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COLOMBIA 2016, UNA ECONOMÍA ENDEBLE CON 6 DE 9 SECTORES ECONÓMICOS EN FRANCA DESACELERACIÓN


Situación de la economía colombiana durante el primer trimestre de 2016


Una economía endeble que apenas creció al 2,5% durante el primer trimestre de 2016, 6 de 9 sectores económicos en franca desaceleración, desempleo de 10,7%, una balanza comercial negativa de más de US$ 3.600 millones en los primeros 3 meses del año, una industria que creció a un 5,3% (por efecto de la refinación) y unas perspectivas económicas poco esperanzadoras, es el balance de la economía colombiana durante los tres primeros meses del año.

En el caso del PIB, para el primer trimestre de 2016 la economía tuvo la tasa de crecimiento más baja en 7 años. Cabe destacar que seis de los nueve sectores de la economía presentaron desaceleración.

Reflejo de la situación en el PIB, se encuentra el deterioro en el trabajo de los colombianos. Para el primer trimestre de 2016 el desempleo llegó a 10,7%, lo que significa 0,9 puntos porcentuales más que el mismo periodo de 2015 y un aumento de 248.000 personas sin trabajo. Igual comportamiento presentó la informalidad, que en este trimestre aumentó en 193.000 personas. A pesar de la entrada en operación de la Refinería de Cartagena (Reficar), el empleo en el sector industrial perdió 225.000 empleos durante el primer trimestre de este año y el agropecuario perdió 49.000 empleos.

Con una economía golpeada y un empleo precario, también el sector externo se ha visto afectado por la desaceleración económica mundial, pero también por decisiones erróneas por parte del gobierno en Colombia. A marzo de 2016 las exportaciones habían caído 31,8%, lo que representa un descenso de más de US$ 3.000 millones, mientras que las importaciones han caído 25,1%. Este comportamiento tiene un impacto directo en la balanza comercial que durante el primer trimestre tuvo un déficit de US$ 3.609 millones, siendo países y bloques económicos con los cuales Colombia tiene vigentes diferentes TLC los que más han incidido sobre este déficit. Tal es el caso de Estados Unidos (déficit comercial: US$ 728 millones), México (déficit comercial: US$ 584 millones), Canadá (déficit comercial: US$ 80 millones) y grupos económicos como la Unión Europea (déficit comercial: US$ 298 millones).

Dicha situación se suma al débil crecimiento de la industria colombiana. En el primer trimestre de 2015, la industria creció 5,3% (según las cifras del DANE), jalonado por un crecimiento de 20,6% de la refinación a pesar de que el empleo total en este rubro descendió un 3,4%. De otro lado 24 de los 39 subsectores de la industria crecen por debajo de 3% y 18 crecen a tasas negativas, destacándose la caída en la fabricación de carrocerías para vehículos (-26,6%) y la fabricación de maquinaria equipo (-11,4%), que así mismo han afectado el empleo nacional con una reducción del empleo en 15,9% y 2,1% respectivamente.

Contrario a lo que quieren mostrar distintas entidades, la realidad de la economía durante el primer trimestre deja ver serios indicios de que la economía colombiana no va por buen camino. Ello es resultado de una política mal enfocada: firma sucesiva de acuerdos comerciales que han resultado en una grave afectación a la balanza comercial (y por ende a la cuenta corriente de la balanza de pagos), supeditación de la economía a la explotación de recursos naturales sin establecer ninguna reserva en época de ‘vacas flacas’ y un ahorcamiento a los trabajadores y al sector productivos con dos reformas tributarias que profundizan la inequidad.

TASA DE CRECIMIENTO ANUAL DE LA ECONOMÍA COLOMBIANA

Fuente: Boletín Técnico Oferta I Trimestre de 2016 (DANE).

http://cedetrabajo.org/blog/2016/06/17/apunte-economico-n10-situacion-de-la-economia-colombiana-durante-el-primer-trimestre-de-2016/

Revés de la política económica

Por Eduardo Sarmiento Palacio 

La economía lleva dos años en un proceso creciente de deterioro e incumplimiento de las metas oficiales. Se ha vuelto costumbre que las proyecciones de los organismos nacionales e internacionales sean modificadas a los pocos días de ser divulgadas. Los errores de haber escogido la minería y el petróleo como locomotoras excluyentes de desarrollo y concentrar la inversión en ellas, propiciar la revaluación durante diez años, devaluar masivamente el tipo de cambio y elevar la tasa de interés, han pasado desapercibidos. Sus efectos demoledores no tienen dolientes, no conducen a la revisión y ni siquiera al debate sobre las causas.

Lo más sorprendente es que el proceso creciente de índices negativos no ha conmovido a las autoridades económicas ni a los centros de estudios cercanos.

Hace un año y medio las cosas se veían mal, pero no tan críticas como hoy. La contracción debida a la caída de los precios del petróleo y su consecuente impacto sobre el déficit en cuenta corriente podía contrarrestarse con la política fiscal y la ampliación del crédito. Por su parte, la intervención en el tipo de cambio, el manejo selectivo cambiario y comercial y la iniciación de la política industrial estaban en capacidad de corregir progresivamente el desajuste de la balanza de pagos.

En su lugar, se procedió a ajustar con el orden económico de cambio flotante, inflación objetivo y regla fiscal, a sabiendas de que en 1999 llevó a la peor recesión del siglo. El libre cambio propició una devaluación masiva que disparó la inflación. Luego, el alza de las tasas de interés para detener la inflación inducida por ellos mismos, desplomó el crédito, que luego de aumentar al 10 % real, pasó a hacerlo al 2 %. El balance macroeconómico se quebró. La demanda efectiva, representada por el consumo, la inversión y el déficit en cuenta corriente, cayó drásticamente con respecto a la oferta y la tendencia histórica. La economía entró a un estado de exceso de ahorro sobre la inversión que se refuerza y precipita la caída sostenida de la actividad productiva. Se configuró una constelación de índices negativos de crecimiento en el consumo, el empleo, las exportaciones, las licencias de construcción, la demanda de energía y la minería. En un año y medio el crecimiento del producto cayó a 2 %.

Lo peor que puede hacerse ante lo descrito es seguir la idea de la Comisión Tributaria de elevar el IVA en 3 % y extenderlo a productos de primera necesidad. La recomendación incrementaría la inflación y acentuaría presiones recesivas.

El país se encuentra ante una severa crisis que ocultan los analistas nacionales e internacionales. La concepción macroeconómica que fundamentó la creación del Banco de la República está haciendo aguas. El libre cambio no corrigió el déficit en cuenta corriente ni reactivó la producción y el empleo y, en cambio, disparó la inflación. La política monetaria de tasa de interés del Emisor no bajó la inflación, pero sí contrajo el crédito y la producción. Se montó un piloto automático que eleva la inflación y pretende contrarrestarla propiciando un deterioro de la economía que tiene todo para terminar en recesión y elevado desempleo.

El prospecto sólo puede evitarse con la visión que propuse hace dos años y no recibió atención. Quiérase o no, se plantea intervenir el tipo de cambio, adoptar un manejo comercial y cambiario selectivo, bajar rápido las tasas de interés y aceptar un déficit fiscal de 3 % del PIB. Y más, pasar de la retórica a la puesta en marcha de la política industrial y agrícola que se abandonó durante la hegemonía neoliberal.

El Espectador, Bogotá.
http://www.polodemocratico.net/blogs/columnistas/10659-reves-de-la-politica-economica

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