Sponsor

Recent

EXPOSICIÓN CONSTANTE AL CALOR, UNA AMENAZA CRECIENTE

La ciencia advierte: más allá de las olas de calor, la exposición constante al calor crónico es una amenaza creciente
En muchas regiones del planeta, el calor ya no es una emergencia puntual. Un nuevo estudio advierte que esta exposición crónica al calor representa una amenaza creciente para la salud pública.

Los sistemas actuales de alerta por calor no contemplan el riesgo continuo y acumulativo del calor crónico. Fuente: Sora / iStock (composición).

Edgary Rodríguez R.
Periodista especializada en salud
Creado: 4.07.2025 

Durante el verano, tememos las olas de calor. Pero hay otro tipo de calor, menos mencionado y más persistente, que también puede poner en riesgo nuestra salud. Se trata del calor crónico, un fenómeno que ocurre cuando las temperaturas se mantienen altas durante semanas o meses, sin ofrecer al cuerpo una oportunidad real de recuperación. A diferencia de una ola de calor, este tipo de exposición prolongada muchas veces pasa desapercibida, pero sus efectos pueden ser igual de dañinos.

En algunas ciudades este calor persistente no da respiro. Las temperaturas no bajan lo suficiente ni siquiera por la noche, lo que impide al cuerpo descansar y recuperar su equilibrio térmico. Y no es solo una cuestión de incomodidad: el estudio liderado por Mayra Cruz, investigadora en clima y salud de la Universidad de Miami, alerta de que el calor crónico puede provocar desde trastornos renales hasta problemas de sueño, salud mental y cognición.

Según Cruz y su equipo, la comunidad científica ha prestado demasiada atención a los eventos extremos y ha ignorado el impacto acumulado del calor moderado pero constante. Y ese vacío tiene consecuencias directas sobre millones de personas que, día tras día, viven, trabajan y duermen bajo temperaturas que su cuerpo no puede soportar durante tanto tiempo.

Dormir en un horno urbano

A diferencia del calor agudo, que genera hospitalizaciones y muertes en pocos días, el calor crónico se acumula como una carga invisible sobre el cuerpo y la mente. El estudio revela que sus efectos son más amplios y menos documentados: fatiga constante, insomnio, estrés térmico, problemas renales por deshidratación prolongada y dificultades cognitivas.

Una de las funciones más afectadas por el calor crónico es el sueño. En las ciudades, el cemento y el asfalto acumulan calor durante el día y lo liberan por la noche, impidiendo que la temperatura descienda lo necesario para un descanso reparador. La consecuencia directa es un sueño interrumpido o de mala calidad, que a la larga afecta el rendimiento, la salud cardiovascular y el equilibrio emocional.

Un estudio citado en la investigación revela que las noches cálidas pueden incrementar la probabilidad de apnea del sueño. Además, se calcula que el calentamiento global ha reducido en promedio 44 horas de sueño por persona al año, especialmente en zonas urbanas sin una climatización adecuada. Las personas más vulnerables —como ancianos, niños y quienes viven en barrios con menos recursos— son quienes más sufren estos efectos.

El problema se agrava porque el cuerpo necesita descansar para regular otras funciones vitales. Si el sueño se ve comprometido noche tras noche, aumenta el riesgo de enfermedades crónicas como la hipertensión, la diabetes tipo 2 y la depresión.


Las definiciones tradicionales de ola de calor no captan el calor persistente. Aunque muchas regiones tropicales apenas registran olas de calor bajo criterios clásicos, soportan temperaturas peligrosas (índice de calor >32,2 °C) durante más de tres meses al año, como revela este mapa combinado de datos satelitales y estaciones terrestres. Fuente: Environ. Res.: Climate.
Un caldo de cultivo

El estudio también hace énfasis en los efectos del calor prolongado sobre los riñones. En regiones como Centroamérica, trabajadores agrícolas han desarrollado enfermedades renales crónicas asociadas a la deshidratación constante bajo altas temperaturas. La pérdida de líquidos, junto con el esfuerzo físico, hace que los riñones se sobrecarguen y, con el tiempo, se deterioren.

