UN LLAMAMIENTO A LA REVOLUCIÓN, BOB AVAKIAN

Un llamamiento a la REVOLUCIÓN


Necesitamos un mundo nuevo, un mundo radicalmente diferente. 

Mire el mundo de hoy. La destrucción del medio ambiente. Los jóvenes en los barrios pobres de las ciudades desprovistos de un futuro, “dados por culpables” por ser negro o moreno, hostigados y baleados por la policía, una enorme cantidad de personas en las cárceles. Las mujeres violadas, golpeadas y asesinadas, privadas de 

su humanidad básica y de su pleno potencial como seres humanos. Las personas despreciadas, intimidadas, brutalizadas por ser gay o simplemente por ser “diferente”. Millones de niños se mueren al año de inanición y enfermedades. Los inmigrantes expulsados de su patria, forzados a vivir a las sombras, explotados, deportados, arrebatados a sus hijos. Las masacres y la esclavitud a nombre de uno u otro dios. Las guerras, la tortura y el masivo espionaje oficial. 

Las cosas son así a causa del sistema que nos domina y declara su “derecho especial” de gobernar sobre el mundo. Un sistema así es un sistema el que nadie debe soportar ni con el que nadie debe acomodarse. Es necesario barrerlo de la faz de la tierra. Y es posible hacerlo. 

Este sistema no es un misterio o algo que solamente unas cuantas personas pueden entender. Y no es todopoderoso. Este sistema tiene un nombre — el capitalismo. Este sistema está lleno de contradicciones 

— una economía basada en la cruel explotación y la despiadada competencia, repetidas crisis, el desempleo y la pobreza... viles desigualdades... las afirmaciones de la “paz” y la “justicia para todos” que son mentiras amargas 

— unas contradicciones que este sistema no puede resolver. Todo eso es la base para hacer venirse abajo este sistema y hacer nacer algo mucho mejor. 

Muchas personas dicen: “En realidad no es posible cambiar las cosas. A nadie le importa lo que nosotros pensamos. Para aquellos que tienen el poder, nosotros no les importamos nada”. Así es — ¡y qué! De todos modos, su poder es ilegítimo — un orden público de injusticia y explotación, reforzado mediante la brutalidad, la muerte, el asesinato de alta tecnología y la devastación, en Estados Unidos y en todo el mundo. Hace falta derrocarlo. 

Además, importa muchísimo lo que nosotros hacemos. Nuestra vida debe ser, y puede ser, algo con sentido y propósito por lo que de veras vale la pena vivir y por lo que vale la pena luchar. ¿Por qué debemos hacer lo que ellos quieren que hagamos — matar y lisiar el uno al otro, tratar de ganar a golpes o aventajarnos el uno al otro, terminando en la cárcel, o paralizados, o muertos a una edad temprana — en lugar de juntarnos para ir en contra del sistema que nos ha puesto en este enredo en primer lugar? ¿Por qué debemos aceptar las mentiras de que los que tienen la piel de otro color o que viven en otro lugar o que hablan otro idioma o que aman de otra manera son menos que humanos y merecen estar encerrados bajo llave, o golpeados o asesinados? ¿Por qué es que las muchachas y las mujeres deben recibir un trato como objeto, que son valoradas solamente por el sexo y tener bebés? ¿Por qué debemos ir con la corriente de la nauseabunda cultura de este sistema que afirma que el dinero es más importante que las personas y que éstas son solamente un medio para ganar dinero? ¿Por qué debemos creer que “todo está en las manos de dios”, cuando todo este horror y sufrimiento es completamente innecesario y es posible ponerle fin? ¿Por qué debemos aceptar las cosas como son o simplemente tratar de mejorar las cosas un tantito, con una vida que sigue dentro de este sistema que irá destruyendo la vida de los seres humanos y privando de un futuro digno a la juventud, en todo el mundo? 

Necesitamos y podemos hacer algo mucho mejor que esto. Podemos cambiar todo esto — podemos cambiarnos a nosotros mismos en el proceso de cambiar el mundo — Luchando contra el poder, y transformando al pueblo, para la REVOLUCIÓN. 

