lunes, 3 de abril de 2017

"HACE 9 MESES ADVERTIMOS QUE ESTO PODÍA PASAR EN MOCOA": CORPOAMAZONÍA

“Hace 9 meses advertimos que esto podía pasar en Mocoa”: Corpoamazonía

"Es desesperanzador saber que la tragedia que hoy vive esta ciudad estaba advertida. Corpoamazonía ya había hecho unos estudios de modelamiento que señalaban, con anticipación, que este tipo de eventos podían ocurrir con la magnitud en la que sucedieron"


“Incluso hicimos un taller con el Servicio Geológico Colombiano donde mencionamos y advertimos sobre los asentamientos inadecuados en ciertas áreas”, afirma Mejía.


Luis Alexander Mejía, director de Corpoamazonía, asegura que la deforestación fue una de las variables que influyó en la magnitud de la tragedia. Además, la falta de actualización del POT impidió una prevención oportuna.

Por: Antonio Paz Cardona*

La madrugada del sábado 1 de abril quedó marcada como una de las fechas más dramáticas en la historia de Mocoa, en el departamento de Putumayo. La temporada de lluvias de inicio de año trajo 600 milímetros de agua sobre la ciudad y sus alrededores en solo unas cuantas horas - un evento atípico pues en áreas cercanas al Golfo del Darién, una de las zonas más lluviosas del mundo, caen hasta 10.000 milímetros de agua pero en un año-.

La situación es tan crítica que el Gobierno Nacional declaró a la ciudad en estado de calamidad pública y según el último reporte oficial, el desastre natural ha dejado 200 muertos, 213 heridos y un número aún indeterminado de desaparecidos. Las fuertes lluvias provocaron el desbordamiento de los ríos Mocoa, Sangoyaco y Mulato. Al ser fuentes fluviales torrenciales, arrastraron a su paso sedimentos, basuras y piedras descomunales que provocaron una enorme avalancha que arrasó con el barrio San miguel y destruyó otros 16.

Semana Sostenible habló con Luis Alexander Mejía, director de la Corporación para el Desarrollo Sostenible del Sur de la Amazonía (Corpoamazonía), quien dio detalles sobre cómo Mocoa llegó a la que es considerada la peor tragedia de su historia.

“En la tarde del sábado sobrevolamos las vertientes de los principales cauces de los ríos Taruca, Conejo, Sangoyaco, Mulato y Mocoa, donde pudimos determinar que el uso inadecuado del suelo en estas zonas activa antiguos deslizamientos y genera unos nuevos. Se vivió un fenómeno con características similares a otro ocurrido hace 50 años en la zona”, dijo Mejía.

Y es que debido a la topografía y las características ambientales y de lluvia superficial, todos los ríos que rondan Mocoa son torrenciales y ante eventos atípicos, como el ocurrido entre la noche del viernes y la madrugada del sábado, adquieren características violentas, con enormes e instantáneas ganancias de velocidad en los caudales que son capaces de arrastrar material grande y pesado. Según comenta Mejía, algunos de los ríos tienen muy poca capacidad de desalojo, lo que sumado a la ocupación inadecuada de sus rondas y lechos, agrava la vulnerabilidad de las personas.

Oídos sordos

Ante lo ocurrido no hay más solución inmediata que atender de la mejor manera posible el desastre. El restablecimiento de los servicios de energía y acueducto tardará por lo menos dos semanas y esta situación se extiende a por lo menos la mitad del departamento, eso sin contar con la búsqueda y rescate de personas y la recuperación de casas y vías.

