Los niños neandertales cazaban tortugas de estanque en Centroeuropa hace 125.000 años, pero no para comérselas
Así es como podría haber sido el panorama hace unos 125 000 años: una tortuga de estanque europea (Emys orbicularis) junto a la pata de un elefante europeo de colmillos rectos (Palaeoloxodon antiquus). Crédito: Nicole Viehofer/MONREPOS (LEIZA)
Guillermo Carvajal
labarujulaberde.com/8 Abr, 2026
Un equipo internacional de investigación dirigido por la catedrática Sabine Gaudzinski-Windheuser, del Instituto de Estudios Antiguos de la Universidad Johannes Gutenberg de Maguncia (JGU) y del centro de investigación arqueológica y museo MONREPOS, dependiente del Leibniz Zentrum für Archäologie (LEIZA), junto con el doctor Lutz Kindler (MONREPOS/LEIZA) y el catedrático Wil Roebroeks de la Universidad de Leiden (Países Bajos), ha publicado en la revista Scientific Reports un estudio que documenta por primera vez la caza de tortugas de estanque europeas (Emys orbicularis) por parte de neandertales en el norte de los Alpes. Los hallazgos proceden del conocido yacimiento paleolítico de Neumark-Nord, en la actual Sajonia-Anhalt (Alemania), y cuentan con una antigüedad aproximada de 125.000 años.
Los investigadores examinaron 92 fragmentos de caparazón de tortuga procedentes de este enclave, otrora una mina de lignito a cielo abierto, aplicando metodologías que incluyeron escaneado tridimensional de alta resolución. El resultado del análisis evidenció que muchas de esas piezas presentaban marcas de corte en sus superficies internas, lo que indica que los neandertales practicaron un despiece cuidadoso de los reptiles: las extremidades fueron separadas, los órganos internos extraídos y los caparazones limpiados a conciencia.
Nuestros datos aportan la primera prueba de que los neandertales también cazaron y procesaron tortugas al norte de los Alpes, más allá de la región mediterránea, explicó Gaudzinski-Windheuser en el comunicado difundido por la universidad.
Esquema de las cuencas NN1 y NN2 en la antigua mina de lignito de Mücheln (Geiseltal). En negro, las ubicaciones de las breves intervenciones de rescate en la cuenca NN1 y de la excavación plurianual NN2/2B en la pequeña cuenca NN2 (escala de 100 m). El recuadro muestra la ubicación geográfica de Neumark-Nord en la llanura del norte de Europa, en relación con la extensión máxima del último glaciar (Weichseliano) y del penúltimo (Saaliano). Crédito: S. Gaudzinski-Windheuser et al. 2026
Esquema de las cuencas NN1 y NN2 en la antigua mina de lignito de Mücheln (Geiseltal). En negro, las ubicaciones de las breves intervenciones de rescate en la cuenca NN1 y de la excavación plurianual NN2/2B en la pequeña cuenca NN2 (escala de 100 m). El recuadro muestra la ubicación geográfica de Neumark-Nord en la llanura del norte de Europa, en relación con la extensión máxima del último glaciar (Weichseliano) y del penúltimo (Saaliano). Crédito: S. Gaudzinski-Windheuser et al. 2026El interés del hallazgo no reside únicamente en la extensión geográfica de esta práctica cinegética, sino en la interpretación que los autores hacen sobre el destino de las presas. A pesar de la evidencia de un procesado meticuloso de los animales, el equipo descarta que las tortugas fuesen utilizadas como fuente de alimentación habitual.
Podemos prácticamente descartar esta posibilidad dada la abundancia de restos de grandes presas de alto rendimiento calórico en este yacimiento. Existía muy probablemente un superávit calórico completo, señaló Gaudzinski-Windheuser.