Aunque la mayoría de los estudios se han centrado en ocupaciones de alto riesgo, Cruz advierte que muchas personas en entornos urbanos —que no cuentan con aire acondicionado o trabajan en espacios mal ventilados— también podrían estar expuestas. Las recomendaciones básicas, como beber agua, descansar y buscar sombra, pueden ser insuficientes si no hay un entorno adecuado que lo permita.

Este hallazgo es crucial porque sugiere que no hace falta estar expuesto al sol directo o realizar actividad física intensa para sufrir daños renales por calor crónico. Basta con vivir a temperaturas “ligeramente demasiado altas” durante semanas sin alivio térmico.

Además, la calidad de vida se ve afectada en múltiples dimensiones. Las personas evitan salir al aire libre, reducen su actividad física, pierden días de trabajo o escuela y enfrentan gastos elevados en energía. En comunidades vulnerables, este estrés térmico continuo se combina con inseguridad alimentaria, viviendas precarias y falta de acceso a servicios médicos.


Las ciudades intensifican el problema

En entornos urbanos, el fenómeno de la “isla de calor” agrava la exposición. Las superficies oscuras, la escasez de vegetación y la densidad de infraestructuras provocan que las temperaturas dentro de una ciudad puedan ser hasta 6 °C más altas que en los alrededores rurales. Esta diferencia puede ser aún mayor en barrios sin árboles o con casas mal ventiladas.

Las estrategias actuales para enfrentar el calor extremo se basan en la gestión de emergencias: abrir centros de enfriamiento, emitir alertas, repartir agua. Pero estas medidas están pensadas para crisis puntuales, no para situaciones permanentes.

Los autores del estudio proponen integrar el calor crónico en los planes de adaptación climática y salud pública. Esto implica redefinir las temporadas de calor y no solo los picos, incluir el tema en programas sociales como subsidios energéticos o viviendas dignas y capacitar a funcionarios locales y establecer oficinas especializadas.

Los investigadores mencionan que la respuesta no puede depender solo del comportamiento individual (beber agua, evitar salir al mediodía). Requiere una transformación institucional y coordinación entre sectores como urbanismo, salud, trabajo, vivienda y transporte.

Más de 3.000 millones de personas viven bajo calor peligroso durante al menos 90 días al año. Fuente: iStock (composición).

El calor amplifica todo lo que ya está mal

Otro efecto preocupante del calor crónico es su capacidad para actuar como multiplicador de enfermedades. Es decir, agrava condiciones médicas preexistentes, como problemas cardiovasculares, respiratorios o inflamatorios. Esto ocurre porque el cuerpo, al intentar enfriarse, redirige el flujo sanguíneo hacia la piel, reduciendo el suministro de sangre a otros órganos.

El calor no solo impacta el cuerpo: también afecta la mente. Estudios previos ya han relacionado las altas temperaturas con mayores tasas de ansiedad, irritabilidad, depresión e incluso de violencia. En el caso del calor crónico, estos efectos pueden ser más persistentes y sutiles, erosionando el bienestar mental de forma gradual.

Por ejemplo, investigaciones anteriores han relacionado temperaturas altas con menor rendimiento académico. El impacto acumulado puede afectar el desarrollo cognitivo, especialmente en jóvenes que no tienen acceso a entornos frescos para estudiar o descansar.

El calor también puede afectar la capacidad de concentración, el estado de ánimo y la toma de decisiones. En poblaciones vulnerables, donde la exposición es mayor y los recursos son escasos, estos efectos se magnifican, perpetuando ciclos de desigualdad.
Un riesgo invisible para los más olvidados

Uno de los aspectos más inquietantes del estudio de Cruz es que las poblaciones más afectadas por el calor crónico son también las menos estudiadas.

Se trata, en muchos casos, de personas que viven en barrios sin aire acondicionado, con mala ventilación y recursos limitados para hacer frente al calor diario. Madres embarazadas, niños en edad escolar o ancianos con enfermedades crónicas son algunos de los más expuestos.

