflicto en el territorio caucano. Se trata del enfrentamiento entre algunas comunidades del pueblo Nasa de Pitayó en contra del pueblo Misak por la disputa del territorio, en el sitio de Alto Méndez. Este enfrentamiento tiene como objetivo desplazarse mutuamente de su territorio donde los Nasa de Pitayó plantean que los Misak no son caucanos ni colombianos, reviviendo el argumento reaccionario que los terratenientes del Cauca sacaron en los años 70 para desprestigiar el avance de los Misak en su lucha por la recuperación masiva de los territorios de los que se habían apoderado los terratenientes del Valle y del Cauca desplazando al pueblo Misak de su territorio ancestral, donde las parcelas de los comuneros quedaron en promedio de 2 000 metros cuadrados, mientras los terratenientes montaron sus grandes ganaderías y sus grandes fincas para toros de lidia.
Para desprestigiar la lucha indígena por su territorio los terratenientes sacaron el argumento que los Misak no eran caucanos, ni colombianos sino del Perú, contrataron historiadores para envenenar las comunidades y sembrar la cizaña, la intriga, la división y el odio, desprestigiando y deslegitimando la lucha Misak, trabajo que hoy da sus frutos en un ENFRENTAMIENTO totalmente absurdo.
Históricamente ese planteamiento es totalmente falso; cuando llegaron los españoles a la altiplanicie del Valle de Pubenza se encontraron con un territorio gobernado por el cacique Payán que dirigía y administraba un territorio que además de Popayán estaba conformado por el cacicazgo de Chimborazo en el occidente, el cacicazgo de Turnia al norte y el cacicazgo de Usenda al Oriente; además existía toda una confederación de pueblos en el territorio que tenían relación estrecha con el cacique Payán.
Desconocer esta realidad de los Misak es como desconocer la importante historia del pueblo Nasa; un pueblo guerrero que se enfrentó a los españoles por la defensa de su territorio durante 150 años de lucha, destruyendo el fuerte militar del imperio por lo menos 8 veces. El pueblo Nasa fue sacando este fuerte militar desde Tierradentro hasta donde hoy está ubicado Caloto.
Ambos pueblos tienen una historia muy importante de lucha por la defensa de sus derechos que nadie puede desconocer, ocultar o enterrar. Ambos pueblos cuentan con una cosmovisión, una cultura, un pensamiento propio, unas costumbres, un modo de ser y pensar diferentes, pero de mucha importancia para los pueblos indígenas, para el pueblo colombiano y los pueblos del mundo.
Hoy el llamado que le hacemos al pueblo Misak y al pueblo Nasa es que no hay ninguna justificación para dejarse arrastrar por el camino absurdo y descabellado de una confrontación de auto exterminio en el que nadie tiene una victoria, triunfo o progreso. Al contrario, este camino solo trae la destrucción de dos culturas milenarias, la cultura Misak y la cultura Nasa; trae la derrota para los pueblos y el triunfo para los enemigos históricos de los pueblos indígenas; es decir, para los terratenientes y los grandes capitales.
Los enemigos del indio en el Cauca están esperando que se agudice el conflicto para ellos retomar la invasión de las tierras de los pueblos indígenas. Los enemigos de los pueblos indígenas sueñan con que se quebrante la unidad y la coordinación de los pueblos indígenas, porque saben que entre más divididos y descoordinados estén los pueblos, es más fácil para ellos utilizar su poder para invadir las tierras y los territorios; los terratenientes y capitalistas ansían que los diversos sectores del pueblo colombiano se enfrenten entre sí porque mientras esto ocurra su poder político no correrá ningún peligro y ellos seguirán gobernando.
Es comprensible que el pueblo Misak y el pueblo Nasa estén pasando por una crisis muy aguda por la falta de tierra y territorio o porque ha sido muy difícil construir una salud, educación y economía propias, y su cultura cada día se vea más amenazada por el desarrollo del capitalismo que destruye todo lo propio, descomponiendo los pueblos por dentro; pero justamente por eso hay que volver a la lucha y movilización conjunta contra el Estado y el gobierno que no ha desarrollado las salidas prácticas que los pueblos requieren.
Las confrontaciones intestinas entre los pueblos lo único que trae es más crisis y pérdida del pensamiento propio; ningún pueblo puede estar de acuerdo con el exterminio del otro ya que con ello le está apostando a su propia desaparición y destrucción. El método de la violencia, de los golpes, del garrote, de las patadas, del machete, de la bala, de la persecución, de las detenciones, del secuestro, de reprimir o dominar al otro, no es el método para solucionar los problemas internos de las comunidades o para resolver los conflictos entre pueblos hermanos.