Sin embargo, es desesperanzador saber que la tragedia que hoy vive esta ciudad estaba advertida. Corpoamazonía ya había hecho unos estudios de modelamiento que señalaban, con anticipación, que este tipo de eventos podían ocurrir con la magnitud en la que sucedieron y con afectación a equipamientos colectivos como el acueducto y las subestaciones eléctricas. “Incluso hicimos un taller con el Servicio Geológico Colombiano donde mencionamos y advertimos sobre los asentamientos inadecuados en ciertas áreas”, afirma Mejía. A pesar de esto tenían una limitante: varios municipios amazónicos, incluido Mocoa, no han actualizado su Plan de Ordenamiento Territorial (POT). “Por eso ha sido complejo concertar e implementar los determinantes ambientales en esta ciudad. Es un tema de uso inadecuado de los suelos que agrava este tipo de eventos. Hace nueve meses advertimos que esto podía pasar”.

La alarma sigue en rojo. El sobrevuelo demostró que las vertientes de las quebradas están fracturadas, hay socavamiento de los ríos y mucho material sobre los cauces y lechos.

De hecho, hay tantos sedimentos acumulados que si se volvieran a presentar lluvias como las de la madrugada del sábado, una “réplica” de la tragedia ocurriría de nuevo. “Los ríos aún están buscando su nivel de base y eso demorará un tiempo considerable”, añade Mejía.

Los ríos tienen memoria

Luz Marina Mantilla, directora del Instituto Amazónico de Investigaciones Científicas (Sinchi), asegura que la gente ha puesto sus casas en zonas inundables. “Acá hay un tema muy crítico y es que los ríos tienen memoria. Normalmente tratan de volver a su cauce y eso es algo de lo que creo pasó con algunas zonas de la ciudad de Mocoa, sobre todo con el barrio San Miguel que está ubicado en zona de lecho de río”, asegura.

Mantilla hace énfasis en un tema que para ella es el gran responsable de lo ocurrido: la deforestación. Según dice, la deforestación, la lluvia y esa especie de “desprecio” por las condiciones ambientales, son una sumatoria complicada y un caldo de cultivo para que lo que está mal se vuelva peor. Todo el arco suroccidental del amazonas (Caquetá, Guaviare y Putumayo) conforma los puntos calientes de la deforestación.

No hay que perder de vista que Putumayo es el quinto departamento del país con más pérdida de capa vegetal. 9.000 hectáreas habían sido deforestadas a 2015.

Luis Alexander Mejía coincide con lo anterior y agrega que Mocoa está ubicada en el piedemonte amazónico y sus suelos tienen una vocación para el crecimiento de vida, ya que es una de las zonas más biodiversas del mundo. “Cuando quitamos la cobertura vegetal, la tierra, que está compuesta en gran parte por ceniza volcánica, se impregna de humedad y con el agua de lluvia se causan estragos”.

No tener esa masa boscosa es una variable que facilita las remociones en masa. “Tenemos deforestadas las rondas hídricas y las aledañas a los asentamientos humanos. Es urgente restaurar estas zonas y los suelos con pendientes mayores al 100%”, asegura Mantilla. Además, el tema de la ganadería extensiva irresponsable y los cultivos ilícitos, son dos de los grandes responsables de la pérdida de vegetación, la cual sirve para contener las aguas y darle firmeza a los suelos.

Planeación y comunicación

La decisión de política pública tendrá que ser más propositiva para tener en cuenta ciudades sostenibles donde las variables ambientales en realidad sean consideradas.

Hay que realizar una coordinación interinstitucional mucho más eficiente. Muchas veces las solicitudes de la región quedan perdidas en lo nacional y hay que fortalecer la comunicación de parte y parte”, sugiere Mantilla.

Por otra parte, es necesario darle importancia a las advertencias que hacen las instituciones sobre zonas que son consideradas de riesgo. “No se trata de un capricho y hoy la naturaleza nos lo demuestra. Si medimos fuerza con ella, los afectados serán los asentamientos”.