La revolución no es un sueño imposible. No es “poco realista”. Cambiar toda la sociedad, cambiar el mundo entero, no es una idea loca o peligrosa. Lo que sí es loco y peligroso, es aceptar las cosas como son y aceptar hacia donde van, bajo este sistema. La revolución —un cambio radical en la manera en que funciona la sociedad, en la manera en que nos relacionamos entre nosotros como seres humanos, en lo que son nuestros valores, en nuestra manera de conocer el mundo y de actuar para afectarlo— eso es lo que nosotros, lo que las personas en todo el mundo, necesitamos con mucha urgencia. Y eso es mucho más realista que tratar de “componer” este sistema.

Se dice: “Ya se ha probado la revolución, y no funcionó. Resultó destrozada o convertida en algo peor que eso por lo que se luchaba para cambiar. Todos han abandonado la revolución”. No. El proceso de la revolución ha pasado por curvas, giros y vaivenes, se han cometido errores, ha habido retrocesos y derrotas — pero lo cierto es que en su corta historia hasta ahora, la revolución comunista ha llevado a cabo grandes cosas en un camino de la liberación nunca antes tomado. Esta revolución sigue siendo el único camino que puede hacer nacer de veras un mundo radicalmente diferente y mucho mejor. Siempre que los seres humanos sigan siendo objeto de la explotación y el abuso, habrá la necesidad y la posibilidad de esta revolución.

Y todos no han abandonado la revolución. En cuanto a mí, además de negarme a rendirme, he reconocido la necesidad de hacer nuevos adelantos para esta revolución. Me he puesto a trabajar para aprender de la experiencia de la revolución, y de la experiencia más amplia, lo que ha conducido a una nueva síntesis del comunismo — una concepción más profunda, aún más científica de los métodos, las metas, la estrategia y el plan para hacer la revolución y crear una sociedad nueva. Sobre esta base, nuestro Partido, el Partido Comunista Revolucionario, está construyendo ahora mismo un movimiento para la revolución, y estamos construyendo nuestro Partido como la dirección que se requiere para dicha revolución. Pero este movimiento y este Partido tienen que cobrar mucho más fuerza. Un creciente número de personas tienen que entrarle a esto.

Llamo a los jóvenes de los barrios pobres de las ciudades, a los hombres y mujeres en las prisiones, a las personas que están dando la lucha simplemente para mantenerse a flote, ante la burla de la mentira de que “uno puede salir adelante si intenta hacerlo”, todos enredados en el infierno bajo este sistema, todos profundamente consternados por la situación desesperada y el miserable futuro que enfrentan tantos jóvenes — llamo a los estudiantes, los académicos, los músicos y otros artistas, a todos aquellos que están indignados por los crímenes perpetrados por este sistema, a todos aquellos que están preocupadísimos por el estado del mundo y por el futuro de la humanidad

— a que le entren en serio a esta revolución.....Al luchar contra las injusticias de este sistema, y al aprender a la vez que luchamos. Al difundir y al profundizar el movimiento para la revolución —al preparar mentes y al organizar fuerzas para la revolución— en los barrios y las escuelas, dondequiera que las personas se encuentren quienes necesitan conocer y juntarse en esta revolución.

Al ayudar a acercar el momento y al hacer los preparativos para el momento cuando se pueda dirigir a millones de personas a ponerse a hacer una revolución, a toda máquina, con una verdadera posibilidad de ganar.

No se trata de ninguna broma y no se trata de ninguna “idea grandiosa” sin ninguna base “en el mundo real”. Se trata de algo real, y se está abordando con un método y enfoque serio y científico — y con la alegría de luchar por un mundo donde habrán desaparecido el sufrimiento y la locura que ahora expresan la vida cotidiana de las masas de la humanidad, y se abrirán dimensiones totalmente nuevas de la libertad y el potencial humano para las personas en todas partes, ya sin las divisiones entre rico y pobre, amo y esclavo, gobernante y gobernado. Ya no se pelearán y se matarán entre sí, pero sí trabajarán juntos por el bien común. Ya no destruirán la tierra, pero sí actuarán como los dignos guardianes de la misma. Eso es el comunismo, la meta de nuestra revolución, un futuro

—para la juventud, para toda la humanidad— al cual en verdad vale la pena dedicar nuestra vida.

Habla Bob Avakian, con un mensaje de revolución. Ahí está el reto. Ahí está la dirección. Lo que hace falta... es usted.

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