En Neumark-Nord se han recuperado hasta la fecha más de cien mil huesos o fragmentos óseos de animales, entre los que predominan restos de ciervos, vacunos y caballos, así como del mayor mamífero terrestre de aquella época, el elefante de colmillos rectos europeo (Palaeoloxodon antiquus), un paquidermo que podía superar las diez toneladas de peso.
El propio equipo que firma el actual artículo ya documentó el pasado año, en otra publicación, que los neandertales operaban en ese mismo sitio una suerte de «factoría» destinada a extraer sistemáticamente la grasa de los huesos de esos grandes mamíferos.
Marcas de corte en restos de E. orbicularis procedentes de Neumark-Nord 1. Crédito: S. Gaudzinski-Windheuser et al. 2026
Marcas de corte en restos de E. orbicularis procedentes de Neumark-Nord 1. Crédito: S. Gaudzinski-Windheuser et al. 2026Ante ese contexto de bonanza alimentaria, el procesado de tortugas de estanque, cuyo peso ronda el kilogramo, resulta llamativo por su escaso aporte nutricional en comparación con el de las especies de gran tamaño. Con un peso de alrededor de un kilogramo, las tortugas de estanque tienen un valor nutricional comparativamente bajo, afirmó Gaudzinski-Windheuser. Sin embargo, son relativamente fáciles de atrapar y es posible que fueran cazadas por niños. Sus caparazones pudieron entonces ser procesados para convertirlos en herramientas, añadió la investigadora.
Precisamente el estado de conservación y las marcas de corte observadas en las piezas estudiadas apuntan hacia una funcionalidad alternativa. El minucioso trabajo de limpieza de los elementos del caparazón, que los neandertales llevaron a cabo tras la extracción de las vísceras y la carne, sugiere que las estructuras óseas externas de estos quelonios fueron reutilizadas.
La hipótesis que maneja el equipo es que los caparazones vaciados y raspados podrían haber servido como pequeños contenedores o como instrumentos de tipo cucharón, es decir, una suerte de azofra o recipiente improvisado para manejar líquidos o sustancias de grano fino.
La investigación no cierra otras vías interpretativas. Los autores señalan también la posibilidad de que estos reptiles fuesen cazados por su sabor particular o por un supuesto valor medicinal, una sugerencia que encuentra respaldo en hallazgos procedentes de estudios sobre pueblos indígenas de épocas posteriores.
Sea cual fuere el motivo principal de la captura, el trabajo publicado en Scientific Reports enfatiza las implicaciones ecológicas y conductuales del fenómeno. Nuestros resultados actuales arrojan nueva luz sobre la flexibilidad ecológica y las complejas estrategias de supervivencia de los neandertales, que iban mucho más allá de una simple maximización calórica, declaró Gaudzinski-Windheuser.
El yacimiento de Neumark-Nord sigue siendo objeto de análisis sistemáticos por parte del equipo conjunto del centro MONREPOS, la Universidad de Maguncia y la Universidad de Leiden, con el apoyo continuo de la Oficina Estatal para la Gestión y Arqueología del Patrimonio de Sajonia-Anhalt.
La serie de investigaciones que se están desarrollando sobre el material extraído de esta antigua mina de lignito a cielo abierto permite reconstruir con un detalle inusitado la complejidad del comportamiento neandertal en la Europa central del Pleistoceno superior, donde la caza de especies de pequeño porte como la tortuga de estanque se integraba dentro de un repertorio de prácticas que incluía desde el procesado industrial de la grasa de elefantes hasta la fabricación de pequeños utensilios a partir de los caparazones de reptiles fácilmente capturables, posiblemente incluso por los miembros más jóvenes del grupo.
FUENTES
Gaudzinski-Windheuser, S., Böll, S., Griesch, A. et al. Shell game: Neanderthal use of the European pond turtle (Emys orbicularis) in the Last Interglacial landscape of Neumark-Nord (Germany). Sci Rep 16, 8628 (2026). doi.org/10.1038/s41598-026-42113-x
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