Finalmente, el director de Corpoamazonía, Luis Alexander Mejía, hace un llamado para que las comunidades conozcan su territorio y lo manejen de manera adecuada, para así garantizar la vida. “Espero que si algo deja esta tragedia, donde también perdimos la vida de varios compañeros de la Corporación, sea la consciencia de retomar el ordenamiento territorial de la zona y ver los recursos naturales como elementos a los cuales hay que respetar y cuidar”, concluye.

tomado de SEMANA.com y sostenibilidad.semana.com
http://www.polodemocratico.net/noticias/nacionales/11348-hace-9-meses-advertimos-que-esto-podia-pasar-en-mocoa-corpoamazonia-semana

La advertencia sobre el coctel fatal de Mocoa y Putumayo: deforestación+ petróleo + coca


Un estudio del ambientalista Leonel Ceballos de 2016 llamó la atención sin que nadie respondiera sobre la situación que terminó generando la tragedia que hoy se vive

Por: Leonel Ceballos Ruiz, MSc*

Foto: Ejército Colombia

La crítica situación generada por el coctel de Deforestación + petróleo + coca, terminó desatando la tragedia que el fin de semana mató a 250 personas tenía como reversarse. Este estudio publicado el 22 de febrero de 2016 en el periódico Mi putumayo, dejaba claro los problemas que estaba la región sumido por el nulo control ambiental por parte del estado.

La deforestación en el departamento del Putumayo data del siglo pasado y en especial a partir de los años 60 (frentes de colonización y extracción de maderas valiosas) en adelante con mayor auge a partir de los años 80 con la llegada de los cultivos con fines ilícitos, ganadería extensiva y la apertura de vías. Es una actividad normal para los campesinos y colonos en sus predios para la siembra de cultivos y potreros por lo que se requiere de acciones mancomunadas entre las instituciones, empresa privada y comunidades para acordar estrategias y acciones que permitan su disminución y conservación de la biodiversidad en el departamento.

Los principales generadores de deforestación (En el 2014 la deforestación en el Putumayo correspondió al 7.91% de la de Colombia para un total de 11.106 ha siendo más alta en Leguizamo, Puerto Guzmán y Puerto Asís) de nuestra riqueza han sido las siguientes: Políticas estatales para la Amazonia, apertura de vías (Principalmente la industria petrolera y otros proyectos estatales), los cultivos con fines ilícitos (2010: 4.785 ha, 2011: 9.991 ha, 2012: 6.148 ha, 2013: 7.667 ha y en el 2014: 13.609 ha) la ganadería (192.706 cabezas y 163.808 has en pastos a junio de 2014), la minería aurífera ilegal, el comercio de maderas (Del volumen legal movilizado el 45% más sale ilegalmente siendo para el año 2015 de 8.116,2 m3 mientras que en el 2014 fue de 13.885,4 m3) y la incipiente agricultura en menor proporción (caña, cacao, pimienta, plátano, pimienta. maíz, yuca, frutales y frijol principalmente).

En este contexto, el Plan Nacional de Restauración con sus enfoques de restauración ecológica, rehabilitación y recuperación de áreas disturbadas permitirá encauzar técnicamente recursos e iniciativas para disminuir la vulnerabilidad del país generada por las dinámicas de ocupación del territorio, reduciendo el riesgo a fenómenos naturales y proyectando un mejor nivel de vida a la sociedad por lo que es urgente que dicho Plan se haga una realidad en nuestro departamento.

La deforestación tiene efectos negativos sobre la biodiversidad, el clima y las personas, sin embargo la estrategia del gobierno “Deforestación neta Cero hasta el año 2020” no va a generar cambios significativos en el departamento del Putumayo en cuanto a disminución de la deforestación ya que la mayoría de los recursos se invertirán en otros departamentos. Es importante reconocer y garantizar los derechos legales y tradicionales de los pueblos indígenas y poblaciones rurales sobre propiedad, uso y manejo de sus tierras, territorios y recursos.

Algunas acciones a desarrollar podrían ser las siguientes:

Diseñar y concertar un nuevo modelo de desarrollo acorde a nuestras condiciones agroecológicas y ecosistemicas.

Establecer las causas con datos y cartografía por las cuales se da la modificación de las coberturas.