A menudo se da por hecho que todo el mundo tiene acceso a refrigeración, pero eso no es cierto. Y cuando no se investiga el impacto en estas comunidades, tampoco se diseñan políticas públicas que respondan a su realidad. La falta de datos perpetúa la invisibilidad de un problema que afecta a millones.

Según Cruz, es urgente repensar cómo definimos y medimos el calor peligroso, incorporando no solo eventos extremos, sino también las condiciones persistentes que alteran la salud de forma gradual. Es hora de escuchar a quienes viven bajo ese calor todos los días, aunque no lleguen a los titulares.

Las ciudades pueden ser hasta 6 °C más calientes que sus alrededores debido al efecto isla de calor. Fuente: iStock (composición).

Una agenda científica urgente: medir, entender, actuar

El estudio propone también una hoja de ruta para la investigación del calor crónico. Entre las prioridades:
  • Mejorar los datos climáticos hiperlocales mediante sensores en viviendas y calles.
  • Revisar los umbrales oficiales que activan las alertas por calor, adaptándolos a contextos donde el calor es continuo.
  • Vigilar la salud a largo plazo, observando el desarrollo de enfermedades crónicas asociadas al calor.
  • Incorporar métodos cualitativos que recojan experiencias vividas, especialmente en comunidades invisibilizadas.
  • Fomentar colaboraciones interdisciplinarias entre ciencia, gobierno, sociedad civil y actores comunitarios.

Un ejemplo innovador es el uso de mapas de redes locales que identifica conexiones entre organizaciones, gobiernos y grupos vecinales para coordinar acciones contra el calor crónico de forma eficiente.

Prepararse para un mundo más cálido

A medida que el planeta se calienta, regiones que antes sufrían olas de calor ocasionales se convertirán en zonas permanentemente calientes. El cambio climático está haciendo que los días calurosos sean más frecuentes, más largos y más intensos. Pero también está alargando las temporadas de calor moderado, lo que puede tener efectos igual de preocupantes para la salud.

Frente a este panorama, Cruz y sus colegas insisten en la necesidad de incluir el calor crónico en las estrategias de salud pública y planificación urbana.

Esto implica repensar cómo se construyen las ciudades, cómo se diseñan las viviendas y cómo se distribuyen los recursos de refrigeración. También requiere campañas de concienciación, acceso a atención médica adaptada y políticas que prioricen a los más vulnerables.

En definitiva, el calor crónico es un problema silencioso, pero real. Entenderlo es el primer paso para proteger la salud en un mundo que, sin duda, será cada vez más cálido.

________________
Referencias

Cruz, Mayra, et al. (2025). "Where heat does not come in waves: a framework for understanding and managing chronic heat." Environmental Research: Climate. doi: 10.1088/2752-5295/adc827

Wesseling, C., Glaser, J., Rodríguez-Guzmán, J., Weiss, I., Lucas, R., Peraza, S., ... & Jakobsson, K. (2020). Chronic kidney disease of non-traditional origin in Mesoamerica: a disease primarily driven by occupational heat stress. Revista Panamericana de Salud Pública. doi: 10.26633/RPSP.2020.15

_________
Fuente:

Entradas que pueden interesarte

EMANCIPACIÓN DE YOUTUBE, OTRA MANERA DE VER LA ACTUALIDAD

ENTRADA DESTACADA

PREPARADOS PARA EL FIN DE LA CIVILIZACIÓN DEL PETRÓLEO (¿LISTOS PARA EMPEZAR A DEJAR ATRÁS AL CAPITALISMO?)

PREPARADOS PARA EL FIN DE LA CIVILIZACIÓN DEL PETRÓLEO (¿LISTOS PARA EMPEZAR A DEJAR ATRÁS AL CAPITALISMO?)

