Editorial – Emancipación N° 1046
Junio 21 2026
… ¡NUESTRO MÁXIMO DEBER ES JUGÁRNOSLA TODA, POR LA VIDA!
En Colombia el deber real e histórico es estar al lado de la vida y jugársela por ella
El mundo se sacude entre fracturas políticas y hallazgos científicos que redefinen lo posible. El neofascismo emerge como síntoma de élites en crisis, incapaces de sostener su hegemonía sin recurrir a la violencia, las falsas promesas, las amenazas y la manipulación. Desde Colombia —donde la sombra de Trump intimida, en contubernio con los sectores más reaccionarios de ultraderecha y su falaz candidato presidencial, para influir e imponer ilegalmente en las urnas a su lamebotas — hasta Irán, donde pese a los tozudos hechos, Estados Unidos pretende ocultar, los “acuerdos diplomáticos” que esconden derrotas estratégicas y reacomodos que anuncian el fin de su supremacía militar. Voces en medio de la noche, como la de Iván Cepeda en Colombia, advierten: estamos ante el fascismo, y la hostilidad contra el voto electoral aupado por los posibles próximos defenestradores de cuerpos y de almas, programa de campaña electoral como el de De la Espriella, promoviendo a campo abierto y prometiendo sin escrúpulos como Milei en la golpeada Argentina, en menos Estado, más mercado y más guerra en una Colombia que ha padecido sus oscuras travesías, amenazan retroceder al país de las mínimas conquistas sociales y apuestan decapitar todos los derechos básicos fundamentales. Mientras aquí, la JEP investiga 21.000 casos más de falsos positivos, que nos recuerda y hunde el dedo en la llaga, hasta dónde pueden llegar las fuerzas del neofascismo. Todo esto confirma crudamente que la democracia es un campo de disputa abierto, donde participar a favor de la vida resulta un reto sin igual para lograr la victoria.