Implementar un sistema de monitoreo al cambio de las coberturas que permita la toma de decisiones en el nivel local

Realizar un gran esfuerzo de recursos del nivel nacional e internacional para llegar a los campesinos y colonos.

Realizar un acuerdo de voluntades con seguimiento e indicadores de medición entre los diferentes actores involucrados (Campesinos, colonos, madereros, instituciones estatales y privadas, etc).

Acordar para que todos los proyectos productivos a implementarse en el departamento deben tener una corresponsabilidad (recuperación y conservación de áreas con cobertura boscosa en los predios) la cual debe ser evaluada y monitoreada por lo menos a 5 años y con una frecuencia semestral.

Implementar los incentivos de reforestación productora, protectora y de conservación en la cual el gobierno nacional asigne cupos para la Amazonia.

Actualizar en los POTs las áreas de protección y conservación de acuerdo con las comunidades y establecer responsabilidades para su recuperación y conservación; dando estricto cumplimiento a los determinantes ambientales definidos por Corpoamazonia.

Priorizar recursos para proyectos de reforestación con énfasis en regeneración natural y que estos sean ejecutados por las JAC y organizaciones de productores.

Establecer acuerdos y recursos para apoyo a los pequeños y medianos ganaderos del departamento para el cambio del modelo productivo extensivo de potrero limpio a sistemas silvopastoriles.

Establecer y concertar mecanismos de procesos sancionatorios expeditos para quienes talen áreas de bosques secundarios o primarios.

Establecer un gran acuerdo interinstitucional para reducir drásticamente la deforestación en el marco de un programa de Gobernanza Forestal.

Realizar estricto control a la minería ilegal buscando otras alternativas para quienes se dediquen a dicha actividad y/o que esta sea realizada técnica y legalmente.

Avanzar y establecer un programa de planificación de fincas

Implementar estrategias concertadas (Desarrollo Rural) con los campesinos y sus organizaciones sociales para la erradicación voluntaria de los cultivos de coca.

Implementar incentivos (reducción de impuestos, proyectos productivos, mejoramiento vivienda, etc) para aquellas predios donde más recuperen coberturas y tengan cero deforestación en un periodo de tiempo establecido.

Establecer altos porcentajes de compensación por áreas taladas (aprovechamiento forestal único) en proyectos privados o estatales (Vías, industria petrolera, etc).

Los recursos por uso del agua correspondientes al decreto 1900-2006 destinarlos exclusivamente a reforestación de microcuencas intervenidas lo cual debería ser contratado con las JAC y los propietarios de predios.

Dar estricto cumplimiento por parte de las entidades territoriales al art. 111 de la ley 99- 93 reglamentada por el decreto 0953 de 2013 y la ley 1450 de 2011 art. 210 (municipios y Gobernación del Putumayo).

Diseñar e implementar proyectos de Pago por Servicios Ambientales PSA con énfasis en reforestación productora y conservación de bosques.

Gestionar una ley para la recuperación y conservación de los bosques en áreas privadas y del estado.

La autoridad ambiental debería reglamentar que tipo de coberturas se pueden talar para la implementación de actividades agropecuarias. Proteger los arboles plus y aquellas especies vedadas o con alta presión regional o local debe ser una prioridad.

Realizar seguimiento estricto al Pacto por la Madera Legal firmado y a los permisos y/o autorizaciones de aprovechamiento forestal otorgadas y en especial a las transformadoras de madera.

Fortalecer la educación ambiental para la conservación de la biodiversidad con énfasis en recuperación, conservación y preservación de bosques

Establecer vedas temporales para algunas especies forestales con alta presión de tala tales como Granadillo, Achapo, Barbasco, etc ya que la con las especies vedadas no es suficiente.

*Retomado del periódico MiPutumayo.com.co
Mocoa, febrero 22 de 2016

http://miputumayo.com.co/2016/02/22/parar-la-deforestacion-en-el-putumayo-una-necesidad-y-un-reto-de-todos/

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