La historia nos ha demostrado que para resolver los problemas y conflictos al interior de nuestros pueblos es más eficaz y conveniente desarrollar el diálogo comunitario, el dialogo entre los dirigentes, las relaciones y acuerdos permanentes entre las autoridades y entre los pueblos.
Hay que buscar otras alternativas como la investigación para profundizar el conocimiento de los problemas, pero fundamentalmente investigar para la formulación de diferentes alternativas de solución.
Debemos ser muy claros que cuando en un problema o conflicto entre las comunidades o pueblos hermanos se pasa al método de causarle heridas, golpes, persecución, destrozos, muerte, de exterminar al otro, nadie gana, por el contrario, las comunidades pierden dignidad, pierden legitimidad, pierden integración, desbaratan la solidaridad, destrozan la unidad.
Los enfrentamientos entre comunidades significa que la fuerza bruta está por encima de la inteligencia, del pensamiento y del propio ser humano y trae atraso, retroceso y degradación profunda de la vida comunitaria de los pueblos. Y entre más haya víctimas, mayores son las degradaciones internas, mayor es la derrota y las repercusiones negativas; por consiguiente, en este enfrentamiento entre los Nasa y los Misak perdieron profundamente los dos pueblos y ello significa, para ambos, una tragedia política, económica, ideológica, cultural y psicológica.
Los pueblos indígenas por su naturaleza no pueden estar de acuerdo con la muerte, deben estar de acuerdo es con la vida, con su conservación, defensa y desarrollo.
Además de lo que se ha expresado, hay un desenfoque total de la realidad; a nivel internacional todos los pueblos del mundo están luchando contra la invasión y la agresión, en contra del saqueo que llevan a cabo los países imperialistas; los pueblos están alarmados porque las potencias imperialistas están preparándose para una guerra por repartirse el mundo; mientras esto está ocurriendo, los pueblos indígenas no pueden estar, más interesados en su propio exterminio que en luchar unidos por defender su autonomía, su independencia, sus derechos económicos, políticos, culturales y ambientales.
Hay una verdad en el mundo que es la crisis del pensamiento, la crisis ideológica y política que está causando un efecto en la dispersión de las diversas fuerzas políticas y en los pueblos, que ha contribuido al rompimiento conductor de sus propias luchas, por eso hay que plantearse rescatar la identidad, la dignidad como pueblos, la cosmovisión, la cultura, las costumbres, el ser de vida propia.
El gobierno progresista debe examinar cuál es su responsabilidad en todos los hechos sucedidos, ya que no fue eficaz y permitió que estallaran estos problemas sin plantear una solución oportuna; tampoco previno mecanismos que el Estado tiene para que este enfrentamiento no escalara; tuvo que reaccionar cuando ya había 6 muertos y un centenar de heridos. Esta es una responsabilidad grave del Estado y del gobierno colombiano.
Por otra parte, el presidente Petro debe reconsiderar y ser autocrítico ya que los problemas sociales, económicos, políticos, culturales y ambientales no los ha tratado con una política ajustada a la realidad; ha tomado decisiones muchas veces sin consultar, sin analizar las repercusiones y las consecuencias, como pasó con el famoso decreto de la ATEA, que por favorecer a un sector perjudicó a los demás sectores y pueblos y creó las condiciones para generar enfrentamientos entre las comunidades.
Al presidente Petro se le había planteado sobre la necesidad de construir un espacio de alto nivel para tratar el problema de tierras y territorio en el Cauca, que genere salidas y alternativas ajustadas a la realidad con la participación de todas las fuerzas sociales, económicas y políticas.
Llamamos al pueblo Nasa y al pueblo Misak a recordar y hacer valer su histórica lucha contra al invasor, el monopolizador de las tierras, el monopolizador de capitales. A recordar que han enfrentado al Estado por estar aliado con los enemigos del indio para desconocer los derechos integrales de los pueblos indígenas y del pueblo colombiano.
Los Nasa y los Misak llevan más de 500 años luchando por sus derechos, especialmente por defender sus territorios, su cultura, la educación, la salud, su economía propia, y deben reflexionar por el error tan grave de enfrentarse con un pueblo hermano; haya los problemas que haya no se justifica y nadie puede aprobar y celebrar esto, que se convierte en una tragedia inconcebible y significa una derrota muy grande para los pueblos indígenas.
Por: Rodrigo Alarcón
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