lunes, 6 de junio de 2016

LA POLÍTICA IMPERIAL E INJERENCISTA DE ESTADOS UNIDOS, LA MAYOR AMENAZA PARA LOS PUEBLOS

Estados Unidos y su política injerencista global


Estados Unidos ha basado su política injerencista en la supuesta lucha por la libertad y democracia, mientras que tiene unas 800 bases militares en todo el mundo.

La constante injerencia e intervencionismo de Estados Unidos en el mundo obedece a una ideología impuesta desde sus primeros días como nación, en los tiempos de la colonia y posguerra de independencia; el Gobierno se basó en el pensamiento del “Destino Manifiesto” para invadir y actuar contra otras naciones.

La filosofía del “Destino Manifiesto” se basa en la convicción de que Dios eligió a Estados Unidos para ser una potencia política y económica, una nación superior al resto del mundo. La forma de demostrarlo era “extenderse por todo el continente”.

La expansión territorial y la concepción imperialista de Estados Unidos se asienta en el siglo XIX. A lo largo de ese período compran o pelean con otros países; en América del Norte desplazan o exterminan a sus pueblos indígenas, esclavizan o guerrean entre ellos, intervienen e invaden Puerto Rico, Cuba, Nicaragua, México, Panamá y las Islas Vírgenes.

Para el periodista y analista político colombiano, Jon Restpo la razón de la injerencia e intervencionismo de Estados Unidos ha cambiado con el tiempo. “Para el siglo XIX se basó en la lucha contra la piratería, posteriormente usaron la excusa de cuidar a los ciudadanos e interés estadounidenses”.

“Tras la II Guerra Mundial, Estados Unidos usó de enemigo al comunismo para intervenir en Latinoamérica y en las naciones de Asia (Vietnam, Corea); posteriormente a mediados de los años 80 y 90 el intervencionismo se escudó en la lucha contra el narcotráfico; por último la guerra contra el terrorismo es la nueva excusa de EE.UU. para su política injerencista”, añadió el analista.

El intervencionismo de Estados Unidos consta de tres puntos: el control político, la amenaza y chantaje económico y la presencia de bases militares y soldados para mantener o derrocar gobiernos.

Para Restpo el papel de las embajadas ha sido fundamental en la política injerencista e intervencionista de Estados Unidos al conspirar y realizar operaciones contra los gobiernos de países soberanos e independientes. Los embajadores, a su juicio, hacen el papel de virreyes.

Estados Unidos en América Latina

En entrevista para el canal Venezolana de Televisión (VTV), el analista internacional Roso Grimau indicó que Estados Unidos ha perpetrado al menos 160 acciones injerencistas contra gobiernos latinoamericanos y caribeños.

Grimau explicó que con la llamada Doctrina Monroe “Estados Unidos estableció su falsa moral para atribuirse ser el juez de los pueblos del mundo, hacer intervenciones armadas y a través de ello lograr apoderarse de las riquezas de otros países”.

Desde principios del siglo XIX Estados Unidos ha llevado a cabo acciones intervencionistas en la región. Las acciones han variado y evolucionado con el paso de los años y han pasado de defender los intereses económicos y políticos hasta el apoyo de dictaduras de derecha en la región.

Entre 1970 y 1980 Estados Unidos organizó y coordinó la llamada “Operación Cóndor” que fue un plan represivo coordinado entre los servicios de inteligencia de las dictaduras que gobernaban países del Cono Sur (Argentina, Chile, Uruguay, Brasil, Paraguay, Bolivia).

En la actualidad, Estados Unidos ha cambiado nuevamente su manera de actuar en la región al promover e impulsar planes desestabilizadores y llamar a la desobediencia civil, que es manipulada por los medios de comunicación hegemónicos.

Un claro ejemplo de la injerencia la observamos actualmente en Venezuela, Bolivia y Ecuador, gobiernos de corte social y progresista que son víctimas de los planes de EE.UU.
Estados Unidos en el mundo

El analista internacional, Juan Francisco Coloane, aseguró en entrevista exclusiva para teleSUR que Estados Unidos “es el país desestabilizador en el mundo con el fin de lograr una supremacía global ahora llamada imperialismo”.

El uso de las fuerzas de la Organización del Tratado Atlántico Norte (OTAN por su sigla en inglés) por parte de EE.UU. ha extendido su dominio e injerencia en los países del este de Europa, como medida para imponer presión a Rusia.

Irak, Libia, Afganistán y Siria son solo cuatro países en los que Estados Unidos ha intervenido para apoderarse de los recursos naturales o mantener su dominio militar. Washington ha usado a países aliados como Arabia Saudita, Turquía, Israel y Qatar para extender su dominio en la región del medio oriente.

La presencia de bases militares en Filipinas, Japón, Corea del Sur como factor de provocación a Rusia y China, situación que ha sido denunciado por los gobiernos rusos y chinos. Los ejercicios navales de EE.UU. con sus aliados en el Pacífico han servido para crear tensiones en la región.

Estados Unidos tiene unas 800 bases militares en todo el mundo. La mayoría fueron instauradas en el período de la Guerra Fría, que terminó hace unos 25 años, pero las bases aún permanecen.

Las bases están distribuidas por todo el mundo en lugares que Estados Unidos considera estratégicos o “peligrosos para su seguridad y pueden convertirse en punto de partida para conflictos bélicos”.

América Latina no es solo una región rica en biodiversidad, sino también vital en cuanto a seguridad militara con la frontera sur, su punto más vulnerable y también una plataforma fundamental para la proyección de poder.

A organizaciones como la Federación Internacional de Derechos Humanos (FIDH) le preocupa la militarización de América Latina auspiciada por Estados Unidos, que consiste principalmente en el cercado de la región.

Señalan que el objetivo de Occidente es asegurar la zona para acuerdos económicos y el libre desarrollo de macro proyectos a través de la consolidación “del que sería el bloque económico más importante del mundo”.

“A través de todas las bases que ellos tienen en Centroamérica, Perú, Chile, Las Malvinas, y el intento en argentina cerca completamente el continente porque controlan el acceso a los océanos”, explicó para teleSUR Elsa Bruzzona, profesora de historia y especialista en geopolítica.

Mauricio Macri, presidente de Argentina desde diciembre de 2015, abrió las puertas a la militarización del país y anunció que EE.UU. instalará dos bases militares en zonas estratégicas e importantes de Argentina: una en el norte del país, en Triple Frontera, y la otra, en la provincia sureña de Tierra del Fuego.

En una política totalmente opuesta, la expresidenta argentina Cristina Fernández de Kirchner impidió en 2012 la instalación de una base del Comando Sur de los Estados Unidos en la provincia del Chaco, en el norte del país.

Estados Unidos retiró en 2009 su base militar en Manta (norte de Ecuador) -por indicación del Gobierno ecuatoriano- después de 10 años de operaciones, supuestamente “contra el narcotráfico”. El convenio, firmado en 1998 por el entonces presidente Jamil Mahuad, autoriza a las Fuerzas Armadas de Estados Unidos utilizar esta base para operaciones relacionadas con la lucha contra el narcotráfico. Un año después se registró el golpe de Estado.

BBC | Telesur | La Jornada
http://www.librered.net/?p=44984

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