En apenas 250 años hemos consumido lo producido por el planeta en más de 430 millones de años  Imag…

LO MÁS VISTO

EMANCIPACIÓN N° 1033

LEER REVISTA N° 1033 Leer en Línea :  https://n9.cl/91v01 *** DESCARGAR REVISTA :  https://n9.cl/c8kdkp *** CANAL DE YOUTUBE : https://www.youtube.com/channel/UCwGTi9Ni-rSZlR0j-SpqZTA ÚNATE AL CANAL DE WHATSAPP EMANCIPACIÓN:  ¡LA VOZ DE LA VERDAD!:  https://whatsapp.com/channel/0029VbC6QCiFsn0YY8YCUj0g *** VISITE BIBLIOTECA EMANCIPACIÓN LEER Y COPIAR EN LÍNEA DIRECTAMENTE: https://bibliotecaemancipacion.blogspot.com/ DESCARGUE 25 LIBROS EN PDF CON CADA ENTREGA HACIENDO CLIC EN CADA TÍTULO ANTES QUE PIERDA EL ENLACE NO OLVIDE DESCOMPRIMIR LOS ARCHIVOS 14926 México En Las Exposiciones Universales. Construyendo Una Nación Moderna. Tenorio-Trillo, Mauricio. Emancipación. Marzo 21 de 2026 14927 La Vida En El Misisipi. Twain, Mark. Emancipación. Marzo 21 de 2026 14928 Morir En La Arena. Padura, Leonardo. Emancipación. Marzo 21 de 2026 14929 El Camino Inesperado. Monreal Landete, Alejandro. Emancipación. Marzo 21 de 2026 14930 Avaricia. Norris, Frank. Emancipación. Marz...

TECNOLOGÍA DIGITAL Y FANTASÍAS DE UN MUNDO ADMINISTRADO

Cuando la política se presenta como una cuestión puramente técnica, la decisión no desaparece; se oculta. La tecnocracia no elimina el poder: lo vuelve opaco La inteligencia artificial basada en inferencia algorítmica ocupa el lugar que en el siglo XX tuvo el experto tecnocrático y que, mucho antes, Platón había reservado al rey-filósofo. (Imagen de www.vpnsrus.com Vía Wikimedia Commons) Jorge Orovitz jacobinlat.com/09/03/2026 El 23 de enero de 2025, Trump firmó una orden ejecutiva titulada Removing Barriers to American Leadership in Artificial Intelligence, que instruye a las agencias federales a revisar, debilitar o eliminar regulaciones existentes sobre inteligencia artificial consideradas como obstáculos para la innovación. Meses más tarde llegaba el siguiente movimiento. Una nueva orden ejecutiva concentraba la regulación de la inteligencia artificial en el nivel federal y creó una task force destinado a bloquear, e incluso litigar, contra cualquier intento de los estados para imp...

IRÁN: EL FRANKENSTEIN QUE IDEÓ EE.UU E ISRAEL PARA JUSTIFICAR SUS BOMBAS QUE ASESINAN CIVILES

Antes de que cayera el primer misil sobre Teherán, la guerra ya estaba justificada en los titulares de la prensa mundial Durante siglos, Occidente construyó una imagen de Irán como el lugar de los bárbaros, los fanáticos, los irracionales. Cuando cayeron los misiles y las bombas de Estados Unidos e Israel en febrero pasado, la opinión pública ya sabía quién era el “malo”. No lo decidieron los hechos. Lo decidió el relato Imagen E.O con chatgpt.com Por: Juan Sebastián Lozano revistaraya.com Cuando Occidente habla de Irán, no solo describe un país: también activa una vieja idea sobre quién es civilizado y quién no. Esa mirada, que presenta a Irán como amenaza irracional y a Estados Unidos o Israel como actores más legítimos, atraviesa el lenguaje de agencias, noticieros y grandes medios. Este texto no niega el autoritarismo iraní. Lo que cuestiona es otra cosa: el doble rasero con el que se cuentan sus muertos, se nombran sus gobiernos y se justifica la guerra. Esa forma de mirar no naci...

Revista Pedagógica Nueva Escuela